sábado, 26 de mayo de 2012

Las peripecias del señor Bigotón

Las peripecias del señor Bigotón



Eran las diez de la mañana en la ruidosa ciudad de Geométrica. En el cielo de nubes poliédricas brillaba un sol naranja formado por una circunferencia inacabada, en un fondo de diferentes polígonos en diversas tonalidades de amarillo. Los edificios estaban formados por rectángulos, en su mayor parte irregulares, salpicados por multitud de cuadrados, también imperfectos, como ventanas. Los coches, de las más diversas formas geométricas, se amontonaban a lo largo de las calles, inundándolo todo del ensordecedor ruido de motores y cláxones, y de humo con aristas de diversas tonalidades de gris. La gente, formada por rectángulos y cuadrados como cuerpo y extremidades, y cuadrados, triángulos y círculos formando la cabeza (las había de diversos tipos), caminaba apresuradamente para acudir a sus puestos de trabajo, realizar las compras…
Una de estas personas que había salido a comprar el diario era el señor Bigotón. El señor Bigotón tenía la cabeza triangular, con un largo y fino bigote negro que se enroscaba a ambos lados formando sendas espirales con aristas. Vestía con un traje marrón claro, camisa amarillo apagado, corbata roja, un sombrero de color similar al traje y cinturón y zapatos marrón oscuro Siempre tenía cara de mal humor… El señor Bigotón siempre estaba de muy mal humor.
Justo antes de llegar al kiosko, un ruido tremendo parecía traer consigo el fin del mundo; el señor bigotón miró hacia arriba y vio pasar el expreso del cartabón, que circulaba boca abajo describiendo multitud de círculos rumbo a la ciudad vecina de Escuadra Mayor. El señor Bigotón subió una única vez a aquel tren infernal y al bajar le dijo a todo aquel que le escuchara que nunca más volvería a hacerlo; aquel fue el peor mareo que había tenido en toda su vida…
Se acercó a la dueña del kiosco, una señora con gafas, cabeza cuadrada y el pelo amarillo formado por multitud de círculos.
-Buenos días, señor. ¿Desea algo?- Le preguntó la kioskera al señor Bigotón sabiendo perfectamente lo que iba a pedir: lo mismo de todos los días.
-La Gaceta del Poliedro- dijo ahorrándose el “buenos días” y el “por favor”.
-Por supuesto- dijo la kioskera mientras cogía un diario del montón y se lo ofrecía- Son 2 círculos.
-Tan caro como siempre...- Gruñó el señor Bigotón sacando la cartera de su bolsillo de mala gana.
La kioskera ya estaba acostumbrada a la exagerada tacañería del señor Bigotón, de modo que no dijo nada y vio como se alejaba con el ceño más fruncido aún de lo que lo traía.
Cuando iba camino de un parque cercano para sentarse y leer, se sobresaltó al ver como un perro formado por rectángulos, cuadrados y un círculo como nariz se apoyaba con sus patas delanteras en el traje del señor Bigotón, con una expresión alegre y abriendo la boca asomando la lengua.
-¡Fuera, chucho! ¡Mi traje nuevo!- Comenzó a increparle.
Pero el perro comenzó a darle lametones en la cara, ignorando alegremente las protestas del señor Bigotón.
-¡Para Rectang!- Apareció un joven corriendo con la correa en la mano- Disculpe señor…
-¡¿Cómo que “Disculpe señor”?! ¡¿Cómo se te ocurre soltar a esta bestia?!- Vociferaba el señor Bigotón fuera de si.
-Lo siento mucho… Se me ha escapado...- Se disculpaba el joven.
Rectang fue al lado de su amigo mientras este le ponía la correa.
El señor Bigotón se quedó en el sitio gruñendo enfurecido mientras se atusaba el bigote. El joven, asustado, se alejó de allí inmediatamente con Rectang mientras este se giraba y miraba una última vez alegremente hacia aquel hombre furioso que iba quedando atrás…
-¡Será posible con el maldito chucho!- Exclamó sacudiéndose.
Malhumorado reanudó la marcha hasta el parque.
Al llegar lo encontró casi vacío, como de costumbre. No había dos bancos iguales. Se sentó en el banco en el que solía sentarse cada mañana y comenzó a leer el diario. El señor Bigotón hacía lo mismo todas las mañanas. Pero aquella mañana era distinta.
Cuando estaba leyendo, unos pensamientos persistentes no le dejaron continuar. Miró hacia arriba y vio pasar una bandada de pájaros de papel. Pensaba en como ni le había dado las gracias a la kioskera, como de costumbre, a pesar de que ella era siempre muy amable con él. Y luego lo de aquel perro; recordaba aquellos ojos alegres que lo miraban aunque él estuviera gritando enfadado… Y el señor Bigotón sintió algo que no había sentido antes. Algo en su interior le dolía… Sabía que no podía seguir de aquella manera.
Entonces, de forma inesperada, una pelota de color azul se estampó en la cara del señor Bigotón, deshaciéndole el bigote… La pelota cayó al suelo botando dejando al descubierto el rostro tembloroso del señor Bigotón… Estaba a punto de explotar.
Entonces apareció corriendo una niña muy pequeña que aún se movía torpemente.
-¡Perdone señor!- Acertó a decir con el evidente esfuerzo de quien hace poco que ha aprendido a hablar.
El señor Bigotón se fijó en la niña: tenía dos coletas de pelo castaño, ojos azules enormes y sonreía irradiando una luz especial… Entonces el señor Bigotón dejó de inmediato de estar enfadado. Y entonces el señor Bigotón lo entendió.
-No te preocupes, pequeña- dijo sonriendo, sorprendiéndose a sí mismo por ello.
La niña se alejó alegremente con la pelota en las manos para reunirse con su madre. El señor Bigotón decidió que tenía algo que hacer…
De camino a su casa, ya por la tarde, el señor Bigotón se acercó al kiosko en el que cada mañana compraba el diario.
-Buenas tardes- dijo con una sonrisa.
La kioskera casi se desmaya.
-Bu… Buenas tardes… ¿Desea algo…?- Preguntó no muy segura de que aquello fuera real.
-Solo quería darle las gracias por lo bien que me atiende todos los días y pedirle disculpas por mis malos modos… también diarios- Dijo el señor Bigotón.
Realmente ya no parecía el mismo. La kioskera asintió lentamente con la boca abierta y sin saber qué decir.
-Bueno. Buenas tardes- el señor Bigotón hizo una leve reverencia y se marchó.
La kioskera aún se quedó paralizada un buen rato…
Cuando el señor Bigotón llegaba a su casa notó algo que ya había notado por la mañana: Rectang acercándose a toda velocidad hacia él…
Pero esta vez, justo cuando le volvía a poner las patas sobre el traje, el señor Bigotón le comenzó a acariciar la cabeza y el lomo efusivamente.
-Hola Rectang, ¿cómo va?- Le decía sonriéndole de forma sincera- Oye, perdona por lo de esta mañana…
El joven amigo de Rectang apareció con la correa y al principio se llevaba las manos a la cabeza… pero entonces, atónito, vio como el señor Bigotón respondía al entusiasmo de Rectang. No daba crédito a sus ojos.
-¡Ah, hola!- Saludó el señor Bigotón al percatarse de la presencia del joven.
-Hola…- Este le saludó preguntándose si realmente era la misma persona.
Rectang volvió al lado de su amigo y el señor Bigotón se acercó.
-Discúlpame por lo de antes, joven- le dijo con una afable sonrisa.
El joven negó levemente con la cabeza moviendo la mano para indicar que no tenía importancia.
El joven y Rectang se alejaron y el señor Bigotón continuó el camino a su casa.
Ya divisaba la cabina telefónica de color rojo que quedaba justo al lado cuando un autobús del mismo color de dos pisos pasó ruidosamente a su lado. El señor Bigotón alzó la vista y vio el cielo formado por figuras geométricas de colores azul oscuro y violeta. Una luna atravesada por varias líneas rectas que pasaban por su centro había aparecido en la noche.
Entonces el señor Bigotón notó que alguien se chocaba con él. Era una mujer que vestía ropa deportiva.
-¡Uy, lo siento! Estaba distraída y no le he visto…- Se intentó disculpar.
El señor Bigotón se quedó mudo y con los ojos abiertos de par en par. Era una mujer muy atractiva, con la cabeza redonda y el pelo formado por líneas onduladas color castaño claro. Sus ojos, dos hexágonos, eran verdes.
-Bueno, hasta luego…- Dijo la mujer comenzando a alejarse.
Entonces el señor Bigotón reaccionó.
-¡Un… Un momento!- Consiguió decir.
La mujer se detuvo.
-¿Sí…?
-Estooo… ¿Le apetecería ir a dar conmigo un paseo por el parque…?- Preguntó sin demasiadas esperanzas…
La mujer al principio se sorprendió; pero después sonrió.
-Sí.
El señor Bigotón aún no se lo creía. Se contenía para no saltar de alegría…
-Bien… Pues nos podemos ver aquí mañana por la tarde, si le parece bien…
-Muy bien- dijo y siguió corriendo, alejándose por la calle mientras el señor Bigotón se la quedaba mirando.
Aquel fue un día que el señor Bigotón nunca olvidaría.
Finalmente llegó al portal de su edificio. Antes de entrar miró a su alrededor, contento y satisfecho, y entró, mientras la ciudad se inundaba de luces y ruidos nocturnos.

domingo, 20 de mayo de 2012

La profecía

La profecía



Un explorador anónimo halló un extraño pergamino en las profundidades de la selva amazónica. Tras llevarlo a un profesor de universidad amigo suyo, averiguó que estaba datado en unos cinco mil años de antigüedad. El profesor consiguió traducirlo. Estaba escrito en idioma maya y decía lo siguiente:


Más allá del mar
Ascendiendo por la bóveda celeste
Atravesando el inmenso océano del vacío
Se encuentra el Gigante Oscuro, despertándose
Los Hijos de la Creación lo saben, aunque no lo sepan
La Madre lo sabe, y ella sí.

Llegarán los Dioses, y algunos se autoproclamarán “Creadores”
Los Hijos de la Creación responderán
Unos creerán
Otros temerán
Muchos morirán
Todos conocerán.

Y el día acordado, el Gigante Oscuro mirará
Una línea oscura atravesará el espacio-tiempo
El mar de fuego se rebelará
Y los Dioses y los Hijos de la Creación serán juzgados
La guerra interna se librará
Unos vivirán y otros morirán.

Será el fin y el principio
El mar de fuego se apaciguará
El Gigante Oscuro dormirá durante largo tiempo
Los que vivan descubrirán un nuevo horizonte
Las naves zarparán hacia nuevos mundos
Y la verdad al fin será escuchada.


Al poco tiempo, tanto el explorador como su amigo, el profesor, desaparecieron misteriosamente sin dejar rastro. Por supuesto, tampoco se supo nunca más del extraño pergamino…

domingo, 13 de mayo de 2012

6 Warriors - Capítulo 12

6 WARRIORS

El motivo del odio…


El tipo extraño caía a toda velocidad, con las garras extendidas, hacia Yun… Este lo veía venir desde el suelo con los ojos muy abiertos en una expresión de alarma… Podía ver la sonrisa oculta de su enemigo sabiéndose vencedor…
Pero Yun no estaba dispuesto a rendirse. Apoyó rápidamente las manos a ambos lados de su cabeza, tomó impulso con los brazos, y se elevó girando verticalmente en el aire llevando las piernas hacia atrás en el mismo momento que su adversario llegaba al suelo, haciendo salpicar agua en todas direcciones, hundiendo los pies en la tierra húmeda…
Yun apoyó elegantemente los pies en el suelo. El tipo extraño levantó la vista, contrariado; ya no sonreía…
-Me haces perder el tiempo…- Dijo este arrastrando la voz rota.
Yun se puso en guardia. A unos metros de distancia, Han permanecía oculto, en silencio, observando.
El agua se acabó de filtrar en el suelo. El tipo extraño colocó las garras ante él.
-A mi me conocen como “El Desgarrador”; de modo que ya sabes lo que te espera…- Dijo amenazante a Yun, que no se movió ni perdió la concentración.
“El Desgarrador” permaneció quieto unos instantes; parecía concentrarse…
Durante un instante Yun abrió más los ojos al percibir que su adversario se lanzaba corriendo al ataque. Le atacó con una garra, que Yun esquivó, y luego con la otra, que el joven bloqueó usando el brazo contra el antebrazo de su enemigo. Entonces, a gran velocidad, “El Desgarrador” intentó clavar las cuchillas en el cuello de Yun… y este lo evitó inclinándose hacia atrás, flexionando la espalda hasta tal punto que la cabeza quedó totalmente hacia el otro lado. Entonces recuperó la verticalidad de inmediato, permaneciendo agachado, y le lanzó desde abajo un puño a la barbilla que hizo que su contrincante se elevara ligeramente del suelo…
Este, entre sorprendido y aturdido dio unos pasos atrás. La expresión de Han mostraba su sorpresa.
-Ju, ju, ju… Veo que sabes hacer algo más que saltar…- Dijo “El Desgarrador”, intentando disimular su rabia…
Yun permanecía en guardia, sin moverse y sin perder de vista a su adversario. Esta actitud comenzaba a irritar a su enemigo…
Entonces, Yun observó como su contrincante bajaba la guardia y se quedaba quieto. Juntó los pies y estiró totalmente ambos brazos a los lados con las garras extendidas. Yun se preguntaba qué estaría preparando…
Han observaba haciéndose la misma pregunta.
La respuesta no se hizo esperar. “El Desgarrador” comenzó a girar sobre si mismo a creciente velocidad… Al mismo tiempo comenzaba a aproximarse a Yun, aunque aún no muy deprisa; Yun pensaba que le daría tiempo a reaccionar… Pero entonces, cuando le quedaban unos pasos para llegar a la altura del joven, súbitamente aumentó la velocidad de giro y desplazamiento, cosa que no se esperaba Yun, que saltó hacia atrás justo cuando lo tenía encima…
“El desgarrador” dejó de girar. Yun pensó que se había librado por poco… pero vio asombrado como tenía las marcas de una de las garras en la camisa a la altura del vientre. Apenas le había rozado pero notaba la piel herida…
Han tenía los ojos muy abiertos.
Entonces “El Desgarrador” comenzó a girar de nuevo; pero esta vez incrementó la velocidad, con lo que llegó antes a la altura de Yun, que nuevamente se apartó por poco…
Yun comprobó que, aún así, le había alcanzado esta vez en la manga, provocándole unas heridas un poco más profundas… Notaba el dolor.
Han comenzaba a pensar que aquel joven estaba perdido…
Y “El Desgarrador” volvió a girar una vez más. Pero esta vez no se movía del sitio mientras giraba y giraba cada vez a más velocidad…
Yun se preparaba para un ataque que pretendía ser el definitivo…
Han observaba a aquel tipo extraño girar y girar hasta parecer un torbellino…
Y finalmente “El Desgarrador” salió a toda velocidad hacia Yun… Este sabía que no podía permitirse ser alcanzado nuevamente... Y, cuando estaba a punto de alcanzarle, Yun, que había permanecido afianzado en su guardia observando atentamente a su rival, le dio una patada tremenda en el estómago, con lo que el ataque de las garras giratorias quedó anulado…
“El Desgarrador” no se lo podía creer. Han tampoco.
Yun, antes de bajar la pierna, y ante la estupefacción de su rival, le dio múltiples patadas a gran velocidad en diversas partes del tronco; este, aturdido, intentó alcanzarle con una garra aún con suficiente fuerza… pero Yun la esquivó elevándose al cielo a gran altura. Han se sorprendió ante este hecho. “El Desgarrador” miró hacia arriba preparándose con las garras, pero fue deslumbrado por el sol que emergía momentáneamente de entre las nubes, en el punto exacto donde se encontraba Yun, que descendía a toda velocidad con el pie por delante. Yun le alcanzó en la cara con una certera y definitiva patada que hizo que su adversario saliera despedido hacia el suelo, con la mirada perdida, siendo arrastrado… Yun llegó al suelo. “El Desgarrador” había sido derrotado.
Yun se agachó apoyándose en las rodillas mientras recuperaba el aliento.
-Vaya lata me ha dado este…- Dijo mirando hacia su adversario, que yacía inmóvil a unos metros de distancia.
Han se quedó pensativo durante unos instantes y se fue por donde había venido.

En la escuela de artes marciales, Xin intentaba mantenerse ocupada para no pensar en lo preocupada que estaba… Bo permanecía sentado en la escalinata que conducía a la entrada del edificio mirando el cielo, en el cual el sol volvía a quedar cubierto por las nubes… Entonces dirigió su mirada hacia la entrada parapetada.
-Oye, Xin…- Le dijo Bo al oírla pasar cerca.
Xin se detuvo.
-¿Sí?
-Aún no me habéis explicado qué es lo que pasó aquí…- Dijo sin poder ocultar las ganas que tenía de saberlo.
Xin dudó si decirle que luego se lo explicaría y seguir buscando cosas para hacer… o volver al pasado… Se dirigió hacia donde se encontraba Bo y se sentó a su lado.
-Hace dos años, todos nosotros estuvimos en esta misma escuela. Entonces teníamos un maestro. Y éramos muchos más alumnos; todas las habitaciones estaban ocupadas.
Bo escuchaba con atención.
-Pero un día antes de nuestra graduación…- Continuó- …Algo sucedió: uno de los tres ayudantes del maestro llegó corriendo a la escuela; estaba gravemente herido… Antes de morir, consiguió avisar al maestro de que las fuerzas del ejército imperial se dirigían hacia la escuela… Tenían la intención de arrasarla.
Xin se detuvo unos instantes antes de continuar.
-Los alumnos no teníamos ni idea de lo que estaba sucediendo. Uno de los otros dos ayudantes nos dijo que saliéramos por la trampilla secreta y que esperásemos en el bosque… Nos dijo que ellos dos y el maestro llegarían después- a medida que Xin lo relataba las imágenes se dibujaban en la mente de Bo, en la que figuras como sombras se preparaban ante una amenaza que parecía cubrir un cielo ya oscuro de por si…- Así lo hicimos. Todos los alumnos obedecimos y nos dirigimos al bosque; pero esperamos largo tiempo y el maestro y sus dos ayudantes no llegaban… Entonces, oímos desde lo lejos cómo multitud de soldados se dirigían a la escuela. También pudimos escuchar claramente como golpeaban la puerta principal con fuerza…
Xin recordaba claramente como Gavin, Huei y Yun mostraban claramente su intención de ir a ver qué estaba ocurriendo… y enfrentarse a los soldados si era necesario… También recordaba como Yi se había aproximado a ellos, esperando lo que fueran a hacer para hacer lo propio… Ella, sin embargo, estaba paralizada por el miedo; y Feng estaba a su lado rodeándola con los brazos para intentar transmitirle seguridad mientras miraba con preocupación y rabia hacia la dirección de donde provenían los golpes… Feng también estaba dispuesta a ir para actuar…
-…Y entonces los golpes se detuvieron. Pasaron largos minutos… hasta que oímos como los soldados se acercaban al bosque. Algunos gritaban que no debía quedar nadie vivo… que debíamos reunirnos con nuestro maestro…
Bo abrió mucho los ojos. A Xin se le humedecieron los ojos y parecía que no podría seguir… pero aún con voz temblorosa continuó.
-Pese a que no todos estaban dispuestos a huir, sabíamos que debíamos irnos de allí en seguida… y entonces las flechas comenzaron a llegar silbando a través de los árboles, en la oscuridad de la noche. Muchos murieron allí. Los que sobrevivimos nos habíamos separado…- Recordaba con amargura el momento en que perdió de vista a Feng- En realidad, no sé exactamente cuantos sobrevivimos…
Bo permaneció en silencio; estaba consternado. Xin se levantó, se pasó el dorso de la mano por los ojos y se dirigió hacia el interior de la escuela.

En un callejón, con la pared a su espalda, el hipnotizador se encontraba ante Huei y Gavin, que le habían dado caza… El primero sonrió de forma nerviosa sin cambiar su expresión.
-Tengo curiosidad por saber cómo es que ambos estáis con vida…- Quiso saber.
Huei se adelantó.
-Quizá es que eres un hipnotizador de pacotilla- le espetó.
El joven del pelo gris se puso serio.
-Eso es imposible- dijo tajantemente- Te aseguro que me esmeré contigo…
Ya tenían la confesión.
-¿Y se puede saber para qué todo esto?- Preguntó Gavin.
El hipnotizador volvió a sonreír; ahora de forma ligeramente burlona…
-¿De qué sirve explicaros nada, si no tenéis ni idea de nada?- Dijo sin apenas ocultar un deje de amargura.
Gavin no entendió nada. Huei no quiso entender nada…
-Me dan igual tus motivos. Ahora pagarás por utilizarme- dijo Huei, amenazante, al tiempo que daba un paso…
El joven del pelo gris tuvo la intención de retroceder… pero se dio cuenta de que no podía escapar.
-¿Y será dos contra uno?- Intentó ganar tiempo…
Huei pareció recordar que Gavin también estaba allí.
-Él no intervendrá. Yo me encargaré de ti…- Cada vez se mostraba más impaciente…
-¡Ey! ¡¿Cómo que yo no intervendré?! ¡Este tío también me ha perjudicado a mí! ¡Y eso que no le he visto en mi vida…!- Protestó Gavin.
Las últimas palabras de Gavin enfurecieron al hipnotizador.
-¡¿Cómo que no me has visto en mi vida?! ¡Yo fui con vosotros a la escuela Heilong!- Parecía crecido por la furia…
-¿Ah, sí?- Gavin, extrañado, intentó recordar en vano.
El hipnotizador pareció enfurecerse más si cabía…
-¡¿Veis a lo que me refiero?! ¡Yo siempre he pasado desapercibido! ¡Pero vosotros no sabéis lo que es eso! ¡¿Acaso recordáis mi nombre?!- Gritaba.
Huei no cambiaba de expresión mientras permanecía en silencio.
-Ya te he dicho que no me acuerdo de ti…- Le recordó Gavin.
Cada vez que Gavin abría la boca, el joven del pelo gris se enfurecía más…
-¡Uaaaa! ¡Claro que no lo recordáis! ¡Ni lo sabéis siquiera! ¡Mi nombre es Heshen!
Gavin y Huei no dijeron nada ni cambiaron la expresión. Heshen comprobó exasperado como, ni lo recordaban, ni les importaba…
Entonces, a Heshen le llegó a la mente el recuerdo de cómo, tiempo atrás, había visto cómo Yi miraba a Gavin mientras este hacía una prueba en la escuela Heilong ante el maestro, sus ayudantes y el resto de alumnos… Su odio se volvió prácticamente insoportable…
Huei dio un paso más; ya se encontraba delante de Heshen.
-Deja de lamentarte. Eres patético- le dijo duramente.
Ante la sorpresa de Huei, Heshen sonrió de forma maliciosa…
-Has vuelto a caer en la trampa… otra vez- le dijo al tiempo que Huei comprendía a lo que se refería…
Rápidamente, ante la alarma de Gavin, Heshen extendió el dedo índice de su mano hacia la frente de Huei, que abría mucho los ojos al ver lo que aquel pretendía… Al tocarle con el dedo abrió los ojos de manera penetrante mirando a los de Huei…
-¡No!- Exclamó Gavin.
Huei se quedó muy quieto, con la mirada perdida… hasta que la dirigió hacia Heshen. Este se sobresaltó.
-¡¿Qué?! ¡¿Cómo es posible?!- Heshen no entendía qué estaba pasando…
Huei sonrió con aire de suficiencia.
-Ya no puedes utilizar tu hipnosis contra mí- dijo muy seguro.
Ahora Gavin comprendía por qué Huei se había estado reuniendo con Xin durante los últimos días…
Heshen dedujo que alguien le había preparado para contrarrestar su técnica hipnótica… Alguien de su nivel… o superior… Dio unos leves pasos atrás: estaba totalmente atrapado…
-¡¿Qué pasa ahí?!- se escuchó una voz autoritaria desde la entrada del callejón.
Gavin y Huei se giraron y vieron a dos soldados que se dirigían corriendo hacia ellos tres armados con sables…
Esto lo aprovechó Heshen para escalar la pared a toda velocidad, tropezando en un par de ocasiones…
-¡Deben ser los tres que nos han descrito!- Confirmó el otro soldado.
Huei y Gavin se percataron de la huída de Heshen al tiempo que pensaban qué hacer con aquellos dos…
-¡Que oportunos!- Exclamó Gavin mientras Huei apretaba los dientes mirando de reojo por dónde se había ido Heshen, que había cruzado al otro lado de la pared…
Ambos jóvenes se miraron y, a regañadientes, asintieron. Dieron media vuelta y saltaron hacia lo alto de la pared justo antes de ser alcanzados por los soldados…
Los dos saltaron hacia el suelo. Escuchaban los improperios de aquellos soldados que habían quedado al otro lado. Gavin y Huei confiaban en que con la oscuridad del callejón  no se les hubiera visto claramente…
Pero ahora miraban en todas direcciones buscando a Heshen.
Huei se adelantó. Gavin seguía mirando a un lado y a otro, hasta que le llamó la atención oír hablar a Huei.
-Se ha escapado- dijo, con una expresión de incredulidad, ante la mirada de Gavin, la cual fue de su amigo hacia las calles desiertas adyacentes… 

Han llegó a su cuartel, uno de los utilizados por los soldados del ejército imperial en la ciudad de Changshia. Allí no había nadie. Tampoco él debería estar en aquel momento…
Recorrió las estancias. Finalmente, llegó a una en la que había una estatua que había mandado construir su superior representando al mismo; portaba la armadura completa y un sable largo envainado a un lado de la cintura, con una mano posada sobre el mango.
Han se quitó el casco. Miró hacia la cara de falsa solemnidad de aquella estatua que representaba lo que había sido su vida hasta aquel momento…
Han lanzó el casco con todas sus fuerzas hacia la cabeza de la estatua rompiéndola en mil pedazos. Han quedó en pie ante la estatua descabezada…
-Se acabó. Hasta aquí he llegado.


Continuará…

jueves, 3 de mayo de 2012

6 Warriors - Capítulo 11

6 WARRIORS

Yi contra la araña.


-¿Dónde?- Preguntó Gavin mirando hacia delante, hacia la gente que venía hacia ellos.
Huei no dijo nada; pensaba que no conseguiría nada señalando…
Entonces, el joven del pelo gris, que seguía caminando con paso no muy lento, se percató de algo… Miró hacia el frente. Primero no reaccionó; pero al ver a Huei… y a Gavin al lado, abrió mucho los ojos y se detuvo, quedando en tensión…
-¡Maldita sea! ¡¿Por qué no…?!- Exclamaba para si mismo, extrañado y con rabia…
Entonces se cruzó con la mirada de Huei. Desde la distancia, el hipnotizador veía claramente sus intenciones en sus ojos… Salió corriendo en dirección contraria.
-¡Se escapa!- Exclamó Huei yendo en su busca.
Gavin vio más adelante al joven del pelo gris corriendo a toda velocidad mientras iba mirando de vez en cuando hacia atrás… y fue corriendo en la misma dirección que Huei.
-“Hombre, así, de lejos… la verdad es que sigo sin acordarme”- reconoció Gavin…

Yun permanecía en guardia frente a aquel tipo extraño que decía que le habían encargado matarle…
-¡¿Y quién te lo ha encargado?!- Preguntó, aunque se le pasaba por la cabeza una posibilidad…
Yun percibió, aún con la lona cubriéndole la cabeza y un pañuelo la boca, que aquel tipo reía por lo bajo…
-Por lo visto, un viejo “amigo” tuyo que tiene algunas cuentas pendientes, ju, ju, ju…
Yun confirmó que no se trataba de ningún marido vengativo… Tenía que ser aquel al que estaban buscando.
-Dime… ¿Estás hipnotizado?- Preguntó Yun, dándose cuenta mientras formulaba la pregunta de que no tenía mucho sentido hacérsela…
El tipo se extrañó.
-¿De qué hablas?- Preguntó sin tener ni idea de a qué se refería.
Yun se había dado cuenta de que aún en caso de que estuviera hipnotizado no se lo diría… Más que nada porque no sería consciente de ello.
Entonces, Yun percibió que aquel tipo se ponía en tensión; se disponía a atacar.
Yun se preparó, e inmediatamente su contrincante se lanzó nuevamente al ataque con su garra metálica…
Le atacó oblicuamente, pero Yun lo esquivó; a continuación le intentó alcanzar horizontalmente, hacia fuera... pero Yun volvió a saltar, esta vez pasando por encima de su rival hasta llegar al otro lado. El tipo se giró de inmediato y se lanzó de nuevo al ataque intentado atravesar a Yun con las garras… Y este lo esquivó propinándole una patada en el cuerpo que hizo que el tipo diera unos pasos atrás, ligeramente aturdido, mientras se le deslizaba la lona al suelo.
El tipo era más alto que Yun; vestía un chaleco negro, sin camisa, pantalones verde claro, un cinturón ancho lila y zapatillas sencillas negras; su pelo era una cresta de largas y gruesas puntas color castaño rojizo que caían. Su columna vertebral parecía más larga de lo normal e iba ligeramente encorvado… Yun observó que en la otra mano llevaba otra garra igual.
-Muy bien… Ya me molestaba…- Dijo al recuperar la posición sonriendo burlonamente hacia Yun.
Este volvía a adoptar la posición de guardia esperando el próximo ataque…

Yi observaba a aquella chica que sonreía de forma maliciosa mirándola de arriba abajo.
-Tengo que reconocer que no estás nada mal…- Dijo la joven de ojos negros con un tono que decididamente incomodó a Yi…
La gente pasaba al lado de ambas a paso normal; pero algunos viandantes se fijaban en el abanico metálico que aquella joven tenía extendido y se apartaban alarmados acelerando el paso…
Yi se fijó en que aquel abanico, extendido, recordaba la tela de una araña.
-Me gustaría saber si nos conocemos…- Le dijo Yi intentando ignorar aquellos ojos que la recorrían una y otra vez…
La joven sonrió aún más.
-Tú seguro que a mi no… pero yo a ti sí- terminó de decir tornándose su expresión más seria.
Yi se puso en guardia al ver que aquella joven se ponía en tensión… Ahora la gente ya se daba cuenta de que debían apartarse de allí…
Durante unos instantes se miraron fijamente a los ojos; ahora la joven desconocida no sonreía en absoluto. Un odio iba creciendo en su mirada… Yi podía percibirlo…
Súbitamente, la joven de los ojos negros se lanzó hacia Yi atacándola con el abanico metálico; esta lo esquivó una vez… y luego varias veces más… Su contrincante iba aumentando la velocidad de sus ataques; el abanico sonaba al cortar el aire… Finalmente, Yi bloqueó certeramente la mano que sostenía el abanico con la parte superior de la muñeca. Aquello hizo que la joven se detuviera, entre sorprendida e irritada… Miraba a Yi, que mantenía la guardia con los brazos y las palmas extendidas.
-Veo que sabes luchar…- Dijo sonriendo ligeramente; aunque se trataba de una sonrisa falsa…
Yi esperaba que volviera a atacar, sin moverse.
-Me da igual cuales son tus motivos; pero si me atacas atente a las consecuencias…
Ahora la joven borró la sonrisa falsa de su rostro y mostró su verdadera expresión. Estaba furiosa.
-¡Veremos como acaba esto!- Exclamó al tiempo que se lanzaba de nuevo al ataque esgrimiendo el abanico.
Comenzó a lanzar ataques indiscriminados desde todas direcciones y ángulos, a gran velocidad; Yi iba esquivando algunos y deteniendo y desviando otros usando las palmas y las muñecas… Esto irritaba cada vez más a la joven…
-¡Iaaa!- Exclamó la rival de Yi atacando con todas sus fuerzas; esta lo esquivó por poco, aunque notó como le rasgaba la manga corta de su blusa…
 Yi fue hacia atrás. La joven cada vez tenía una mirada más maníaca… Yi notaba su pelo suelto pegado a la frente por el sudor…
La joven volvió al ataque con el mismo ímpetu del golpe anterior… y Yi continuó deteniendo y esquivando, cada vez con más dificultad, y notando nuevos tajos en su ropa…
Entonces, cuando la joven se había confiado lo suficiente y pretendía acabar con su objetivo, Yi reaccionó deteniendo su mano atacante con un golpe con el canto de la mano y empujó a la joven con un golpe de palma con la otra, mandándola varios metros hacia atrás.
La joven no se lo podía creer. Yi mantenía la guardia, intentando recuperarse sin mostrárselo a su rival…
Entonces una nueva sonrisa falsa se dibujó en el rostro de la joven al tiempo que plegaba su abanico bruscamente con un nuevo sonido metálico. Yi se preguntaba que haría ahora…
-Veo que contigo me tendré que emplear a fondo…- Dijo manteniendo aquella falsa sonrisa que estaba a punto de desaparecer en cualquier momento…
Y entonces, ante la sorpresa de Yi, vio aparecer una especie de aguijón de uno de los extremos del abanico.
La joven rió al ver la expresión de sorpresa de Yi.
-Ahora sentirás mi picadura…- Dijo sonriendo malévolamente.

La gente apenas se apartaba cuando intentaban pasar Huei y Gavin; y el hipnotizador no lo tenía mucho mejor… hasta que comenzó a empujar a los que se “interponían” en su camino. Esto comenzó a causar revuelo alrededor; Gavin y Huei casi tenían que esquivar a los viandantes zarandeados por aquel al que perseguían…
-¡Si que corre!- Exclamó Gavin.
-¡No se nos puede escapar!- Contestó Huei.
La persecución duraba ya varios minutos y la calle subía y subía. Al allanarse el terreno parecía haber menos gente… pero esto lo aprovechó aquel joven escurridizo para huir más deprisa.
-¡Si huyes es peor! ¡No veas las ganas que te tiene este…!- Dijo Gavin al hipnotizador desde lejos.
Huei ignoró el comentario y continuaron corriendo intentando atraparle.
Poco a poco iban alcanzándole; el joven del pelo gris se daba cuenta de esto y comenzó a fijarse en los transeúntes que tenía más próximos. Se dirigió a varios de ellos y les tocó con el dedo índice entre los ojos al tiempo que les miraba fijamente durante menos de un segundo.
-“Debería bastar para entretener a esos dos…”- confiaba el perseguido.
Contó cinco individuos.
Gavin y Huei pensaban que estaban a punto de alcanzarle, ya que habían notado que se había enlentecido considerablemente…
-“Debe estar cansado”- pensó Gavin.
Pero Huei había creído ver que aquel cobarde hacía algo extraño que comenzaba a traerle algunos recuerdos…
Entonces, para sorpresa de Gavin y confirmación de Huei, vieron dirigirse hacia ellos a aquellos a los que el hipnotizador había tocado en la frente; tenían la mirada perdida y se dirigían hacia ellos lentamente y con los brazos y las manos levantados con intención de agarrarlos. Les bloqueaban el paso.
-¡Maldita sea! ¡Sin tuviera aquí mi sable…!- Exclamó Huei pensando en voz alta.
-¡Huei!- Le recordó Gavin.
-¡Lo sé! ¡Lo sé!- Rectificó…
Los hipnotizados se dirigían hacia ellos sin detenerse… Gavin y Huei pensaban en la manera de pasar a través de ellos sin detenerse… y sin hacerles daño.
-¡Solo hay una manera de pasar!- Dijo Gavin.
-¡Sí!- Respondió Huei adivinando sus intenciones.
Al llegar a la altura del grupo de los hipnotizados, ambos saltaron para pasar por encima de ellos, a pesar de que estos elevaban los brazos e incluso intentaban saltar para atraparlos…
Huei ya iba a llegar al otro lado… pero Gavin no había calculado bien el salto y se encontraba a punto de caer sobre uno de los hipnotizados… Entonces apoyó el pie sobre la cabeza del que tenía detrás y se impulsó para llegar al otro lado.
-¡Lo siento!- Dijo al llegar al suelo sin estar muy seguro de haber sido escuchado.
Gavin y Huei siguieron corriendo.
-Creía que no teníamos que hacerles daño…- Dijo Huei en una especie de recriminación.
-Ya, ya…- No supo qué más decir Gavin.
Avistaron al hipnotizador más adelante; este se giró y, enfadándose, aceleró, provocando que Gavin y Huei aumentasen también la velocidad…

Ya nadie pasaba al lado de ambas. Yi y la joven estaban frente a frente. El aguijón brillaba bajo algún rayo que atravesaba las nubes que tapaban el sol…
-Este aguijón contiene el veneno de una araña que vive muy lejos de aquí, al oeste. Causa un gran dolor en el punto donde se clava y poco a poco te va paralizando…- Yi escuchaba con atención- Pero si te lo estás preguntando, no, no es mortal… La mortal soy yo- sentenció.
Yi intentaba concentrarse; si le alcanzaba con el aguijón estaría perdida…
La joven se lanzó al ataque dispuesta a clavarle el aguijón… Yi estaba preparada… Esquivó el primer ataque, y el segundo, y el tercero… pero el cuarto le rozó el brazo. Yi abrió mucho los ojos pero comprobó de inmediato que el aguijón no se había clavado… Entonces le dio una patada en el estómago y la joven reculó llevándose una mano.
-¡¿Cómo… Cómo te atreves?!- Dijo enfurecida.
Y volvió a atacar. Y Yi volvía a esquivar todos los ataques; el último lo apartó de un manotazo. La joven abrió mucho los ojos; ya no pensaba… Atacó indiscriminadamente ante las continuas esquivas de la chica… hasta que, cuando el aguijón se dirigía a su cuello, agarró el abanico; golpeó con la palma en la muñeca de su rival y la desarmó… La joven de los ojos negros dio unos pasos atrás.
Yi lanzó el abanico a un lado, lejos del alcance de la joven. Esta lo miraba, y luego a Yi, con un odio intenso…
Entonces la joven recordó algo que había sucedido unas semanas atrás.
Estaba en una fonda solitaria del camino. Salía de su habitación después de retocarse el maquillaje; entonces, al llegar al vestíbulo, vio al joven del pelo gris que miraba con los ojos muy abiertos, sorprendido, al otro lado de la puerta que llevaba a la zona del comedor.
-Yi…- Escuchó que decía el joven para si.
La joven se aproximó lo suficiente, sin que su acompañante se diera cuenta, para ver al otro lado. Y la vio. Y vio como aquel con el que iba la miraba. Ella estaba hablando con la dueña de la fonda, una mujer mayor. Aquella tal “Yi” salió de la fonda. El joven del pelo gris pareció quedar muy afectado, aunque intentó disimularlo al verla a ella.
-Ah… Eres tú…- No parecía excesivamente contento de verla- Mañana partiremos. Voy a dormir un rato- dijo y volvió a la habitación.
La joven se acercó a la señora y le preguntó por aquella chica.
-Me preguntaba cuanto quedaba para llegar a Changshia…- Le contestó.
-“Changshia… Yi… Yi…”- Aquel nombre se repetía en su mente una y otra vez…
Y ahora la tenía delante. Y la había desarmado.
-¡No te saldrás con la tuya!- Exclamó, como ida, al tiempo que se lanzaba al ataque. Yi se puso en guardia.
La joven luchaba muy bien; aunque de forma un poco atolondrada… Lanzaba puñetazos y patadas que Yi iba deteniendo con las palmas y las piernas respectivamente. Pero la joven no cejaba en su empeño; Yi se preguntaba qué era aquello que la movía a atacarla de aquella manera…
-¡Iaaaaa!- Exclamó la joven lanzándole un puño con todas sus fuerzas a la cara de Yi…
Esta lo detuvo con la mano contraria y le dio un puñetazo en gancho, fuerte y preciso, en la boca del estómago. La joven sintió el tremendo impacto… sus pupilas se difuminaban…
Perdió el conocimiento cayendo sobre Yi, que se quedó sosteniéndola…

El hipnotizador ya no podía más… aunque creía haberles perdido de vista. Entonces se encontró ante un callejón sin salida. Alarmado, comenzó a escuchar unos pasos detrás de él: Gavin y Huei caminaban tranquilamente a su encuentro.
-Estás atrapado- dijo Huei cercándole con la mirada junto a Gavin…

Han se había dirigido hacia donde había escuchado, a lo lejos, unos ruidos extraños… Y vio, a varios metros de distancia, a Yun saltando y esquivando una y otra vez los ataques de las mortíferas garras de su rival, seguramente el tipo al que seguía… Decidió mantener la distancia y observar.
-¡Deja de saltar de una vez! ¡¿Es que solo sabes hacer eso?!- El tipo extraño se estaba hartando…
Yun no dijo nada. No pensaba cambiar de estrategia.
Entonces, el tipo extraño miró hacia la vasija rota; ya no derramaba su contenido… pero vio que estaba a la suficiente distancia de Yun. Ante el desconcierto de este, se dirigió hacia la vasija rápidamente y la terminó de romper con un puñetazo. Entonces el agua llegó hasta los pies de Yun, que comprendió demasiado tarde lo que su adversario pretendía…
Este se abalanzó saltando con ambas garras extendidas a los lados.
Yun intentó saltar… pero resbaló y cayó hacia atrás mientras veía a aquel tipo caer hacia él con las letales garras brillando amenazadoras…