6 WARRIORS
La reunión.
La mañana estaba ya bastante avanzada. El calor se había intensificado y el cielo, aunque había nubes dispersas, tenía un azul blanquecino.
En la escuela de artes marciales tres figuras se aproximaban a las escaleras que conducían al pasillo exterior de madera que rodeaba el edificio: Yi junto a Xin, visiblemente mejorada, ambas con algunos objetos recién adquiridos en los puestos de venta de la ciudad… y Gavin más atrás, con el sombrero quitado atrás, cargado con muchos más, los cuales le dificultaban ver por donde caminaba…
-Si lo sé no voy…- Dijo mostrando cierto fastidio.
-No te quejes; tú has sido el que insististe en acompañarnos- le contestó Yi.
Xin se giró y sonrió con algo de culpabilidad.
-Lo siento… En gran parte vas así de cargado por mi culpa…- Se quiso disculpar Xin.
Gavin sonrió, comprensivo.
-No te preocupes. En realidad hago esto encantado… Aunque alguna se aproveche…- Dijo dirigiéndose claramente a Yi.
Esta no contestó; hizo como si no hubiese oído nada. Xin le sonrió agradecida a Gavin; sabía que este era sincero.
-De todos modos, no hacía falta que os tomaseis tantas molestias por mí… Ya hicisteis suficiente librándome de aquel…- Xin no fue capaz de terminar.
-No digas tonterías. Para eso estamos- la regañó cariñosamente Yi.
Los tres se dirigieron a la zona de las habitaciones. En otro tiempo, los alumnos de la escuela tenían sus pertenencias y dormían en dichas habitaciones. Estaban divididas en dos zonas: las habitaciones para alumnos y las habitaciones para alumnas. A medida que iban pasado al lado de las mismas los recuerdos comenzaban a venirles a la mente e iban experimentando sensaciones diversas…
Buscaban la habitación que estuviera en mejor estado en la zona para alumnas. No había nada, ningún objeto… nada en absoluto.
Tras un rato comprobándolas, Yi y Xin decidieron que lo mejor sería estar en la situada más cerca de la puerta de entrada a la zona de habitaciones. Gavin estuvo de acuerdo, aunque no dijo nada.
Cuando dejaron todas las cosas en el suelo, se quedaron un rato en silencio mirando alrededor.
-¿Irás a alguna de las habitaciones de al lado?- Preguntó Xin a Gavin.
-De momento, creo que me quedaré en la sala de práctica…- Contestó poniéndose algo serio.
Xin percibió este cambio.
-Bueno, vamos a hacer esto un poco más habitable- instó, decidida, Yi.
Yun llegó ante las puertas de la escuela de artes marciales. Caminó un poco mirando hacia lo alto de las murallas y la superficie de los muros. Finalmente, tras avanzar y retroceder varias veces, se decidió por una zona en concreto.
-Aquí estará bien.
Acto seguido, se concentró sin perder de vista el muro. Con gran agilidad saltó hacia la muralla; apoyó el pie en una piedra que sobresalía levemente, aunque fue suficiente para usarla como punto de apoyo, y volvió a saltar, esta vez más alto, hasta situarse justo encima de la muralla. Ahora podía ver la escuela perfectamente. Yun miró atentamente para ver si veía a alguien, pero parecía que en aquel sitio solo estaba él… Pero, al cabo de unos instantes, aguzó el oído y, aunque no estaba del todo seguro, le pareció escuchar voces provenientes del interior del edificio…
Decidió que iría a investigar. Saltó hacia el suelo y llegó elegantemente flexionando las rodillas para amortiguar el impacto. Se quedó quieto unos instantes… Confirmado, allí había alguien… varias personas… Se dirigió hacia el edificio.
-Bueno, por el momento creo que esto puede quedar así- dijo Yi secándose el sudor de la frente.
Xin, a su lado, asentía; también sudaba. La habitación, que en otro tiempo estaba preparada para albergar a cinco alumnas, había sido acondicionada y ahora tenía un aspecto más habitable: dos camas, hechas a base de mantas y sábanas, con almohadas; varias prendas de ropa femenina sobre cada una de las camas; frasquitos de diversos tipos con sustancias medicinales, aromáticas y de higiene; y una cesta llena de comida, junto a platos, vasos, cubiertos y otros enseres.
Gavin había permanecido todo el tiempo sentado apoyado en la pared, viendo como las jóvenes iban arriba y abajo colocando las cosas… Yi se puso delante de él con los brazos en jarras y el ceño fruncido.
-Si no ibas a hacer nada no hacía falta que te quedaras- le dijo.
-He considerado que no me necesitabais…- Dijo Gavin muy tranquilo…
Yi no contestó y se giró; pensó que, en realidad, quizá hubiesen tardado mucho más si le hubiese permitido ayudarlas…
-¿Tú no necesitabas nada, Gavin?- Le preguntó Xin.
Gavin sonrió mostrando un aire de suficiencia poco convincente.
-Yo ya tengo todo lo que necesito…- Dijo evitando mirarla a los ojos.
Yi giró la cara lo suficiente para verle de reojo. Algo se movió en su interior…
-Si necesitas dinero… puedo dejártelo…- Dijo, cambiando el tono que había venido utilizando últimamente con Gavin…
Gavin estaba sorprendido. La verdad es que no sabía qué decir…
-Eeh… Yo… Gracias- dijo al fin.- De momento estoy bien…- Gavin se sentía un poco avergonzado…
-Y, por supuesto, no pienses que te permitiremos alimentarte solo de manzanas… La comida que tenemos es para todos…- Yi cada vez cambiaba más su manera de hablar a Gavin…
Ahora sí que Gavin no era capaz de articular palabra… Se levantó y se dirigió a la puerta; antes de salir, consiguió dirigir la mirada a Yi, que estaba casi de espaldas, y hablar.
-Muchas gracias…- Consiguió decir antes de que la voz se le comenzara a romper… y salió fuera.
Xin, que había contemplado la escena en silencio, no estaba segura de lo que pasaba entre los dos… pero sonrió contenta, mientras veía que Yi estaba pensativa con la mirada baja, mirando hacia algún punto perdido… Al mismo tiempo, Gavin se encontraba justo al otro lado, apoyado en la pared, haciendo esfuerzos por contener las lágrimas.
Al cabo de un rato, Yi y Xin salieron de la habitación y vieron que Gavin estaba en medio del pasillo, asomado a la zona de alumnos.
-¡Gavin! Vamos a comer- le dijo alegremente Xin, que llevaba la cesta con la comida y los útiles de cocina.
Este ya se sentía más “recuperado”. Vio que Yi iba algo seria…
-Bueno, yo aportaré unas cuantas… manzanas- dijo sonriendo hacia la joven.
Esta le devolvió la sonrisa. Algo había cambiado entre ellos.
Salieron al exterior y se dirigieron a la zona de la entrada principal del edificio. Decidieron que comerían a la sombra de los manzanos.
Y entonces, cuando se acercaban a la entrada principal, Yun salió por la puerta y se giró de inmediato hacia Gavin, Xin y Yi, que a su vez se detuvieron en seco. Los cuatro jóvenes se quedaron sorprendidos.
-¡Yun!- Exclamó Gavin.
-¡Gavin!- Exclamó con alegría Yun.
Ambos se acercaron y estrecharon con fuerza las manos como si fueran a hacer un pulso, antes de abrazarse efusivamente; estaban muy contentos de haberse encontrado. Entonces Yun se giró hacia Yi y Xin.
-¡Yi! ¡Xin! ¡A mis brazos!- Dijo abriendo los brazos ampliamente mientras se dirigía corriendo hacia ellas…
Pero recibió una patada de cada una de las jóvenes en toda la cara, haciendo que se parara en seco, prácticamente sostenido por ellas… Gavin se llevó una mano a la cara y negó con la cabeza.
-Veo que no has cambiado en absoluto…- Le dijo Yi, recuperando su actitud habitual.
-Uy… Tú tampoco, Yi…- Dijo Yun, dolorido…
Tras recuperarse un poco, Yun comenzó a hablar.
-¿Qué hacéis aquí? Hacía mucho tiempo que no os veía…
-Es un poco largo de contar- dijo Gavin.
Yun se fijó en Xin y recordó algo.
-¡Ah! Por cierto, Xin… Ayer vi a Feng…
Xin no dijo nada pero aquello la conmocionó. Esto no le pasó inadvertido a Yi. Gavin observó que algo ocurría… pero dejó de intentar averiguar qué era y se dirigió a Yun.
-Oye, Yun… ¿Te apetecen manzanas?
En la ciudad, en medio del gentío, en una de las calles más anchas, la gente se apresuraba en apartarse y alejarse de un tipo enorme, con una gran calva en su pelo negro y alborotado, barba y ojos del mismo color; llevaba una camisa verde muy oscuro, pantalones anchos marrones y zapatillas negras. Portaba una hoz de tamaño considerable sujeta al cinturón, a un lado. Tenía aspecto furioso. Los viandantes debían apartarse de su camino si no querían ser arrollados…
En dirección contraria, pensativo, iba caminando el joven de la capa blanca. Parecía que no se daba cuenta de la reacción de la gente que iba más adelante que él… Pasó a un metro de distancia del enorme tipo. Este se fijó en el joven y su expresión se volvió aún más furibunda.
-¡Eh! ¡Detente!- Vociferó al joven justo cuando este terminaba de pasar a su lado. La gente de alrededor salió corriendo y los dos se quedaron solos en un amplio espacio vacío a donde nadie se atrevía a acercarse…
El joven no se detuvo. Era como si no le hubiese escuchado… o simplemente lo ignoraba.
El tipo corpulento se giró del todo.
-¡Que te pares!- Vociferó aún más fuerte.
El joven, consciente de que aquel pesado no le dejaría en paz, se detuvo, y giró la cara lo suficiente para mirarle de reojo con expresión de fastidio…
El tipo lo miró de arriba abajo.
-Un niñato con sombrero de paja… capa de viaje… ¡Has tenido que ser tú! ¡Tú has atacado a mi primo!
El joven se dio cuenta de lo que estaba pasando: le estaba confundiendo con aquel al que buscaba.
-Te equivocas, estúpido- dijo lacónicamente.
Pero el tipo no parecía atender a razones y parecía que ya no podía enfadarse más…
-¡Te voy a matar!- Dijo al tiempo que se abalanzaba hacia el joven con la intención de agarrarle con sus enormes manazas…
El joven apartó con los brazos las manos de su atacante, desestabilizándolo ligeramente pese a su envergadura… Entonces, el tipo intentó golpearle con un gancho descendente oblicuo... El joven se apartó y lo esquivó; el enorme adversario insistió una vez más con el otro puño, esta vez directo… El joven lo detuvo con ambas manos, sujetándose al suelo con los pies bien agarrados mientras era arrastrado unos centímetros por el impacto.
-¡Se te acabó la suerte!- Gritó el tipo a la vez que se disponía a golpear al joven con el otro puño como si fuera una maza, elevándolo…
El joven, con una velocidad pasmosa, sin que el enorme tipo lo llegara a ver, se colocó justo ante él. El tipo se quedó muy sorprendido… y asustado. Y cuando este intentó reaccionar, recibió innumerable golpes en barriga, torso y brazos por parte del joven, al que prácticamente no se le veían las manos… Cuando le asestó el último, el tipo temblaba y las piernas se le doblaban… Mientras tanto, el joven, cansado de todo aquello, se dio la vuelta y emprendió el camino… Y el tipo cayó hacia atrás.
La gente que miraba desde cierta distancia estaba estupefacta…
Entonces, mientras el joven caminaba, se comenzaron a oír murmullos y comentarios de la gente de alrededor… Se giró y vio que el tipo caminaba con dificultad portando la hoz. Al principio, el joven pensó en ignorarlo y seguir… pero el enorme pesado pareció recuperarse y emprendió la carrera… a la desesperada.
-¡Uaaaaah!- Bramaba el tipo enorme empuñando la hoz…
Entonces, al joven le cambió la mirada: se hizo más intensa y dura. Apartó la capa lo suficiente para poder asir el mango del sable que llevaba a la cintura y lo desenvainó justo cuando el tipo le iba a atacar con la hoz… El joven describió un arco oblicuo y se pudo escuchar la hoja del sable rasgar el aire… causándole al tipo una herida terrible en el cuerpo.
El enorme “primo” quedó con los ojos muy abiertos, temblando con la hoz en alto, durante unos instantes… El joven envainó de nuevo el sable y se volvió a cubrir con la capa. Justo al darse la vuelta, el corpulento contrincante cayó hacia atrás con los ojos en blanco y la sangre saltándole por la herida…
Ahora la gente tenía mucho miedo del joven y se alejaba precipitadamente.
El joven tuvo que detenerse. Apretaba los dientes y los enseñaba levemente… Luchaba por mantener el control… Su mirada se comenzaba a perder y temblaba cada vez más…
Finalmente, logró calmarse. Y siguió caminando.
En la escuela de artes marciales Gavin, Yun, Yi y Xin estaban sentados alrededor de varios platos ya casi vacíos. Gavin y Yun reían bastante contándose anécdotas del pasado, vividas en la escuela. Xin escuchaba con una sonrisa; estaba muy contenta de encontrarse en aquel lugar, rodeada de aquellas personas… Yi apenas hablaba, pero de vez en cuando sonreía al escuchar lo que contaban Yun y Gavin.
Unos pasos se aproximaban a la escuela. El que caminaba llevaba unas zapatillas grises. Podían escucharse las risas desde el exterior.
Una capa de viaje de color blanco era agitada por una ligera brisa que soplaba en aquel momento. Una mirada semioculta bajo un sombrero de paja, no podía ocultar el odio que denotaban aquellos ojos azul oscuro…
Las risas del interior se intensificaban y ahora eran más los que reían: parecían cuatro personas, de ambos sexos…
Finalmente, el viajero se detuvo ante la gran puerta doble cerrada. Sobre la misma se podía ver un cartel colocado sobre el dintel: “Escuela de Artes Marciales del estilo del Dragón Negro”. Miró hacia arriba durante unos instantes. Ya no se escuchaba tanto alboroto al otro lado…
El joven de la capa blanca flexionó lentamente las rodillas mientras se concentraba en tomar impulso… Ahora solo había silencio.
Saltó con todas sus fuerzas y se elevó hacia el cielo, como si se dirigiera rumbo al sol… y, ayudándose con las manos, impulsándose y girando en el aire, se colocó sobre el dintel.
Gavin, Yun, Yi y Xin se levantaron de inmediato y salieron de la sombra de los manzanos a la zona exterior.
El joven saltó y aterrizó levantando una gran polvareda, quedando con las piernas flexionadas, una delante de la otra, y la mirada hacia abajo…
Los cuatro jóvenes se acercaron lo suficiente.
El joven de la capa blanca levantó la mirada intensa bajo la sombra del sombrero de paja.