jueves, 29 de marzo de 2012

El dragón solitario

El dragón solitario

III


Dart se quedó paralizado y las palabras no le conseguían salir de la boca. Corcelius temblaba… De entre la oscuridad apareció una de las zarpas del dragón, cuyas garras reflejaban la escasa luz de la enorme estancia… y ante el horror de Dart y Corcelius, vieron como descendía a toda velocidad hacia la jovencita, ajena a aquello… Dart y Corcelius no pudieron más que cerrar los ojos con fuerza, consternados…
Tras unos instantes, que se les hizo eternos, Dart abrió ligeramente un ojo… y vio como el dragón había posado con cuidado su zarpa sobre los hombros de la jovencita, que permanecía de pie, quieta, con los ojos muy abiertos y la boca con expresión de sorpresa. Entonces, de repente, la gigantesca cámara en la que se encontraban se iluminó, llenándose de diferentes tonalidades de azul claro y violeta; el suelo era de mármol, blanco, y la cámara se extendía más allá, pudiéndose divisar varios corredores. En ese momento pudieron escuchar una voz grave que resonaba por toda la estancia.
-¡Te encontré!- Dijo el dragón, para sorpresa de Dart y Corcelius.
El dragón era un ser enorme de color verde oscuro y ojos amarillo brillante que ahora sí que mostraban sus pupilas verticales.
-Vaya… he perdido otra vez…- Dijo la jovencita fingiendo derrota con una sonrisa en los labios.
Entonces, se dio cuenta de la presencia de Dart y Corcelius.
Dart se la quedó mirando: era de su edad, con el pelo largo, ligeramente ondulado, de color amarillo; sus ojos eran de un color verde aguamarina tan intenso que parecían ocultársele las pupilas; vestía con un vestido blanco de dormir de tirantes que le llegaba a las rodillas; e iba descalza… Cuando sus ojos y los de Dart se cruzaron se quedaron mirándose durante un largo instante…
-¡Dart…!- Le dijo Corcelius, casi en un susurro, dándole ligeramente con la pata en la espalda…
-¿Eh?- Contestó Dart, como despertando de un sueño…
Dart se giró hacia su amigo y este, aterrorizado, le hizo una seña con la cabeza para que mirara delante… hacia arriba…
Dart se giró y vio que el dragón lo miraba fijamente. Volvió a quedarse petrificado…
-Mmm, ¿son amigos tuyos, Vani?- Le dijo el dragón a la jovencita.
Ella no sabía qué contestar.
-¡¿Vani?! ¡¿Eres la princesa Vainilla?!- Dart reaccionó al recordar su misión…
La jovencita se quedó sorprendida.
-¿Quién eres tú? ¿Cómo sabes quién soy?
Dart se giró hacia Corcelius.
-¡¿Has oído eso?! ¡La hemos encontrado!- Exclamó exultante abrazándose a Corcelius, el cual reaccionó de forma similar.
La princesa Vainilla y el dragón observaban con curiosidad como Dart y Corcelius saltaban a un lado y a otro, en una explosión de alegría, haciendo una especie de baile de la victoria…
-¡Ahora solo hay que ocuparse del dragón!- Dijo Dart, deteniéndose de inmediato al tiempo que Corcelius, volviendo ambos a la realidad…
Se giraron temerosos. Entonces Dart, aunque Corcelius intentó decirle algo, se encaró al dragón.
-¡Oye tú! ¡Hemos venido hasta aquí para rescatar a la princesa!- Le dijo, decidido, al dragón.
El dragón se lo quedó mirando en silencio.
-Vale- contestó con un deje de tristeza…
Dart no se esperaba esta respuesta.
-¿Va… Vale? ¿Ya está…?- Preguntó entre sorprendido e incrédulo.
El dragón asintió poniendo cara muy triste y girando la cabeza hacia un lado mirando al suelo.
Dart estaba desconcertado. Entonces vio que la princesa miraba al dragón poniendo también una expresión triste. Se dirigió a Dart.
-Tranquilos… No seáis duros con él…
Al dirigirse la princesa hacia él, Dart notó como se ponía nervioso y temblaba ligeramente…
-Pero… Este dragón os secuestró, princesa… Vuestro padre, el rey Chocolius, nos manda para llevaros de vuelta…- Consiguió decir Dart…
La princesa negó levemente con la cabeza cerrando brevemente los ojos.
-Es verdad que me trajo hasta aquí sacándome de mi cama… pero hay una explicación…
-¿Qué explicación, princesa?- Intervino Corcelius. No entendía porqué justificaba al dragón…
-Veréis…- Comenzó a hablar el dragón-Yo antes tenía amigos… Íbamos por ahí y nos lo pasábamos muy bien… Pero ahora…
Dart y Corcelius se quedaron expectantes.
-…Ahora todos se han echado novia y ¡ya no quieren jugar conmigo! ¡Buaaaaaaaa!- Comenzó a llorar el dragón cubriéndose la cara con una pata.
Dart y Corcelius casi se caen para atrás mientras la princesa se pasaba un dedo por un ojo para limpiarse una incipiente lágrima…
Una vez el dragón se hubo recuperado, continuó hablando.
-Sé que no debía haberlo hecho… y lo siento… Solo iba a ser por unos días…- Hablaba arrepentido y avergonzado.
La princesa se acercó y posó con delicadeza una mano en una de sus patas traseras.
-Tranquilo, Tortillus…- Intentó tranquilizarlo.
-¿Tortillus?- Preguntó Corcelius, aún intentando recuperarse…
El dragón se puso serio.
-Mi nombre es Tortillus Depatath, el dragón- sonrió con el ceño fruncido mostrando confianza en si mismo.
-Tortillus solo quería a alguien con quién jugar… Y es lo que hemos estado haciendo hasta ahora…- Explicó la princesa.
-¡Sí! ¡Y siempre gano yo! ¡Jo, jo, jo!- Reía orgulloso Tortillus con los ojos cerrados mientras daba saltitos contoneándose de contento…
Dart y Corcelius lo miraban con la boca más abierta que nunca, en una especie de mueca, y los ojos de par en par, mientras la princesa asentía sonriendo…
-Ya… Ya no parece el mismo de cuando se ha presentado…- Dijo, estupefacto, Dart.
-No… No lo parece…- Convino Corcelius.
Por cierto… No nos habéis dicho como os llamáis vosotros- Dijo la princesa.
Dart dio un paso al frente, con la cabeza ligeramente girada a un lado, los ojos cerrados, el ceño fruncido, una media sonrisa y evidente expresión de estar haciéndose el interesante… Mientras se preparaba para hablar, Corcelius cerraba los ojos negando ligeramente con la cabeza.
-“Ya estamos…”
-Mi nombre es Dart Insisthen- dijo sin abrir los ojos, alargando su presentación…-Y este es Corcelius, mi amigo y compañero.
Corcelius hizo una leve reverencia con la cabeza cerrando los ojos.
A la princesa le hizo gracia la actitud tomada por Dart y se rió por lo bajo cubriéndose ligeramente la boca con una mano al tiempo que se le cerraban los ojos. Dart estaba demasiado atento en adoptar la mejor postura posible como para darse cuenta de esto...
-¡Perdón si interrumpo vuestras tonterías!- Resonó una voz de detrás de Dart y Corcelius, por donde habían venido…
Todos desviaron su atención hacia quién había hablado: se trataba del joven del pelo rojo.
-¿Y este? ¿También es amigo vuestro?
Al ver su espada, Dart reaccionó.
-¡Que va! ¡¿Quién eres tú?!- Inquirió Dart llevando la mano a la empuñadura de su espada.
El joven del pelo rojo sonrió de forma maliciosa cerrando los ojos.
-Me llamo Rengel.
A su lado apareció su caballo negro.
-¡¿Y qué es lo que quieres?!
El recién llegado tardó unos segundos en contestar.
-He venido para matar a la princesa. ¿Alguna pregunta más?- Dijo tranquilamente.
Todos reaccionaron internamente al escuchar estas palabras. Dart, Corcelius y Tortillus fruncieron el ceño tensándose de inmediato al tiempo que la princesa abría mucho los ojos mostrando evidente sorpresa y miedo…
-¡Pero bueno… ¿Y qué motivo tienes?!- Exclamó Dart, enfurecido.
Rengel comenzaba a cansarse…
-No tengo ningún motivo en especial… Solo que me pagan por ello- dijo lacónicamente.
-¡¿Cómo que te pagan?!- Exclamó Corcelius.
-¡¿Quién?!- Exigió saber Dart.
Rengel estaba a punto de terminar con aquel “cuestionario” inútil cuando reparó en la actitud y, sobretodo, en la mirada de Dart…
-De acuerdo. Hagamos una cosa… Si me vences, te diré quién me ha contratado para que mate a la princesa. Si no…- Dijo al tiempo que desenvainaba la espada.
-¡Acepto!- Exclamó Dart con determinación desenvainando la suya.
Dart se adelantó unos pasos para aproximarse a Rengel mientras este adoptaba la posición de guardia. Corcelius, la princesa y Tortillus miraban atentamente sin decir nada, con expresión de preocupación...
Durante unos largos instantes estuvieron uno frente al otro, observándose sin apenas mover un músculo, esperando el momento adecuado para atacar…
Y Dart atacó.
-¡Uaaaaaaaah!- Exclamó mientras se lanzaba a por su adversario.
Rengel lo esperaba sin perderlo de vista, muy quieto… y detuvo la estocada repeliendo a Dart hacia atrás, cayendo este al suelo. Rengel sonrió levemente; los demás comenzaron a desesperarse…
Pero Dart se levantó. Recuperó su postura de ataque… y volvió a atacar.
-¡Haaaaaaaaaa!- Exclamó más fuerte que antes atacando de forma similar.
Y Rengel volvió a bloquear la espada de Dart con la suya enviándole más lejos que antes y haciendo que se golpeara más fuerte…
Corcelius tenía que contenerse para no salir en ayuda de su amigo… Sabía que no se lo perdonaría nunca…
Y Dart se volvió a levantar. Volvió a recuperar la postura de ataque, con esfuerzo… y atacó una vez más.
Y una vez más, Rengel lo envío varios metros “volando” por encima del embaldosado suelo de mármol blanco… y Dart se golpeó fuertemente quedando boca abajo…
La princesa se llevó una mano a la boca ahogando un grito al tiempo que Corcelius apretaba los dientes…
-“¡Me da igual que no me vuelva a hablar! ¡Tengo que ir!”- Decidió Corcelius lleno de rabia…
Pero se paró en seco al ver algo. La princesa se llevó la otra mano a la boca abriendo totalmente los ojos. Rengel comenzó a abrir cada vez más los ojos por la sorpresa.
Dart, que en ningún momento había soltado la espada, se levantaba… Con gran dificultad, pero se levantaba… Rengel no podía verle el rostro…
Entonces Dart levantó la cabeza y dirigió su mirada a su adversario. Rengel vio algo en su mirada… algo que nunca había visto antes…
Dart adoptó una vez más su postura de ataque. Rengel se puso serio.  Corcelius, la princesa y Tortillus estaban atentos, expectantes…
Y Dart atacó con toda su alma.
-¡Huaaaaaaaaaaaaaa!- Bramó mientras salía a toda velocidad hacia Rengel, concentrando todas sus fuerzas en aquel ataque.
Rengel comprendió que debía concentrarse al máximo… Intentó detener el ataque… pero Dart le golpeó con tal fuerza que la espada de Rengel salió disparada a bastante distancia, cayendo ruidosamente al suelo...
Los demás se quedaron con la boca ligeramente abierta y los ojos abiertos de par en par.
Rengel se quedó en la misma postura, con la mano y los dedos temblando donde antes empuñaba su espada. Miraba su mano con expresión de incredulidad…
Dart permanecía frente a él, apuntándole con la espada.
Entonces, para sorpresa de Dart, Rengel cerró los ojos y sonrió con resignación.
-Muy bien… Me acabas de derrotar.
Dart se quedó extrañado, mientras Corcelius y la princesa comenzaban a sonreír cada vez más ampliamente. Tortillus asentía levemente con aprobación.
Entonces Dart recordó algo.
-Ahora debes decirnos quién es el que te ha contratado- le dijo mientras envainaba su espada.
Rengel recuperó la postura.
-Por supuesto. Es alguien muy cercano al rey Chocolius… Se trata de su consejero.
-¡¿Qué?!- Exclamó la princesa Vainilla.
-¡Entonces eso quiere decir que el rey también está en peligro!- Dijo Corcelius.
-Exacto- dijo Rengel, como si la cosa no fuera con él.
-¡Pero entonces… tenemos que regresar al castillo de inmediato!- Dijo Dart.
Pero Dart, Corcelius y la princesa sabían que estaban a días de camino del castillo… No llegarían a tiempo…
-Eeeh, escuchadme, chicos…- Comenzó a decirles Tortillus-Si queréis os puedo llevar yo. En un rato podemos estar allí…
La esperanza brotó en su interior al escuchar estas palabras.
-¡Genial!- Exclamó Dart.
-¡Muchas gracias, Tortillus!- Le dijo la princesa al dragón, a lo que este le respondió con una sonrisa.
-Sí… Eso está muy bien… Je, je…- Decía, nervioso, Corcelius.
Tortillus se inclinó todo lo que pudo y extendió la cola en el suelo para que pudieran subir.
-¡Subid!
Dart subió y se aferró cerca de la cabeza; la princesa se colocó justo detrás de él; y Corcelius se colocó un poco más atrás, aferrado con todas sus fuerzas con todo el cuerpo…
-¡Vamos allá!- Exclamó el dragón batiendo sus alas y elevándose varios metros por encima del suelo.
Acto seguido comenzó a planear por la enorme cámara en dirección a uno de los gigantescos corredores, situado a la derecha.
Rengel contempló como desaparecían de su vista. Miró hacia donde se encontraba su espada mientras su caballo se acercaba dándole afectuosamente con el hocico por detrás del hombro; Rengel le respondió acariciándole con una mano en la frente. Volvió a dirigir su mirada hacia el corredor por donde se habían ido montados en el dragón. Esbozó una media sonrisa.
-Je. Estoy deseando que llegue el día en que volvamos a enfrentarnos.

Dart, la princesa y Corcelius, subidos a lomos de Tortillus, atravesaban cada vez a más velocidad varios pasillos oscuros, girando varios recodos, que parecía que no se acababan nunca… Al cabo de unos instantes, a lo lejos, podía divisarse la luz del exterior… Y el círculo de luz situado al fondo se iba haciendo cada vez más y más grande…
Finalmente salieron al exterior. Tuvieron que entornar los ojos por la súbita irrupción de la luz del sol. Notaban como el viento movía con fuerza sus ropas y cabellos… Corcelius aún tenía los ojos cerrados; entonces los abrió y miró despacio hacia abajo…
-¡Madre mía!- Exclamó aferrándose aún con más fuerza al ver la increíble distancia que había hasta el suelo…
Ante ellos se extendía el reino de Golosia… y más allá…
-¡Agarraos fuerte!- Avisó Tortillus.
Corcelius cerró los ojos con fuerza; Dart notó como la princesa se aferraba a él por la cintura apoyándose en su espalda; casi se suelta de la impresión…
Entonces, el dragón aceleró y surcó los cielos en dirección al castillo del rey Chocolius.
Después de un no demasiado largo rato ya podían divisar el castillo.
-¡Allí!- Exclamó la princesa.
Comenzaron el descenso.

El rey Chocolius, un hombre de unos sesenta años, no muy alto ni muy corpulento, con el pelo algo largo, ya totalmente blanco al igual que la barba, y los ojos azul celeste, contemplaba el exterior desde la parte cubierta de una enorme terraza del castillo. Su expresión era de melancolía…
Entonces, entró en la estancia un hombre de unos cincuenta años, más alto que el rey pero más delgado, con el pelo negro corto y un fino bigote y barba recortados. Sus ojos oscuros eran maliciosos y avanzaba lentamente conteniendo una sonrisa triunfal, mientras llevaba, en una mano oculta detrás, una larga daga muy ornamentada… Era el consejero real. El rey no se había percatado de su presencia…
Entonces, en medio de la terraza, apareció Tortillus que se posó en el suelo ante el asombro del rey Chocolius y del consejero.
-¡¿Pero qué es esto?!- Exclamó el rey.
Tortillus se inclinó y Corcelius bajó rodando aferrándose al suelo con alivio y agradecimiento; el rey vio como Dart ayudaba a bajar… ¡a su hija!
-¡Papá!- Fue corriendo la princesa, con lágrimas en los ojos, a los brazos de su padre, que también notaba como sus ojos se humedecían…
Entonces Dart vio al perplejo consejero.
-¡Ahí estás, maldito!- Exclamó desenvainando la espada.
El consejero supo de inmediato que aquel estúpido del pelo rojo lo había delatado…
El rey miró a Dart y luego al consejero sin entender.
-¡Ese hombre intenta matarte!- Le dijo la princesa.
-¿Qué dices, hija?- Preguntó el rey aún extrañado…
El consejero señaló de forma brusca con la palma de su mano, con los dedos separados, hacia el suelo que tenía bajo sus pies.
-¡Levithos!- Exclamó elevándose unos centímetros del suelo.
Salió disparado volando hacia el exterior pasando por delante de todos ante la sorpresa general.
-¡Es un mago!- Exclamó Corcelius.
Dart no perdió ni un segundo, envainó la espada, y subió como pudo de nuevo a la grupa de Tortillus.
-¡Vamos a por él, Tortillus!- Exclamó Dart, decidido, señalando hacia el mago oscuro, que se elevaba cada vez más…
-¡Por supuesto!- Sonrió Tortillus con expresión decidida justo antes de batir las alas, provocando que los demás tuviesen que protegerse del súbito viento, y salir volando en persecución del mago.
El mago oscuro se giró y vio como Dart y Tortillus no tardarían en darle caza... Se detuvo en seco y se encaró a ellos.
-No será muy difícil- dijo con seguridad mientras comenzaba a concentrarse sin perderles de vista…
Dart y Tortillus se detuvieron frente al mago, a cierta distancia. Estaban a bastante altura.
En ese instante, un campo de fuerza casi transparente apareció alrededor del mago; este dirigió una palma hacia Dart y Tortillus, la cual se iba iluminando de un color verde intenso…
-Primero vosotros… y luego los demás- dijo, amenazante, el mago.
-¡Tortillus!- Exclamó Dart con preocupación…
-Tranquilo... ¡Recuerda que soy un dragón!
A Tortillus le cambió la cara. No se le veían las pupilas. Ahora era un feroz dragón de verdad. Dart notaba como un murmullo y un calor crecían en el interior de Tortillus. De sus fauces comenzaban a brotar llamas.
Entonces, abrió la boca del todo y una llamarada inmensa cruzó el cielo en dirección al mago oscuro ante la vista de mucha gente que se encontraba muy abajo, con un rugido que se escuchó a varios kilómetros de distancia…
El mago, paralizado, veía cada vez más aterrorizado como la potente llamarada se aproximaba irremediablemente, destruyendo en mil pedazos el campo de fuerza y haciéndole desaparecer totalmente bajo el fuego intenso… Dart notaba el gran calor a su alrededor… Finalmente, la llamarada se extinguió y del cielo solo cayeron cenizas…

Tortillus le pidió perdón al rey Chocolius por llevarse a su hija; y este, tras los ruegos de la princesa Vainilla, accedió a perdonarlo. Además, le permitió que viniera cuando quisiera para jugar con ella en los jardines reales.
A Dart y a Corcelius les ofreció la recompensa convenida… pero estos no aceptaron.
-Gracias, majestad… pero lo único que queríamos era cumplir con la misión- dijo Dart mientras Corcelius asentía.
El rey quedó muy impresionado.
-Dart… Vuelve algún día y te nombraré caballero. Y Corcelius será tú corcel real- Le propuso mientras Dart subía al lomo de Corcelius.
El rey Chocolius, la princesa Vainilla, y el dragón Tortillus se encontraban alededor de Dart y Corcelius a la entrada del castillo. Estaba atardeciendo; el cielo mostraba diversas tonalidades del naranja.
-Gracias majestad… Algún día regresaré- contestó Dart mirándole brevemente.
La princesa Vainilla se acercó a él.
-¿En serio volverás?- Le preguntó sin poder contener las ganas de escuchar una respuesta afirmativa…
-Sí. Volveré- le dijo con una sonrisa adoptando su característica actitud de confianza.
Dart y Corcelius comenzaron a avanzar. Corcelius le hizo una leve reverencia con la cabeza a la princesa y se detuvieron para darse la vuelta.
-¡Hasta la vista!- Exclamó Dart agitando la mano a la vez que Corcelius hacía un movimiento con la cabeza más característica de los caballos normales…
-¡Buena suerte!- Les deseo Tortillus mientras Dart y Corcelius se daban nuevamente la vuelta y se comenzaban a alejar.
El rey les miraba orgulloso. La princesa sonreía esperando que el día de su reencuentro no fuera muy lejano…
Dart y Corcelius sabían que algún día volverían… pero primero debían seguir viajando para vivir muchas más aventuras…
-¡Adelante, Corcelius!
-¡Vamos allá!
Y se alejaron al galope dirigiéndose hacia el sol poniente.


FIN

jueves, 22 de marzo de 2012

El dragón solitario

El dragón solitario

II


Dart y Corcelius llegaron a un largo puente de madera que les llevaría al otro lado. Observaron que había gran altura hasta el suelo… Allí el viento comenzaba a soplar con fuerza y hacía cada vez más frío. Se quedaron un buen rato ante el puente de madera que crujía de forma inquietante…
-Corcelius…
-¿Sí…?
-En algún momento tendremos que pasar…
-Ya…
Ambos se quedaron callados unos segundos.
-Corcelius…
-Dime…
-¿No crees que deberíamos empezar a cruzar…?
-Vale… Pero mejor vamos despacito… Y, por supuesto, deberías bajarte… por si acaso…
-Tienes razón- dijo Dart dándose cuenta de esto y bajando de inmediato.
-Muy bien… iremos despacito pero sin pararnos… No debemos hacer movimientos bruscos… y tampoco hablemos mucho…- Dijo Cornelius, intentando aparentar tranquilidad… sin éxito.
Dart estaba de acuerdo con las precauciones de Corcelius. No le parecían en absoluto exageradas…
De todos modos, se quedaron un rato mirando el puente, sin atreverse a dar un paso.
-Corcelius…
-Sí… Pero poco a poco, eh…
De pronto, de entre los árboles situados unos metros tras ellos, surgió un oso de casi dos metros de alto, rugiendo con furia mientras mostraba las fauces… Inmediatamente se lanzó a por Dart y Corcelius. Estos, con los ojos muy abiertos, contemplaban como el oso, con evidente aspecto de muy hambriento, estaba a punto de llegar a donde se encontraban…
Salieron disparados. Atravesaron el puente a tal velocidad que, en menos de un minuto, ya lo habían cruzado… Entonces, intentando recuperar el aliento, se giraron y vieron que el oso se había quedado justo antes de poner una pata sobre el puente… Vieron como se daba la vuelta tranquilamente y desaparecía en el bosque.
-Hala… Ya hemos cruzado…- Decía Dart entre violentos jadeos.
Corcelius apoyó una pata sobre el tronco de un árbol, tratando de recuperarse…
Entonces, comenzaron a escuchar un sonido extraño… como de madera resquebrajándose… Se giraron y vieron horrorizados como el puente se deshacía y se perdía en el vacío… Ahora sí que se quedaron sin respiración.
-Mejor sigamos…- Propuso Dart, aún en shock.
-Sí…- Convino Corcelius, en el mismo estado.
Mientras seguían por un nuevo sendero que se internaba en la montaña, el personaje del pelo rojo se detuvo ante el lugar donde antes había un puente…
-Maldita sea…- Dijo frunciendo el ceño.
Y, al escuchar el rugido no muy lejano de un oso, decidió buscar otro modo de llegar al otro lado…

Avanzaron durante varias horas, solo deteniéndose  para comer un poco de pan, queso y fruta que llevaban en una bolsa sujeta a la silla de montar.
Ahora llegaban a una pradera, ya en una zona elevada, en la cual se veían montañas cercanas, más pequeñas, que tenían nieve en la cumbre y en donde predominaba el color verde. Había multitud de flores de varios tipos.
-¡Mira! ¡Son Filitolias Vetunensis!- Dijo entusiasmado Corcelius al pasar al lado de una extensión de flores de color amarillo, a su derecha.
-¿Quée?- Preguntó Dart, sin entender.
-¡Y allí hay unas cuantas Ruriacias Jubilensis!- Exclamó, mirando a la dirección contraria, hacia unas flores de un rojo intenso.
-Ruri… ¿Cómo dices…?
-¡Oh! ¡Y ese es un Coroloro Babolino!- Exclamó señalando a un extraño pájaro de pico largo y cara de malas pulgas que se había posado en una roca cercana…
Oye, ¿Cómo es que sabes tanto?- Preguntó Dart intrigado.
-Yo fui a la universidad- contestó, hinchándose de orgullo, Corcelius.
-¿Qué tú qué…?- Dart no se lo podía creer…
-Sí, como te lo digo. Por supuesto, no fue fácil…
Corcelius recordó los días de estudiante universitario: las largas jornadas en la biblioteca, rodeado de montañas de libros, con sus gafas de ver de cerca, mientras sus compañeros humanos lo miraban alucinados… O cuando le dieron el diploma y le dio la pata al rector… ¡Qué recuerdos!
Entonces, ante Corcelius, apareció una zanahoria sujeta por un hilo atado a un palo que sujetaba Dart.
-Camina, caballito…
-¡Que te he dicho que yo he ido a la universidad!- Protestó, indignado, Corcelius.

Llegó la noche y decidieron acampar poco antes de llegar a una zona más elevada aún y más escarpada. Dart preparó un fuego y cenaron. Cuando estaban dormidos ante la hoguera, no muy lejos, oculto tras unas rocas, el joven del pelo rojo dio unos pasos, les divisó… y cayó al suelo boca abajo, agotado, quedándose dormido al lado de su caballo…

Al día siguiente amaneció muy nublado; era seguro que se acercaba una fuerte tormenta…
Dart y Corcelius avanzaban, aunque cada vez les costaba más debido al cansancio que les provocaba estar en un sitio progresivamente más elevado… Además, cada vez hacía más viento y más frío. Y la cosa empeoraría con la tormenta…
Al final les atrapó la tormenta. Tuvieron que resguardarse bajo unas rocas y esperar… Aquel día no avanzaron demasiado.
Los dos días siguientes se internaron de lleno en las montañas, en las cuales aún quedaban grandes cantidades de nieve del reciente invierno. Notaban como les costaba respirar y como se cansaban antes. Aquí el frío era intenso y el viento les hacía daño en la cara…
Cuando llegó el mediodía del día siguiente comenzaron a desesperarse al ver que no encontraban indicios de donde podían encontrarse el dragón y la princesa Vainilla… hasta que se encontraron ante una gran cueva. Dart bajó y la examinó. Se giró hacia Corcelius y, al cabo de unos instantes, asintieron. Se internaron en la profunda y oscura cueva.
Avanzaron durante largo rato. El viento cruzaba la cueva produciendo sonidos similares a lamentos fantasmales… A Dart no le gustaba nada aquello… y a Corcelius menos.
Cada vez estaba más oscuro… hasta que llegaron a un punto en el que volvía a estar iluminado.
-¿De dónde crees que proviene esa luz, Corcelius?- Preguntó Dart con curiosidad.
-Parece que son unos minerales que canalizan la luz; probablemente de grietas que dan al exterior.
Entonces, se detuvieron de golpe al escuchar ruidos… ruidos y voces que provenían de unos metros más adelante. Vieron que el camino giraba a la izquierda, justo de donde provenía una especie de jaleo…
-Vayamos a ver- dijo Dart con una mezcla de temor e intriga.
Se acercaron al recodo y se asomaron. Pero, antes de que pudiesen ver nada, una rana de aspecto humanoide, de algo más de medio metro, pasó a su lado, con las manos entrelazadas detrás, mirando hacia el suelo con gran preocupación a través de un casco que le quedaba algo grande… Dart y Corcelius se quedaron en silencio, sin respirar… Entonces la rana se giró hacia ellos.
-¡¿Mm?! ¡¿Quiénes sois vosotros?!- Dijo poniéndose a la defensiva- ¡¿Habéis venido a aliaros con los caracoles gigantes?!
Al principio Dart y corcelius se quedaron mudos sin saber qué contestar…
-¿Cara… Caracoles gigantes? ¡Pero si tú eres una rana!- Dijo Dart cambiando de tema…
-Vaya… De modo que perteneces a su unidad táctica…- Dijo la rana sorprendentemente en serio…
Dart se quedó con la boca abierta sin saber qué decir. Entonces llegaron corriendo dos ranas más, también ataviadas con sendos cascos, pero estas eran de menor envergadura que la primera que se habían encontrado…
-¡Señor! ¡Ha caído el cuarto batallón!- Informó urgentemente una de ellas.
-¡Sí! ¡Fue muy rápido!- Completó la otra.
-¡Eso no es posible! ¡¿Dónde están los demás batallones restantes?!
Las dos ranas recién llegadas se quedaron en silencio, sin saber cómo contestar…
-Señor… no hay nadie más…- Dijo la primera, apesadumbrada.
-Somos los únicos que quedamos…- Dijo, en el mismo estado, la otra.
La rana mayor se quedó con los ojos muy abiertos, consternada; finalmente, cayó de rodillas mirando hacia el frente, hacia un punto perdido…
-No… No puede ser…- Repetía una y otra vez.
-Eeh, perdón- comenzó a decir Dart-¿Podrían decirnos, señoras ranas, qué es lo que pasa aquí?
En ese momento, las recién llegadas se percataron de la presencia de Dart y Corcelius.
-Desde hace mucho tiempo, estamos en guerra permanente contra los caracoles gigantes...- Comenzó a explicar la primera-Pero la guerra parece haberse decantado por el enemigo… ¡Cómo echo de menos a Rani, a Reni y a Roni!- Exclamó dirigiéndose a su compañera rana.
-¡Sí…! ¡Cómo resbalaban…! ¡Buuaaaaaa!- Rompió a llorar abrazándose a su compañera, que también se puso a llorar, manando de los ojos de ambas fuentes de lágrimas…
-Un momento… ¿Que resbalaban?- Intervino Corcelius.
Las ranas se separaron y se enjugaron las lágrimas. La segunda sacó un pañuelo y se sonó de forma exageradamente ruidosa.
-Venid y os lo mostraremos…- Dijo la primera.
Dart y Corcelius fueron guiados durante algunos minutos por las dos ranas. Atrás había quedado, en la misma posición de rodillas, el general Ranuman. Ahora la luz que les rodeaba provenía de antorchas. Tras unos minutos más llegaron a un lugar que hizo que Dart y Corcelius abrieran mucho los ojos por la sorpresa…
Más abajo, adonde se podía llegar por una escalera hecha de piedra, una hilera de caracoles del tamaño de un elefante pasaban de un túnel a otro situados en las paredes de la izquierda y la derecha. Observaron que en la roca había más agujeros de menor tamaño. Corcelius vio como uno de los caracoles miró hacia donde se encontraban y, al ver a las ranas, negó con la cabeza mirando al techo con hastío....
-Dart…- Le dijo Corcelius bajando la voz para no ser escuchado por las ranas, que miraban con expresión de derrota hacia los caracoles…
-¿Qué pasa?
-Creo que ya sé lo que pasa aquí…
-Te escucho.
-Todo esto de la guerra se lo han montado las ranas…
-¿Qué quieres decir?- Preguntó Dart.
-Creo que deberíamos bajar a comprobar algo; pero Dart, ve despacio y con cuidado mirando atentamente al… ¡Dart!
Dart había bajado del lomo de Corcelius y ya había bajado las escaleras.
-Bueno… Pues esta semana solo estaremos nosotros…- Comenzó a decir una de las ranas mientras al fondo se veía como Dart se acercaba corriendo a los caracoles, seguido por Corcelius que ya había bajado también las escaleras.
-Sí, hasta que no vuelvan todos dentro de una semana tendremos que inventarnos otra cosa… ¡Somos demasiado pocos para seguir con lo de la “Gran Guerra contra los Caracoles Gigantes”!- Dijo la otra mientras, al fondo, Dart resbalaba con el rastro dejado por los caracoles y avanzaba deslizándose sin poder parar a través de la hilera de caracoles gigantes hacia un agujero de tamaño algo mayor que los más pequeños, mientras a unos metros le seguía Corcelius, que llegaba corriendo.
-Mira que lo decimos siempre… “Cuidado con los agujeros; que luego los túneles nos llevan lejos y el camino de vuelta no es corto, precisamente…” Pero nada…- Dijo la primera rana mientras, al fondo, Corcelius resbalaba también siguiendo el mismo camino que Dart, pero dando vueltas sobre sí mismo sentado.
-Sí… Menos mal que no hay posibilidad de caer en el “Túnel de la locura”… Habría que ser idiota para caer en él… Por cierto… ¿Les hemos hablado de ese túnel?- Preguntó mientras al fondo Corcelius llegaba más rápido que Dart, chocando con él, y ambos se perdían en el interior del túnel.
-No; y deberíamos hacerlo…- Dijo mientras se giraba al tiempo que la otra hacia el “Túnel de la locura”, que quedaba al fondo, y en donde no vieron ni rastro de Dart ni de Corcelius…

-¡Uuaaaaaaaaa!- Gritaba Dart.
-¡Uuuooooouuuuuu!- Gritaba Corcelius.
Y no paraban de gritar mientras iban a toda velocidad a través de un túnel por el que había el espacio justo para que pudieran deslizarse como si estuvieran en un interminable tobogán…
El túnel subía… y bajaba a una velocidad tremenda; pero también giraba, daba vueltas hacia los lados, hacia arriba y abajo… y no parecía que se fuera a acabar nunca…
En un momento determinado, durante un instante, atravesaron un breve tramo hecho de una especie de mineral transparente de color verdoso a través del cual se veía un mundo acuático; a Dart le pareció ver dos seres con brazos, piernas… y aletas, que se paraban en el agua y los miraban pasar con curiosidad… Hasta que volvió la oscuridad…
La verdad es que, tras un buen rato deslizándose a toda velocidad, a Dart le comenzaba a parecer incluso divertido… no así a Corcelius…
-¡¿Es que no se va a acabar nunca este maldito túneeeeeeeel?!- Exclamó desesperado y harto…
-¡¿Pues sabes una cosa…?!- Gritaba Dart para que Corcelius le oyera-¡A mí me está empezando a…!
No pudo terminar de hablar ya que, súbitamente, el túnel acabó y se encontraron suspendidos en el aire tras haber salido despedidos a toda velocidad… A sus pies se extendía el negro, oscuro y profundo vacío… Y, tras unos breves segundos, comenzaron a caer.
-¡Aaaaaaaaaaaaaaaaah!- Gritaban al unísono mientras caían de forma irremediable…
Pasaron varios segundos cayendo… segundos que se les hicieron interminables… Y seguían cayendo, y cayendo… y gritando…
Ya lo veían todo perdido… No tardarían mucho en llegar al suelo…
Entonces, en medio de sus continuos gritos, oyeron un murmullo que cada vez se hacía más fuerte… Entonces, un enorme chorro de agua caliente detuvo su caída, elevándolos unos metros, para descender de nuevo, cada vez a más velocidad…
-¡¿Qué es esto?!- Gritó Dart.
-¡Es un géiser!- Contestó Corcelius, también gritando.
-“No sé para qué pregunto…”- Pensó Dart, sin haberse enterado todavía de lo que era aquello…
Seguían descendiendo, cada vez más rápido… Hasta que el agua desapareció… cuando aún quedaba un metro para llegar al suelo.
Dart y Corcelius quedaron tendidos en el suelo, doloridos. Entonces, un nuevo murmullo comenzaba a escucharse proveniente de las profundidades de la tierra que temblaba cada vez con más fuerza…
-¡Dart, tenemos que apartarnos!- Avisó con urgencia Corcelius a su amigo.
Olvidándose del dolor ambos se incorporaron de inmediato y salieron corriendo apartándose justo a tiempo cuando un enorme chorro de agua salía a presión de las grietas del suelo, con un ruido terrible, formando una columna cuyo extremo se perdía en lo alto…
Se quedaron mirando la columna un rato hasta que el chorro descendió y se perdió en las entrañas de la tierra. Estaban mareados y empapados…
-¿Dónde debemos estar?- preguntó Dart sujetándose la cabeza.
Corcelius miró a su alrededor.
-Hemos debido atravesar gran parte de las montañas…
Dart también contempló el lugar donde se encontraban: roca y oscuridad… y un pasillo que se perdía a lo lejos.
-¡Corcelius, un camino!
Corcelius se aproximó al inicio de dicho camino.
-Se mueve aire… Por aquí puede haber una salida…- Dedujo con cautela.
-¡No se hable más!- Exclamó Dart, aún con el pelo pegado a la cara…
Dart iba delante de Corcelius. Caminaron durante largo rato con ayuda de una mínima luz que llegaba, como mucho rato antes, de alguna parte desconocida… Era un lugar muy húmedo y en el que hacía frío.
Tras un largo rato avanzando se detuvieron ante algo que los dejó impresionados.
Ante ellos había una puerta doble de metal de varios metros de altura. Parecía que la hubiese construido un gigante… Dart y Corcelius se dieron cuenta de que una de las puertas estaba ligeramente abierta; lo suficiente como para que pudieran entrar uno después del otro.
Cuando hubieron pasado se encontraron en una cámara de tamaño gigantesco, con las paredes y el techo formados de grandes minerales, el suelo embaldosado de algún material muy pulido… y la más absoluta negrura a su alrededor. Solo podían ver unos pocos metros más allá de donde se encontraban…
Entonces, oyeron algo. Alguien corría hacia ellos. A medida que se acercaba podían escuchar cada vez más claramente el jadeo de una chica corriendo…
Y de entre la oscuridad apareció una jovencita que se detuvo en seco; miraba a un lado y a otro con mucha intranquilidad… Dart estuvo a punto de decirle algo… pero se quedó con la boca abierta y los ojos cada vez más abiertos…
Detrás de la jovencita, de la profunda oscuridad, surgió la enorme cabeza y parte del cuerpo de un dragón que miraba con sus ojos que eran como dos luces amarillas brillantes…

domingo, 18 de marzo de 2012

El dragón solitario

El dragón solitario

I


La luna llena iluminaba intensamente, en una noche despejada y estrellada, el reino de Golosia. Sus habitantes dormían a aquellas horas, incluyendo su rey.
El rey Chocolius II, hijo de Chocolius I, el Molón, dormía apaciblemente en su cama, en el castillo real. Pero su sueño se vio súbitamente interrumpido…
-¡Aaaaaaaah!- Era la voz de una chica muy joven.
El rey reconoció el grito de inmediato: se trataba de su hija, la princesa Vainilla.
Se levantó de inmediato y se puso sus pantuflas reales atropelladamente; corriendo torpemente por la preocupación salió por la puerta de sus aposentos y se dirigió hacia la habitación de su hija a través de los desiertos pasillos del castillo, ataviado con su camisón blanco y su gorro de dormir, los cuales se le descolocaban cada dos por tres.
El rey corría desesperadamente; le parecía que no llegaría nunca…
-¡Guardias! ¡Guardias!- Llamó con voz que evidenciaba su preocupación.
No tardaron en aparecer varios guardias armados con espadas.
-¡Majestad!- Dijo el que iba en cabeza.
-¡La princesa! ¡Rápido! ¡Acudid en su ayuda! ¡¿Es que no la habéis oído?!
El guardia asintió sin contestar y se dirigió de inmediato junto a los demás a los aposentos de la princesa Vainilla.
El rey vio más adelante como abrían la puerta y entraban en la habitación.
Cuando llegó vio a los guardias de pie, observando los grandes ventanales que estaban abiertos de par en par, y los visillos y las cortinas ondeando, a pesar de que no hacía viento en la estancia… La cama estaba vacía. Entonces se dio cuenta de que los guardias estaban viendo algo más allá de los ventanales… El rey se acercó lentamente mientras se fijaba mejor. Allí, en el cielo, a lo lejos, un dragón se alejaba volando sosteniendo en una de sus garras a alguien: su hija.
El rey se quedó mudo, temblando. Finalmente, sintió que las fuerzas lo abandonaban y se tuvo que apoyar en el pie de la cama. Sus hombres fueron a atenderle de inmediato.
-Re… Reunid a todo el mundo… Que se dé el aviso… La princesa ha sido raptada…
El rey Chocolius no pudo terminar de hablar. Perdió el conocimiento mientras los guardias lo sujetaban para que no cayera al suelo…

A la mañana siguiente, un pregonero del rey se encontraba en la plaza central, rodeado por una multitud que había acudido a la llamada de inmediato. El pregonero extendió un rollo de papel y leyó en voz alta.
-La princesa ha sido raptada por un dragón. Este huyó hacia las montañas del este. Se cree que allí es donde podría estar cautiva la hija del rey. Se ofrece una recompensa de diez mil monedas de oro a quién se la devuelva a su majestad, el rey Chocolius.
La gente de alrededor prorrumpió en multitud de murmullos que parecían uno solo. El sentimiento general era de consternación. Pero nadie se atrevió a dar un paso adelante para ofrecerse a ir a rescatar a la princesa…
El rey ordenó, desde el momento en que hubo recuperado la consciencia, que se pusieran el mayor número de carteles posible anunciando la recompensa por traer de vuelta a la princesa Vainilla…
El rey había pasado toda la mañana sentado en su trono, esperando la llegada de algún guerrero, caballero… o quien fuera que se ofreciese a tan arriesgada misión.
-Compréndalo majestad… No hay mucha gente dispuesta a enfrentarse a un dragón…- Dijo el consejero real al rey.
El rey no dijo nada. Permanecía con el ceño fruncido, en silencio, pensativo…

En la ciudad, una figura montada en un caballo se detuvo ante uno de los carteles. De inmediato, emprendió el camino hacia el castillo del rey.

-¡¿Es que no hay nadie que tenga valor en este reino?! ¡Si es necesario iré yo mismo!- Vociferaba el rey yendo frenéticamente de un lado a otro, haciendo caso omiso de su consejero que intentaba calmarlo…
Entonces se escucharon pasos corriendo que provenían del pasillo del exterior… De golpe, se abrió la puerta doble de par en par y entró a toda velocidad y atropelladamente un joven con el pelo castaño no muy corto y los ojos azul claro; llevaba una túnica azul no muy oscuro, pantalones negros, cinturón, botas y guantes marrones y una espada enfundada a un lado de la cintura. Se quedó en medio, jadeando y sudando… Inmediatamente entraron dos guardias armados con lanzas.
-¡Alto ahí!- Dijo uno agarrándole.
-¡Te tenemos!- Dijo el otro haciendo lo mismo.
-¡Majestad!- Dijo el joven, apretando los dientes y haciendo esfuerzo por resistirse a los guardias…
El rey se había detenido y observaba la escena con atención y curiosidad.
-¡Majestad! ¡Yo iré a salvar a la princesaaaaa!- Gritó el joven, decidido.
El rey se quedó callado unos instantes… y comenzó a reír a carcajadas. El consejero negaba con la cabeza con los ojos cerrados, con una expresión de compasión.
-Te hemos dicho que aquí no pintas nada- dijo uno de los guardias, manteniendo la presa que le estaba haciendo al joven.
-No durarías ni una hora más allá de los límites de la ciudad- dijo el otro haciendo lo propio.
-¡Dejadme! ¡Majestad!- Protestó el joven.
El rey se cansó de reír y se acercó al joven.
-Muchacho… Vuelve a casa…- Le dijo con tono amable y paternal.
-Majestad… Sé que puedo traer de vuelta a su hija…- El joven comenzaba a desesperarse por la incomprensión que le rodeaba…
Entonces el rey le miró a los ojos y vio algo… una luz especial…
-¿Cómo te llamas?- Le preguntó, muy serio.
-Mi nombre es Dart Insisthen.
El rey se quedó unos segundos pensando sin dejar de mirarle.
-Soltadle- dijo al fin.
Los guardias obedecieron la orden y retrocedieron unos pasos, poniéndose firmes.
Dart se puso bien la ropa y el pelo.
-Muy bien, muchacho… Eres el único valiente que se ha ofrecido voluntario para esta misión. Confío en ti.
-Gracias, majestad. No me detendré hasta cumplir mi cometido- dijo Dart haciendo una especie de reverencia que no le acabó de salir muy bien…

Dart salió del castillo y se dirigió hacia donde se encontraba su caballo, un potro de color marrón no muy claro, el cual estaba situado, cruzando el puente levadizo, al lado de un árbol.
-¿Cómo ha ido?- Le preguntó el caballo a Dart.
-Tenemos que ponernos en marcha de inmediato- le dijo escuetamente mientras subía a su lomo.
-No me puedo creer que te hayan tomado en serio…
-¡Vamos, Corcelius! ¡Hacia las montañas del este!- Exclamó con entusiasmo señalando con el dedo.
-Eeeeh, eso es el oeste…- Le rectificó Corcelius.
-¡Hacia las montañas del este!- Repitió, ahora sí, señalando en la dirección correcta.
-Veremos como acaba esto…- Dijo Corcelius para si mismo.
Dart y Corcelius se alejaban por el sendero rodeado de árboles que bordeaba el castillo real, en dirección al bosque que quedaba ya fuera de los límites de la ciudad, mientras el sol brillaba en lo alto de un primaveral cielo despejado. Y alguien, desde detrás de un árbol, montado sobre un caballo negro, vigilaba atentamente a Dart mientras este iniciaba su misión…

Cuando llevaban más de una hora avanzando, ya se encontraban inmersos en el bosque. A su alrededor se percibía un silencio ruidoso, debido a los innumerables sonidos de aquel lugar. Continuaron avanzando por el camino un poco más hasta que comenzaron a escuchar voces y algunas risas desde un lado del sendero… Dart y Corcelius se quedaron quietos, expectantes; no les daba tiempo a esconderse…
Entonces, de entre los árboles, aparecieron tres chavales no mucho más mayores que Dart; iban hablando y riendo mientras se empujaban de vez en cuando. Su aspecto alarmó a Dart…
-¡Ey, mirad!- Dijo el más bajito de los tres.
-Pero si es un viajero…- Sonreía maliciosamente otro, el más delgado. Este iba jugueteando con una navaja…
-¡Eh, tú!- Comenzó a decirle el más gordo de ellos-¿Llevas monedas?
Dart se alarmó y desenvainó la espada señalando al que le acababa de hablar. Estaba totalmente en tensión… Pero, para su sorpresa, los tres chavales parecieron asustarse mucho…
-¡Tranquilo, tío!- Dijo el más gordo yendo hacia atrás. Los otros dos también miraban nerviosos hacia la espada…
Entonces, Dart vio como los ojos del chaval más gordo se humedecían de una forma exagerada, haciendo el efecto de que estaban sumergidos en aguas que se iban agitando… Aquella mirada comenzaba a inquietarle…
-¡Esto no era necesario!- Comenzó a correr por la dirección a la que se dirigían inicialmente, con actitud de indignación, mientras dos hilos de lágrimas surcaban el aire que dejaba atrás-¡No lo era!- Se escuchó más lejos, cuando se le dejó de ver…
-¡Solo te pedía cambio de monedas de oro por monedas de plata…!- Protestaba el más bajito siguiendo preocupado a su amigo.
Entonces Dart vio que el más delgado se le acercaba pelando una naranja con la navaja.
-¡Vamos a comprar medicinas para nuestra abuelita y le vamos a hacer la compra! ¡Por eso necesitábamos el cambio! ¡Porque si no la señora de la tienda se molestaaaa…!- Esto último lo dijo levantando la voz y comenzando a llorar también mientras salía corriendo tras sus dos compañeros…
-¡Buuuuuhuuuuu! ¡Cómo se ha pasado…!- Oyó Dart decir desde más lejos al chaval gordo, por lo visto muy afectado…
-¡Tranquilo, estamos aquí!- Escuchó decir al bajito.
-¡Sí! ¡Nosotros te apoyamos, tío! ¡Buuuaaaaa!- Dijo sollozando el delgado.
Dart y Corcelius se quedaron con los ojos muy abiertos y la boca también abierta casi en una mueca, paralizados…
-¿Qué… Qué acaba de pasar?- Le preguntó Dart a Corcelius dudando de que este le pudiese dar una respuesta…
-Creo que les hemos juzgado mal…- Dijo Corcelius, intentando ser suave con la explicación, en lugar de decir lo que realmente pensaba de aquellos tres…
Dart y Corcelius decidieron continuar en cuanto se recuperaron.

Pasó largo rato y el trayecto transcurrió con tranquilidad. Entonces, atravesando el camino ante ellos, apareció una anciana con el pelo largo, blanco y enmarañado, nariz ganchuda y barbilla prominente, ligeramente encorvada y vestida con ropas oscuras y algo viejas. Caminaba a toda velocidad… la que podía…
Dart, ante la sorpresa de Corcelius, desenvainó la espada y, con la misma, señaló a la anciana.
-¡Detente, bruja!- Exclamó con voz agresiva.
La anciana se detuvo, percatándose en aquel momento de la presencia de Dart y Corcelius. Se giró hacia ellos.
-¡No me molestes! ¡Tengo prisa!- Dijo antes de intentar proseguir.
-¡No creas que tu magia maligna me asusta!- Dijo, desafiante, provocando que la anciana se tuviera que detener de nuevo…
-¡Que te calles y me dejes, que llego tarde a la escoba-escuela!
Dart y Corcelius se quedaron extrañados.
-¿Esco… Escoba-escuela?- Preguntó Dart.
-¡Sí, idiota! ¡Me estoy sacando el carnet E de conducir escobas! ¡Hoy tengo el examen teórico! ¡Y tú me estás entreteniendooo!
Ante la perplejidad de Dart y Corcelius, la bruja se perdió al otro lado del camino, avanzando más veloz que antes para compensar el tiempo perdido…
-Deberías controlarte un poco a la hora de desenvainar la espada…- le aconsejó Corcelius.
Dart no dijo nada y envainó la espada. En silencio, continuaron.
-Tranquilo… Si solo decimos que nos hemos encontrado una bruja ya impresionaremos lo suficiente por ahí…- Intentó animar Corcelius a Dart.
Este siguió sin contestar mientras continuaban avanzando a través del bosque.

Tras varias horas, finalmente salieron del bosque. Llegaron al borde de un precipicio desde el cual se divisaban las montañas del este, las cuales, desde la distancia, daban cierta impresión de estar hechas de cristal.
-¡Allí está la princesa! ¡Vamos, Corcelius!
-¡Vale!- Contestó Corcelius contento de ver a Dart más animado.
Comenzaron a bordear el precipicio en busca del camino para llegar al otro lado.
Mientras tanto, un joven de más o menos la edad de Dart, con el pelo rojo no muy corto, ojos grises, vestido totalmente de negro, con una espada en su vaina a un lado de la cintura y montado sobre un caballo negro casi adulto, observaba como Dart y Corcelius se alejaban, tras haberles estado siguiendo todo el tiempo…

Aviso

Hola. Os comunico que "6 Warriors" continuará próximamente. Gracias

viernes, 9 de marzo de 2012

6 Warriors - Capítulo 7

6 WARRIORS

Spirit Clarity.


Llovía con mucha intensidad. Las gotas de lluvia cayendo sobre el suelo era el sonido único en aquellos momentos. Gavin y Huei estaban frente a frente, vigilándose con la mirada a través del espeso velo de agua… Yun, Yi y Xin se encontraban quietos, sin decir nada, expectantes…
-“Gavin lo tiene mal…”- Pensó Yun con preocupación.
-“Huei está más entero que Gavin…”- Pensó Yi también muy preocupada.
Xin temía el momento en que se reanudara el combate…
Hacía ya rato que Gavin y Huei combatían con la mirada… sin moverse…
Un destello cruzó los ojos de Huei y, al mismo tiempo que Gavin se percataba, su contrincante se lanzó nuevamente al ataque… Gavin adoptó una vez más la posición de combate.
-¡Hum!- Exclamó Huei a la vez que golpeaba con un puño largo hacia el rostro de Gavin… Este lo detuvo apartándole el antebrazo con el suyo, aunque con bastante dificultad… Huei atacó de inmediato con un gancho hacia el estómago… que Gavin consiguió parar cogiéndole el puño con la palma… Huei no se detuvo y le dio una patada lateral a la altura del pecho que Gavin bloqueó a duras penas cruzando los antebrazos y viéndose arrastrado hacia atrás…
La preocupación de sus amigos iba en aumento.
A Gavin se le estuvieron a punto de doblar las rodillas… Estaba dolorido y agotado… Huei, en cambio, parecía que no hubiese luchado…
Entonces Gavin percibió un cambio en la mirada de Huei. Pareció ponerse más serio, si cabía… Gavin comprendió que el final del combate estaba próximo…
Nuevamente, el potente e insistente rumor del agua cayendo era el protagonista.
Como atravesando una cortina, Huei reanudó el ataque saltando hacia adelante en dirección a Gavin, como si volara… Gavin lo esperaba preparado… Pero esto no fue suficiente…
Sus amigos observaron horrorizados la escena.
Huei comenzó a golpear indiscriminadamente a Gavin en multitud de puntos a una velocidad creciente; Gavin solo era capaz de detener uno de cada cinco golpes que recibía, y cada vez estaba más debilitado…
Yun temblaba de rabia; Yi se mordía el labio inferior, paralizada; Xin se apretaba la mano contra la boca cada vez con más fuerza intentando reprimir un grito de desesperación...
Ahora Gavin ya no detenía ningún golpe. Se veía claramente a distancia como la sangre volvía a manar de su boca… a veces cómo saltaban múltiples gotas rojas al aire, mezclándose con las gotas de lluvia… Los impactos eran tan tremendos que el sonido que producían les llegaba a sus oídos…
-¡Yun, tenemos que hacer algo!- Le apremió Yi, harta de todo aquello.
Yun guardó silencio unos instantes, dudando.
Xin no era capaz de articular palabra, pero quería gritar con todas sus fuerzas que parasen de una vez…
Entonces Huei le dio un último golpe y Gavin, que hasta ese momento parecía estar sostenido en el aire por esos mismos golpes, cayó al suelo, boca abajo, haciendo saltar agua a su alrededor de los charcos formados en el suelo.
Huei se lo quedó mirando unos instantes, como si estuviera comprobando que no se movía… Entonces giró la cabeza y dirigió su mirada hacia el sable que poco a poco iba quedando enterrado en el fino barro que se iba formando en el suelo. Se giró del todo y se dispuso a dirigirse hacia donde se encontraba su arma.
-Todavía… Todavía no- dijo una voz dolorida.
Huei no se lo podía creer. Ahora su mirada mostraba claramente la sorpresa. Yun, Yi y Xin se sobresaltaron, sorprendidos también…
Gavin, al que no se le veía la cara cubierta parcialmente por el pelo mojado, cerraba los puños, encerrando tierra mojada en ellos, al tiempo que iba intentando incorporarse… y lo iba consiguiendo…
Aún dentro de la preocupación, un rayo de alegría atravesó a sus amigos, que aún no se podían creer que Gavin se estuviera levantando después de haber recibido una lluvia de golpes semejante…
Huei no se había movido; no le perdía la vista de encima. Gavin se terminó de incorporar, aunque se tambaleaba, intentando no caer…
-Solo te has levantado para que yo te vuelva a derribar- le dijo Huei, sin alterar la expresión de su rostro ni su mirada, ahora ya libre de sorpresa.
-Y si me vuelves a derribar… ¡yo me volveré a levantar!- Dijo Gavin con mucha fuerza, manteniendo un ojo cerrado por el dolor.
Estas palabras dejaron, durante unos instantes, paralizado a Huei… y provocó que una sonrisa comenzara a formarse en los rostros de Yun y Yi… A Xin se le caían las lágrimas sin parar mientras abría más sus impresionados ojos…
Huei hizo un leve gesto con la boca, desdeñando la actitud de Gavin. Este estaba frente a él, a cierta distancia, luchando por mantenerse en pie… Aunque cada vez más recuperado…
-No te levantarás después de esto- sentenció Huei.
Y comenzó a prepararse para atacar nuevamente a Gavin. Este sabía que el próximo ataque sería el decisivo… Solo había una cosa que podía hacer…
Entonces Gavin se irguió totalmente, bajando los brazos a los lados, sin adoptar ninguna posición de combate. Cerró los ojos y comenzó a concentrarse.
Huei se lo quedó mirando con curiosidad. Yi se extrañó ante la reacción de Gavin y acto seguido observó que Yun miraba atentamente, como si supiera lo que estaba pasando…
-¿Y ahora qué está haciendo?- Le preguntó Yi a Yun, intranquila.
Xin esperaba expectante la respuesta de Yun.
Yun seguía observando muy atento, como si intentara escrutar mejor… en lo que veía, lo que recordaba y lo que sabía.
Gavin permanecía en la misma posición. Huei observó que aquel al que quería matar permanecía ahí de pie, aparentemente sin intención de defenderse… Es más… parecía que estaba cada vez más relajado…
Yi se percató de este hecho y comenzó a impacientarse.
-¡Yun! ¡Tú sabes lo que está pasando!- Afirmó.
Yun pareció decidirse a contestar, como cediendo parte de su atención de forma momentánea.
-Creo que sé lo que está haciendo.
Yi y Xin aguardaron en silencio la respuesta.
-La “Claridad de Espíritu”- Dijo al fin.
Yi y Xin no dijeron nada durante unos instantes. Huei pareció haber escuchado a Yun.
-Esa es una técnica superior… ¿Estás diciendo que Gavin sabe utilizarla?- Cuestionó Yi.
Xin también tenía sus dudas. Había oído hablar en alguna ocasión de dicha técnica; pero tenía entendido que pocas personas habían llegado a dominarla…
-Solo digo que parece que Gavin va a intentar utilizarla- contestó Yun.
Yun, Yi y Xin, al igual que Huei y Gavin, sabían de forma teórica en qué consistía la técnica de la “Claridad de Espíritu”: los sentidos eran potenciados de forma que la percepción a través de los mismos aumentaba de forma considerable, se multiplicaba. Esto se podía llegar a conseguir tras practicar durante largo tiempo los movimientos adecuados y/o a través de meditar igualmente por un largo período. Lo que todos ellos sabían era que no era lo mismo esto que utilizarla en medio de un combate en el que estaba en juego la vida… Por eso solo unos pocos habían llegado a dominarla totalmente…
Gavin era consciente que, si le salía bien, dispondría del tiempo justo… No se puede mantener un nivel de percepción de tal magnitud indefinidamente; y la duración dependía del dominio de la técnica…
A partir de ese momento todos guardaron silencio. Yun, Yi y Xin observaron atentamente. Incluso Huei decidió posponer el ataque hasta ver lo que Gavin conseguía hacer…
Entonces Gavin respiró profundamente y se sumergió en si mismo. Pareció irse muy lejos, a través de la oscuridad de su interior. El sonido de la lluvia pareció disminuir de intensidad, alejarse… Ya había conseguido el primer paso: detener el diálogo consigo mismo. Ahora iba volviendo a percibir lo que había a su alrededor, manteniendo los ojos cerrados. Oía la lluvia, que no disminuía de intensidad, cómo golpeaba contra el suelo y hacía saltar el agua de los cada vez más numerosos charcos; oía y notaba el aire frío rozándole las mejillas; podía oler más claramente la tierra mojada, el aroma de la vegetación cercana, ahora húmeda; y notaba algo más… Percibía algo que no lograba saber lo que era… Se concentraba más intensamente pero no daba con ello… aunque lo percibía cada vez con más fuerza…
Gavin abrió los ojos. Parecía como si ahora estuviera en un lugar diferente. Lo veía todo con gran nitidez y los colores parecían ahora mucho más vivos. Se sentía tranquilo, en quietud. Sabía que lo había conseguido.
Huei lo observó, inmutable; su actitud era de descreimiento. Volvió a adoptar la postura de combate y, ahora sí, a finalizar lo que había venido a hacer…
Gavin no se movía; no perdía de vista ninguno de los movimientos de Huei. Estaba preparado.
Yun, Yi y Xin tampoco perdían de vista ningún detalle...
Huei atacó. Se dirigía a toda velocidad hacia Gavin, como un ave de presa… Y ante la sorpresa de Huei, cuando se encontraba a mitad de recorrido, vio como Gavin cerró los ojos nuevamente… Huei decidió poner punto y final y lanzó un poderoso puño hacia el pecho de Gavin…
Este abrió los ojos de golpe, justo cuando el puño estaba a punto de impactarle a la altura del corazón… Con una velocidad inusitada sujetó la muñeca del puño de Huei, deteniendo el ataque… Huei abrió mucho los ojos, muy sorprendido… Yun, Yi y Xin se habían quedado con la boca abierta…
Entonces Huei atacó con el otro puño… Gavin veía claramente el ataque… y lo detuvo con la palma de la mano. Ahora Huei estaba furioso. Comenzó una vez más a lanzar golpes indiscriminados a una velocidad creciente… Pero Gavin los detenía absolutamente todos, sin apenas moverse del sitio… Veía con claridad todos y cada uno de los golpes de Huei.
Los amigos de Gavin contemplaban atónitos como este continuaba parando todos los ataques de Huei, a pesar de que este último iba aumentando la velocidad e intensidad…
Tras detener un nuevo ataque, Gavin contraatacó con múltiples puñetazos seguidos con la misma mano… que alcanzaron en su totalidad a Huei, que fue golpeado en diversos puntos del cuerpo… Acto seguido, Gavin le lanzó multitud de patadas con la misma pierna que también impactaron de forma total en diversos puntos, la última, circular, en la cara.
Huei retrocedió. Yun, Yi y Xin empezaban a creer que Gavin podría conseguirlo…
Y Huei rugió de ira.
-¡Aaaaaaaaah!- Bramaba al cielo con los puños apretados.
Gavin no perdía la concentración… El tiempo se acababa…
Huei se abalanzó como una fiera salvaje hacia Gavin; parecía tener los ojos en blanco…
Los amigos de Gavin volvieron a preocuparse…
Huei atacaba indiscriminadamente con mucha más fuerza… pero con menor precisión. Parecía desbocado, fuera de control. Aún así era muy peligroso… Cualquiera de aquellos golpes podría acabar con Gavin…
Pero Gavin los detenía todos… Huei lanzó un puño, potente, veloz y letal hacia el cuello de Gavin… parecía que esta vez no lo detendría… Sus amigos se aterrorizaron…
Y Gavin, finalmente, con la mano contraria, bloqueó el ataque con su antebrazo en el de Huei, con tal fuerza que este perdió momentáneamente el equilibrio… Entonces Gavin atacó.
-¡Haaaaaaaaa!- Gritó con todas sus fuerzas…
Le dio un puñetazo en el centro del pecho que le envío varios metros por el aire hacia atrás. Huei cayó al suelo, deslizándose un poco más, mientras Gavin quedaba con el puño en alto en la misma posición…
El agua seguía cayendo… Gavin no se movía; no se le veía el rostro… Yun, Yi y Xin estaban callados, sin respiración… Huei no se movía.
Gavin comenzaba a recuperar la percepción normal… Ahora parecía que comenzaba a llover un poco menos… Yun y Yi comenzaron a moverse. Gavin jadeaba y comenzaba a encorvarse. Se giró hacia sus amigos y, sonriendo con las pocas fuerzas que le quedaban, levantó un pulgar en señal de victoria…
-¡Gavin!- Le avisó, alarmado, Yun.
Gavin se giró de inmediato al frente y se encontró a Huei ante él. Su mirada estaba vacía, su expresión era una mezcla de furia y sufrimiento; era como si algo lo sostuviera en pie… y se dispuso a atacar.
Entonces, para sorpresa de todos, Xin se interpuso entre Huei y Gavin, extendió el brazo totalmente y golpeó levemente con el dedo índice a Huei en la frente, al tiempo que aquella abría los ojos con una mirada penetrante. Huei, que tenía los ojos de una fiera salvaje desbocada, se quedó paralizado y perdió el conocimiento, cayendo hacia delante sobre Xin, que lo intentó sostener; cuando tenía la cabeza de Huei sobre el hombro, se le doblaron levemente las rodillas por el peso.
Gavin, que lo había observado todo, comprendió que ahora sí que había acabado… y cayó hacia atrás perdiendo el conocimiento.
-¡Gavin!- Gritó Yun mientras llegaba corriendo junto a Yi.

Poco a poco, Gavin comenzó a abrir los ojos. Estaba tumbado en una cama cubierto con una manta. Reconocía aquella habitación. A su lado, sentada sobre los talones, con las rodillas apoyadas en el suelo, se encontraba Yi.
-Yi…- Pronunció aún volviendo a la realidad.
-Vaya… Ya despiertas…- Dijo con un cierto tono de reproche simulado.
Gavin se incorporó un poco, llevándose una mano a la cabeza. Se giró a su izquierda y vio otra cama… sobre la que estaba Huei, dormido. Gavin se inquietó un poco.
-Tranquilo. Estaba hipnotizado. Xin deshizo la hipnosis.
Gavin no acababa de entender lo que había pasado. Tendría que preguntar qué era aquello de la hipnosis…
-¿Y los demás?- Preguntó cada vez más consciente.
-Yun ha estado todo el día aquí; y Xin, hasta hace un rato os ha estado cuidando. Ahora duerme.
Al ver que Gavin miraba a su alrededor, Yi le explicó.
-Es la habitación de la zona de alumnos correspondiente a la que ocupamos Xin y yo. Necesitabais un lugar para recuperaros…
Entonces Gavin observó que ya era de noche y cayó en la cuenta de algo.
-¿Cuánto tiempo ha pasado?
Yin comenzó a levantarse, conteniendo una sonrisa.
-Perdiste el conocimiento ayer por la tarde…
Gavin se quedó con los ojos muy abiertos, sorprendido.
Yi comenzó a encaminarse hacia la puerta.
-Yi.
-¿Sí?- Se detuvo y giró la cara sin mirarle.
-Gracias- dijo Gavin, serio.
Yi se limitó a sonreír con evidente dificultad y salió de la habitación bajo la atenta mirada de Gavin.
Mientras la joven se alejaba, Gavin recordó aquello que había percibido durante el combate y que no pudo descubrir lo que era…

viernes, 2 de marzo de 2012

6 Warriors - Capítulo 6

6 WARRIORS

El combate inesperado.


-¡Huei!- Exclamó Gavin.
Los demás compartían la sorpresa.
HUei se incorporó, quedándole los ojos ocultos bajo el sombrero, pero percibiéndose la tensión en su rostro visible…
-Vaya… Ya ha pasado bastante tiempo…- Comenzó a decir Gavin mientras se aproximaba a Huei.
-¡Cuidado Gavin! ¡Algo pasa con él!- Le avisó Yun.
-¿Eh?- Gavin giró la cara hacia Yun perdiendo de vista a Huei… Este, al mismo tiempo, con unos movimientos lentos y precisos, adoptó posición de combate. Aún no se le veían los ojos…
Gavin se comenzó a girar… El tiempo parecía ir más despacio… Y antes de que pudiera reaccionar, Huei se había lanzado como una flecha hacia él golpeándole con un puño directo en la cara. Gavin salió despedido varios metros hacia atrás, cayendo al suelo al tiempo que levantaba una polvareda…
Yun apretó los dientes de rabia; Yi se quedó con la boca abierta, sin entender; y Xin se llevó una mano a la boca, horrorizada…
-¡Gavin! ¡¿Estás bien?!- Se preocupó Yun.
Gavin comenzó a levantarse poco a poco… Se limpiaba con el puño un hilo de sangre que le caía por la comisura de los labios… Su expresión era dolorida pero sonreía…
-Ya sabía que nunca te había caído demasiado bien… pero no creía que fueses tan rencoroso…
Huei permanecía de pie, en silencio con el puño aún apretado…
-¡Huei! ¡¿Qué haces?!- Le reprendió Yi.
-Esto no va con vosotros. Iros de aquí- dijo Huei con un tono serio y tranquilo…
-¿Y se puede saber por qué va conmigo?- Preguntó Gavin, sacudiéndose el polvo.
Huei mostró al fin su mirada. Gavin vio algo diferente en sus ojos…
-¿Te pasa algo, Huei?- Le preguntó nuevamente.
-No voy a decirte lo que ya sabes- contestó.
-¡¿Pero qué es lo que sé?!- Gavin ya estaba comenzando a perder la paciencia.
-Gavin… He venido a matarte.
Sus palabras cayeron como una losa sobre los cuatro jóvenes.
-¡¿Qué tontería es esa, Huei?!- dijo Yun.
-Por favor, no…- Rogó Xin sin apenas ser oída.
Yi no sabía qué decir… Solo quería que aquello parara…
-Está bien- dijo Gavin, para sorpresa de sus amigos- La cuestión es que quieres pelear, ¿no?... Pues pelearemos- dijo con decisión mientras se quitaba el sombrero y la capa y los lanzaba a una zona apartada.
Huei no reaccionó.
-Será mejor que nos apartemos- dijo Yun poniendo una mano sobre el brazo de Xin.
-Sí…- Convino Yi con expresión muy seria.
Los tres se alejaron unos metros en dirección a la entrada del edificio. Ahora solo quedaban Gavin y Huei en el centro de la zona exterior de práctica, uno a cada lado del camino de piedra, de pie frente a frente.
Durante unos instantes se hizo el silencio. Gavin y Huei se miraban fijamente, sin pestañear ni moverse. La tensión era máxima. Algunas nubes más oscuras habían aparecido en el cielo, ocultando en parte el sol y haciendo que la luminosidad descendiera. No soplaba el viento. No se oía el sonido de ningún animal.
-¡Haaaaa!- Iba emitiendo Gavin de modo ascendente mientras emprendía la carrera hacia Huei. Este no se movía, sin perderle de vista.
Al llegar a su altura, Gavin le lanzó un puño a la cara que Huei esquivó haciéndose a un lado lo justo; inmediatamente, este elevó la rodilla contundentemente contra el estómago de Gavin; acto seguido, Huei le golpeó con un gancho lateral nuevamente en la cara… Gavin fue lanzado hacia atrás pero se detuvo de inmediato aferrándose con los pies al suelo y preparándose para contraatacar…
-¡Ha!- Exclamó al tiempo que le lanzaba una patada lateral a la altura de la cara.
Huei le agarró el pie con una mano y la pierna con la otra y, tirando con una fuerza que Gavin no se esperaba, lo lanzó hacia atrás aprovechando su impulso…
Gavin se movió en el aire y pudo caer de pie. Emprendió nuevamente la carrera contra su adversario que estaba de lado… Le lanzó varios puños y patadas de forma repetida, pero este los iba esquivando y deteniendo con una mano… Finalmente, Huei le asestó una tremenda patada lateral en el estómago a Gavin que parecía que le iba a atravesar… Este salió “volando” y cayó nuevamente al suelo.
-Oh, no…- Dijo Yun muy preocupado.
Yi miraba atentamente, muy seria y sin decir nada, mientras Xin negaba lentamente con la cabeza…
-Je, je, je…- Gavin reía mientras se incorporaba…
Huei le miró con curiosidad, sin cambiar en ningún momento la expresión.
-¿Qué le pasa ahora?- Preguntó Yi.
Yun no supo qué contestar.
Gavin se sacudió el polvo y se colocó bien la ropa.
-Ahora que he visto cuanto has mejorado, veo que tendré que luchar en serio- dijo Gavin con una sonrisa retadora.
-¡Menudo fanfarrón!- Dijo Yi.
Yun comenzó a sonreir y Xin quedó expectante.
Huei continuaba sin cambiar de expresión… aunque podía percibirse un atisbo de sorpresa en su mirada…
Gavin adoptó de inmediato la posición de combate y, desde donde se encontraba, salió lanzado hacia Huei, como si volara por encima del suelo…
Huei reaccionó de inmediato, preparándose para detener el ataque… pero no le dio tiempo a detener el potente puñetazo que Gavin le dio en la cara, obligándole a retroceder varios pasos; Huei, más enfadado que antes, le intentó asestar un golpe directo… pero Gavin lo detuvo con el antebrazo por el interior, giró sobre sí mismo y le hundió el codo en el estómago, haciendo que Huei levantara los pies del suelo y cayera hacia atrás.
Yun sonreía de aprobación mientras Yi se había quedado sin palabras y Xin ya sonreía un poco…
Huei se levantó lentamente, bajo la atenta mirada de Gavin, que aunque permanecía de pie, mantenía la tensión de la lucha…
Parecía que Gavin le había hecho daño… aunque lo que realmente había hecho era hacerle enfadar. Huei se quitó el sombrero, dejando totalmente al descubierto su largo pelo azul oscuro, y su capa blanca. Blanca también era la chaqueta de manga larga que llevaba atada con un cinturón ancho del color azul de sus ojos. A un lado de la cintura llevaba un sable enfundado. Lanzó el sombrero y la capa a bastante distancia. Apretaba los dientes con fuerza y su mirada se iba endureciendo… Gavin volvía a adoptar nuevamente la posición de combate, consciente de la inminencia de un ataque…
Y esta vez fue Huei quién fue a toda velocidad a atacar… Lanzó un puño que Gavin volvió a detener interceptándole con el antebrazo; a este puño le siguieron otros que Gavin iba parando utilizando las palmas y los antebrazos de distintas formas; Huei le lanzó una patada lateral a la cara y Gavin la esquivó haciéndose a un lado; inmediatamente Huei le lanzó otra, ahora circular, a la altura de las piernas, que Gavin evitó saltando con los pies juntos; ahora Huei le atacaba indistintamente con puñetazos y patadas que Gavin iba, indistintamente, esquivando y parando… Pero Gavin iba retrocediendo continuamente… y su rival cada vez golpeaba más rápido y más fuerte… Al final consiguió asestarle un gancho en el estómago seguido de inmediato por un puñetazo directo en la mejilla que Gavin aún tenía intacta…
-Creo que ahora Huei también está peleando en serio…- Dijo Yun con una mezcla de resignación y preocupación…
Yi seguía atentamente el combate. En ese momento, Xin se percató de algo y decidió que debía fijarse mejor…
Gavin estaba de pie ante su rival, doliéndose de los dos últimos golpes.
-“Es muy rápido… Creo que es más rápido que yo…”- Pensó Gavin con fastidio por tener que reconocerlo…
Gavin atacó, con varios puños y patadas, que Huei, ahora muy confiado, detuvo sin mayor problema… Aún así Gavin insistía, dándose cuenta que estaba comenzando a desesperarse… y que su rival lo estaba comenzando a notar…
-Creo que…- Comenzó a decir Xin.
-¿Mm?- Se giró Yi. Yun hizo lo mismo casi a la vez.
-¿Qué pasa, Xin?- Preguntó Yun al ver que la joven no continuaba hablando, prestando mucha atención al combate que continuaba…
-Creo… Creo que sé lo que le pasa a Huei…
Yun y Yi se quedaron muy sorprendidos por lo que Xin acababa de decir. Se quedaron escuchando, expectantes. Mientras tanto les llegaba el sonido de la lucha…
-Hipnosis- dijo al fin.
-¿Hip… qué?- Preguntó Yun extrañado.
-¿Estás segura, Xin?
-Es lo que explicaría su actitud y su empeño en matar a Gavin… Pero sobre todo es su mirada…
Yun y Yi se giraron para fijarse mejor en la mirada de Huei: apenas variaba, como su expresión, mientras iba deteniendo todos y cada uno de los golpes que un cada vez más cansado Gavin le lanzaba una y otra vez… Parecía en algunos momentos vacía… para volver a intensificarse nuevamente a la hora de contraatacar… Como acababa de hacer en ese momento.
Huei le había vuelto a golpear en el estómago con el puño… pero era la antesala de una lluvia de golpes a toda velocidad con las manos que alcanzaron a Gavin en su totalidad…
Yun, Yi y Xin se horrorizaron.
Gavin cayó hacia atrás, haciendo que se levantara una polvareda al quedar tendido en el suelo.
-¡Gavin!- Exclamó Yun, dispuesto a actuar.
-¡Quédate ahí!- Vociferó inesperadamente Huei, haciendo incluso que Yun se detuviese en seco.
Cada vez había menos luz debido al aumento de la nubosidad. Incluso comenzaba a soplar una ligera brisa levemente fría…
-¡Detente, Huei! ¡No sabes lo que estás haciendo!- Le dijo Yi.
Huei la miró unos instantes, con una expresión imperturbable y unos ojos que ahora parecían vacíos…
-Voy a acabar con este traidor- dijo Huei.
Yun, Yi y Xin estaban desconcertados.
-¿Traidor?- Preguntó Yi.
-Este es el traidor responsable de la caída de nuestra escuela hace dos años- anunció Huei.
Los tres jóvenes se quedaron con la boca abierta y los ojos muy abiertos.
-¡¿Pero qué dices, Huei?!- Intervino Yun.
-¡Estás totalmente equivocado!- Le dijo Yi.
-Yo no estoy equivocado- contestó Huei, tajante.
-¡Sabes perfectamente que eso no es cierto! ¡¿No te das cuenta que estás siendo manipulado?!- Intentó hacerle entrar en razón Yun.
Huei no contestó. Desvió la mirada hacia Gavin, que yacía en el suelo sin conocimiento.
Entonces, Huei desenvainó el sable y se encaminó hacia el joven.
-¡Detente!- Exclamó Yun al tiempo que salía corriendo para ayudar a su amigo y a la vez que Yi; Xin se había llevado las manos a la boca mientras se le inundaban los ojos de lágrimas de desesperación…
Pero Huei levantaba el sable… Pese a que corrían todo lo que podían estaban a demasiada distancia… Tenía la mano en alto, preparado para hacer descender el sable con un golpe seco y certero… Yun y Yi intentaban acortar distancia con todas sus fuerzas…
Huei hizo descender el sable.
-¡Noooo!- Exclamó Yun, tropezando…
-¡Gavin!- Exclamó Yi, experimentando un miedo intenso…
Entonces, Huei miró hacia abajo, extrañado… El sable no había llegado a su destino. Gavin lo sostenía con ambas palmas, apretando los dientes por el gran esfuerzo.
Yun y Yi se detuvieron, sorprendidos y aliviados…
Huei intentaba zafarse de Gavin, pero este tenía el sable bien apresado…
-Je, je, je- Gavin volvió a sonreír con la misma mirada retadora mientras se seguía esforzando…
Gavin comenzó a incorporarse no sin cierta dificultad, incrementada por el esfuerzo que estaba realizando… Entonces empujó con fuerza hacia atrás provocando que Huei se desestabilizara, retrocediendo varios pasos. Gavin adoptó nuevamente la posición de combate; ya no sonreía…
Huei estaba sorprendido… contrariado. Frunció el ceño más aún y sus ojos reflejaban la ira en aumento…
Permanecieron unos instantes uno frente al otro, preparados para atacar o recibir el ataque del otro…
Yun, Yi y, más atrás, Xin, observaban atentamente. El cielo ya estaba bastante cubierto por nubes cada vez más oscuras; ahora ya comenzaba incluso a soplar viento. Las primeras gotas de lluvia comenzaron a caer…
Huei se lanzó al ataque empuñando el sable. Gavin se preparó, poniéndose más en tensión y abriendo bien los ojos. Huei cruzó el sable por delante suya llevándolo atrás mientras aumentaba la velocidad; atacó con un tajo oblicuo dirigido al tronco superior de Gavin, el cual evitó apartándose a tiempo a un lado; inmediatamente le intentó cortar a la altura del cuello con un ataque horizontal, y Gavin se agachó sintiendo la hoja cortando el aire y las cada vez más abundantes gotas de lluvia… Entonces Huei retrasó el sable llevándose el mango a un lado de la cintura, preparado para atravesar a Gavin a la altura del estómago… y lanzó la estocada… que el joven guerrero esquivó yéndose a la derecha; y acto seguido le propinó una patada en la mano y en el mango del sable lanzándolo a varios metros de distancia…
Huei retrocedió sujetándose la mano dolorida… Gavin quedó en posición de combate.
Yun, Yi y Xin permanecían en silencio. Ahora llovia con bastante fuerza.
Gavin observó que Huei se preparaba de nuevo para atacar.
-“Si me vuelve a atacar en este momento con una sucesión rápida de golpes… estaré perdido.”- Pensó preocupado- “Solo hay una cosa que puedo hacer…”