lunes, 14 de octubre de 2013

6 Warriors - Capítulo 24

6 WARRIORS

Feng.


Dos años atrás.

Feng abrió los ojos súbitamente. Durante unos segundos, que se eternizaron, no sabía donde se encontraba ni qué estaba haciendo allí… Estaba tendida en el suelo, boca arriba, en medio del bosque. Miraba hacia arriba y veía el cielo, casi cubierto por las altas copas de los árboles; todo era silencio a su alrededor, a excepción de los pequeños pájaros piando y revoloteando, ocasionalmente, alrededor…
Al cabo de unos instantes, sin recordar todavía nada, comenzó a incorporarse… y entonces sintió un fuerte y punzante dolor en la sien y un consiguiente mareo que la obligaron a apoyarse con ambas manos en el suelo… Mientras miraba un pequeño escarabajo que pasaba muy cerca de ella, siguiendo su camino, indiferente, comenzaba a recordar…
-“Maldita sea…”- Maldijo con el pensamiento, cerrando los ojos con fuerza por la rabia y el dolor…
Ahora ya se acordaba de lo que había pasado; aunque no sabía cuanto tiempo haría de ello… las últimas imágenes que recordaba eran cuando se separó de Xin en la huída…
-“¡Xin!”- Abrió los ojos totalmente, ignorando en esta ocasión el insistente dolor en la cabeza…
Se incorporó de inmediato, tratando de mantenerse en pie, y miró a su alrededor… Entonces vio una enorme raíz tras ella. Luego, siguiendo con la mirada, observó una piedra bastante pulida cerca de donde había estado inconsciente… En aquel instante, comprendió lo que había pasado.
-“Debí tropezar con esta raíz y golpearme en la cabeza con esa piedra…”- Resolvió.
Miró a su alrededor de nuevo. Todo estaba muy tranquilo; no quedaba ni rastro del caos reinante en el que se habían encontrado inmersos… Decidió que debía ponerse en marcha de inmediato. Aunque no sabía adonde ir…
Entonces comenzó a caminar, aún tambaleándose ligeramente, por aquel silencioso bosque en el que había acabado… Y, durante un segundo, se le pasó por la cabeza una idea que trató de desechar de inmediato: ¿por qué no había nadie allí? ¿Por qué la habían dejado sola…?
Sacudió la cabeza, lo que le provocó dolor y un leve mareo; y continuó avanzando… Tenía hambre… y sed, mucha sed… Al cabo de un rato comenzó a escuchar el rumor de un arroyo cercano…
Apresurándose, siguió el sonido hasta llegar ante el agua cristalina… Casi mete del todo la cabeza al abalanzarse sobre la superficie de la corriente… Comenzó a beber como si el arroyo fuera a desaparecer en cualquier momento… el agua era muy fresca… Así permaneció la joven durante largos segundos, saciándose casi por completo…
Entonces notó algo. Dejó de beber y se fijó en el reflejo del agua… Más adelante, le pareció ver una figura borrosa que se reflejaba en la superficie… tenía armadura…
Feng levantó la cabeza alarmada y vio a un soldado de pie al otro lado del arroyo, mirándola con expresión dura… Era un hombre de más de cuarenta años, no muy alto, con espeso bigote negro, al igual que el pelo, y ojos oscuros y penetrantes… no llevaba el casco puesto… Antes de que Feng pudiera ponerse de pie, el soldado ya había entrado en el agua y se dirigía a grandes zancadas hacia donde se encontraba la joven… Esta cayó hacia atrás, gimiendo por la sorpresa inicial ante la proximidad de aquel tipo que quería matarla…
-¡¿Con que quedabas tú, eh?!- Decía aquel individuo, comenzando a dibujársele una sonrisita maliciosa en el rostro…
Feng se iba arrastrando hacia atrás, aún sentada en el suelo y ayudándose con las manos, sin que las piernas le respondiesen como para poder levantarse… Solo cuando aquel soldado estaba a poco más de un metro de ella, fue capaz de levantarse, atenazada por los nervios, y comenzar a correr…
-¡¿Adónde vas?!- Vociferó aquel tipo, quedando claro por su forma de hablar que, en parte, estaba ebrio…
Feng jadeaba por la tensión que estaba soportando… las piernas comenzaban a fallarle… Lo suficiente para que un tipo borracho con armadura pudiera darle alcance…
-¡No te acerques!- Le advirtió Feng…
Aquel tipo, en un primer momento, pareció impresionarse ante el ímpetu de la joven, no pudiendo evitar pararse en seco… Pero pronto volvió a sonreír de aquella manera y se comenzó a acercar a ella… lentamente…
Feng veía con impotencia como era engullida por la sombra de aquel tipo… Pero no estaba dispuesta a rendirse tan fácilmente. Y menos ante aquel miserable…
-¡Haaa!- Exclamó al tiempo que le propinaba una patada en el peto de la armadura…
Pero la joven salió ligeramente despedida por el propio impacto… El soldado se detuvo; se miró el lugar donde aquella estúpida había golpeado… Entonces volvió a mirar a Feng, sonriendo una vez más…
-Buen intento… Y ahora quédate quietecita…- Le ordenaba a una cada vez más asustada Feng…
Esta le miró los ojos al soldado… estaban llenos de lascivia… no solo quería matarla…
Entonces aquel se abalanzó bruscamente sobre la joven, que abriéndosele mucho los ojos por el miedo… Entonces, reuniendo valor y cambiándole la mirada, Feng se dispuso a defenderse…
-¡Aaaaah!- Gritó Feng, golpeando casi a la desesperada…
La joven consiguió darle un puñetazo en la cara que le llegó a hacer bastante daño a aquel tipo… Pero este se recuperó de inmediato y volvió a girar la cara hacia Feng, que tropezó y cayó hacia atrás en el suelo… ahora estaba perdida… el soldado no pudo más que sonreír de satisfacción al tiempo que se comenzaba a agachar hacia ella…
Feng, casi con resignación, cerró los ojos…
Pero entonces, para sorpresa del soldado, alguien tiró de él hacia atrás, levantándole casi del suelo del tirón… El soldado se giró y el terror se dibujó en su rostro…
-¡Se… Señor! ¡Yo…!- Intentaba explicarse
Feng abrió los ojos y vio que otro soldado sujetaba a aquel tipo, ahora con expresión asustada… Era un hombre de casi sesenta años, con el pelo corto blanco y un bigote no muy grueso del mismo color; a pesar de ser más delgado que el otro era evidentemente más fuerte…
-¡Eres indigno de nuestro ejército!- Bramó con autoridad el soldado más mayor mientras terminaba de levantar al otro…
Y, ante la cara aterrada de este, que abrió mucho los ojos al verlo, el soldado de más rango, sin dejar de sostenerlo con una mano, desenvainó la espada con la otra…
-¡¡Por favor, no!! ¡¡¡Por favor!!!- Rogaba, presa de la desesperación aquel malnacido…
Entonces Feng levantó la vista… y quedó deslumbrada por la súbita irrupción de la luz del sol, que solo le permitió ver como una sombra atravesaba con la espada la cara de la otra sombra, hasta salir totalmente el filo por el otro extremo de la cabeza…
Aún deslumbrada, tratando de cubrirse con el brazo, pudo ver como el soldado recién llegado lanzaba a un lado el cuerpo sin vida del otro, que cayó bruscamente al suelo…
Entonces, cuando ya veía con claridad, se dio cuenta de que ahora la miraba a ella con expresión seria; como si estuviese decidiendo algo…
-Tú…- Dijo el soldado, finalmente, señalando a Feng con la espada aún ensangrentada…
Feng, al ver el filo de la espada apuntándola, echó el cuerpo ligeramente hacia atrás en un acto instintivo… y recordó que, al fin y al cabo, era uno de aquellos soldados que les habían perseguido la noche anterior… la chica pensó en salir corriendo… Entonces se sorprendió al ver cómo el soldado guardaba de pronto su arma. Este volvió a hablar.
-Tú eres de aquella escuela, ¿verdad?- La interrogó, haciendo que Feng se pusiera nuevamente en guardia con la mirada…
Aquel se percató de esto.
-Tranquila. No tengo ninguna intención de matar a una niña. Nosotros cumplíamos órdenes- decía, sin resultar en ningún momento una disculpa…
Aquel soldado se la quedó mirando nuevamente, como si estuviera tratando de decidir algo…
-Tienes dos opciones- dijo de repente, captando de inmediato la atención de Feng- La primera: morir aquí y ahora. Esas son mis órdenes y yo soy un soldado- dijo, con convicción, provocando que la chica se estremeciera…- O… entrar a mi cargo. Tú me servirías en todo lo que te mandara. Sin decir nunca a nadie donde te encontré… Ese sería nuestro fin…- La advirtió.
Feng no entendía nada. Hace un momento hablaba de matarla… ¡Y entrar a formar parte de aquel maldito ejército! Estaba a punto de protestar cuando el soldado, advirtiéndolo, la interrumpió.
-No tienes elección. Bueno… sí; pero esta última es mejor, qué duda cabe…- Ahora parecía estar intentando convencerla…
La cuestión es que a Feng no le desagradaba aquel tipo; y la había salvado de aquel miserable…
Feng se levantó. Y aceptó.
Aunque no lo dijo, aquel soldado se alegraba de ello. Había visto un potencial en aquella joven que ya quisieran la mayoría de soldados que habían estado a su cargo…
-“Voy a convertirte en una soldado. En la mejor soldado.”- Pensó, sin decírselo, mirándola a los ojos…

En el Presente.

Feng aparecía erguida, ligeramente ladeada, dirigiéndose a los demás, con una pose potenciada por aquella armadura que era imponente. La armadura que le había regalado su mentor.
-Aquel soldado murió hace ya tiempo- dijo, tratando de disimular la tristeza en su rostro y en sus ojos; no consiguiéndolo en estos últimos…
Los demás guardaban silencio. Ahora lo comprendían todo. O casi todo…
Ahora Feng no hablaba. Pero recordaba cuando se entrenaba duramente, enfrentándose a otros más mayores que ella… y cómo los iba derrotando a todos… uno por uno… Mientras tanto, su mentor, observaba sin casi necesidad de darle instrucciones; ella ya sabía lo que tenía que hacer… Y Feng se iba dando cuenta de que aquel hombre tosía cada vez con más frecuencia…
Finalmente, sus pensamientos volvieron al presente. Vio que Yi iba a hablar.
-Feng… Piensas que te abandonamos… Pero no es así. Todos nos separamos y no volvimos a reunirnos hasta hace poco…- Trataba de explicar.
Pero la idea de que sus compañeros, sus amigos, la habían abandonado, dejándola sola en aquel bosque, con aquel maldito acechándola, era demasiado fuerte… La tenía grabada a fuego… Por eso Feng se dispuso a continuar.
-Y ahora… largo- les dijo a todos, volviendo a alzar la espada…
Yi y los demás comprendieron que no sería tan fácil hacerla entrar en razón… Había pasado por mucho… Yi, resignada, sujetó de nuevo con fuerza la empuñadura de su espada…
El combate entre ambas estaba a punto de continuar. Yi no quería, pero sabía que no había otra manera de detenerla… Feng ahora tenía dudas… Pero las desechó de inmediato y se dispuso a acabar con aquello de una vez por todas…
Pasaron largos segundos mientras ambas contendientes permanecían en guardia, atentas la una a la otra, vigilándose con la mirada…
Entonces Yi vio que la mirada de Feng cambió. Se dispuso a contener el inminente ataque de su amiga…
-¡Lo siento, pero tengo que acabar con esto!- Decía la soldado mientras se lanzaba una vez más hacia Yi, llevando la espada atrasada, apuntándola…
Yi prestó máxima atención… a pesar del amago de disculpa, Feng iba en serio…
Feng, al llegar a la distancia adecuada, atacó a Yi con la punta de su espada… Esta evitó el ataque a duras penas, causando preocupación entre sus compañeros (sobretodo Gavin)… Entonces Yi se puso seria y atacó a Feng verticalmente… Esta lo detuvo con su arma, no sin esfuerzo… Acto seguido, la soldado atacó horizontalmente a Yi en el poco espacio que quedaba entre ambas… Y Yi lo detuvo colocando su espada de forma vertical y afianzándose con los pies para detener la embestida… Inmediatamente, Yi giró sobre si misma y le dio un fuerte codazo en el estómago a Feng, que esta notó a pesar de la armadura…
La soldado dio unos pasos atrás… Yi se preparó para la inevitable represalia… Entonces Feng se dispuso a dar el golpe final…
La soldado salió corriendo hacia Yi… Esta agudizó sus sentidos al máximo… Los demás seguían la escena muy atentamente… Feng atacó oblicuamente, con intención de “barrer” a Yi… Esta se preparó…
El tiempo pareció ir más despacio. Para detener el golpe de Feng, Yi atacó a su vez, también oblicuamente, pero en dirección contraria… Ambas armas chocaron… Feng se dispuso a hacer uso de su superior fuerza física… Pero Yi fue más rápida y giró su arma varias veces, haciendo uso de la muñeca, hasta desarmar a la soldado… El arma de Feng salió volando ante la consternación de esta…
La espada cayó al suelo, mientras Feng la observaba, temblando ligeramente y aún en la misma posición en la que se había quedado… Yi estaba atenta a lo que la soldado haría a continuación…
Pero Feng no hizo nada. Tan solo se limitó a retroceder, con la mirada perdida hacia donde se encontraba su arma… Cada vez se encontraba más cerca de la puerta de donde había salido… Yi bajó la guardia.
-Feng…- Dijo, sin esperar que esta la oyese…
Pero sí la había oído. Feng dirigió la vista a Yi. Esta quiso ver que algo había cambiado en su mirada… Entonces Feng miró a los demás…
Lei, en la distancia, no perdía detalle. Se preguntaba qué haría la valiente soldado a continuación… Lin estaba muy cerca, sin comprender muy bien lo que estaba pasando…
Tras unos instantes de silencio, Feng pareció dispuesta a hablar… Yi veía que, realmente, algo había cambiado en Feng… Y comenzó a sonreír antes de que la joven comenzara a decir nada…
Pero entonces a Yi le cambió totalmente la expresión, pasando de la alegría al miedo…
-¡¡¡Feng!!!- Trató de avisarla…
Pero fue demasiado tarde. La soldado abrió mucho los ojos. Lentamente, sin entender aún qué pasaba, comenzó a bajar la mirada hasta ver una espada que la atravesaba el pecho, desde atrás, impregnada con su sangre…
-¡Oh no!- Exclamaron varios de sus compañeros al ver lo que había pasado…
Con un gran esfuerzo, Feng comenzó a girar la cabeza para ver quién había sido… Y se encontró con la terrible sonrisa de Wai…
Yi no podía creérselo.
-¡¡Nooooooo!!- Gritó, saltándosele las lágrimas de los ojos…



Continuará…

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