Vag, el cazarrecompensas
-¡¿Estás segura?!- Vag casi se cae hacia atrás…
Cilia mantenía su expresión seria al tiempo que asentía. Vag pensó en lo que le acababa de decir su compañera…
-¿Y alguien más sabe esto?- Preguntó.
Cilia cerró los ojos y esbozó una tenue sonrisa de gravedad…
-No… Si alguien lo supiera, cundiría el pánico- afirmó.
Vag estuvo de acuerdo. Cilia volvió a hablar.
-Si llevamos a cabo el plan tal como te lo he explicado, no debería haber excesivos problemas… Y nadie se enterará jamás de lo que hubiera estado a punto de pasar… excepto nosotros, claro- concluyó.
Vag asentía, con la mirada perdida hacia el suelo. Aún lo estaba asimilando…
En aquellos momentos se encontraban en un rincón habilitado bajo un grupo de árboles, cerca del castillo real, donde habían colocado algunos bancos que quedaban a la sombra; el sol del atardecer quedaba tras ellos, cada vez más bajo en el cielo anaranjado… Tras esta conversación, pasaron algunos minutos sin que ninguno de los dos dijera nada, sumergidos ambos en sus propios pensamientos…
-Deberíamos irnos. Puede que nos cueste encontrar sitio en alguna posada- dijo Vag, tras echar una mirada hacia el sol que ya estaba oculto por la mitad tras las montañas del horizonte…
Cilia también dirigió hacia allí la mirada, con aparente indiferencia hacia la belleza del paisaje… Entonces Vag se fijó en ella, que estaba distraída… Pudo ver en su mirada lo que ya había sabido desde el primer momento que la vio: sus ojos brillaban ante la visión de aquel magnífico atardecer… Siempre mantenía una pose. Pero sabía que ella no era así. Seguramente solo se protegía…
Entonces Cilia se dio cuenta de que Vag la estaba mirando con una estúpida sonrisita en la cara…
-¿Se puede saber qué miras? Vámonos ya- Dijo con brusquedad, levantándose del banco y volviendo a su mal genio habitual…
Vag la vio pasar ante él; sonrió y decidió respetarla. Seguro que tenía sus motivos…
Ambos emprendieron el camino que les quedaba hasta regresar a la ciudad, en busca de una posada donde pasar la noche.
Aún pudieron ver a muchas personas aquí y allá que se afanaban en ultimar los preparativos de la gran celebración que tendría lugar al día siguiente. Al fin y al cabo, quedaban horas. La noche ya había hecho acto de presencia cuando Vag y Cilia aún buscaban una posada… Habían preguntado a un señor mayor que estaba a punto de entrar en su casa y les había dado las indicaciones para llegar a una que, aunque era pequeña, también estaba algo escondida; quizá allí encontraran sitio…
Tras internarse por unas cada vez más estrechas callejuelas llegaron ante lo que parecía el lugar del que les había hablado aquel amable señor.
-Aquí debe ser- comentó Vag.
Cilia no dijo nada. Estaba claro que no le había gustado nada que Vag la pillara con las defensas bajas…
Ambos entraron y se encontraron en una estancia pequeña y acogedora; y, a pesar de la cantidad de viajeros que habían llegado a la ciudad desde días atrás para asistir a la celebración, parecía que aquel lugar permanecía desocupado…
-Buenas noches. ¿Van a querer una habitación?- Les preguntaba un tipo de más de sesenta años desde detrás del mostrador. Era bastante calvo y el pelo blanco que le quedaba lo tenía casi de punta; tenía un bigote frondoso del mismo color que el pelo y unos ojos pequeños tras unas gafas de montura reparada multitud de veces.
Cilia, al oír lo de “una habitación” reaccionó de inmediato…
-Dos habitaciones- dijo, poniendo una bolsa llena de monedas sobre el mostrador.
Vag notaba que Cilia estaba irritada… El hombre revisó un papel en donde tenía apuntadas las habitaciones ocupadas y desocupadas. Tenía cinco habitaciones; y cuatro libres.
-Las habitaciones 2 y 3 están vacías. ¿Van a cenar antes?
-Sí…- Dijo Vag.
-No- dijo casi a la vez Cilia, ahogando el “sí” de su compañero…
Desde la habitación de arriba, una figura oculta en las sombras escuchaba desde detrás de la puerta la conversación que tenía lugar en el piso de abajo. Y al escuchar la negativa de aquella estúpida niñata, cerró el puño y apretó los dientes de rabia…
-¿Cómo que no?- Aquí Vag casi se indignó…
El pobre hombre que les atendía asistía con cierto temor ante el intercambio de aquellos dos…
-Tranquilo. Yo te invito a comer en algún sitio de por aquí- le dijo Cilia a Vag, con un tono que rayó el desprecio…
Aquello pareció tranquilizar al joven, que se moría de hambre…
Cuando Cilia hubo terminado de firmar, ambos volvieron a salir en aquella noche calurosa, a buscar un lugar donde cenar. Mientras tanto, la figura de la habitación 1 estaba asomada tras la ventana, escondida en la oscuridad, observando cada uno de los movimientos de los recién llegados…
Las calles estaban muy animadas, lo cual era normal teniendo en cuenta que se trataba de las vísperas del gran evento que tendría lugar el día siguiente… Ya estaban listas para el gran día.
Cilia no hablaba. Solo estaba concentrada en encontrar un lugar donde “tranquilizar” al glotón de su compañero… Vag notaba que, cada vez, la joven se había ido enfadando más y más… Ahora ya estaba preocupado…
-Eeh… Cilia…- Intentó decir…
Pero esta le vio venir.
-Aquí- dijo, ignorándole completamente…
La chica se acercó a una taberna que tenía terraza; y en la cual había una mesa para dos libre.
-“Por lo menos no ha buscado dos mesas separadas…”- Pensó Vag…
Cilia insistía en seguir pagándolo ella todo. A Vag ya le iba bien, pero le daba la impresión de que lo hacía para no “deberle” nada a nadie… Tras un rato comiendo, y cuando esperaban que les atendieran para pedir el postre, Vag decidió que aquello no podía seguir así…
-Oye, Cilia…- El joven adoptó un tono algo más serio; no iba a permitir que le rehuyera otra vez…
Cilia giró la cabeza a un lado, siendo consciente de que ya no podía escapar… Vag siguió hablando.
-Yo… Quiero que sepas… que tú puedes contar conmigo- Vag no sabía muy bien cómo expresarse…
Pero aquellas simples palabras hicieron más efecto sobre la chica de lo que Vag se hubiera podido imaginar. Cilia se giró hacia él… parecía estar a punto de echarse a llorar, con los ojos humedecidos…
-¿Sabes? Nunca antes nadie me había dicho algo así…- Se sinceró la joven.
A Vag le supo muy mal oír eso. Cilia siguió hablando.
-Cuando iba al Instituto de la Alta Magia… me sentía como un bicho raro. Y cuando me adelantaron dos cursos… ni te digo…- Vag observó como las lágrimas comenzaban a brotarle de los ojos cuya mirada estaba perdida en tristes recuerdos…
Pero era muy dura y aguantaba…
Vag solo escuchaba. No sabía qué decir para consolarla. Pero para Cilia aquello era suficiente…
-Gracias…- Solo fue capaz de decir la joven antes de taparse la cara con las manos y ponerse a llorar…
Ya sabía Vag que no era tan dura. Se acercó a ella y se agachó para estar a su altura, posándole las manos en los brazos desde atrás, intentando tranquilizarla… Finalmente, Cilia se quitó las manos de la cara y una fugaz sonrisa se dibujó en su ahora más relajado rostro…
Aquello alegró a Vag, que también sonrió, levantándose justo cuando llegaba el camarero para tomarles la nota del postre…
En la penumbra de la habitación contigua a las de Vag y Cilia, la misma figura que les espiaba cuando se fueron, se encontraba tumbada en la cama con las manos detrás de la cabeza y, con las rodillas flexionadas, una pierna sobre la otra con las botas puestas… Al escuchar las voces y los pasos de aquellos, se incorporó de inmediato y regresó a su puesto de vigilancia en la ventana…
-Ahí estáis…- Dijo de un modo que no denotaba buenas intenciones…
Tras saludar al hombre que les atendiera hacía un rato, Vag y Cilia se despidieron del mismo hasta el día siguiente. Subieron las escaleras, cuyos escalones de madera crujían con cada paso, y llegaron al piso superior hasta quedar cada uno ante la puerta de su respectiva habitación… Ambos se miraron.
-Bueno…- Comenzó a decir Vag, no sabiendo, en aquellos momentos, muy bien qué decir…
Hubo un instante de silencio entre los dos. Ambos eran conscientes de que la relación entre ellos había cambiado… Ahora sentían afecto uno hacia el otro.
-Buenas noches- dijo finalmente Cilia, con una mirada dulce y un tono que Vag no había escuchado hasta aquel momento…
-Buenas noches- dijo al fin.
Entonces Cilia desvió la mirada hacia el pomo de la puerta y entró en su habitación, quedando Vag solo en el pasillo… Este suspiró sin saber muy bien por qué y se dispuso a entrar en la suya… Pero antes, no pudo evitar dirigir la mirada hacia la puerta que quedaba a su izquierda. Pensó algo y decidió desechar dichos pensamientos entrando directamente en su habitación…
Mientras tanto, el tipo de la habitación situada al lado de la de Vag, había abierto la ventana y estaba asomado, emitiendo un extraño sonido similar al de un ave nocturna…
En ese mismo instante, no demasiado lejos de allí, en un lugar elevado, sobre un tejado, de alguna parte de la ciudad, desde donde se podía ver prácticamente la totalidad de la misma, un individuo de pelo largo y negro observaba el panorama que había a su alrededor… Cuando escuchó a su secuaz “ulular” en la noche… Entonces sonrió. Y sus ojos se abrieron… de un extraño color rojizo…
Otros dos individuos, oteando sobre unos tejados bajos cercanos a la posada, habían escuchado también la señal de aviso… Y, como sombras, se desplazaron por los mismos en dirección al punto de llamada…
-Que pájaro más pesado…- Se quejaba Vag ya tumbado en su cama, boca arriba, con las manos cruzadas detrás de la almohada, vestido y con su espada apoyada sobre la pared, muy cerca, e intentando conciliar el sueño…
Entonces todo sucedió muy rápido.
Las dos figuras que parecían sombras, atravesaron los ventanales situados en el piso superior, justo en frente de las habitaciones y por donde entraba la luz de la luna, rompiéndose los cristales estrepitosamente…
Vag abrió mucho los ojos, poniéndose en alerta y cogiendo su espada de inmediato. Cilia, que estaba de rodillas rezando a su diosa, abrió los ojos y frunció el ceño mirando de reojo hacia la puerta.
Apenas un segundo después de que llegaran los dos individuos, ataviados con ropas oscuras y sendos pañuelos para ocultar el rostro, el tipo de la habitación 1 salió de inmediato de la misma y fue junto a uno de los otros dos a por la habitación 2… El otro fue a la habitación 3…
La puerta de la habitación de Vag se abrió súbitamente, justo en el momento en que este se estaba incorporando… Uno de los intrusos llevaba una daga y se dispuso a atacarle…
-¡Haaa!- Exclamó el joven golpeando con la empuñadura de su espada, aún enfundada, en la cara de su atacante…
El cual cayó al suelo, inconsciente…
El otro, el que les había estado espiando, no se dejó impresionar y sacó una espada corta de su cintura… Pero Vag le interceptó a tiempo, dándole un fuerte gancho con el puño en el estómago y dejándolo sin aliento… Soltó la espada, que cayó al suelo haciendo mucho ruido, antes de caer de rodillas y perder el conocimiento…
Entonces Vag cayó en la cuenta.
-“¡Cilia!”
Salió de inmediato de la habitación y llegó al pasillo…
-¡Bola de Fuego!- Escuchó Vag exclamar a Cilia desde el interior de su habitación…
Entonces, para asombro de aquel, el tipo que había entrado en la habitación de Cilia, y que había cerrado la puerta tras de si, salió despedido por la misma, destrozándose en mil pedazos, y volando en medio de llamas y astillas… el pasillo quedó momentáneamente iluminado por aquel fulgor… El tercer agresor se estrelló de espaldas contra la pared que quedaba justo entre los dos ventanales, cayendo al suelo boca abajo… Aún tenía los ojos abiertos y espasmos en los dedos de las manos…
Vag se acercó a la habitación de la joven, asomándose por donde antes había una puerta, y vio que Cilia aún permanecía en pie, sobre su cama, con una mano con la palma abierta hacia delante y los dedos juntos, con el brazo extendido y la otra mano sujetando dicho antebrazo… jadeaba y tenía el pelo algo revuelto…
Lo curioso era que, a pesar de todo, viéndola Vag con su pijama de tirantes finos, que dejaban a la vista su ombligo, y pantalones que no le llegaban a los tobillos, de color blanco, apenas desarrollada, parecía una niña como cualquier otra… y no una letal hechicera…
Al día siguiente, Vag y Cilia, preparados para cumplir su cometido, vigilaban uno al lado del otro a su alrededor. La Gran Celebración de la Fundación de Realia había comenzado ya. La gente gritaba, saltaba y bailaba, muy animada, ajena al peligro que acechaba…
-Separémonos- Propuso Cilia, con su expresión y tono habitual; aunque casi fue una orden…
Vag asintió y cada uno fue por un lado.
Vag buscaba y buscaba y solo veía gentío por todas partes… Nada sospechoso…
Cilia hacia lo propio… Pero ella notaba algo; sabía que se acercaba más y más…
Entonces le vio.
A lo lejos, en medio de gente danzando, riendo, gritando… desentonando entre el colorido reinante, apareció erguido el tipo del cabello largo, vestido totalmente de negro a excepción de la capa blanca…
-“Vag. Vag, le he encontrado”- Escuchó Vag en su cabeza.
Este se detuvo de golpe.
-¿Cilia? ¿Dónde…?- Miraba a todas partes, extrañado…
Cilia sabía que se lo tendría que haber explicado antes…
-“Vag, soy yo. Te estoy hablando por telepatía. He encontrado al terrorista.”
Vag reaccionó de inmediato. Tenía que volver a donde estaba ella sin perder tiempo…
-¿Dónde estás? Voy para allá…
Entonces el tipo se percató de que estaba siendo observado por Cilia. Se giró hacia ella y la miró con sus ojos rojizos…
Cilia, al verle, se dio cuenta de inmediato.
-“Vag… estaba en lo cierto…”- Dijo la joven, casi temblándole la voz…
Vag la escuchó.
-¿A qué te refieres…?- Preguntó, con gravedad, aunque ya sabía la respuesta…
Aquel tipo la miraba fijamente… Y sonrió…
-Es un dragón.
Umm!! Esto se pone interesante, a por el capítulo 3!!!
ResponderEliminar