martes, 29 de octubre de 2013

6 Warriors - Capítulo 25

6 WARRIORS

La incursión.


Era horrible. Gavin, Yun, Han y Bo, desde más atrás, contemplaban horrorizados la escena… incluso Huei ya no pudo mantener por más tiempo su indiferencia… Yi, cerca de Feng, no podía contener las lágrimas al ver como su amiga se debatía, sufriendo, delante de ella… Feng trataba de hablar, pero solo conseguía balbucear mientras su garganta se iba inundando de sangre…
-Ya sabía yo que algún día también nos traicionarías- le dijo Wai, al oído, acercándosele mientras aún la sostenía con su arma atravesándola…
Pero todos lo habían escuchado.
Lei, todavía oculto, apretaba los dientes, mientras con la mano que tenía apoyada en el árbol estaba a punto de arrancar una rama… Lin, escondida, no podía ocultar su rechazo hacia aquella visión tan desagradable…
Feng notaba como iba perdiendo el conocimiento… Abrió mucho los ojos en un último intento por reaccionar, llevando la mano, ahora sin su espada, hacia delante, como si tratara de agarrar algo… Pero enseguida notó que las fuerzas la abandonaban…
Wai se dio cuenta de esto y la miró con expresión seria aunque cercana a la indiferencia.
-Estás acabada- dijo, seguro de ello, al tiempo que extraía bruscamente la espada del cuerpo de Feng…
Inmediatamente, a esta comenzaron a doblársele las piernas y, ayudada por el peso de la armadura, cayó hacia el suelo, hacia atrás, quedando ligeramente de lado, como si aún intentara evitar quedarse inconsciente…
-¡Feng!- Exclamó Yi al verla y salió corriendo hacia su amiga en el suelo, provocando que Gavin y Han se pusieran alerta…
Wai contemplaba impasible como esa chica se acercaba con los ojos llenos de lágrimas a aquella traidora que, misteriosamente, aún permanecía con vida, luchando… Esta miró a Yi, justo cuando se acababa de inclinar hacia ella…
-Y… Y… Yi…- Trataba de decir, temblando…
Yi no podía soportar verla así… Miró hacia donde tenía la herida… no paraba de sangrar… Se fijó en que ahora le corría un hilillo de sangre de la boca…
-Feng…- Dijo la chica, muy afectada…
Feng se la quedó mirando… Y entonces sonrió. Yi se percató de esto y se sorprendió…
-Dile… Dile a Xin…- Intentó decir Feng, con una mirada llena de dulzura, sonriendo…
Pero no pudo terminar. Aún sonreía cuando cerró los ojos para siempre…
Yi quedó conmocionada. Su amiga había muerto delante de ella… Gavin, apretando los dientes y temblando de rabia miraba a otro lado… Han no podía creer que Feng hubiese acabado así… a Yun se le saltaban las lágrimas mientras veía incrédulo a su amiga, yaciendo en el suelo… Bo, a pesar de no conocerla, compartía el dolor y la rabia de sus compañeros… Y Huei, ya sin rencor, juró que su muerte no quedaría impune…
Lei estaba a punto de perder el control… sabía que debía controlarse… pero le estaba costando demasiado… Lin parecía comenzar a aburrirse de todo aquello…
Indiferente a lo que estaba sucediendo, y sonriendo como de costumbre, Wai sacudió su espada, limpiándola despectivamente de la sangre de Feng, y volvió a guardarla, en su funda, a un lado de la cintura…
-Bueno, ya está bien- hizo una breve pausa.- Llevaos el cuerpo de esta traidora, que estorba aquí delante, y largaos a jugar por ahí… Excepto tú, Han- le dijo, señalándolo con el dedo…
Al mismo tiempo que esas palabras incendiaron a Gavin, Yun, Huei y Bo, Han notó aquel dedo señalándole como si fuera la punta de una espada… Pero pronto frunció el ceño y apretó los puños…
-Aquí te espero, maldito…- Le aseguró…
Wai se lo quedó mirando un momento. Luego sonrió.
-Ju, ju, ju… Aquí no. En medio de la calle no- hablaba mientras pensaba…- Te diré lo que haremos: accede a entrar al cuartel por tu propio pie; podemos resolver esto en el sitio que ya conoces…- Dijo esto último con especial malicia…
Ahora todos (a excepción de Yi, que era ajena a todo lo que ocurría alrededor, inclinada sobre el cuerpo sin vida de Feng) prestaban atención a la conversación que estaban manteniendo Han y aquel desgraciado… Este siguió hablando.
-Tus amigos pueden huir- dijo, sin mirarles- Pero si lo haces tú… mataré a la chica que tengo en los calabozos- amenazó, muy en serio…
Gavin, Yun, Bo y, sobretodo, Huei, tenían que hacer grandes esfuerzos para no abalanzarse sobre aquel canalla…
Lei, a distancia, estaba planteándose seriamente entrar en acción… a pesar de saber perfectamente que no debía…
Pero Han no tenía intención de ir a ninguna parte. Estaba allí para ayudar a Xin… y a sus amigos… y acabar con aquello de una vez por todas…
-Está bien- dijo, decidido, a aquel bastardo de Wai, ante la reacción de sorpresa de los demás… Incluso Yi comenzaba a reaccionar…
Han, sin necesidad de que Wai le dijera nada más, comenzó a caminar con cierta resignación hacia donde se encontraba este último. Este, al ver que Han accedía sin oponer resistencia a lo que demandaba, comenzó a darse la vuelta para encabezar el camino al interior del cuartel…
Entonces los demás se dieron cuenta de que hacía rato ya que habían hecho acto de presencia varios soldados que se habían quedado cerca de la puerta de entrada al cuartel… Wai pasó entre ellos, mirando hacia delante con una mirada y sonrisa triunfales…
Gavin, Huei, Yun, Bo… y Yi… observaban con atención como Han caminaba detrás de Wai, acercándose al grupo de soldados que, sin amago de segundas intenciones, lo estaban dejando pasar…
Lei prestaba atención a lo que tramaba aquel ser abyecto… Lin hacía rato que no entendía nada de lo que estaba pasando…
Entonces Han atravesó la línea de soldados. Cuando Wai, sin girarse, se percató de esto (algo que estaba esperando que sucediera), se detuvo en seco.
-¡Matad a esos de ahí! ¡Que no quede ni uno!- Ordenó a sus soldados sin siquiera darse la vuelta, ante la expresión de alarma de Han…
Gavin y los demás se pusieron en guardia… Yi se incorporó de inmediato… Los soldados se llevaron las manos a sus armas… eran más que ellos…
Lei se puso serio. Lin, al comprender que su Gavin estaba en peligro, puso toda su atención en lo que estaba pasando, preparada para actuar…
-¡¿Qué dices, Wai?! ¡Deja ya a otros! ¡Me buscabas a mi y aquí me tienes!- Protestaba, amenazante, Han…
Wai se giró.
-O vienes o la mato ya- le aseguró.
En aquellos momentos, Han se encontraba entre la espada y la pared… Se quedó mirando la expresión casi maníaca de Wai… y luego se giró hacia sus compañeros, que aguardaban la inminente carga de los soldados… Se preguntaba qué sería de ellos… por su culpa…
-Han- le llamó Gavin, captando de inmediato su atención- Tranquilo. No hay problema- le dijo, manteniéndose alerta, mostrando un dedo pulgar y sonriendo pleno de confianza.
A Han esto le sorprendió. Pero vio que Gavin no era el único: Yun estaba tranquilo; Huei también; incluso Bo estaba más pendiente de colocarse bien los pantalones que de aquellos soldados hostiles… Y vio, con alivio, que Yi, con actitud decidida, se preparaba para combatir, ajustándose la espada aún enfundada, muy seria…
Han sintió que le quitaban un peso de encima. Aquellos chicos eran increíbles… Vio que Wai no se había dado cuenta de nada.
-Vamos- le advirtió este, comenzando a cruzar el umbral… Han lanzó una última mirada hacia sus amigos: ya estaban preparados. Y, confiando en que les fuese bien, cruzó también la puerta que le condujo al interior del cuartel…

Xin, sola en su celda de los húmedos calabozos, se encontraba sentada en el suelo, apoyada contra la pared, abrazando las piernas con las rodillas flexionadas, con la mirada perdida hacia el suelo…
De pronto, tuvo una mala sensación. Una muy mala sensación. Por algún motivo, se le vino la imagen de Feng a la cabeza…
-Feng…- Logró articular, extrañamente preocupada…

Han seguía a Wai por el pasillo central contiguo a la entrada principal del cuartel general…
-¿Se puede saber adónde vamos?- Exigió saber Han, preocupado por estar cada vez más alejado de sus compañeros en peligro…
Wai, sin detenerse, ni girarse, sonrió sin poder ocultar su satisfacción, bajo las sombras que ocultaban su rostro…
-Tranquilo… Lo reconocerás cuando lleguemos…- Decía, entre misterioso y divertido…
Han se temía hacia dónde se dirigían… Pero no tenía más remedio que ir…

A las puertas del cuartel, los cinco compañeros se encontraban en guardia ante el grupo de soldados. Eran siete…
-¡Largaos de aquí!- Dijo el que estaba más adelantado, con desdén, al tiempo que varios de los otros asentían y soltaban alguna risita…
Pero Gavin, Yun, Yi, Huei y Bo no se reían en absoluto… Acababan de asistir al asesinato de su amiga y aquellos estúpidos se interponían en su camino…
Al ver la reacción de aquellos niñatos inconscientes, el mismo soldado que se había dirigido a ellos miró hacia atrás e hizo un gesto afirmativo con la cabeza a los demás… Estos asintieron a su vez y se prepararon, desenvainando sus armas: algunos llevaban sables y otros espadas…
Al verles, Gavin y Huei desenfundaron sus sables y se colocaron en guardia. Bo y Yi ya tenían sus armas preparadas. Yun no las necesitaba. El enfrentamiento era inminente…
-Vamos a por ellos- se dirigió el soldado a los otros en un tono relativamente tranquilo… no deberían darles demasiados problemas…
Los cinco permanecían quietos, preparados… El soldado volvía a dar instrucciones.
-Tú, a por la chica; tú, a por el gordito; tú, a por el rubiales; tú y tú, a por el melenas. Tú puedes esperar. Y yo me encargaré de este insolente- dijo, recreándose en sus palabras, dirigiendo una mirada de autosuficiencia hacia Gavin…
Mientras ordenaba, los demás le seguían y comenzaban a centrarse en sus objetivos asignados… cada vez estaban más cerca…
Lin veía cómo los soldados estaban cada vez más cerca… Los otros le daban igual (sobretodo aquella), pero Gavin… Lei observaba con atención; su rostro era relajado dentro de lo que cabía.
-Creo que esto les vendrá bien…- Comenzó a decir…
De pronto, Bo estornudó, con gran estruendo…
-¡Ahora!- Aprovechó el soldado para ordenar a los demás.
Estos se abalanzaron sobre los cinco jóvenes dispuestos a acabar con ellos…
-¡Huaaaa!- Bramaba el que se abalanzaba sobre Yun, esgrimiendo una espada…
-¡Hai!- Exclamó este saltando y girando para dar una patada en vuelta en la cara del soldado, el cual no se la esperaba y salió lanzado hacia atrás…
Al caer al suelo perdió el conocimiento.
-¡Ven aquí gordito!- Se burlaba el soldado que atacaba a Bo…
Pero este, al escuchar lo de “gordito”, frunció momentáneamente el ceño, cambiándole la mirada, y se preparó a usar su palo…
-¡Hooooou!- Gritó al tiempo que barría al soldado con su palo y este caía al suelo hacia atrás… pero aún estaba consciente y sujetaba su arma…
Aunque, antes de que pudiera reaccionar, Bo le dio un tremendo golpe en la cabeza usando de nuevo su palo que le abolló el casco, haciendo que perdiera el sentido, aún con los ojos abiertos…
-¡Aaaaaah!- Bramaba el soldado que atacaba a Yi, que lo esperaba muy seria sin perder de vista su sable…
La joven esquivó el tajo horizontal que le lanzó el soldado y le atacó oblicuamente con su espada en el torso, de abajo hacia arriba, rajando su armadura y llegándole al cuerpo…
Los demás se sorprendieron por la contundencia de aquel tajo… El soldado, de cuya herida superficial manaba sangre, cayó al suelo, vencido…
Huei se encontraba ante dos soldados: uno con sable y otro con espada. Aunque sabían que le ganaban en número, no se fiaban de aquel chaval malcarado…
-¿Y bien? ¿A qué esperáis?- Les desafiaba Huei, irritantemente seguro de si mismo…
Aquellos dos dudaron durante un instante, casi mirándose entre ellos… Hasta que uno se decidió a atacar y fue seguido por el otro…
-¡Ahora verás, listillo!- Decía el que había salido al ataque en primer lugar, sujetando su sable…
Pero Huei fue más rápido. Con un veloz tajo horizontal, no le dio tiempo al otro ni a levantar su arma, soltándola con mano temblorosa y cayendo al suelo hacia delante, sujetándose el vientre… Entonces Huei le dirigió una mirada al otro que, aunque asustado, se dispuso a intentarlo
-¡¿Qué te has creído?!- Le increpó, intentando intimidarle…
Pero Huei ni se inmutó. Con un movimiento que el soldado casi ni vio, le desarmó… El soldado, incrédulo, primero miró su mano, que antes sostenía una espada, y luego la buscó con la mirada… El sonido del arma cayendo al suelo, a varios metros de distancia, le indicó dónde se hallaba… Entonces se giró hacia Huei, que ya no estaba… Y antes de que pudiera buscarlo con la mirada, el joven guerrero apareció a su lado y le golpeó con el canto de la mano en el cuello, haciéndole caer al suelo sin conocimiento…
Gavin se encontraba frente al que, presumiblemente, era el que estaba por encima del resto de soldados… ambos esgrimían sus respectivos sables…
-¡Ahora verás!- Le amenazó, esbozando una sonrisa, el soldado al tiempo que atacaba a Gavin con un tajo oblicuo…
Pero Gavin no hacía amago de huir… ni parecía impresionado… El soldado llevó hasta el final su ataque con el sable y creyó haber cortado a Gavin… Entonces abrió mucho los ojos…
-¿Pero qué…?- Comenzó a decir, incrédulo…
Gavin no estaba. ¿Cómo lo había hecho…?
-¡Aquí!- Exclamó el joven, llamando la atención del soldado…
Este al principio comenzó mirar frenéticamente hacia los lados… incluso atrás… Entonces miró arriba. No pudo hacer nada.
-¡Haaa!- Exclamó Gavin atacándole verticalmente con el sable mientras caía…
El tajo casi le corta en dos el peto de la armadura. Al soldado se le cayó el arma de las manos… Entonces Gavin enfundó su sable de nuevo… el soldado, temblando y con los ojos muy abiertos, levantó la vista hacia el joven…
Finalmente Gavin le propinó un puñetazo en la cara que lo tiró hacia atrás, haciendo que quedara inconsciente en el suelo…
Casi al unísono, los cinco se giraron hacia el soldado que había quedado a la espera… Estaba claramente asustado. Y, al verles, giró sobre si mismo, casi tropezando, y salió corriendo hacia la entrada principal…
-¡Cuidado, dará la alarma!- Avisó Yun…
El soldado corría todo lo que podía…
-¡De eso nada!- Exclamó Bo, decidido, mientras se preparaba a lanzar su palo largo…
El joven lanzó su arma, que fue girando a una velocidad endiablada hasta impactar en las piernas del soldado, el cual cayó de bruces al suelo… Aunque antes se golpeó contra la puerta que aún estaba cerrada, perdiendo la consciencia antes de quedar tendido boca abajo…
-…Como calentamiento- terminó de decir Lei.
Lin, tenía que reconocerlo, estaba impresionada…
-¡Vamos! ¡Tenemos que rescatar a Xin! ¡Y ayudar a Han!- Urgió Gavin a sus compañeros.
Estos asintieron y se dispusieron a dirigirse a la entrada principal… Huei guardó su arma y Bo se dirigía a recoger la suya…
Pero entonces Yi, tras enfundar su espada, repentinamente notó como le abandonaban las fuerzas y comenzó a desvanecerse…
-¡Yi!- Exclamó Gavin al darse cuenta y fue de inmediato hacia ella…
La cogió en sus brazos justo a tiempo. A la joven se le cerraban los ojos… estaba agotada…
-El combate contra Feng la ha agotado. Y con este último esfuerzo ha gastado las fuerzas que le quedaban…- Explicaba Huei, acercándose, mientras Gavin la miraba con expresión de gran preocupación…
-No puede seguir…- Dijo Yun…
Durante unos instantes, no sabían qué hacer…
-No os preocupéis. Yo me quedaré con ella- dijo, ante la sorpresa de todos, aquel individuo que ya habían visto antes en más de una ocasión…
Era Lei. Gavin lo miró. No quería dejarla allí, pero algo le decía que se quedaría en buenas manos…
-Está bien… Confío en ti… quiero decir…- Se apresuró en aclarar- Confiamos en ti…
Lei recogió a Yi, asintiendo a Gavin con una expresión tranquilizadora…
Gavin se incorporó. Miró a sus compañeros. Primero a Yun, que asintió; luego a Huei, que hizo lo propio aunque de forma menos pronunciada; luego se giró y vio a Bo, que terminaba de incorporarse después de recoger su palo y le devolvía la mirada a Gavin, con expresión decidida… Finalmente miró a Yi, que ahora dormía, agotada, sujetada por Lei…
Entonces fue Gavin el que asintió mirando hacia el cuartel general…
-¡Vamos allá!- Exclamó.
-¡Vamos!- Exclamaron por respuesta Yun y Bo. A Huei se le intensificó la mirada.
Y se internaron en el Cuartel General del Distrito Este.
Lei les siguió con la mirada mientras lo hacían. Sonreía con orgullo. Entonces se percató de que alguien se aproximaba corriendo…
Era Lin. La joven se aproximaba, dirigiéndose derecha a la misma puerta por donde había entrado Gavin… No parecía importarle la presencia de Lei y de Yi…
-¡Espera!- Le dijo Lei al pasar por delante de ellos, ignorándoles…
Lin se detuvo. Se giró lo suficiente para mirar a aquel entrometido de reojo… No dijo nada; tan solo se dispuso a escuchar lo que tenía que decir…
-Si entras ahí, ya no serás la misma…- Le advirtió Lei, muy seriamente…
Lin continuó sin decir nada. Volvió a mirar al frente y, haciendo caso omiso de sus palabras, comenzó de nuevo a correr hacia la entrada, seguido con la mirada por Lei hasta que esta hubo desaparecido en el interior…
Lei miraba hacia la puerta abierta, cuyo interior era oscuro… No podía ocultar la preocupación en su rostro…
-Esta chica…- Dijo, inquieto, bajo el cielo anaranjado del ocaso…

lunes, 14 de octubre de 2013

6 Warriors - Capítulo 24

6 WARRIORS

Feng.


Dos años atrás.

Feng abrió los ojos súbitamente. Durante unos segundos, que se eternizaron, no sabía donde se encontraba ni qué estaba haciendo allí… Estaba tendida en el suelo, boca arriba, en medio del bosque. Miraba hacia arriba y veía el cielo, casi cubierto por las altas copas de los árboles; todo era silencio a su alrededor, a excepción de los pequeños pájaros piando y revoloteando, ocasionalmente, alrededor…
Al cabo de unos instantes, sin recordar todavía nada, comenzó a incorporarse… y entonces sintió un fuerte y punzante dolor en la sien y un consiguiente mareo que la obligaron a apoyarse con ambas manos en el suelo… Mientras miraba un pequeño escarabajo que pasaba muy cerca de ella, siguiendo su camino, indiferente, comenzaba a recordar…
-“Maldita sea…”- Maldijo con el pensamiento, cerrando los ojos con fuerza por la rabia y el dolor…
Ahora ya se acordaba de lo que había pasado; aunque no sabía cuanto tiempo haría de ello… las últimas imágenes que recordaba eran cuando se separó de Xin en la huída…
-“¡Xin!”- Abrió los ojos totalmente, ignorando en esta ocasión el insistente dolor en la cabeza…
Se incorporó de inmediato, tratando de mantenerse en pie, y miró a su alrededor… Entonces vio una enorme raíz tras ella. Luego, siguiendo con la mirada, observó una piedra bastante pulida cerca de donde había estado inconsciente… En aquel instante, comprendió lo que había pasado.
-“Debí tropezar con esta raíz y golpearme en la cabeza con esa piedra…”- Resolvió.
Miró a su alrededor de nuevo. Todo estaba muy tranquilo; no quedaba ni rastro del caos reinante en el que se habían encontrado inmersos… Decidió que debía ponerse en marcha de inmediato. Aunque no sabía adonde ir…
Entonces comenzó a caminar, aún tambaleándose ligeramente, por aquel silencioso bosque en el que había acabado… Y, durante un segundo, se le pasó por la cabeza una idea que trató de desechar de inmediato: ¿por qué no había nadie allí? ¿Por qué la habían dejado sola…?
Sacudió la cabeza, lo que le provocó dolor y un leve mareo; y continuó avanzando… Tenía hambre… y sed, mucha sed… Al cabo de un rato comenzó a escuchar el rumor de un arroyo cercano…
Apresurándose, siguió el sonido hasta llegar ante el agua cristalina… Casi mete del todo la cabeza al abalanzarse sobre la superficie de la corriente… Comenzó a beber como si el arroyo fuera a desaparecer en cualquier momento… el agua era muy fresca… Así permaneció la joven durante largos segundos, saciándose casi por completo…
Entonces notó algo. Dejó de beber y se fijó en el reflejo del agua… Más adelante, le pareció ver una figura borrosa que se reflejaba en la superficie… tenía armadura…
Feng levantó la cabeza alarmada y vio a un soldado de pie al otro lado del arroyo, mirándola con expresión dura… Era un hombre de más de cuarenta años, no muy alto, con espeso bigote negro, al igual que el pelo, y ojos oscuros y penetrantes… no llevaba el casco puesto… Antes de que Feng pudiera ponerse de pie, el soldado ya había entrado en el agua y se dirigía a grandes zancadas hacia donde se encontraba la joven… Esta cayó hacia atrás, gimiendo por la sorpresa inicial ante la proximidad de aquel tipo que quería matarla…
-¡¿Con que quedabas tú, eh?!- Decía aquel individuo, comenzando a dibujársele una sonrisita maliciosa en el rostro…
Feng se iba arrastrando hacia atrás, aún sentada en el suelo y ayudándose con las manos, sin que las piernas le respondiesen como para poder levantarse… Solo cuando aquel soldado estaba a poco más de un metro de ella, fue capaz de levantarse, atenazada por los nervios, y comenzar a correr…
-¡¿Adónde vas?!- Vociferó aquel tipo, quedando claro por su forma de hablar que, en parte, estaba ebrio…
Feng jadeaba por la tensión que estaba soportando… las piernas comenzaban a fallarle… Lo suficiente para que un tipo borracho con armadura pudiera darle alcance…
-¡No te acerques!- Le advirtió Feng…
Aquel tipo, en un primer momento, pareció impresionarse ante el ímpetu de la joven, no pudiendo evitar pararse en seco… Pero pronto volvió a sonreír de aquella manera y se comenzó a acercar a ella… lentamente…
Feng veía con impotencia como era engullida por la sombra de aquel tipo… Pero no estaba dispuesta a rendirse tan fácilmente. Y menos ante aquel miserable…
-¡Haaa!- Exclamó al tiempo que le propinaba una patada en el peto de la armadura…
Pero la joven salió ligeramente despedida por el propio impacto… El soldado se detuvo; se miró el lugar donde aquella estúpida había golpeado… Entonces volvió a mirar a Feng, sonriendo una vez más…
-Buen intento… Y ahora quédate quietecita…- Le ordenaba a una cada vez más asustada Feng…
Esta le miró los ojos al soldado… estaban llenos de lascivia… no solo quería matarla…
Entonces aquel se abalanzó bruscamente sobre la joven, que abriéndosele mucho los ojos por el miedo… Entonces, reuniendo valor y cambiándole la mirada, Feng se dispuso a defenderse…
-¡Aaaaah!- Gritó Feng, golpeando casi a la desesperada…
La joven consiguió darle un puñetazo en la cara que le llegó a hacer bastante daño a aquel tipo… Pero este se recuperó de inmediato y volvió a girar la cara hacia Feng, que tropezó y cayó hacia atrás en el suelo… ahora estaba perdida… el soldado no pudo más que sonreír de satisfacción al tiempo que se comenzaba a agachar hacia ella…
Feng, casi con resignación, cerró los ojos…
Pero entonces, para sorpresa del soldado, alguien tiró de él hacia atrás, levantándole casi del suelo del tirón… El soldado se giró y el terror se dibujó en su rostro…
-¡Se… Señor! ¡Yo…!- Intentaba explicarse
Feng abrió los ojos y vio que otro soldado sujetaba a aquel tipo, ahora con expresión asustada… Era un hombre de casi sesenta años, con el pelo corto blanco y un bigote no muy grueso del mismo color; a pesar de ser más delgado que el otro era evidentemente más fuerte…
-¡Eres indigno de nuestro ejército!- Bramó con autoridad el soldado más mayor mientras terminaba de levantar al otro…
Y, ante la cara aterrada de este, que abrió mucho los ojos al verlo, el soldado de más rango, sin dejar de sostenerlo con una mano, desenvainó la espada con la otra…
-¡¡Por favor, no!! ¡¡¡Por favor!!!- Rogaba, presa de la desesperación aquel malnacido…
Entonces Feng levantó la vista… y quedó deslumbrada por la súbita irrupción de la luz del sol, que solo le permitió ver como una sombra atravesaba con la espada la cara de la otra sombra, hasta salir totalmente el filo por el otro extremo de la cabeza…
Aún deslumbrada, tratando de cubrirse con el brazo, pudo ver como el soldado recién llegado lanzaba a un lado el cuerpo sin vida del otro, que cayó bruscamente al suelo…
Entonces, cuando ya veía con claridad, se dio cuenta de que ahora la miraba a ella con expresión seria; como si estuviese decidiendo algo…
-Tú…- Dijo el soldado, finalmente, señalando a Feng con la espada aún ensangrentada…
Feng, al ver el filo de la espada apuntándola, echó el cuerpo ligeramente hacia atrás en un acto instintivo… y recordó que, al fin y al cabo, era uno de aquellos soldados que les habían perseguido la noche anterior… la chica pensó en salir corriendo… Entonces se sorprendió al ver cómo el soldado guardaba de pronto su arma. Este volvió a hablar.
-Tú eres de aquella escuela, ¿verdad?- La interrogó, haciendo que Feng se pusiera nuevamente en guardia con la mirada…
Aquel se percató de esto.
-Tranquila. No tengo ninguna intención de matar a una niña. Nosotros cumplíamos órdenes- decía, sin resultar en ningún momento una disculpa…
Aquel soldado se la quedó mirando nuevamente, como si estuviera tratando de decidir algo…
-Tienes dos opciones- dijo de repente, captando de inmediato la atención de Feng- La primera: morir aquí y ahora. Esas son mis órdenes y yo soy un soldado- dijo, con convicción, provocando que la chica se estremeciera…- O… entrar a mi cargo. Tú me servirías en todo lo que te mandara. Sin decir nunca a nadie donde te encontré… Ese sería nuestro fin…- La advirtió.
Feng no entendía nada. Hace un momento hablaba de matarla… ¡Y entrar a formar parte de aquel maldito ejército! Estaba a punto de protestar cuando el soldado, advirtiéndolo, la interrumpió.
-No tienes elección. Bueno… sí; pero esta última es mejor, qué duda cabe…- Ahora parecía estar intentando convencerla…
La cuestión es que a Feng no le desagradaba aquel tipo; y la había salvado de aquel miserable…
Feng se levantó. Y aceptó.
Aunque no lo dijo, aquel soldado se alegraba de ello. Había visto un potencial en aquella joven que ya quisieran la mayoría de soldados que habían estado a su cargo…
-“Voy a convertirte en una soldado. En la mejor soldado.”- Pensó, sin decírselo, mirándola a los ojos…

En el Presente.

Feng aparecía erguida, ligeramente ladeada, dirigiéndose a los demás, con una pose potenciada por aquella armadura que era imponente. La armadura que le había regalado su mentor.
-Aquel soldado murió hace ya tiempo- dijo, tratando de disimular la tristeza en su rostro y en sus ojos; no consiguiéndolo en estos últimos…
Los demás guardaban silencio. Ahora lo comprendían todo. O casi todo…
Ahora Feng no hablaba. Pero recordaba cuando se entrenaba duramente, enfrentándose a otros más mayores que ella… y cómo los iba derrotando a todos… uno por uno… Mientras tanto, su mentor, observaba sin casi necesidad de darle instrucciones; ella ya sabía lo que tenía que hacer… Y Feng se iba dando cuenta de que aquel hombre tosía cada vez con más frecuencia…
Finalmente, sus pensamientos volvieron al presente. Vio que Yi iba a hablar.
-Feng… Piensas que te abandonamos… Pero no es así. Todos nos separamos y no volvimos a reunirnos hasta hace poco…- Trataba de explicar.
Pero la idea de que sus compañeros, sus amigos, la habían abandonado, dejándola sola en aquel bosque, con aquel maldito acechándola, era demasiado fuerte… La tenía grabada a fuego… Por eso Feng se dispuso a continuar.
-Y ahora… largo- les dijo a todos, volviendo a alzar la espada…
Yi y los demás comprendieron que no sería tan fácil hacerla entrar en razón… Había pasado por mucho… Yi, resignada, sujetó de nuevo con fuerza la empuñadura de su espada…
El combate entre ambas estaba a punto de continuar. Yi no quería, pero sabía que no había otra manera de detenerla… Feng ahora tenía dudas… Pero las desechó de inmediato y se dispuso a acabar con aquello de una vez por todas…
Pasaron largos segundos mientras ambas contendientes permanecían en guardia, atentas la una a la otra, vigilándose con la mirada…
Entonces Yi vio que la mirada de Feng cambió. Se dispuso a contener el inminente ataque de su amiga…
-¡Lo siento, pero tengo que acabar con esto!- Decía la soldado mientras se lanzaba una vez más hacia Yi, llevando la espada atrasada, apuntándola…
Yi prestó máxima atención… a pesar del amago de disculpa, Feng iba en serio…
Feng, al llegar a la distancia adecuada, atacó a Yi con la punta de su espada… Esta evitó el ataque a duras penas, causando preocupación entre sus compañeros (sobretodo Gavin)… Entonces Yi se puso seria y atacó a Feng verticalmente… Esta lo detuvo con su arma, no sin esfuerzo… Acto seguido, la soldado atacó horizontalmente a Yi en el poco espacio que quedaba entre ambas… Y Yi lo detuvo colocando su espada de forma vertical y afianzándose con los pies para detener la embestida… Inmediatamente, Yi giró sobre si misma y le dio un fuerte codazo en el estómago a Feng, que esta notó a pesar de la armadura…
La soldado dio unos pasos atrás… Yi se preparó para la inevitable represalia… Entonces Feng se dispuso a dar el golpe final…
La soldado salió corriendo hacia Yi… Esta agudizó sus sentidos al máximo… Los demás seguían la escena muy atentamente… Feng atacó oblicuamente, con intención de “barrer” a Yi… Esta se preparó…
El tiempo pareció ir más despacio. Para detener el golpe de Feng, Yi atacó a su vez, también oblicuamente, pero en dirección contraria… Ambas armas chocaron… Feng se dispuso a hacer uso de su superior fuerza física… Pero Yi fue más rápida y giró su arma varias veces, haciendo uso de la muñeca, hasta desarmar a la soldado… El arma de Feng salió volando ante la consternación de esta…
La espada cayó al suelo, mientras Feng la observaba, temblando ligeramente y aún en la misma posición en la que se había quedado… Yi estaba atenta a lo que la soldado haría a continuación…
Pero Feng no hizo nada. Tan solo se limitó a retroceder, con la mirada perdida hacia donde se encontraba su arma… Cada vez se encontraba más cerca de la puerta de donde había salido… Yi bajó la guardia.
-Feng…- Dijo, sin esperar que esta la oyese…
Pero sí la había oído. Feng dirigió la vista a Yi. Esta quiso ver que algo había cambiado en su mirada… Entonces Feng miró a los demás…
Lei, en la distancia, no perdía detalle. Se preguntaba qué haría la valiente soldado a continuación… Lin estaba muy cerca, sin comprender muy bien lo que estaba pasando…
Tras unos instantes de silencio, Feng pareció dispuesta a hablar… Yi veía que, realmente, algo había cambiado en Feng… Y comenzó a sonreír antes de que la joven comenzara a decir nada…
Pero entonces a Yi le cambió totalmente la expresión, pasando de la alegría al miedo…
-¡¡¡Feng!!!- Trató de avisarla…
Pero fue demasiado tarde. La soldado abrió mucho los ojos. Lentamente, sin entender aún qué pasaba, comenzó a bajar la mirada hasta ver una espada que la atravesaba el pecho, desde atrás, impregnada con su sangre…
-¡Oh no!- Exclamaron varios de sus compañeros al ver lo que había pasado…
Con un gran esfuerzo, Feng comenzó a girar la cabeza para ver quién había sido… Y se encontró con la terrible sonrisa de Wai…
Yi no podía creérselo.
-¡¡Nooooooo!!- Gritó, saltándosele las lágrimas de los ojos…



Continuará…

lunes, 7 de octubre de 2013

6 Warriors - Capítulo 23

6 WARRIORS

Yi contra Feng.


Al verla, ninguno supo qué decir…
-Feng…- Intentó decir Gavin.
La soldado, completamente ataviada con su armadura y con la mano puesta sobre la empuñadura de su espada, aún en la vaina, los miraba con expresión severa…
-¡¿Qué habéis venido a hacer aquí?!- Exigió saber.
La manera en que habló, los impresionó por su dureza; incluso a Han, que no la había visto así antes… Y hacia este se dirigía la furibunda mirada de la temible soldado…
-¡Eres un irresponsable! Primero desertas… ¡y luego les traes hasta aquí!- Le recriminó…
Aquí, Yun dio un paso al frente y se dirigió a Feng.
-Nadie nos ha traído hasta aquí… Tus compañeros se han llevado a alguien que conoces muy bien: a Xin- utilizaba las palabras como armas aturdidoras…
Y, en parte, consiguieron su objetivo: Feng estaba, si cabía, más furiosa…
-¡Os lo advierto! ¡Iros de aquí y que no os vuelva a ver!- Les advirtió, por última vez…
Pero ninguno de sus antiguos compañeros (Bo incluido) estaba dispuesto a marcharse…
Ahora fue Yi la que avanzó, también con la mano apoyada en la empuñadura de la espada que llevaba sujeta a un lado de la cintura…
-¿Y qué harás si te decimos que no?- La desafió.
Entonces Feng, cegada por la furia, desenvainó la espada de una vez… Al terminar de disiparse el sonido metálico provocado por la hoja del arma al deslizarse fuera de su vaina, la soldado señaló con la punta de la misma al corazón de Yi…
-No tendré más remedio que mataros.

En la sala de audiencias, la mayor parte de los soldados se había quedado para pasar el resto del tiempo libre que les quedaba antes de regresar a sus puestos… El General ya hacía rato que había vuelto a la sala de al lado; seguido por su sumiso consejero… Wai se encontraba sentado en un banco, sosteniéndose la cara con un puño cerrado y las piernas cruzadas, apoyado contra el respaldo; y, no sabía por qué, pensaba en aquel con evidente desprecio…
Pronto sus pensamientos fueron interrumpidos por uno de los soldados que solían servirle
-¡Señor! ¡Señor…!- El soldado, un chaval de no más de veinte años, llegaba corriendo, casi atolondradamente…
Wai, como de costumbre, se sintió molesto ante aquel tipo de insistencias que, la mayoría de las veces, no tenían razón de ser…
-¿Qué ocurre?- Dijo, casi arrastrando las palabras de hastío…
El soldado trataba de recuperarse, aún jadeando mientras se cuadraba con esfuerzo ante su superior…
-En las puertas… El traidor… Ha venido…- No encontraba la manera de expresar la información…
Estaba claro que, esta vez, sí era algo que valía la pena, pensó Wai, apoyando las manos en el banco y los pies en el suelo… Sonreía lleno de satisfacción…
El plan había dado resultado.
-Hay algo más, señor…- Recordó al pronto el despistado soldado.
Wai le dirigió una mirada de curiosidad.
-¿Qué más?- Inquirió…

-¡Feng, ¿qué haces!?- Exclamó Yun, cerrando el puño…
Han no decía nada, aunque no podía evitar cierta expresión de sorpresa… Bo no entendía lo que pasaba; le costaba creer que aquella chica hubiera sido alguna vez amiga de sus compañeros… A Huei no le extrañaba demasiado verla así ahora; ya había visto esta parte de ella en alguna ocasión en el pasado… Pero no le perdonaba que no hiciera nada por ayudar a Xin…
Gavin miraba alternativamente a Feng y a Yi… parecía que estuvieran a punto de enfrentarse… De hecho, ya lo estaban haciendo con la mirada…
-Yi. ¿Estás pensando…?- No se atrevió a terminar la pregunta…
La joven no le miró.
-¿No lo ves, Gavin? No hay nada que hacer… Por lo menos no por las buenas- sentenció Yi.
Entonces Gavin volvió a dirigir la mirada hacia Feng, que aún sostenía la espada en alto apuntando a Yi… Efectivamente, Gavin no vio en los ojos de su antigua compañera que fuera a dar marcha atrás… La verdad era que ya no la conocía…
Ahora Feng estaba dando muestras de impacientarse.
-Ya basta…- Dijo entre dientes, intentando controlarse…
Yi sabía que había llegado el momento. Desenvainó su espada…
-Chicos, necesitaremos espacio…- Les dijo a sus compañeros, situados no mucho más atrás…
Estos, la mayoría con resignación, lentamente se fueron apartando, quedando las dos jóvenes frente a frente, espada en mano…
-No sé qué te ha ocurrido en todo este tiempo, Feng… Pero estás interponiéndote en nuestro camino- la advirtió Yi.
Feng, por primera vez, pareció estar a punto de sonreír… Pero su mirada volvió a cambiar de inmediato.
-¿Qué sabrás tú?- Le dijo, con una voz casi siniestra…
Pasaron varios segundos sin que ninguna de las dos tomase la iniciativa. Cada una estaba estudiando la postura de la otra… aunque ninguna de las dos había adoptado aún postura de combate alguna… Los demás observaban con atención, conteniendo el aliento…
De pronto, una leve ráfaga de aire se levantó, haciendo volar algunas hojas y recordándoles a todos que estaba atardeciendo; y acercándose el fin del verano…
Feng decidió que no podía esperar más.
-¡¡Fuera!!- Exclamó mientras se lanzaba hacia Yi, llevando la espada atrás para atacarla oblicuamente…
Yi se preparó de inmediato, levantando el arma y llevando la otra mano en posición relajada por encima de su cabeza… La visión de Feng, con aquella mirada y la armadura que portaba, era bastante imponente…
-“¿Cómo puede ser tan rápida con eso puesto?”- Se preguntaba Yi mientras la veía llegar…
-¡¡Aaaaaaah!!- Aulló Feng justo antes de atacar brutalmente de la manera que venía anunciando…
Yi, en un momento determinado, pensó en apartarse… Pero decidió arriesgarse… Afianzó su posición y se dispuso a detener el tajo oblicuo de Feng…
El sonido de las espadas de metal chocando resonó en los alrededores, haciendo que algunos pájaros de un árbol cercano emprendieran súbitamente el vuelo…
Todos estaban viendo con mucha atención la escena que tenían delante; especialmente Han, que tenía los ojos muy abiertos por la sorpresa…
Yi resistía, con ambas manos sujetando la empuñadura de su espada, el filo del arma de Feng, que hacía fuerza hacia abajo, apretando los dientes y reflejándose el esfuerzo en su rostro… En la cara de Yi también comenzó a evidenciarse cada vez más el esfuerzo que estaba realizando para contener la tremenda fuerza de la soldado… le resbalaba el sudor por la frente…
Finalmente, Yi consiguió zafarse de Feng empujando la espada de esta de un impulso y arrastrando por consiguiente su brazo protegido… Pero Feng detuvo la inercia de su extremidad y volvió a atacar con el mismo brazo que sujetaba, con más fuerza, su espada… esta vez de forma horizontal… Pero Yi estuvo atenta y saltó rápida y ágilmente, flexionando ambas rodillas en el aire y quedando los pies hacia abajo, evitando la espada de Feng, que trazó un tajo horizontal el cual pareció despedir una luz azulada en la iluminación atenuada de aquellas horas…
Los demás prestaban máxima atención al desarrollo del combate.
Al llegar Yi al suelo, Feng mostró una vez más lo increíblemente rápida que era aún portando aquella pesada armadura: salió corriendo hacia aquella sujetando con ambas manos la empuñadura de la espada y esgrimiéndola verticalmente como si fuera a empujar con la misma… A Yi casi no le dio tiempo de afianzarse en el suelo, flexionando ambas rodillas, una más adelantada que la otra, y presentar su arma ante ella con ambas manos sosteniendo la empuñadura, quedando la espada en forma horizontal a la altura de sus ojos… Un nuevo choque se volvió a producir que resonó de igual modo que antes… E, inmediatamente, Feng continuó corriendo haciendo que Yi tuviera que ir hacia atrás, con grandes dificultades, para contener este nuevo ataque de aquella…
-“¡Oh no!”- Se preocupó Gavin…
Pero, poco a poco, parecía que Yi comenzaba a detener el furioso avance de la soldado… comenzaba a pensar que su arma no resistiría muchas más embestidas como aquella… Así que decidió improvisar.
De un súbito impulso, consiguió separar el arma de Feng de la suya, y empujar levemente a la soldado hacia atrás… Y, sin darle tiempo a reaccionar, Yi le propinó una tremenda patada con la pierna del arma en un lado de la cabeza… provocando que el casco de la soldado saliera volando…
El casco cayó algunos metros más allá; pero Feng ni se había movido aún… Yi terminó de tener ambos pies en el suelo y observó a su contrincante… Parecía conmocionada… temblaba ligeramente bajo aquella armadura… Su expresión, su mirada, eran más de impresión que de dolor… tenía el pelo violeta de la frente revuelto y mojado por el sudor…
Yi observó que ahora Feng sostenía su arma con menos fuerza… Un solo golpe certero bastaría para desarmarla…
Pero Feng se dio cuenta en seguida de las intenciones de Yi y agarró nuevamente con fuerza la empuñadura de su espada, dirigiéndole a esta una mirada asesina…
-Te arrepentirás por esto… Desarmar a un soldado o despojarle de su armadura se castiga con la muerte…- Feng hablaba, amenazante, como ida, como si repitiera unas palabras que le hubieran hecho repetir hasta derramar sangre…
Yi advirtió esto.
-¿Qué te ha pasado Feng…?- Le preguntó en un tono que casi fue de compasión…
Pero aquella compasión le revolvieron las entrañas a la soldado…
-¡¡Calla!! ¡¿Qué crees que me ha pasado?!- La tensión que estaba soportando Feng era cada vez más palpable… y preocupante…
Gavin y Yun no entendían cómo su amiga había podido llegar a esto… A Huei, en aquellos momentos, todo eso le daba igual… no sentía ninguna compasión hacia ella… Si Yi no la apartaba de en medio ya se encargaría él…
-Feng… nosotros somos tus amigos…- Intentó decirle Yi, con el corazón en la mano…
Pero aquellas palabras casi hicieron enloquecer a Feng.
-¡¡¡Cállate ya!!!- Bramó, presa de la furia, al tiempo que se lanzaba como una fiera salvaje hacia Yi, que no tuvo más remedio que prepararse otra vez…
Feng comenzó a atacar indiscriminadamente con su espada a Yi… Pero ahora los golpes no eran tan certeros… aunque sí muy fuertes… Algunos conseguían rasgarle la ropa a la joven guerrera…
En un momento determinado, esta se fijó en la mirada de Feng… parecía estar dominada por la rabia… Aquello no podía seguir así, pensó Yi…
Sin costarle demasiado hallar un hueco en la inexistente defensa de Feng, que solo se preocupaba de atacar y atacar… le dio una potente patada lateral en el centro del pecho…
Feng salió despedida hacia atrás, aunque consiguió permanecer en pie… Se miró la zona donde había recibido el impacto del pie de Yi: la armadura en aquella parte estaba ligeramente abollada… Yi esperaba que Feng tuviera otro arrebato de furia… pero en seguida comprobó que no iba a ser así…
Feng parecía agotada… ahora la armadura parecía pesarle demasiado… y en su mirada, Yi creyó ver el atisbo de la Feng que una vez conocieran… como si pidiera auxilio en aquel rostro descompuesto y ojeroso…

Lei permanecía en su puesto observando. A pesar de la distancia, podía ver y oírlo todo con claridad… No perdía un detalle de aquel enfrentamiento. Entonces algo le llamó la atención…
Miró hacia abajo y vio que una joven, con el cabello rosa, avanzaba deprisa y ocultándose de vez en cuando, en dirección a donde estaba teniendo lugar el combate entre Yi y Feng… Lei frunció el ceño. Lin no se percató de que estaba siendo observada desde arriba…
-“Esta chica…”- Pensó Lei con sobrevenida suspicacia…
Y siguió con la mirada a aquella joven que, de manera experta, seguía avanzando cautelosamente hacia donde tenía lugar la acción…

Feng jadeaba… Yi no podía soportar verla así… Estaba claro que ahora la soldado estaba sufriendo…
-Feng… por favor…- Comenzó a decirle Yi, con cuidado- Solo queremos saber qué es lo que te ha pasado en todo este tiempo para que nos consideres tus enemigos… Y para que niegues a Xin…
Al oír el nombre de Xin, multitud de imágenes y recuerdos asaltaron de pronto la mente de Feng que, durante un segundo, pareció calmarse un poco… Decidió que, al menos, les debía una explicación… Pero después…
Yi se sorprendió al ver que Feng se erguía. Pero no parecía que fuera a atacar de nuevo; por lo menos no por ahora…
Yi, Gavin, Han, Yun, Huei y Bo estaban expectantes ante lo que haría o diría la joven ahora…
Lei, en la distancia, prestó máxima atención. Lin seguía avanzando posiciones…
Feng miró primero a Yi y luego a los demás. Era el momento. La joven soldado se encontraba de pie entre la puerta de entrada del cuartel general y los demás, con el atardecer de fondo y el cielo que se había comenzado a cubrir de nubes… Finalmente, Feng habló.
-Está bien. Os lo contaré todo.

miércoles, 2 de octubre de 2013

6 Warriors - Capítulo 22

6 WARRIORS

El rescate de Xin.


Sus miradas eran decididas. Sabían que eso era lo que tenían que hacer.
-Pero… si lo hacemos… le estaremos declarando la guerra al General de este distrito- avisó Han- Es más… Le estaremos declarando la guerra al Emperador.
Todos eran conscientes de ello…
-Está decidido. Tarde o temprano esto iba a pasar…- Reconoció Gavin.
Gavin, Yi, Huei, Yun, Bo y Han guardaron silencio durante unos instantes, perdiéndose en sus pensamientos… Se daban cuenta que podría ser la última vez que tuvieran ocasión de hacerlo…
Entonces Han cayó en la cuenta de algo.
-Un momento. Si nos damos prisa quizá aún estemos a tiempo…- Comenzó a decir.
Los demás le prestaron atención de inmediato.
-¿A tiempo de qué?- Preguntó Gavin.
Han los miró a todos antes de continuar.
-El General no tiene por qué saber aún que han capturado a Xin… Si vamos a buscarla, nos damos prisa… y tenemos cuidado…- Daba a entender a sus compañeros…
Por primera vez, comenzaron a pensar que aquello podría salir bien.
-Podemos rescatar a Xin sin llamar demasiado la atención…- Completó Gavin.
Han movió la cabeza afirmativamente.
-Pero debemos ponernos en marcha ya. No hay tiempo- advirtió.
Los que no estaban de pie, se incorporaron de inmediato y comenzaron a prepararse para buscar lo que pensaban que les haría falta…
Bo fue a buscar su palo largo; Yi recuperó su espada; Huei recogió su sable; Han encontró su sable largo; y Gavin, además de asir su sable, se cambió de atuendo: zapatillas, pantalones y chaqueta de mangas medias de color negro. Y un cinturón rojo.
Yun observaba como sus compañeros se preparaban, armándose. Él no usaba armas; ya estaba preparado.
Al cabo de unos pocos minutos, todos se reunieron en el mismo lugar…
-Han. Necesitaremos que nos guíes cuando lleguemos hasta allí- le pidió Gavin, muy serio.
Han asintió, también con expresión seria.
-Descuida. Tenemos que irnos en este momento.
Y los seis guerreros se dirigieron a la trampilla secreta de la escuela, camino al cuartel general…

Lin estaba distraída mirando una mariposa que tenía cerca, sobre una hoja, mientras estaba oculta tras unos arbustos cerca de la escuela Heilong… tenía las alas rosa y un círculo negro en cada una de ellas… Entonces, al percibir movimiento, desvió su atención con brusquedad y la mariposa salió volando.
-“Pero, ¿de dónde salen?”- Se preguntaba la chica, extrañada…
Estaba segura que no les había visto salir por la puerta principal; ¿habrían saltado?
Pero, al ver a Gavin, dejó de hacerse preguntas cuyas respuestas ya no le importaban… Le llamó la atención ver que iban seis… y casi todos iban armados… ¿Qué pasaba?
Y, por supuesto, estaba ella, pensó mordiéndose el labio inferior y cambiándole la mirada.
Lin, intrigada, decidió seguirles…

En la penumbra de los húmedos calabozos, una figura más o menos corpulenta se erguía ante la celda de la última presa
-¿Sorprendida? Je, je, je…- Reía el recién llegado en un tono no carente de malicia…
Xin estaba anonadada. ¿Qué hacía él allí?
-Yo… Nosotros… creíamos que estabas muerto…- Comenzó a hablar Xin.
Aquel individuo sonrió. Y dio un paso saliendo de la penumbra… Era un tipo de unos cuarenta años, con la cabeza totalmente afeitada, ojos oblicuos negros y nariz prominente; vestía con una especie de túnica larga de tonos grises y marrón claro y unas sandalias marrones. Y había ganado bastante peso desde que Xin lo viera por última vez…
-Yo sí que creía que tú estabas muerta. Con lo llorica que eras…- Decía, hablando de forma inquietante…
Pero Xin, lejos de amilanarse, pareció reaccionar ante aquellas repugnantes palabras…
-¡Tú eres el traidor! ¡Tú vendiste a tu escuela! ¡A tu maestro!- Lo acusó Xin, convencida de lo que decía…
Pero aquel individuo no hizo ni tan siquiera ademán de desmentirlo.
-Chssst… Tranquila… tranquila…- Le decía, poniendo un tono irritante, mientras le indicaba con un gesto de la mano que no levantara tanto la voz…
Y eso es lo que consiguió: irritar aún más a Xin, que se aferró con fuerza a los barrotes de la celda… Esto, inesperadamente, provocó que aquel tipo diera un paso hacia atrás… Ahora ya no se reía tanto.
-Mm. No sé que te ha pasado en todo este tiempo… Pero veo que ya no eres tan delicada como antes…- Intentó burlarse, pero ahora ya no lo veía tan claro…
Xin fue consciente de su momentánea ventaja.
-¡¿Por qué nos traicionaste?!- Exigió saber.
Aquel tipo dudó unos instantes antes de contestar.
-¿Por qué va a ser? Por dinero- confesó, con absoluta sinceridad…
Xin abrió mucho los ojos. No podía creerlo.
-¿Dinero?
El tipo negó con la cabeza desviando la mirada hacia el suelo.
-¿Crees que iba a aceptar el voto de pobreza que el estúpido del viejo nos había hecho jurar…? ¡Ni hablar!- Vociferó, indignado…
Ahora Xin, al ver aquella desproporcionada reacción, fue la que dio un paso atrás, ligeramente asustada…
Pero, al parecer, aquel tipo rechoncho no se había dado cuenta… Y prosiguió.
-El General, justo después de tomar su cargo, mandó que me arrestaran cuando yo iba por la ciudad- aquí omitió el motivo exacto por el que andaba en la zona de los burdeles de aquella parte de la ciudad- y me ofreció un trato. Uno difícil de rechazar- aclaró…
Xin prestaba atención. No quería perder ni un detalle de aquella confesión…
-Permitir la entrada de los soldados en el recinto a cambio de algunas monedas…- No pudo evitar interrumpir a ese maldito.
El tipo volvió a sonreír despectivamente.
-¿Algunas monedas? No tienes ni idea… aún me quedan…- Se jactó.
Xin apretó los dientes de rabia…
-¿Y por qué ese general quería acabar con la escuela?- Preguntó Xin… Pero entonces se le ocurrió cual podía ser la posible respuesta…
Aquel tipo pareció advertir esto.
-Je, je… Exacto. Poco antes de que la escuela fuera atacada, el General, como uno de los múltiples actos que tenía que presidir, fue “invitado” a la escuela Heilong para presenciar una exhibición por parte de los alumnos…- Xin iba abriendo cada vez más los ojos, a medida que se iba dando cuenta…- Y entonces vio a aquellos dos: Gavin y Huei. El General ya sabía de la hostilidad del viejo hacia él… Y pensó que, tal vez, en un futuro no muy lejano, se sirviera de aquellos dos, y quizá de otros, para derrocarle… Era un riesgo que no podía correr- concluyó.
Xin estaba horrorizada. Ahora ya sabía la verdad. La terrible verdad…

El grupo proveniente de la escuela Heilong, con Gavin en primer lugar, avanzaba por una de las calles de Changshia, aún a considerable distancia de la que llevaba al cuartel general, con paso decidido… No querían llamar la atención, pero tampoco esconderse… La gente, al verles pasar, no podía evitar fijarse en las miradas de aquellos jóvenes… Estaban dispuestos a llegar al final, pasara lo que pasara…

No muy lejos de allí, oculto entre las ramas de un árbol desde donde se podía divisar tanto el principio de la avenida como la entrada al cuartel general, se encontraba Lei, aguardando y con gesto serio.
-“No tardarán en llegar”- estaba convencido de ello…

En la sala del General, este se encontraba en su asiento, con expresión grave, aunque relativamente serena… Tenía una mano apoyada ligeramente en la cara por el dorso y la mirada perdida hacia un punto cualquiera de la estancia…
Finalmente, decidió que había llegado el momento. Se incorporó de una vez.
-Manda llamar a los hombres. Que se reúnan en la sala adyacente- ordenó al único soldado que se encontraba, de guardia, en la sala.
Este asintió de forma marcial y salió por la puerta. Mientras tanto, el General volvió a sentarse y a adoptar de nuevo una pose meditabunda…

Feng estaba en aquellos momentos en su lugar habitual en el patio exterior; sola, también como era habitual… Entonces vio que comenzaba a haber movimiento a su alrededor… Había un soldado que iba  acercándose a los demás, sin dejarse ni uno, y les decía algo, a lo que estos se apresuraban a dirigirse al mismo sitio…
-“¿Qué ocurre?”- A Feng aquello no le gustaba nada…
Entonces el soldado la divisó desde lo lejos y se acercó corriendo.
-El General quiere que nos reunamos todos en la sala de audiencias- dijo, en tono menos apremiante que a los otros ya que era consciente del respeto que infundía la soldado…
Feng se extrañó; irritándose a la vez…
-¿Para qué?- Quiso saber.
Pero el soldado solo pudo negar con la cabeza y salir corriendo a seguir avisando a los otros…
Feng no pensaba ir a aquella reunión… tenía que ir a otra parte…

El soldado había avisado a prácticamente todos los demás soldados, a excepción de los que custodiaban las puertas que ya habían sido informados por un compañero… La cuestión es que el aviso les llegó a todos y se dirigían al mismo lugar. Wai caminaba, no sin cierto fastidio, a la sala de audiencias con su grupo habitual de soldados. Tenía la sensación de que lo estaban interrumpiendo en la ejecución de sus planes…
-¿Y ahora qué querrá?- Preguntó en voz alta, sin esperar obtener respuesta, mientras caminaba…

En los calabozos, Xin aún estaba asimilando lo que aquel traidor le había desvelado… Otras muchas preguntas asaltaban su cabeza…
-¿Qué fue del otro ayudante del maestro?- Cayó en la cuenta la joven…
El tipo volvió a sonreír una vez más de aquella manera.
-Era demasiado recto… esa fue su perdición…- Decía esto mirándose las manos, como si aún las tuviera manchadas de sangre…
Xin comprendió. Aquel tipo no podía ser más despreciable…
Hasta el oído de ambos, llegó el sonido del movimiento que tenía lugar sobre sus cabezas. El tipo miraba hacia arriba…
-Bueno, pequeña… parece que debo irme. Como consejero del General creo que tengo que estar presente de inmediato…- Le decía, con aquella sonrisa…
Xin lo miraba con el desprecio reflejado en su mirada… Entonces aquel tipo se dio la vuelta y estaba a punto de irse cuando se acordó de una última cosa…
-¡Ah! Por cierto… Pensarás que, cuando salgas, irás a por mí y me darás mi merecido… Pero eso no será posible: en menos de veinticuatro horas, serás ejecutada- sentenció.
Xin se quedó paralizada. Y así se quedó mientras aquel maldito traidor se daba la vuelta, sin poder contener una risita de satisfacción, y desaparecía en la oscuridad por donde había venido…

Ahora terminaban de llegar los soldados a la sala de audiencias. En la que aún no estaba presente el General… La sala de audiencias era una estancia de gran tamaño, de forma rectangular y con varios bancos; insuficientes para todos los que estaban allí en aquellos momentos… Estaba situada justo al lado de la sala del General, separada por una puerta que se abría en aquellos instantes… El consejero se apresuraba en colocarse entre los demás, en primera fila, al llegar justo a tiempo; cerca de Wai, que lo miraba con desdén…
Por la puerta entró el General, que se situó con deliberada parsimonia en el atril ante todos los presentes… Llevaba en una mano el mensaje del Emperador… Y comenzó a hablar.
-Ahora que estáis todos aquí, ha llegado la hora de que os informe sobre las órdenes que he recibido del Emperador hace unos días- dijo, obteniendo la atención inmediata de todos los presentes.

En ese mismo instante, Feng se encontraba en la sala que utilizaban los soldados para cambiarse. Estaba terminando de colocarse el casco; llevaba la espada ajustada a un lado de la cintura. Tenía la mirada hacia el frente en todo momento: la sensación que había tenido antes no había parado de intensificarse…

Gavin, Han, Huei, Yi, Yun y Bo ya se encontraban en la calle ancha y solitaria que llevaba hacia el cuartel general, que ya podían ver en la distancia, avanzando con paso acelerado…
-Recordad. Solo hay dos maneras de entrar y salir: una es la entrada principal… y la otra es la sala del General- informó Han.
Todos lo oyeron; y comprendieron: si no podían salir por donde habían entrado… tendrían que encontrarse con el General.
Lei los vio pasar justo debajo de él. Y sonrió.

El General siguió hablando.
-El Emperador ordena…- Hizo una pausa, sujetando el mensaje enrollado con fuerza- … que limpiemos el distrito.
Se produjo el silencio en la amplia estancia. El General prosiguió al ver la cara de incomprensión de la mayoría…
-Hay que sacar a todos los habitantes de sus casas, apropiarse de sus bienes para el uso del Imperio y quemar sus viviendas para dejar el terreno libre…- Decía, impasible.
Muchos de los soldados no pudieron evitar sentirse horrorizados… Incluso el consejero estaba estupefacto…
-¿Y con qué fin, señor?- preguntó este.
El General lo miró.
-No lo dice. Pero debemos comenzar hoy mismo- exhortó.
Poco a poco, aquellos que tenían dudas veían como estas se disipaban al ser más fuerte la lealtad a su General, al Imperio y al propio Emperador…
Estaban listos para actuar, pensó el General con satisfacción…

Feng se encaminaba con paso firme, completamente ataviada con su armadura y con su espada, hacia la entrada principal…

-¡Eh! ¿¡Quienes sois vos…!?- Pero el primero de los dos soldados que custodiaban la doble puerta del cuartel general no pudo terminar de interrogar a aquellos que acababan de llegar… Huei se abalanzó sobre él propinándole una fuerte patada en el tronco que lo hizo chocar contra el muro que tenía detrás y perder el conocimiento…
-¿¡Pero qué pasa?!- Gritó el segundo…
El cual fue silenciado de inmediato por Gavin, que le dio un fuerte golpe de gancho en el estómago, haciendo que cayera sobre sus rodillas y posteriormente al suelo sin sentido…
Ahora la entrada estaba despejada. Los seis guerreros estaban a punto de internarse en el cuartel general…
Pero entonces, para su sorpresa, una de las dos puertas se abrió bruscamente… Y una figura salió caminando al exterior… Todos abrieron mucho los ojos al ver de quién se trataba…
Era Feng.