6 WARRIORS
El contraataque.
Era como si el tiempo se hubiese detenido. Xin, desde abajo,
contemplaba con los ojos muy abiertos cómo Han estaba en aquellos momentos
indefenso ante el brutal arma del General, que avanzaba inexorablemente hacia
su cuerpo… Han, con los dientes apretados -y preso de la impotencia-, solo
sentía rabia por verse incapaz de detener aquel ataque a tiempo… y ni siquiera
estaba seguro de que sirviera de algo… Taisho ya daba por hecho que aquello terminaba allí…
Entonces sucedió lo inesperado.
Siguiendo todo a cámara lenta, Han vio cómo al General le
cambiaba la expresión -ahora de no saber qué pasaba- al tiempo que su
voluminoso cuerpo se echaba por algún motivo más hacia delante; todo esto
mientras resonaba un golpe contundente por toda la estancia…
Xin pudo ver de pronto de lo que se trataba.
-¡Bo!- Exclamó la joven…
Y allí estaba. También en el aire, justo detrás de Taisho,
sujetaba con ambas manos su palo largo, tras haber golpeado con el mismo el
amplio hombro del General… La furia se veía en su expresión y su mirada…
Mientras comenzaba a “descender”, Taisho se giró lentamente para ver qué era lo
que había ocurrido… Ahora ya podía ver Han a Bo y lo entendió todo…
Llegaron al suelo: primero Han -que quedó con las rodillas
flexionadas, atento-, luego Taisho, con estruendo, y finalmente Bo, que se puso
en guardia de inmediato tras caer de forma curiosamente grácil…
Taisho se giró enseguida, con la expresión rabiosa, y se
dirigió a aquella maldita albóndiga…
-¡¿Cómo te atreves estúpido?! ¡¿Tan pronto quieres morir?!-
Casi parecía que lo regañaba…
Pero Bo no estaba dispuesto a que lo subestimasen…
-¡Estoy harto de que nos trates como niños! ¡Nosotros
acabaremos contigo!- Dijo, muy convencido, mientras saltaba para atacar de
nuevo al General, mientras aquellas palabras calaban muy hondo en Xin y en Han…
Taisho se mantenía inmóvil en su posición mientras veía
venir a aquel tonto con sobrepeso sujetando su palo, verticalmente, por encima
de su cabeza… Han se alarmó.
-¡Bo, no! ¡Cuidado!- Trató de avisarle, mientras comprobaba
con preocupación cómo el General lo esperaba tranquilo…
Bo atacó con todas sus fuerzas y sus ganas al General, que
-aunque el joven no se daba cuenta- se limitaba a esperar… Xin no perdía
detalle de la escena…
Pero Taisho no tuvo que seguir esperando a que el palo
terminara de descender… Cuando tuvo a aquel gordito a tiro, le dio un tremendo
manotazo con el dorso de la mano que lo estampó contra la pared, cerca de una
ventana con barrotes por fuera…
-¡Bo! ¡Maldito seas, Taisho!- No pudo reprimir Han…
Xin se llevó las manos a la boca, horrorizada…
Bo -que se había golpeado de frente- estaba muy quieto, aún
con el palo sujeto en una mano, mientras casi resbalaba por la pared hasta el
suelo, quedando panza arriba como una tortuga del revés…
Taisho se irguió.
-Bien. Tras esta “interrupción” proseguiremos con tu
ejecución- dijo esto último girando la cabeza hacia Han, que se puso a temblar
enfadado…
Xin pasó la mirada del cuerpo inmóvil -aunque con ligeros
espasmos- de Bo a la reanudación de aquel enfrentamiento…
Han recuperó la guardia; todo lo sucedido en los últimos
minutos le había servido para reponerse un poco… y todo gracias a Bo… Ahora fue
el General el que adoptó su posición de guardia, con el sable sobre su cabeza con
la punta, y la otra mano, dirigidas a Han…
Pero esta vez Taisho no dijo nada. Simplemente atacó.
-¡¡Huuummmm!!- Emitió, dando varias vueltas al enorme sable
sobre su cabeza, mientras corría hacia Han…
Este sabía que, con cada nueva vuelta, el corte sería más
potente… aún así, optó por no moverse hasta el último momento…
Y así fue. Taisho lanzó un tajo lateral hacia Han que este
consiguió detener usando todas sus fuerzas… sus dos brazos -cuyos músculos
estaban hinchados-, sus manos, sus piernas…
Taisho, no muy contento con el resultado de su ataque -que
podía verse reflejado en su cara- no tardó en separar su arma de la de Han para
volver a atacar por el mismo sitio…
-¡Uuuuf!- Han seguía resistiendo, aunque esta nueva
embestida le desplazó un par de metros hacia un lado, consiguiendo caer en -prácticamente-
la misma posición…
Pero cuando quería darse cuenta el General, inesperadamente
veloz, se plantó delante de él…
-¡Je!- Sonrió malignamente al tiempo que le propinaba un
puñetazo directo en la cara, como si apenas realizase esfuerzo alguno…
Han, viendo que los pies se le iban hacia atrás, hizo un
considerable esfuerzo para detenerse y dirigir la mirada hacia su contrario,
que ahora comenzaba a llevar el sable hacia arriba…
-¡Ten, traidor!- Insistía -ya por costumbre- el General mientras le atacaba por la vertical en esta
ocasión… hacia la cabeza…
Como había cierta distancia que su oponente debía cubrir, a
Han le dio tiempo suficiente de saltar hacia atrás -lo que pudo- para hacer
distancia, mientras el sable se estrellaba nuevamente en el piso, provocando la
pertinente grieta en el suelo de madera y tierra…
Y otra vez, sin saber cómo, tenía a Taisho delante, sin la
guardia, como si no le hiciera ninguna falta…
En esta ocasión, el hombre corpulento fue derecho al cuello
de Han… Este esquivó el tajo agachándose… Pero, lo que no sabía, es que eso era
precisamente lo que Taisho quería…
Han no vio venir la tremenda patada ascendente que le
impactó en el mentón… mientras sus pies se separaban del suelo, tan solo tenía
en mente la idea de no soltar el sable pasara lo que pasara… Xin ahogó un grito
y sentía como la fuerza se le iba de las piernas… Pero ahí no acabó la cosa.
Taisho volvió a hundir el puño en el estómago de Han que,
por acto reflejo, se “dobló” hacia delante, echando saliva por al boca… Antes
de que cayera al suelo, Taisho le agarró por la cabeza con una de sus grandes
manazas y se dispuso a hundirle el sable por el mismo sitio que le había
golpeado…
-¡¡No, Han!!- Xin estaba más desesperada que nunca…
Sin embargo Han -casi por instinto- consiguió desviar la
trayectoria del arma del General con un movimiento preciso de la zona cercana a
la empuñadura de su sable; esto irritó a un Taisho que se había confiado
demasiado…
Casi sin pensarlo, lanzó al débil jovenzuelo por los aires
hacia la parte que quedaba a su espalda… Han chocó en el suelo a varios metros de
distancia… seguía sin soltar el arma…
-En serio te digo, Han, que casi me da lástima acabar
contigo… Pero debo cumplir con mi deber de soldado…- El General dijo esto
poniéndose serio…
Han estaba en el suelo, dolorido, comenzando a notar el
sabor de la sangre…
Entonces el General tuvo que desviar la mirada, abriendo
mucho los ojos, más allá de donde se encontraba Han en aquellos momentos…
aquello sí que no se lo esperaba…
-Esto no puede ser…- Taisho no sabía por qué… Pero lo que
vio le hizo sentir algo parecido al miedo…
Han, al ver la expresión desencajada de su rival, giró la
cabeza para ver de qué se trataba… Xin no pudo evitar que se le saltaran las
lágrimas de alegría…
Se estaban levantando. Gavin… Yun… Huei… Yi… se estaban
levantando. A pesar de que se incorporaban lentamente -y aún se encontraban
magullados y doloridos-, se sentían animados por una fuerza que no podían
explicar… Estaban preparados para enfrentarse con aquel malnacido…
-Chicos…- Le salió a un debilitado Han, que no sabía si
alegrarse o preocuparse más…
Pero vio algo en
sus miradas. Veía a los guerreros que realmente eran. Entonces, aprovechando
que Taisho estaba distraído, extrajo fuerzas de alguna parte y lanzó una
acometida hacia el maldito general con el aliento que le quedaba… Aquel, que por
poco no lo vio venir, logró parar -con ciertas dificultades- el último ataque
de Han…
-¡Ahora!- Exclamó Gavin, comprendiendo lo que había
intentado hacer su compañero, seguido de los demás…
Taisho se percató de lo que pretendía aquel maldito traidor…
Pero -se dijo a si mismo- no les serviría de nada… a ninguno…
-¡Estúpido!- Lanzó un exabrupto, al tiempo que apartaba a
Han de un puñetazo en gancho lateral a uno de sus costados…
Han notaba el fortísimo y doloroso golpe en las costillas…
perdió el conocimiento al caer un par de metros a un lado, soltando finalmente
el arma…
-¡Han!- Bramó Gavin, con rabia, mientras se dirigía
corriendo -al igual que Yun, Huei y Yi- hacia aquel maldito desgraciado…
Ahora el General se centró en los niñatos que se aproximaban
a toda velocidad, cuyo ímpetu les costaría caro, al igual que hacía un rato…
De pronto, de un punto olvidado de la sala, llegaba
“planeando” el gordito de antes; pillando totalmente desprevenido al General…
-¡¡Uaaaaaaaaaah!!- Aullaba, con todo lo que le daba la voz
de si, Bo, con el palo preparado para estrellárselo de nuevo…
Taisho no detuvo el ataque oblicuo, que sí vio esta vez,
porque pensaba que no sería necesario… Se equivocaba.
El palo impactó en un punto entre su cuello y el amplio
hombro, haciéndole daño de verdad… Taisho apretaba los dientes por el dolor…
luego por el enojo…
-¡¡Maldita bola de sebo!! ¡¡Fuera de mi vista!!- Vociferó,
dándole un nuevo manotazo y enviándolo a lo lejos, pasando por encima de sus
compañeros que se dirigían en dirección contraria…
Pero la intervención de Bo, en esta ocasión (y sin que fuera
precisamente su intención), sirvió como maniobra de distracción improvisada…
-¡Haaaaa!- Exclamó Gavin, lanzando un puñetazo al bulto
hacia el amplio objetivo que constituía el General…
Este, encontrándoselo encima, tuvo que reaccionar de
inmediato y parar el golpe… usando las dos manos.
-“¡¿Cómo es posible…?!”- Se preguntaba Taisho, sintiendo aún
el fuerte impacto del puñetazo del que debía
ser un mequetrefe…
Utilizó su enorme sable, más para quitárselo de encima que
para cortarle… Gavin contuvo la hoja con su propio sable, pero se vio apartado
algunos metros hacia atrás, en dirección diagonal…
Pero Taisho no tuvo tiempo de respirar; la espada de Yi se
cernía sobre sus ojos…
La esquivó por los pelos… Entonces lanzó una mirada hacia
aquella niña que lo miraba de aquella manera tan insolente…
-¡Te vas a enterar, jovencita!- Le decía, dirigiéndole un
puño en gancho al estómago, que Yi vio de inmediato…
Esta lo detuvo a tiempo, poniendo la empuñadura de su
espada, aunque -al igual que Gavin- no pudo evitar verse desplazada hacia
atrás, cayendo en cuclillas mientras Huei pasaba veloz a su lado…
-“¡Este también…!”- Se puso en alerta Taisho, al ver llegar
al otro…
Huei saltó hacia delante -aprovechando la inercia que
llevaba- y se disponía a hundir la rodilla en el tórax del General…
Este, que había guardado su sable un instante antes, cruzó
los brazos delante, apretando bien los puños, para contener aquel golpe de
resultado impredecible…
Durante un segundo, Taisho temió que le hubiera roto algún
hueso… Al igual que antes -cuando le atacó Gavin- se encontró con un ataque de
una potencia que no se hubiese imaginado…
Fue entonces cuando comprendió que había estado en lo cierto
durante todo aquel tiempo… Pero ahora tenía a aquellos dos en sus dominios…
atacándole…
Cuando Huei se disponía a golpearle en la cara con el puño,
Taisho se lo quitó de encima abriendo los brazos -donde aún tenía la rodilla
apoyada- hacia fuera bruscamente, y hacer distancia con aquel chaval tan
peligroso; por lo menos por el momento…
Pero, antes de que el General tuviera tiempo de pensar, notó
cómo se acercaba algo, a toda velocidad
por un lado… por el aire…
-¡Toma esto!- Exclamaba Yun, girando como una peonza en el
aire, boca abajo, con su temible patada giratoria…
Taisho -al que casi le pilla por sorpresa- bloqueó como pudo
dicha patada con uno de sus fornidos brazos, notando -de todos modos- la fuerza
de la técnica al impactar…
Y fue entonces cuando se dio cuenta, también, de que
-acordándose de la chica de antes- aquellos dos no eran los únicos a los que
debía temer…
Negándose a aceptar tal idea, apartó a Yun de un manotazo con
la palma de su manaza, alejándolo y obligándole a “aterrizar” a considerable
distancia…
En ese momento Taisho comenzó a escuchar algo que se
aproximaba… como un grito de guerra (o algo así)…
-¡Uaaaaah! ¡Sigo aquí!- Se “jactaba” Bo, dirigiéndose a la
carrera hacia el General, haciendo girar el palo largo sobre su cabeza con una
sola mano…
Pero el General ya estaba harto de él.
Mientras Bo, ajeno a las acciones del General, corría sin
parar hacia este, Taisho levantaba una pierna, preparándose…
-¡Bo, cuidado!- Le intentó avisar Gavin, viendo -desde
demasiado lejos como para poder hacer nada- lo que iba a pasar…
Bo, cegado por su bravura,
no vio venir el patadón circular que le dio en su regordeta cara y que le hizo
chocarse de nuevo contra la pared…
-¡Bo!- Exclamaron, casi al unísono, los amigos recién
recuperados…
Bo volvió al suelo, cayéndole su propio palo en la cabeza
con un sonoro golpe…
-Yo… ya no puedo más…- Admitió, a punto del desmayo…
A pesar de todo, sus compañeros respiraron aliviados al ver
que aún estaba bien… Entonces dirigieron su atención hacia su enemigo, que se
erguía, imponente, ante ellos…
Tras unos segundos sin decir nada, Taisho, casi oculto por
las sombras, habló.
-Voy a acabar con todos vosotros. Uno a uno- les anunció.
Gavin, Yi, Huei y Yun se pusieron en guardia. Para nada
asustados. Entonces Gavin, en primer término, se dirigió a Taisho, desafiante.
-¡Eso lo veremos!