lunes, 18 de noviembre de 2013

6 Warriors - Capítulo 28

6 WARRIORS

Yun contra Abahai.


Yun se encontraba en medio del extenso patio del cuartel frente a aquella mole malcarada de sonrisa inquietante…
-Que quién ereees…- Le volvió a preguntar aquel gigante denotando cierta carencia de inteligencia, observó Yun…
Este se dio cuenta, además, que parecía que aún podría librarse de aquel tipo que tan mala espina le daba…
-Eeeh… ¡Un soldado! ¡Sí! ¡Soy un soldado!- Dijo, adoptando de pronto una exagerada pose de firmeza marcial.
Sin esperar respuesta, y pretendiendo (a pesar de ser consciente de lo mal que le había salido…) que hubiese colado, comenzó a caminar como si tuviese las extremidades agarrotadas, con un paso mal imitado dando grandes zancadas camino de la puerta por donde había accedido al patio un rato antes, hacia donde miraba fijamente con una expresión de exagerada concentración…
Pero cuando pasaba justo al lado de aquel grandullón que le hacía sombra por completo, una mano enorme se posó con relativa calma, aunque no floja precisamente, sobre el hombro de Yun; que se detuvo de inmediato, alarmado…
Entonces este notó como la cabeza de aquel ser se le acercaba casi empujando el aire que los separaba…
-Pues no te había visto por aquí antes…- Le dijo, suspicaz, con un tono calmo.
Yun aún miraba hacia la salida (¡La salida!) tratando de pensar rápidamente…
-Eeeeh… Estooo… ¡Es que soy nuevo! ¡De hoy mismo! ¡Encantado!- Se apresuraba en decir, convenciéndose a si mismo con que eso debería bastar…
Pero aquel tipo lo miraba, rascándose el mentón, con muchas sospechas.
-¿Y cómo te llamas?- Quiso saber, inquisitivamente…
Yun se sobresaltó, apretando los dientes y abriendo mucho los ojos ante aquella inesperada pregunta… “¡Pesado preguntón…!”
-Yo… Pues… ¡Huei! ¡Sí, sí! ¡Me llamo Huei!- Trató de convencerle…
Sabía que Huei lo mataría si algún día se enteraba…
Aquel tipo se quedó pensativo de nuevo… “¡Déjame ya, pesado!”, se impacientaba Yun… Entonces a aquel individuo pareció ocurrírsele algo.
-Y dime… Huei…- Aquí Yun se comenzó a arrepentir de haber utilizado ese nombre…- ¿A qué división has sido asignado?- Le preguntó mientras le miraba atentamente ladeando la cabeza y entornando los ojos…
Ahora sí que la había hecho buena. Bueno, con cualquier número bastaría…
-¡La 27!- Pero Yun se dio cuenta que, con toda seguridad, se había pasado…
Entonces aquel tipo sonrió de una manera que a Yun no le gustó nada; era una mezcla entre malévola y triunfal…
-En este cuartel no existen divisiones… ¡Eres un impostor!- Exclamó, comenzando a apretar con su manaza el hombro de Yun…
Pero este se escabulló a tiempo y trató de dirigirse a la puerta de salida…
Entonces aquel tipo enorme levantó su también enorme pie embutido en una bota gruesa y, al notar Yun la repentina oscuridad que se cernía sobre él, saltó hacia atrás justo antes de que aquel diese un terrible pisotón en el suelo que provocó un agujero con la marca de su huella…
Yun saltó varias veces más, girando verticalmente sobre si mismo y ayudándose con las manos, para apartarse lo máximo posible de aquel tipo tan peligroso… y que además le había descubierto.
-No sé qué haces aquí… pero te aplastaré por ser un maldito intruso…- Le comunicó el gigante a Yun…
Este sabía que no le iba a quedar más remedio que enfrentarse a aquel tipo inmenso. Entonces se fijó mejor en su atuendo: aparte de las botas negras, guantes también negros, pantalones ajustados de un color fucsia que hacía daño a los ojos, una especie de chaleco cerrado del mismo color, con una camiseta negra sin mangas muy gastada debajo y un colgante parecido a una cadena que hacía juego con su arma, la cual comenzaba a agitar cada vez a más velocidad…
Aquel tipo abrió la boca en una sonrisa que casi parecía más una mueca y Yun vio que le faltaban algunos dientes…
-¡No sé como has entrado aquí, chaval! ¡Pero yo te ayudaré a salir…!- Se “ofreció” aquel gigante agitando mucho más fuerte y rápido la cadena terminada en hoz…
Yun, como de costumbre, no se dejaba intimidar ante aquella palabrería propia de un bravucón… Se concentró al ver que este se acercaba lenta pero inexorablemente…
-¡Toma esto!- Exclamó el gigante lanzando finalmente la hoz a toda velocidad hacia las piernas de Yun…
Pero este no se alteró mientras la veía venir… saltando en el momento preciso que aquel “disco” se estrellaba en el suelo haciendo saltar esquirlas…
Aquello llamó la atención del gigante, que no se esperaba que aquel alfeñique tuviese aquellas habilidades… Entonces sonrió, con ojos maliciosos y con evidente satisfacción. Mejor, pensó. Así sería más divertido…
Yun aprovechó que aquel tipo estaba distraído (y tenía su arma “lejos”) para salir corriendo e intentar escapar una vez más…
Pero el gigante se dio cuenta enseguida de sus intenciones y tiró bruscamente de su arma con la intención de “barrer” a aquel escurridizo…
Yun por poco no lo consigue. Se percató en el último momento de lo que le venía por detrás y saltó por los pelos mientras veía como el arma retornaba a las manos de su dueño…
Yun tuvo que detenerse en seco. Ahora ya estaba aquel gigante preparado de nuevo.
-Je, je, je. ¿Adónde ibas?- Le preguntó con sarcasmo…
Yun esbozó una sonrisa en su rostro de preocupación…
-Mira que me gustaría quedarme a jugar aquí contigo, pero tengo cosas más importantes que hacer…- A Yun se le llegó a pasar por la cabeza que a lo mejor aquel tipo podría llegarle a dejar en paz… al fin y al cabo él solo quería largarse de allí (aunque fuera en dirección contraria a la que pensaba el grandullón…)
Pero sabía que no le dejaría irse de allí…vivo. El gigantesco soldado volvió a hacer girar su arma sin decir una palabra, borrando cualquier rastro de sonrisa de su rostro.
Yun volvió a prepararse ante el siguiente ataque…

Gavin había llegado a una zona al aire libre lleno de plantas de diferentes tipos aquí y allá. Le parecía mentira que en aquel sitio hubiera un lugar así… Incluso había flores, normalmente una de cada tipo; y una fuente de la que manaba agua fresca… Así y todo, Gavin avanzaba con cautela…
Al girar un recodo, llegó a una especie de patio cerrado en el cual estaban dispuestas en las paredes un considerable número de armas. Se fijó en que, en su mayoría, eran sables y espadas de práctica… Aquel debía ser el lugar donde los soldados eran instruidos en el manejo de las armas. Pero aquel sitio no tenía más salida, de modo que Gavin decidió volver por donde había venido…
Pero no fue posible. Justo al darse la vuelta, un individuo permanecía erguido justo frente a él, a escasos metros… Lo que más le preocupaba a Gavin era que no lo había visto ni oído venir… ni había notado nada…
Era un tipo de más o menos su edad, un poco más alto que él y de parecida constitución; pelo castaño y largo bajo un sombrero de ala ancha, que le cubría los ojos, de color verde oscuro, al igual que su capa; túnica ajustada negra al igual que los pantalones, también ceñidos; guantes y botas marrones, y una faja ancha de color blanco. A un lado de la cintura, medio oculto por la extensa capa, llevaba un sable enfundado…
Entonces algo llamó mucho la atención de Gavin: junto al sable… también llevaba una espada…
-Creo que te has perdido…- Dijo aquel joven con un tono semejante a la ironía…
Gavin estaba tan absorto en sus pensamientos (¿cómo era que no lo había visto venir?) que le pillaron por sorpresa aquellas palabras. Aquel individuo alzó la cabeza dirigiéndole una mirada y sonrisa mordaces… Tenía los ojos oscuros y almendrados…

Yun se encontraba frente a aquel tipo de tamaño descomunal en el mismo centro del patio exterior. Este no dejaba de dar vueltas a su arma mientras Yun se preparaba para un nuevo lanzamiento…
Entonces aquel grandullón se fijó mejor en aquel chaval… Era un mequetrefe, concluyó, ampliando su desagradable sonrisa y decidiendo que no valía la pena hacerlo durar más…
-¡Te vas a enterar por interrumpir mi siesta anterior a la cena!- Le dijo, a pesar de que no se sentía “molesto”; le venía muy bien aquel poco de ejercicio…
Yun observó que ahora hacía girar la hoz del extremo de la cadena  a gran velocidad… Pero él estaba atento y preparado…
El gigante lanzó con fuerza su arma en dirección a Yun, con la clara intención de partirlo en dos… Pero Yun saltó a tiempo, sin mayor problema, y cayó sobre la cadena aún en tensión…
-¡Aaaaaaa…!- Exclamaba Yun a medida que corría sobre la cadena en dirección a su enorme contrincante, ante la expresión de asombro de este último…
Entonces, cuando llegaba al final del “recorrido”, saltó y se dispuso a darle una patada cayendo hacia aquella cara de gran tamaño… Pero aquel tipo tenía reflejos y le dio un manotazo con el dorso de la otra mano como si apartara un mosquito…
Yun, algo dolorido, consiguió dar una vuelta en el aire antes de llegar al suelo. Dirigió una mirada hostil a aquel desgraciado que ahora lo miraba sin inmutarse en absoluto…
-Vaya, vaya… Veo que eres muy ágil, je, je, je… Pero no lo suficiente, me temo…- Aquí adoptó una expresión inquietante…
Aquellas palabras tocaron la moral de Yun, que abandonó toda prudencia y fue derecho a demostrarle a aquel gran estúpido que lo estaba subestimando… El tipo sonreía satisfecho al ver que aquel tonto había caído en su trampa…
Yun corría cada vez a más velocidad, con expresión muy seria… ¡¿Qué se había creído ese…?!
Cuando consideró que se encontraba a suficiente distancia, saltó lo más alto que pudo, hasta quedar a una altura considerable, por encima de la de su adversario, y se dispuso a atacar del mismo modo que antes pero más fuerte…
Pero su contrincante sonreía mientras hacía girar en esta ocasión el otro extremo de la cadena, acabado en un peso… aunque Yun no se estaba dando cuenta… Aquel tipo lo había decidido en el último momento… para hacerlo durar un poquito más…
-¡Aaaaaah!- Exclamaba Yun dirigiéndose derecho al centro de la cara de aquel maldito…
Pero este lo estaba esperando. Súbitamente lanzó el extremo de la cadena que tenía preparado hacia la pierna de Yun… Este se sobresaltó.
-¡¿Pero qué…?!- Decía, impotente, mientras veía la cadena enrollarse como una serpiente sobre su pierna aún en extensión…
Cuando notó que lo tenía atrapado, aquel tipo no se lo pensó y tiró con fuerza hacia el suelo… haciendo que Yun se estrellara de frente contra el mismo…
-¡Uuugh!- Gimió de dolor, cerrando los ojos con fuerza y sintiendo aún el impacto en la cara y rodillas, a pesar de haber amortiguado el brutal golpe levemente con las manos…
Entonces, para su consternación, se percató de que aún tenía la pierna aprisionada por la cadena, que comenzaba a tirar de él…
-¡Je, je, je!- Aquel tipo reía cada vez con más fuerza mientras tiraba…
Yun trataba de aferrarse sin éxito a alguna parte… pero no había nada en aquel suelo liso… y aquel tipo seguía arrastrándolo…
Aún así, Yun conseguía ralentizar el arrastre, haciéndose daño en los dedos y uñas de las manos… Aquel tipo notaba que ahora le costaba más… Por lo que tiró más fuerte.
-¡Aaargh!- Yun notaba como raspaba contra el suelo a medida que aquel gigante tiraba ahora con más fuerza…
Entonces, cuando vio que lo tenía donde quería, este tiró bruscamente, haciendo que Yun se elevara del suelo…
-¡Ja, ja, ja, ja, ja! ¡A volar!- Se jactaba el gigante mientras lanzaba a Yun en dirección a una de las columnas situadas cerca de la salida al patio…
Yun recorrió una importante distancia “volando” a gran velocidad en dirección a la mole de piedra… No sabía qué podía hacer para evitarlo…
Y no pudo. Se estrelló de espaldas contra la columna. Yun abrió la boca y más los ojos en ese preciso momento, sintiendo que se le había cortado la respiración… ahora parecía que todo iba más despacio mientras “flotaba” en el aire…
Volvió a caer boca abajo en el suelo, esta vez sin posibilidad de amortiguar el golpe con las manos; Yun estaba al borde de la inconsciencia…
Pero no tuvo tiempo de perder el conocimiento. Aquel maldito gigante ya volvía a tirar de él, arrastrándolo por el suelo… cada vez, tenía más cadena recogida, encontrándose Yun más y más cerca del gigantón… Aquel tipo no paraba de sonreír de satisfacción…
Finalmente lo tenía ante él; un pingajo, colgado de su cadena… Al ver que ya no se movía decidió, no sin cierto fastidio, que ya había llegado la hora de dejar de “jugar”…
-Creía que me divertiría más contigo…- Casi se lamentaba, soltando cadena…
Entonces de otro brusco tirón, volvió a elevar a un inmóvil Yun y comenzó a girarlo a su alrededor con progresiva velocidad… Yun giraba cada vez más y más rápido… El próximo golpe sería el peor de todos… Aquel tipo notó que ya había ganado velocidad suficiente, mientras se oía la cadena zumbar por todo el patio…
-¡Revienta y muere!- Vociferó con saña justo cuando dirigía el “bulto” formado por Yun hacia el suelo…
Era lo que este estaba esperando. Justo al llegar al suelo, detuvo el choque con ambas manos, demostrando que no solo era capaz de realizar proezas con las piernas… El gigante notó que algo raro pasaba…
-¿Eeh?- Dijo, poniendo cara de idiota…
Antes de que se diera cuenta de lo que estaba pasando, Yun, impulsándose con los brazos, se puso en pie de un salto. Inmediatamente, pisó con fuerza la cadena que tenía ante sí, aún rodeándole la otra pierna… Sin saber todavía muy bien qué ocurría, el gigantón se vio tirado hacia delante con una fuerza que no se esperaba…
Entonces, cuando Yun lo tuvo a tiro, saltó y le dio una tremenda patada en todo el centro de la carota…
-¡¡¡Aaaaauuuuu!!!- Se lamentaba el gigante llevándose las manos a la nariz, de donde comenzaba a manarle sangre en abundancia…
Mientras tanto, Yun aprovechaba para quitarse la cadena de la pierna… Entreabriendo un ojo, el gigante vio a Yun…
-Te… Te mataré…- Le aseguró, temblando de furia…

A aquellas horas llegaba el último grupo de soldados que había hecho su turno en aquel distrito. Y entonces se encontraron con aquel panorama…
-¡¿Qué ha pasado aquí?!- Exclamó uno de ellos al ver a sus compañeros tirados por el suelo…
Sin embargo, no estaban ni Lei, ni Yi, ni el cuerpo de Feng…
-¡Parece que han entrado!- Dedujo otro, al ver a los dos encargados de custodiar la puerta sin sentido…
Entonces el que iba en cabeza, al mando, frunció el ceño y su expresión se tornó muy grave…
-Debemos avisar de inmediato al General.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

6 Warriors - Capítulo 27

6 WARRIORS

Bo contra todos.


Gavin y Yun avanzaron a paso ligero por el nuevo pasillo que se extendía ante ellos nada más cruzar la puerta por la que habían decidido continuar… Aunque ya veían más adelante que no iba a ser tan largo como el anterior…
-Muy bien. Más puertas…- Comentó Yun con un deje de fastidio.
Habían llegado a la zona cuadrada que daba al aire libre, en cuyo centro había plantas y maleza que lo cubrían todo… Los dos vieron que había tres nuevas puertas por las que continuar.
-Creo que tenemos claro lo que debe haber más adelante…- Le dijo Gavin a Yun, haciendo un gesto con la cabeza en dirección a la puerta que había enfrente de la que habían cruzado, a la que se accedía dando un rodeo…
Yun asintió lentamente. Eso reducía las opciones…
-Está bien. Yo iré por esta- dijo señalando la obertura, a la derecha, desde donde se divisaba el patio exterior.
Gavin estuvo de acuerdo. Él también podía ver el patio desde donde se encontraba.
-Pues yo iré por la de la izquierda. Nos reuniremos aquí… si eso es posible- se apresuró en rectificar…
Ambos eran conscientes de que, aunque era buena idea establecer un punto de reunión, no sabían si realmente podrían reunirse en el mismo, exactamente… ni en qué condiciones…
Los dos amigos chocaron las manos y las estrecharon con fuerza dirigiéndose sendas miradas decididas y asintiendo a la vez. Acto seguido cada uno fue por su lado…
Cuando Yun cruzó el umbral de la salida que había tomado, pasó entre varias habitaciones, la mayoría de las cuales estaban cerradas… Excepto una.
-¿Mmm?- Una corpulenta figura se irguió en su amplia cama, aún somnolienta, al oír pasos acelerados, extraños, cruzando por delante de su puerta…

Una cacerola cayó al suelo causando gran estrépito, para alarma de Bo, que se llevaba un dedo a los labios haciendo “¡Shhhhh!”, como si se lo estuviera diciendo al ruidoso recipiente… Inmediatamente miró a ambos lados, con los dientes apretados y expresión de preocupación, esperando no haber llamado demasiado la atención en aquella estancia a oscuras…
Al cabo de unos segundos, se tranquilizó un poco al comprobar que por allí no aparecía nadie… Debía tener más cuidado, decidió… Entonces se dio cuenta de algo…
-“Un momento…”- Estaba casi seguro…
Ahora que sus ojos se habían acostumbrado a la oscuridad creciente, miró con más atención a su alrededor: era una cocina. Y, si había una cocina, habría una despensa…
Sin poder ocultar la emoción, oteó por todas partes para ver si encontraba una puerta… una por la que no se salía, precisamente…
La encontró. Su cara se iluminó tanto que casi podía dar luz a aquel lugar… Fue derecho sin pensárselo y puso la mano en el pomo… Entonces, justo antes de girarlo, se le pasó por la cabeza que quizá aquella puerta necesitaría una llave… y teniendo en cuenta que no se veía un pimiento no pudo evitar desanimarse antes de tiempo…
Pero el pomo giró. La puerta estaba abierta. Bo no podía creer en su suerte…
Al abrir la puerta, vio que la diminuta estancia estaba iluminada con una vela cubierta por un cristal sobre una mesa de madera, en la cual había mondaduras de patatas recientes… Entonces Bo miró atentamente lo que tenía ante él…
Se le pusieron los ojos como platos. Estaba impactado…
Llenando las paredes, numerosos estantes de madera contenían una notable variedad de alimentos: arroz, legumbres, pan, carnes en conserva, frutas, verduras, pescados en salazón, quesos… incluso dulces… lo inundaban todo; también había varias docenas de botellas de agua y leche…
Bo miraba todo aquello como si pudiera comer con la mirada… Finalmente decidió que se tomaría unos minutos para reponer fuerzas… Apoyó su palo en la pared y se frotó las manos con la boca hecha agua…
Mientras tanto, el grupo de soldados que había asistido a la reunión, llegaba a la cocina tras haber pasado por el vestuario y haberse despojado de sus armas y armaduras.
Charlaban animadamente a pesar de las contundentes órdenes que les había transmitido su General de parte del Emperador…
Al abrir la puerta comenzaron a encender las luces para iluminar por completo la estancia… Mientras lo hacían, los encargados de dicha tarea comenzaron a escuchar un ruido sospechoso… Empezaron a mirarse entre ellos mientras los demás comenzaban a tomar asiento, a pesar de que sabían que la comida aún tardaría un rato en estar lista… Entonces, los que se iban sentando observaron las caras de extrañeza de los que se habían ocupado de encender las luces, que eran los mismos que ese día se iban a encargar de preparar la comida, mientras ellos comentaban, generalmente entre risas socarronas, que tal les había ido el día…
-¿Qué pasa? ¿Hoy no se come?- Protestaba uno de los primeros en sentarse…
Uno de los que permanecía de pie, escuchando, le dirigió una fulminante mirada a aquel idiota… siempre era el mismo… Aún así, este se percató de que algo pasaba…
-¿Qué ocurre?- Dijo, bajando la voz y levantándose sin hacer mucho ruido.
A aquellas alturas, fuera lo que fuera lo que estaba pasando, ya había llamado la atención de todos los que estaban en la amplia estancia llena de cubiertos y enseres…
Guardaron silencio todos durante unos segundos. Efectivamente, se oía algo… como un roedor devorando un enorme queso… Entonces el primero que estaba escuchando se dirigió a otro de los que habían entrado en primer lugar con gestos, señalando hacia la despensa… El otro asintió y ambos se dirigieron sigilosamente hacia la puerta de la misma, que pronto descubrieron que estaba entreabierta… el sonido del roedor se oía cada vez más cerca…
El primero abrió la puerta, con cautela… el otro también se asomó…
Ahí dentro no había ningún roedor: pero el zampabollos que había dentro sí que se estaba jalando un enorme queso él solo… además de restos por el suelo de más cosas…
-¡Eh, tú!- Le imprecó el primero.
Bo se sobresaltó. No se había enterado de nada de lo que sucedía ahí afuera… Se giró y vio a un tipo en la puerta y a otro más atrás. Dirigió una rápida mirada a su palo largo que estaba apoyado en la pared, lejos de su alcance… El tipo que había abierto la puerta entró y, de dos zancadas, llegó hasta donde se encontraba el intruso y lo cogió del cuello de la camisa, por detrás, de malas maneras… no sin esfuerzo por el evidente sobrepeso del zagal… Bo vio con impotencia como se le caía el queso al suelo y rodaba lejos de él… Entonces, al pasar zarandeado al lado de su palo, Bo lo recogió sin que aquel tipo tan desagradable se diese cuenta…
-¡Aquí está el ratón! ¡El enorme ratón!- Hizo mucho hincapié en lo de “enorme”…
Bo conseguía mantener oculto en gran parte su palo largo; incluso a ojos del que aguardaba en la puerta y que lo había visto salir…
De pronto, Bo se vio rodeado por una treintena de soldados… Al ir comprendiendo estos lo que había estado haciendo ahí dentro, comenzaron a poner cara de muy pocos amigos… Bo, en cambio, estaba tan tranquilo, rayando la indiferencia, mientras se palpaba la panza, aún no satisfecha… El soldado que le tenía cogido aún por la ropa volvió a hablar a los demás.
-¡Bueno, chicos! ¡Qué hacemos con él!- Dijo esto último acercándose a la cara de Bo, tratando de intimidarle…
Pero Bo no se había dado por aludido…
-¡Démosle una paliza!
-¡Sí!
-¡Te vas a enterar, gordito!
Esto último hizo que Bo cambiara la cara. ¿Cómo que gordito…?
-¡Entonces vamos a darle una lección!- Azuzó a los demás el soldado que todavía sujetaba a Bo mientras este era consciente de donde estaba metido…
Entonces Bo dio un amplio vistazo… cómo aquellos tipos (se fijó) sin armas ni armadura se acercaban a por él… Y sonrió con “malicia”…

Tras haber pasado por delante de varias habitaciones utilizadas básicamente como almacén, Huei llegó ante una puerta cerrada con llave. La puerta era gruesa y de metal, con tres pequeños barrotes que daban al otro lado, en el cual no se veía nada de tan oscuro que estaba… Algo le decía a Huei que era por ahí por donde debía ir…
Trató de abrir la puerta y, como suponía, no se abría… Entonces se giró a su derecha. No se lo esperaba: una voluminosa llave estaba colgada de un único gancho en la pared. Huei no se lo pensó dos veces y fue a cogerla. A continuación la introdujo en la cerradura y la giró… Un sonoro chasquido metálico resonó hacia el otro lado, cuando la cerradura quedó abierta…
-“Tienen mucha confianza en ellos”, pensó, sarcásticamente, al recordar lo fácil que lo había tenido para conseguir la llave…
La puerta, bastante pesada, se abrió lentamente y con un desagradable e inoportuno chirrido que Huei trataba de amortiguar abriendo más despacio…
Ante él se extendían unas escaleras que bajaban, internándose en la oscuridad… Huei salió otra vez y encontró lo que buscaba: una antorcha, que iluminaba la estancia en la que se encontraba… La tomó y dejó sumida en las tinieblas la estancia contigua a las escaleras por las que ahora descendía, con cautela pero decidido…

Un soldado se “estampó” contra la pared con la cara después de haber “volado”… Había mesas y sillas volcadas… También soldados inconscientes aquí y allá… Y se escuchaban voces y gruñidos alrededor de una figura solitaria en el centro de los demás… Era Bo, que sujetaba su palo largo mientras se mantenía en guardia, esperando al siguiente…
-¡¿Qué estáis haciendo?! ¡Acabad con esa bola de sebo de una vez por todas!- Les exhortó el soldado que había sacado a Bo de la despensa a los otros…
Bo le dirigió una fugaz mirada incisiva; pero enseguida volvió a prestar atención al “corro” formado a su alrededor… varios de aquellos soldados se aproximaban…
-¡Ahora verás!- Dijo uno, yendo hacia Bo con la inocente intención de agarrarle con ambos brazos…
Bo no podía creer que fuera tan tonto… Le dio un tremendo golpe con el palo, verticalmente, en todo el centro de la cara, dejándole una visible señal mientras caía lentamente con una mueca… Quedó boca abajo en el suelo, tras caer como un saco, sin sentido…
Bo volvió a ponerse en guardia. Los otros ya se lo pensaban mejor… El soldado que les daba órdenes se dio cuenta de esto y apretó los dientes de indignación…
-¡Venga! ¡A por él! ¡Quién no lo haga será duramente castigado!- Les amenazó…
A pesar de saber que eso raramente pasaba, tampoco querían arriesgarse… se dispusieron a acabar con aquel ladronzuelo con tanta suerte…
-¡Ven aquí!- Decía uno viniéndole por un lado…
Pero Bo lo esquivó yéndose hacia atrás y golpeándole fuertemente en la espalda mientras la inercia dejaba al otro mirando hacia otra dirección…
De inmediato le llegó otro, sujetando un amasador de pan… Bo se puso serio… aquel estaba armado
-¡Aaaaah!- Bramó el tipo tratando de golpearle en la cabeza con el amasador…
Bo lo detuvo con el palo de forma transversal, sujetándolo con ambas manos… Aquel tipo quedó muy sorprendido… Y se alarmó cuando vio que estaba vendido… Bo hizo un giro brusco con su arma y le golpeó con uno de los extremos en la testa al otro, que cayó redondo al suelo…
Tras unas leves vacilaciones, otros se lanzaron al ataque… Y Bo, aunque fuera en el último momento, esquivaba cada uno de los ataques que le iban llegando y contestaba con un tremendo golpe con su palo largo, seco y certero, acabando con todos los que se abalanzaban sobre él de una vez…
El soldado de mayor rango veía, apretando más los dientes y con mezcla de furia y preocupación, como sus hombres iban cayendo uno detrás del otro con una facilidad intolerable…
Uno de los soldados salió despedido hacia una silla, destrozándola. Entonces dos se subieron sobre una mesa cercana a donde Bo había sido cercado… Este los vio detrás de él y los “barrió” con su palo tirándolos por detrás… Ahora podía ocuparse de los que le estaban viniendo por delante…
-¡Ha! ¡Ho! ¡Ha!- Exclamaba Bo a medida que les golpeaba con la punta de su palo largo en diversas partes del cuerpo…
Los que recibían dichos golpes, gemían de dolor y se apartaban en seguida a dolerse en un lugar apartado… y prepararse para volver a atacar…
Bo se daba cuenta de que así no acabaría nunca… Y decidió dar más fuerte.
-¡Hoooouuu!- Ahora era él el que atacaba…
Uno a uno, algunos muy sorprendidos, iban recibiendo un potente golpe del temible palo largo de Bo… Y, poco a poco, iban perdiendo la consciencia uno tras otro…
Desde fuera de la cocina, llegaban los ruidos de los enseres cayendo al suelo y rompiéndose, las sillas destrozándose, aquellos tipos gritando y emitiendo gemidos de dolor… y los contundentes golpes que iba propinando Bo a diestro y siniestro…
Bo le dio un último golpe a un soldado en la cabeza… como si fuera un melón… Se le quedaron los ojos en blanco antes de caer de espaldas al suelo…
Bo miró alrededor suyo. La cocina estaba destrozada… todo tirado por el suelo… Y todos los soldados tirados aquí y allá… Excepto uno: el soldado de mayor rango. Bo se lo quedó mirando y se dispuso a atacar…
Este, en aquellos momentos bastante asustado, fue corriendo, sudando, hacia uno de los armarios… lo abrió apresuradamente, tirando cosas, hasta que encontró lo que buscaba: un cuchillo de cocina… Con una súbita sonrisa triunfal, después de mirar el cuchillo afilado que tenía en la mano, se giró bruscamente… pero la cara le cambió de inmediato…
Aquel chaval tan gordo… estaba volando hacia él… sosteniendo el palo atrás en la posición de dar un golpe, con ambas manos sujetando uno de los extremos… aquel tipo pensó en huir… pero era demasiado tarde…
Bo le dio un brutal golpe oblicuo que lo estrelló contra el mobiliario que tenía detrás, causando serios destrozos, y haciendo que soltara el cuchillo al acto…
Bo llegó al suelo, tras el gran salto que había dado… Vio a aquel tipo: estaba K.O…
Entonces Bo se guardó su palo a la espalda. Y se dispuso a salir de la cocina…
-Un momento…- Pensó, justo antes de cruzar la puerta.
Volvió al interior corriendo y, al cabo de un minuto, salió cargado con algunas “cosillas” de la despensa…

Yun había llegado al patio. Caminó un poco hasta llegar más afuera… De pronto, tuvo una mala sensación. Había alguien cerca… alguien con no muy buenas intenciones…
Se giró y abrió más los ojos al verlo. Era enorme…
En la puerta había un tipo de gran envergadura, totalmente calvo y con una cadena terminada en una especie de hoz… Y, por la forma en que lo miraba, estaba claro que pensaba usarla…
-Je, je, je… ¿Quién eres tú?- Le preguntó con una voz muy desagradable…
Yun frunció el ceño.
-Por qué siempre me tocan los tipos raros a mí…?- Se quejó.

martes, 5 de noviembre de 2013

6 Warriors - Capítulo 26

6 WARRIORS

Han contra Wai.


Gavin, que iba delante, Yun, Huei y Bo, corrían a través del oscuro y largo pasillo que comenzaba justo al traspasar el umbral de la puerta principal… avanzaban decididos a enfrentarse a lo que fuera y a quien fuera…
Cuando parecía que aquel corredor no iba a terminar nunca, se detuvieron al llegar a una encrucijada…
-¿Y ahora?- Preguntó Gavin, nada más llegar.
Había tres caminos para seguir: uno a la izquierda, uno a la derecha y uno que seguía hacia delante… los cuatro miraban alternativamente las diferentes opciones…
-Han es el que sabe cómo es el cuartel por dentro…- Se lamentaba Yun.
Entonces Gavin asintió. Había tomado una decisión.
-Vale. Entonces nos separaremos- dijo, mirando a sus compañeros para ver si estaban de acuerdo…
Estos le miraron sin decir nada pero quedaba claro que eran de la misma opinión. El primero en moverse fue Huei…
-Yo iré por aquí- dijo, aproximándose a la salida que había a la derecha, entrecerrando los ojos al mirar más allá, como si intuyera algo…
Bo, con los brazos cruzados, trataba de decidir entre las dos opciones que quedaban…
-Pues yo iré por esta- decidió de pronto, dando un paso hacia la salida de la izquierda.
Gavin, mirando a Huei y a Bo, volvió a asentir.
-De acuerdo. Entonces Yun y yo seguiremos adelante…- Dijo, mirando a su amigo, el cual asintió sin dudarlo.
Una vez estuvo decidido hacia dónde irían, se separaron.
Ahora ya no iban corriendo. Sabían, cada uno por su camino, que el peligro acechaba y que cada vez estaba más cerca…
Llegó un momento en que, en la estancia donde se habían detenido hacía un momento, ya no se escuchaban los pasos de ninguno de ellos, alejarse…

La gruesa puerta de metal se cerró con gran estruendo. Han veía a su alrededor, horrorizado, que habían llegado a dónde se temía que estaban yendo… Wai estaba delante de él, de espaldas, dando tiempo a que Han se diese cuenta mejor del lugar en el que se encontraban…
Era la sala de torturas. Lugar utilizado casi exclusivamente por Wai… Este contemplaba con orgullo la estancia.
-Aquí estamos. Mi rincón predilecto…- Esto lo dijo sin bromear demasiado…
Han contemplaba con estupor como en una silla con grilletes, en el centro de la sala, había sangre reciente en el respaldo y el asiento que llegaba hasta el suelo, donde había un charco seco formado… En una de las paredes, además, había una estantería destartalada que contenía diversos artilugios y objetos punzantes en deplorable estado y manchados de lo mismo…
Aquel lugar era terrible; tanto por su aspecto como por la sensación angustiosa que se respiraba en su ambiente cerrado… los gritos no podían oírse desde el exterior…
Wai, al ver de reojo a Han, se sintió satisfecho por la cara que este ponía…
-¿Qué te parece? ¿Te gusta?- Ahora sí que retomaba su tono burlón; y su sonrisita.
Han dirigió la mirada a Wai, ladeando la cabeza y mirándolo despreciativamente…
-“Es un monstruo”- concluyó el joven.
Pero Wai sabía perfectamente lo que Han estaba pensando. Y estaba de acuerdo. Pero solo había una manera de hacer prevalecer la ley
-¿Y ahora… qué?- Preguntó, impaciente, Han…
Wai sonrió antes de girarse.
-¿A qué te refieres?- Preguntó ahora él, divirtiéndose…
Pero a Han no le hacía ninguna gracia la expresión de aquel loco…
-¿Por qué me has traído aquí, Wai?- Le dijo, sabiendo perfectamente la respuesta…
Wai emitió un sonido similar a un “ja” sin despegar los labios agitándose levemente hacia atrás y poniéndose cada vez más serio.
-Hoy es un día muy importante para mí- comenzó a decir.
Han no dijo nada, prestando atención. Wai continuó.
-Hoy me desharé de las dos personas que se interponen en mi camino… Porque ese estúpido de Abahai no cuenta…
Han creía saber a qué se refería.
-Tu locura te ciega y te hace ver cosas que no son, Wai…- Decía, intentando controlarse al pensar en lo que le había hecho a Feng…
Wai sonrió levemente, aunque no del todo… Caminó un poco hasta pasar por delante de la silla. Han también dio algunos pasos para oír mejor lo que tuviera que decir…
-Vosotros dos siempre habéis sido muy bien considerados por parte de nuestro General… a pesar de que nunca lo habéis valorado- le acusó, severamente…
Han no podía creer lo que estaba escuchando…
-¿De qué hablas?- Le preguntó intentando, pronunciadamente, hacer ver que no sabía a lo que se refería…
Algo en Wai se desató.
-¡¡¡Sabes perfectamente de lo que hablo!!!- Gritó súbitamente hasta casi quedarse sin voz…
Han tenía que reconocer que había llegado a sentir temor ante aquella reacción; ese tipo era imprevisible… Wai, más calmado, continuó hablando…
-Yo siempre he permanecido a la sombra de vosotros dos… a pesar de ser del mismo rango… Pero lo que no soporto… lo que NO soporto…- aquí comenzaba a perder de nuevo el control…- es que YO que soy un auténtico soldado que moriría por el Emperador… ¡El Gran Emperador!- Exclamó, fanáticamente…
Han era testigo del ascenso de Wai a la locura completa…
-En eso tienes razón- le concedió aquel.
Wai lo miró repentinamente.
-¡Exacto! ¡Y Feng era igual! ¡Sois dos traidores que os creíais superiores a mí! ¡Pero no sois nada! ¡No sois soldados de verdad!- Insistía.
Han no podía permitir aquella falacia…
-Yo abandoné este ejército corrupto… ¡Pero Feng era mejor soldado de lo que tú lo serás nunca!- Exclamó duramente…
Wai perdió el control ante aquellas palabras. Desenvainó su espada, más larga de lo normal, y dio un tajo oblicuo en dirección a Han, que se apartó de inmediato dando un ligero salto hacia atrás…
Un trozo del respaldo de la silla ensangrentada se separó y cayó al suelo mientras Han tenía la mano en la empuñadura de su sable largo… Wai permanecía en la misma posición… con el rostro desencajado… Se negaba a aceptar que Han pudiera tener razón… un traidor como él…
-Y luego está aquella falta de respeto…- Siguió diciendo Wai, utilizando un tono más calmado… en apariencia…
Han ya se estaba hartando.
-¡Qué me estás contando!- Dijo, con desprecio…
Wai ya no toleraba el atrevimiento de aquel traidor…
-¡Me refiero a lo de destrozar la estatua de nuestro General… De General…!-Continuaba insistiendo…
Han abrió los ojos, incrédulo.
-Ah, eso…- Dijo, tan tranquilo… sin darle ninguna importancia a aquella tontería…
Pero Wai no podía tolerar cómo Han se recreaba en aquel insulto…
-¡Por eso, traidor, te voy a ejecutar aquí mismo! Y… desearás morir porque… si no…- Dijo, mirando explícitamente a su alrededor…- ¡En nombre del código!- Exclamó con vehemencia.
Ahora fue Han el que emitió un “psé” de desdén…
-¡Querrás decir el “código” corrupto!- Lo desafió, desenvainando su sable…
Wai sujetó su espada con ambas manos.
-¡Se acabó! ¡Prepárate a morir con justicia!- Sentenció.

En el exterior, aún podía verse el sol; ya oculto en parte tras las montañas. Lei permanecía en la misma posición sujetando a Yi, que seguía durmiendo, intranquila… Aquel la miraba con expresión algo grave; no le gustaba nada hasta dónde había llegado todo aquello… Se giró hacia dónde yacía Feng. Ahora su expresión comenzaba a denotar tristeza… No podía dejarla allí…

-¡Uaaaaah!- Bramó Wai atacando horizontalmente a Han con su espada…
Este se desplazó veloz hacia atrás, evitando la hoja del arma de Wai, el cual luchaba al máximo de sus posibilidades…
Wai no perdió el tiempo y volvió a atacar. Inmediatamente, Han detuvo el primero de los tajos, dirigido a su cuello… Wai apretaba los dientes, furioso… Acto seguido, este volvió a atacar por varios lados con su espada, con movimientos veloces y precisos… Pero Han conseguía detenerlos todos sin excesivo esfuerzo… Aquello estaba comenzando a sacar de quicio a Wai… Tras un último ataque detenido por Han, Wai se apartó hacia atrás, manteniendo la guardia…
-“Tengo que calmarme… Estoy fallando porque estoy muy alterado…”- Se decía Wai…
Han lo miraba serio. Sabía que Wai era capaz de más que eso… Entonces vio que este respiraba hondo y parecía relajarse… Y, para su rechazo, vio que esbozaba de nuevo aquella inquietante sonrisita.
Han no dijo nada, quedándoselo mirando. Entonces Wai pareció decidir algo…
-Tengo una sorpresita para ti, Han…- Hablaba, recreándose en sus palabras…
Han no se fiaba un pelo…
Entonces Wai se irguió y adoptó una postura extraña: se llevó la espada a la espalda, con la punta hacia arriba y sujeta con una mano, como ocultándola… De hecho, desde dónde Han se encontraba, no se veía ya…
Han se puso alerta. Wai volvió a sonreir.
-Ahora te mostraré mi técnica predilecta: la espada fantasma.
Han no pudo evitar abrir ligeramente la boca. ¿Qué era aquello?
Ahora Wai se concentró, fijando la mirada en su objetivo: Han, que permanecía alerta…
Entonces Wai salió disparado hacia Han. Este preparó su guardia ante el inminente ataque…
-¡Prueba mi espada fantasma!- Exclamó Wai anunciando su ataque…
Han estaba atento… Wai sacó su arma de detrás de su espalda y atacó de abajo hacia arriba…
-¡¿Pero qué es esto?!- No pudo evitar exclamar Han…
Mientras estaba atento en detener el nuevo ataque de Wai, un nuevo ataque, una nueva espada, le llegaba horizontalmente de un lado, del lado opuesto…
Han se apartó justo a tiempo, evitando a duras penas ambos ataques… aunque el segundo le hirió levemente en el brazo… Han se lo miró, y vio como la sangre brotaba de un corte limpio…
Wai lo observaba, en guardia, sonriendo satisfecho…
-Ju, ju, ju… ¿Qué te parece? Es el resultado de años de entrenamiento- confesó.
Han sabía que aquel tipo era peligroso de verdad… Entonces vio que Wai volvía a adoptar la misma postura de antes. Han se preparó.
-¡Esta vez seré más rápido!- Aseguró Wai lanzándose nuevamente al ataque…
Han intentó aguzar sus sentidos al máximo…
Una vez más, Wai atacó de abajo hacia arriba… Pero esta vez el tajo vino del otro lado: oblicuamente hacia la pierna… A pesar de que Han estaba atento, y apartarse por poco, la hoja de la espada fantasma de Wai consiguió alcanzarle en la pierna, concretamente en el muslo delantero…
Han notaba cómo le dolía la nueva herida: era más profunda que la otra; sentía cómo la sangre le resbalaba por la pierna… Wai no podía estar más satisfecho. Sabía que le tenía…
-Ju, ju. Esto me está gustando…- Dijo, lascivamente, antes de lamer la sangre de su espada…
Han se sintió perturbado ante aquello… Pero Wai recordó lo que debía hacer. Una vez más, adoptó la postura para llevar a cabo la técnica de la espada fantasma… Y Han se preparó una vez más… Sabía que la próxima vez que lo alcanzara la herida sería mortal…
-“Muy bien. Concéntrate. Observa atentamente cómo se mueve…”- Se decía Han…
Wai tardó un poco más esta vez antes de salir al ataque.
-¡Es una lástima! ¡Pero tus decisiones te han llevado a este punto! ¡Adiós Han!- Exclamaba Wai a punto de usar su técnica por última vez…
Han aguzó sus sentidos más que nunca… se jugaba mucho en ello…
-“¡Eso es!”- Han abrió mucho los ojos al darse cuenta…
Como si su adversario fuera más despacio, veía claramente como Wai, al realizar el primer ataque, en realidad no estaba haciendo ningún ataque… ¡Estaba pasándose la espada a la otra mano! Ahora Han podía ver por dónde venía la espada fantasma… directa a su cuello…
Un sonido de metal contra metal resonó en aquella desasosegante estancia.
Wai, que al principio sonreía triunfalmente, cambió la cara al ver lo que había pasado: Han había detenido el ataque efectuado con la otra mano, con su sable, sosteniéndolo con la punta hacia abajo con una mano y sujetando la parte contraria al filo con la otra, conteniendo la espada de Wai…
-¡Haa!- Exclamó Han golpeando con su sable la espada de su contrincante…
El arma de este, salió volando y se chocó con estrépito contra la pared de piedra…
Wai miraba el lugar donde había caído su espada, temblando de miedo… Entonces, viendo el sable de Han apuntándole a la cara, comenzó a retroceder… lentamente…
-Vale… Vale… tranquilo…- Decía, asustado, mientras seguía retrocediendo…
Entonces, al ir hacia atrás, Wai se chocó con la silla manchada de sangre, cayendo y quedando sentado en una postura incómoda. Han comenzó a acercarse al tiempo que aquel se veía atrapado…
-Han… oye… Muy bien, tú ganas… Ya no te molestaré más…- No sabía qué decir para salvar el pellejo…
Han lo miraba muy serio, cada vez más enfadado al recordar lo que le había hecho a Feng… Entonces a Wai se le ocurrió algo que estaba convencido de que sería su salvación…
-Tú… Tú eres diferente… Tú no matarías a alguien desarmado…- Decía, tratando de convencerle y de convencerse…
Entonces Han se detuvo. Miró a Wai a los ojos, el sable afilado, con una mirada implacable.
-Yo tengo mi propio “código”- afirmó.
Entonces a Wai le cambió la cara. Abrió mucho los ojos al comprender lo que iba a suceder a continuación… Han dio un tremendo tajo horizontal con su sable. Desde detrás de la silla, podía verse cómo lentamente, como una sombra, la cabeza de Wai, junto con parte del respaldo de la silla, caía hacia el suelo…
Han aún permanecía en la misma posición. Al cabo de unos segundos sacudió la sangre de su sable y volvió a enfundarlo. Sin mirar hacia el cuerpo decapitado de Wai, se dirigió a la puerta por dónde habían entrado… Un nuevo estruendo metálico sonó cuando cerró la puerta tras de si.
Han permaneció allí, de pie, con los ojos cerrados, durante unos minutos. Finalmente los abrió.
Había vengado a Feng.