6 WARRIORS
La incursión.
Era horrible. Gavin, Yun, Han y Bo, desde más atrás, contemplaban horrorizados la escena… incluso Huei ya no pudo mantener por más tiempo su indiferencia… Yi, cerca de Feng, no podía contener las lágrimas al ver como su amiga se debatía, sufriendo, delante de ella… Feng trataba de hablar, pero solo conseguía balbucear mientras su garganta se iba inundando de sangre…
-Ya sabía yo que algún día tú también nos traicionarías- le dijo Wai, al oído, acercándosele mientras aún la sostenía con su arma atravesándola…
Pero todos lo habían escuchado.
Lei, todavía oculto, apretaba los dientes, mientras con la mano que tenía apoyada en el árbol estaba a punto de arrancar una rama… Lin, escondida, no podía ocultar su rechazo hacia aquella visión tan desagradable…
Feng notaba como iba perdiendo el conocimiento… Abrió mucho los ojos en un último intento por reaccionar, llevando la mano, ahora sin su espada, hacia delante, como si tratara de agarrar algo… Pero enseguida notó que las fuerzas la abandonaban…
Wai se dio cuenta de esto y la miró con expresión seria aunque cercana a la indiferencia.
-Estás acabada- dijo, seguro de ello, al tiempo que extraía bruscamente la espada del cuerpo de Feng…
Inmediatamente, a esta comenzaron a doblársele las piernas y, ayudada por el peso de la armadura, cayó hacia el suelo, hacia atrás, quedando ligeramente de lado, como si aún intentara evitar quedarse inconsciente…
-¡Feng!- Exclamó Yi al verla y salió corriendo hacia su amiga en el suelo, provocando que Gavin y Han se pusieran alerta…
Wai contemplaba impasible como esa chica se acercaba con los ojos llenos de lágrimas a aquella traidora que, misteriosamente, aún permanecía con vida, luchando… Esta miró a Yi, justo cuando se acababa de inclinar hacia ella…
-Y… Y… Yi…- Trataba de decir, temblando…
Yi no podía soportar verla así… Miró hacia donde tenía la herida… no paraba de sangrar… Se fijó en que ahora le corría un hilillo de sangre de la boca…
-Feng…- Dijo la chica, muy afectada…
Feng se la quedó mirando… Y entonces sonrió. Yi se percató de esto y se sorprendió…
-Dile… Dile a Xin…- Intentó decir Feng, con una mirada llena de dulzura, sonriendo…
Pero no pudo terminar. Aún sonreía cuando cerró los ojos para siempre…
Yi quedó conmocionada. Su amiga había muerto delante de ella… Gavin, apretando los dientes y temblando de rabia miraba a otro lado… Han no podía creer que Feng hubiese acabado así… a Yun se le saltaban las lágrimas mientras veía incrédulo a su amiga, yaciendo en el suelo… Bo, a pesar de no conocerla, compartía el dolor y la rabia de sus compañeros… Y Huei, ya sin rencor, juró que su muerte no quedaría impune…
Lei estaba a punto de perder el control… sabía que debía controlarse… pero le estaba costando demasiado… Lin parecía comenzar a aburrirse de todo aquello…
Indiferente a lo que estaba sucediendo, y sonriendo como de costumbre, Wai sacudió su espada, limpiándola despectivamente de la sangre de Feng, y volvió a guardarla, en su funda, a un lado de la cintura…
-Bueno, ya está bien- hizo una breve pausa.- Llevaos el cuerpo de esta traidora, que estorba aquí delante, y largaos a jugar por ahí… Excepto tú, Han- le dijo, señalándolo con el dedo…
Al mismo tiempo que esas palabras incendiaron a Gavin, Yun, Huei y Bo, Han notó aquel dedo señalándole como si fuera la punta de una espada… Pero pronto frunció el ceño y apretó los puños…
-Aquí te espero, maldito…- Le aseguró…
Wai se lo quedó mirando un momento. Luego sonrió.
-Ju, ju, ju… Aquí no. En medio de la calle no- hablaba mientras pensaba…- Te diré lo que haremos: accede a entrar al cuartel por tu propio pie; podemos resolver esto en el sitio que ya conoces…- Dijo esto último con especial malicia…
Ahora todos (a excepción de Yi, que era ajena a todo lo que ocurría alrededor, inclinada sobre el cuerpo sin vida de Feng) prestaban atención a la conversación que estaban manteniendo Han y aquel desgraciado… Este siguió hablando.
-Tus amigos pueden huir- dijo, sin mirarles- Pero si lo haces tú… mataré a la chica que tengo en los calabozos- amenazó, muy en serio…
Gavin, Yun, Bo y, sobretodo, Huei, tenían que hacer grandes esfuerzos para no abalanzarse sobre aquel canalla…
Lei, a distancia, estaba planteándose seriamente entrar en acción… a pesar de saber perfectamente que no debía…
Pero Han no tenía intención de ir a ninguna parte. Estaba allí para ayudar a Xin… y a sus amigos… y acabar con aquello de una vez por todas…
-Está bien- dijo, decidido, a aquel bastardo de Wai, ante la reacción de sorpresa de los demás… Incluso Yi comenzaba a reaccionar…
Han, sin necesidad de que Wai le dijera nada más, comenzó a caminar con cierta resignación hacia donde se encontraba este último. Este, al ver que Han accedía sin oponer resistencia a lo que demandaba, comenzó a darse la vuelta para encabezar el camino al interior del cuartel…
Entonces los demás se dieron cuenta de que hacía rato ya que habían hecho acto de presencia varios soldados que se habían quedado cerca de la puerta de entrada al cuartel… Wai pasó entre ellos, mirando hacia delante con una mirada y sonrisa triunfales…
Gavin, Huei, Yun, Bo… y Yi… observaban con atención como Han caminaba detrás de Wai, acercándose al grupo de soldados que, sin amago de segundas intenciones, lo estaban dejando pasar…
Lei prestaba atención a lo que tramaba aquel ser abyecto… Lin hacía rato que no entendía nada de lo que estaba pasando…
Entonces Han atravesó la línea de soldados. Cuando Wai, sin girarse, se percató de esto (algo que estaba esperando que sucediera), se detuvo en seco.
-¡Matad a esos de ahí! ¡Que no quede ni uno!- Ordenó a sus soldados sin siquiera darse la vuelta, ante la expresión de alarma de Han…
Gavin y los demás se pusieron en guardia… Yi se incorporó de inmediato… Los soldados se llevaron las manos a sus armas… eran más que ellos…
Lei se puso serio. Lin, al comprender que su Gavin estaba en peligro, puso toda su atención en lo que estaba pasando, preparada para actuar…
-¡¿Qué dices, Wai?! ¡Deja ya a otros! ¡Me buscabas a mi y aquí me tienes!- Protestaba, amenazante, Han…
Wai se giró.
-O vienes o la mato ya- le aseguró.
En aquellos momentos, Han se encontraba entre la espada y la pared… Se quedó mirando la expresión casi maníaca de Wai… y luego se giró hacia sus compañeros, que aguardaban la inminente carga de los soldados… Se preguntaba qué sería de ellos… por su culpa…
-Han- le llamó Gavin, captando de inmediato su atención- Tranquilo. No hay problema- le dijo, manteniéndose alerta, mostrando un dedo pulgar y sonriendo pleno de confianza.
A Han esto le sorprendió. Pero vio que Gavin no era el único: Yun estaba tranquilo; Huei también; incluso Bo estaba más pendiente de colocarse bien los pantalones que de aquellos soldados hostiles… Y vio, con alivio, que Yi, con actitud decidida, se preparaba para combatir, ajustándose la espada aún enfundada, muy seria…
Han sintió que le quitaban un peso de encima. Aquellos chicos eran increíbles… Vio que Wai no se había dado cuenta de nada.
-Vamos- le advirtió este, comenzando a cruzar el umbral… Han lanzó una última mirada hacia sus amigos: ya estaban preparados. Y, confiando en que les fuese bien, cruzó también la puerta que le condujo al interior del cuartel…
Xin, sola en su celda de los húmedos calabozos, se encontraba sentada en el suelo, apoyada contra la pared, abrazando las piernas con las rodillas flexionadas, con la mirada perdida hacia el suelo…
De pronto, tuvo una mala sensación. Una muy mala sensación. Por algún motivo, se le vino la imagen de Feng a la cabeza…
-Feng…- Logró articular, extrañamente preocupada…
Han seguía a Wai por el pasillo central contiguo a la entrada principal del cuartel general…
-¿Se puede saber adónde vamos?- Exigió saber Han, preocupado por estar cada vez más alejado de sus compañeros en peligro…
Wai, sin detenerse, ni girarse, sonrió sin poder ocultar su satisfacción, bajo las sombras que ocultaban su rostro…
-Tranquilo… Lo reconocerás cuando lleguemos…- Decía, entre misterioso y divertido…
Han se temía hacia dónde se dirigían… Pero no tenía más remedio que ir…
A las puertas del cuartel, los cinco compañeros se encontraban en guardia ante el grupo de soldados. Eran siete…
-¡Largaos de aquí!- Dijo el que estaba más adelantado, con desdén, al tiempo que varios de los otros asentían y soltaban alguna risita…
Pero Gavin, Yun, Yi, Huei y Bo no se reían en absoluto… Acababan de asistir al asesinato de su amiga y aquellos estúpidos se interponían en su camino…
Al ver la reacción de aquellos niñatos inconscientes, el mismo soldado que se había dirigido a ellos miró hacia atrás e hizo un gesto afirmativo con la cabeza a los demás… Estos asintieron a su vez y se prepararon, desenvainando sus armas: algunos llevaban sables y otros espadas…
Al verles, Gavin y Huei desenfundaron sus sables y se colocaron en guardia. Bo y Yi ya tenían sus armas preparadas. Yun no las necesitaba. El enfrentamiento era inminente…
-Vamos a por ellos- se dirigió el soldado a los otros en un tono relativamente tranquilo… no deberían darles demasiados problemas…
Los cinco permanecían quietos, preparados… El soldado volvía a dar instrucciones.
-Tú, a por la chica; tú, a por el gordito; tú, a por el rubiales; tú y tú, a por el melenas. Tú puedes esperar. Y yo me encargaré de este insolente- dijo, recreándose en sus palabras, dirigiendo una mirada de autosuficiencia hacia Gavin…
Mientras ordenaba, los demás le seguían y comenzaban a centrarse en sus objetivos asignados… cada vez estaban más cerca…
Lin veía cómo los soldados estaban cada vez más cerca… Los otros le daban igual (sobretodo aquella), pero Gavin… Lei observaba con atención; su rostro era relajado dentro de lo que cabía.
-Creo que esto les vendrá bien…- Comenzó a decir…
De pronto, Bo estornudó, con gran estruendo…
-¡Ahora!- Aprovechó el soldado para ordenar a los demás.
Estos se abalanzaron sobre los cinco jóvenes dispuestos a acabar con ellos…
-¡Huaaaa!- Bramaba el que se abalanzaba sobre Yun, esgrimiendo una espada…
-¡Hai!- Exclamó este saltando y girando para dar una patada en vuelta en la cara del soldado, el cual no se la esperaba y salió lanzado hacia atrás…
Al caer al suelo perdió el conocimiento.
-¡Ven aquí gordito!- Se burlaba el soldado que atacaba a Bo…
Pero este, al escuchar lo de “gordito”, frunció momentáneamente el ceño, cambiándole la mirada, y se preparó a usar su palo…
-¡Hooooou!- Gritó al tiempo que barría al soldado con su palo y este caía al suelo hacia atrás… pero aún estaba consciente y sujetaba su arma…
Aunque, antes de que pudiera reaccionar, Bo le dio un tremendo golpe en la cabeza usando de nuevo su palo que le abolló el casco, haciendo que perdiera el sentido, aún con los ojos abiertos…
-¡Aaaaaah!- Bramaba el soldado que atacaba a Yi, que lo esperaba muy seria sin perder de vista su sable…
La joven esquivó el tajo horizontal que le lanzó el soldado y le atacó oblicuamente con su espada en el torso, de abajo hacia arriba, rajando su armadura y llegándole al cuerpo…
Los demás se sorprendieron por la contundencia de aquel tajo… El soldado, de cuya herida superficial manaba sangre, cayó al suelo, vencido…
Huei se encontraba ante dos soldados: uno con sable y otro con espada. Aunque sabían que le ganaban en número, no se fiaban de aquel chaval malcarado…
-¿Y bien? ¿A qué esperáis?- Les desafiaba Huei, irritantemente seguro de si mismo…
Aquellos dos dudaron durante un instante, casi mirándose entre ellos… Hasta que uno se decidió a atacar y fue seguido por el otro…
-¡Ahora verás, listillo!- Decía el que había salido al ataque en primer lugar, sujetando su sable…
Pero Huei fue más rápido. Con un veloz tajo horizontal, no le dio tiempo al otro ni a levantar su arma, soltándola con mano temblorosa y cayendo al suelo hacia delante, sujetándose el vientre… Entonces Huei le dirigió una mirada al otro que, aunque asustado, se dispuso a intentarlo…
-¡¿Qué te has creído?!- Le increpó, intentando intimidarle…
Pero Huei ni se inmutó. Con un movimiento que el soldado casi ni vio, le desarmó… El soldado, incrédulo, primero miró su mano, que antes sostenía una espada, y luego la buscó con la mirada… El sonido del arma cayendo al suelo, a varios metros de distancia, le indicó dónde se hallaba… Entonces se giró hacia Huei, que ya no estaba… Y antes de que pudiera buscarlo con la mirada, el joven guerrero apareció a su lado y le golpeó con el canto de la mano en el cuello, haciéndole caer al suelo sin conocimiento…
Gavin se encontraba frente al que, presumiblemente, era el que estaba por encima del resto de soldados… ambos esgrimían sus respectivos sables…
-¡Ahora verás!- Le amenazó, esbozando una sonrisa, el soldado al tiempo que atacaba a Gavin con un tajo oblicuo…
Pero Gavin no hacía amago de huir… ni parecía impresionado… El soldado llevó hasta el final su ataque con el sable y creyó haber cortado a Gavin… Entonces abrió mucho los ojos…
-¿Pero qué…?- Comenzó a decir, incrédulo…
Gavin no estaba. ¿Cómo lo había hecho…?
-¡Aquí!- Exclamó el joven, llamando la atención del soldado…
Este al principio comenzó mirar frenéticamente hacia los lados… incluso atrás… Entonces miró arriba. No pudo hacer nada.
-¡Haaa!- Exclamó Gavin atacándole verticalmente con el sable mientras caía…
El tajo casi le corta en dos el peto de la armadura. Al soldado se le cayó el arma de las manos… Entonces Gavin enfundó su sable de nuevo… el soldado, temblando y con los ojos muy abiertos, levantó la vista hacia el joven…
Finalmente Gavin le propinó un puñetazo en la cara que lo tiró hacia atrás, haciendo que quedara inconsciente en el suelo…
Casi al unísono, los cinco se giraron hacia el soldado que había quedado a la espera… Estaba claramente asustado. Y, al verles, giró sobre si mismo, casi tropezando, y salió corriendo hacia la entrada principal…
-¡Cuidado, dará la alarma!- Avisó Yun…
El soldado corría todo lo que podía…
-¡De eso nada!- Exclamó Bo, decidido, mientras se preparaba a lanzar su palo largo…
El joven lanzó su arma, que fue girando a una velocidad endiablada hasta impactar en las piernas del soldado, el cual cayó de bruces al suelo… Aunque antes se golpeó contra la puerta que aún estaba cerrada, perdiendo la consciencia antes de quedar tendido boca abajo…
-…Como calentamiento- terminó de decir Lei.
Lin, tenía que reconocerlo, estaba impresionada…
-¡Vamos! ¡Tenemos que rescatar a Xin! ¡Y ayudar a Han!- Urgió Gavin a sus compañeros.
Estos asintieron y se dispusieron a dirigirse a la entrada principal… Huei guardó su arma y Bo se dirigía a recoger la suya…
Pero entonces Yi, tras enfundar su espada, repentinamente notó como le abandonaban las fuerzas y comenzó a desvanecerse…
-¡Yi!- Exclamó Gavin al darse cuenta y fue de inmediato hacia ella…
La cogió en sus brazos justo a tiempo. A la joven se le cerraban los ojos… estaba agotada…
-El combate contra Feng la ha agotado. Y con este último esfuerzo ha gastado las fuerzas que le quedaban…- Explicaba Huei, acercándose, mientras Gavin la miraba con expresión de gran preocupación…
-No puede seguir…- Dijo Yun…
Durante unos instantes, no sabían qué hacer…
-No os preocupéis. Yo me quedaré con ella- dijo, ante la sorpresa de todos, aquel individuo que ya habían visto antes en más de una ocasión…
Era Lei. Gavin lo miró. No quería dejarla allí, pero algo le decía que se quedaría en buenas manos…
-Está bien… Confío en ti… quiero decir…- Se apresuró en aclarar- Confiamos en ti…
Lei recogió a Yi, asintiendo a Gavin con una expresión tranquilizadora…
Gavin se incorporó. Miró a sus compañeros. Primero a Yun, que asintió; luego a Huei, que hizo lo propio aunque de forma menos pronunciada; luego se giró y vio a Bo, que terminaba de incorporarse después de recoger su palo y le devolvía la mirada a Gavin, con expresión decidida… Finalmente miró a Yi, que ahora dormía, agotada, sujetada por Lei…
Entonces fue Gavin el que asintió mirando hacia el cuartel general…
-¡Vamos allá!- Exclamó.
-¡Vamos!- Exclamaron por respuesta Yun y Bo. A Huei se le intensificó la mirada.
Y se internaron en el Cuartel General del Distrito Este.
Lei les siguió con la mirada mientras lo hacían. Sonreía con orgullo. Entonces se percató de que alguien se aproximaba corriendo…
Era Lin. La joven se aproximaba, dirigiéndose derecha a la misma puerta por donde había entrado Gavin… No parecía importarle la presencia de Lei y de Yi…
-¡Espera!- Le dijo Lei al pasar por delante de ellos, ignorándoles…
Lin se detuvo. Se giró lo suficiente para mirar a aquel entrometido de reojo… No dijo nada; tan solo se dispuso a escuchar lo que tenía que decir…
-Si entras ahí, ya no serás la misma…- Le advirtió Lei, muy seriamente…
Lin continuó sin decir nada. Volvió a mirar al frente y, haciendo caso omiso de sus palabras, comenzó de nuevo a correr hacia la entrada, seguido con la mirada por Lei hasta que esta hubo desaparecido en el interior…
Lei miraba hacia la puerta abierta, cuyo interior era oscuro… No podía ocultar la preocupación en su rostro…
-Esta chica…- Dijo, inquieto, bajo el cielo anaranjado del ocaso…