6 WARRIORS
Bo contra todos.
Gavin y Yun avanzaron a paso ligero por el nuevo pasillo que se extendía ante ellos nada más cruzar la puerta por la que habían decidido continuar… Aunque ya veían más adelante que no iba a ser tan largo como el anterior…
-Muy bien. Más puertas…- Comentó Yun con un deje de fastidio.
Habían llegado a la zona cuadrada que daba al aire libre, en cuyo centro había plantas y maleza que lo cubrían todo… Los dos vieron que había tres nuevas puertas por las que continuar.
-Creo que tenemos claro lo que debe haber más adelante…- Le dijo Gavin a Yun, haciendo un gesto con la cabeza en dirección a la puerta que había enfrente de la que habían cruzado, a la que se accedía dando un rodeo…
Yun asintió lentamente. Eso reducía las opciones…
-Está bien. Yo iré por esta- dijo señalando la obertura, a la derecha, desde donde se divisaba el patio exterior.
Gavin estuvo de acuerdo. Él también podía ver el patio desde donde se encontraba.
-Pues yo iré por la de la izquierda. Nos reuniremos aquí… si eso es posible- se apresuró en rectificar…
Ambos eran conscientes de que, aunque era buena idea establecer un punto de reunión, no sabían si realmente podrían reunirse en el mismo, exactamente… ni en qué condiciones…
Los dos amigos chocaron las manos y las estrecharon con fuerza dirigiéndose sendas miradas decididas y asintiendo a la vez. Acto seguido cada uno fue por su lado…
Cuando Yun cruzó el umbral de la salida que había tomado, pasó entre varias habitaciones, la mayoría de las cuales estaban cerradas… Excepto una.
-¿Mmm?- Una corpulenta figura se irguió en su amplia cama, aún somnolienta, al oír pasos acelerados, extraños, cruzando por delante de su puerta…
Una cacerola cayó al suelo causando gran estrépito, para alarma de Bo, que se llevaba un dedo a los labios haciendo “¡Shhhhh!”, como si se lo estuviera diciendo al ruidoso recipiente… Inmediatamente miró a ambos lados, con los dientes apretados y expresión de preocupación, esperando no haber llamado demasiado la atención en aquella estancia a oscuras…
Al cabo de unos segundos, se tranquilizó un poco al comprobar que por allí no aparecía nadie… Debía tener más cuidado, decidió… Entonces se dio cuenta de algo…
-“Un momento…”- Estaba casi seguro…
Ahora que sus ojos se habían acostumbrado a la oscuridad creciente, miró con más atención a su alrededor: era una cocina. Y, si había una cocina, habría una despensa…
Sin poder ocultar la emoción, oteó por todas partes para ver si encontraba una puerta… una por la que no se salía, precisamente…
La encontró. Su cara se iluminó tanto que casi podía dar luz a aquel lugar… Fue derecho sin pensárselo y puso la mano en el pomo… Entonces, justo antes de girarlo, se le pasó por la cabeza que quizá aquella puerta necesitaría una llave… y teniendo en cuenta que no se veía un pimiento no pudo evitar desanimarse antes de tiempo…
Pero el pomo giró. La puerta estaba abierta. Bo no podía creer en su suerte…
Al abrir la puerta, vio que la diminuta estancia estaba iluminada con una vela cubierta por un cristal sobre una mesa de madera, en la cual había mondaduras de patatas recientes… Entonces Bo miró atentamente lo que tenía ante él…
Se le pusieron los ojos como platos. Estaba impactado…
Llenando las paredes, numerosos estantes de madera contenían una notable variedad de alimentos: arroz, legumbres, pan, carnes en conserva, frutas, verduras, pescados en salazón, quesos… incluso dulces… lo inundaban todo; también había varias docenas de botellas de agua y leche…
Bo miraba todo aquello como si pudiera comer con la mirada… Finalmente decidió que se tomaría unos minutos para reponer fuerzas… Apoyó su palo en la pared y se frotó las manos con la boca hecha agua…
Mientras tanto, el grupo de soldados que había asistido a la reunión, llegaba a la cocina tras haber pasado por el vestuario y haberse despojado de sus armas y armaduras.
Charlaban animadamente a pesar de las contundentes órdenes que les había transmitido su General de parte del Emperador…
Al abrir la puerta comenzaron a encender las luces para iluminar por completo la estancia… Mientras lo hacían, los encargados de dicha tarea comenzaron a escuchar un ruido sospechoso… Empezaron a mirarse entre ellos mientras los demás comenzaban a tomar asiento, a pesar de que sabían que la comida aún tardaría un rato en estar lista… Entonces, los que se iban sentando observaron las caras de extrañeza de los que se habían ocupado de encender las luces, que eran los mismos que ese día se iban a encargar de preparar la comida, mientras ellos comentaban, generalmente entre risas socarronas, que tal les había ido el día…
-¿Qué pasa? ¿Hoy no se come?- Protestaba uno de los primeros en sentarse…
Uno de los que permanecía de pie, escuchando, le dirigió una fulminante mirada a aquel idiota… siempre era el mismo… Aún así, este se percató de que algo pasaba…
-¿Qué ocurre?- Dijo, bajando la voz y levantándose sin hacer mucho ruido.
A aquellas alturas, fuera lo que fuera lo que estaba pasando, ya había llamado la atención de todos los que estaban en la amplia estancia llena de cubiertos y enseres…
Guardaron silencio todos durante unos segundos. Efectivamente, se oía algo… como un roedor devorando un enorme queso… Entonces el primero que estaba escuchando se dirigió a otro de los que habían entrado en primer lugar con gestos, señalando hacia la despensa… El otro asintió y ambos se dirigieron sigilosamente hacia la puerta de la misma, que pronto descubrieron que estaba entreabierta… el sonido del roedor se oía cada vez más cerca…
El primero abrió la puerta, con cautela… el otro también se asomó…
Ahí dentro no había ningún roedor: pero el zampabollos que había dentro sí que se estaba jalando un enorme queso él solo… además de restos por el suelo de más cosas…
-¡Eh, tú!- Le imprecó el primero.
Bo se sobresaltó. No se había enterado de nada de lo que sucedía ahí afuera… Se giró y vio a un tipo en la puerta y a otro más atrás. Dirigió una rápida mirada a su palo largo que estaba apoyado en la pared, lejos de su alcance… El tipo que había abierto la puerta entró y, de dos zancadas, llegó hasta donde se encontraba el intruso y lo cogió del cuello de la camisa, por detrás, de malas maneras… no sin esfuerzo por el evidente sobrepeso del zagal… Bo vio con impotencia como se le caía el queso al suelo y rodaba lejos de él… Entonces, al pasar zarandeado al lado de su palo, Bo lo recogió sin que aquel tipo tan desagradable se diese cuenta…
-¡Aquí está el ratón! ¡El enorme ratón!- Hizo mucho hincapié en lo de “enorme”…
Bo conseguía mantener oculto en gran parte su palo largo; incluso a ojos del que aguardaba en la puerta y que lo había visto salir…
De pronto, Bo se vio rodeado por una treintena de soldados… Al ir comprendiendo estos lo que había estado haciendo ahí dentro, comenzaron a poner cara de muy pocos amigos… Bo, en cambio, estaba tan tranquilo, rayando la indiferencia, mientras se palpaba la panza, aún no satisfecha… El soldado que le tenía cogido aún por la ropa volvió a hablar a los demás.
-¡Bueno, chicos! ¡Qué hacemos con él!- Dijo esto último acercándose a la cara de Bo, tratando de intimidarle…
Pero Bo no se había dado por aludido…
-¡Démosle una paliza!
-¡Sí!
-¡Te vas a enterar, gordito!
Esto último hizo que Bo cambiara la cara. ¿Cómo que gordito…?
-¡Entonces vamos a darle una lección!- Azuzó a los demás el soldado que todavía sujetaba a Bo mientras este era consciente de donde estaba metido…
Entonces Bo dio un amplio vistazo… cómo aquellos tipos (se fijó) sin armas ni armadura se acercaban a por él… Y sonrió con “malicia”…
Tras haber pasado por delante de varias habitaciones utilizadas básicamente como almacén, Huei llegó ante una puerta cerrada con llave. La puerta era gruesa y de metal, con tres pequeños barrotes que daban al otro lado, en el cual no se veía nada de tan oscuro que estaba… Algo le decía a Huei que era por ahí por donde debía ir…
Trató de abrir la puerta y, como suponía, no se abría… Entonces se giró a su derecha. No se lo esperaba: una voluminosa llave estaba colgada de un único gancho en la pared. Huei no se lo pensó dos veces y fue a cogerla. A continuación la introdujo en la cerradura y la giró… Un sonoro chasquido metálico resonó hacia el otro lado, cuando la cerradura quedó abierta…
-“Tienen mucha confianza en ellos”, pensó, sarcásticamente, al recordar lo fácil que lo había tenido para conseguir la llave…
La puerta, bastante pesada, se abrió lentamente y con un desagradable e inoportuno chirrido que Huei trataba de amortiguar abriendo más despacio…
Ante él se extendían unas escaleras que bajaban, internándose en la oscuridad… Huei salió otra vez y encontró lo que buscaba: una antorcha, que iluminaba la estancia en la que se encontraba… La tomó y dejó sumida en las tinieblas la estancia contigua a las escaleras por las que ahora descendía, con cautela pero decidido…
Un soldado se “estampó” contra la pared con la cara después de haber “volado”… Había mesas y sillas volcadas… También soldados inconscientes aquí y allá… Y se escuchaban voces y gruñidos alrededor de una figura solitaria en el centro de los demás… Era Bo, que sujetaba su palo largo mientras se mantenía en guardia, esperando al siguiente…
-¡¿Qué estáis haciendo?! ¡Acabad con esa bola de sebo de una vez por todas!- Les exhortó el soldado que había sacado a Bo de la despensa a los otros…
Bo le dirigió una fugaz mirada incisiva; pero enseguida volvió a prestar atención al “corro” formado a su alrededor… varios de aquellos soldados se aproximaban…
-¡Ahora verás!- Dijo uno, yendo hacia Bo con la inocente intención de agarrarle con ambos brazos…
Bo no podía creer que fuera tan tonto… Le dio un tremendo golpe con el palo, verticalmente, en todo el centro de la cara, dejándole una visible señal mientras caía lentamente con una mueca… Quedó boca abajo en el suelo, tras caer como un saco, sin sentido…
Bo volvió a ponerse en guardia. Los otros ya se lo pensaban mejor… El soldado que les daba órdenes se dio cuenta de esto y apretó los dientes de indignación…
-¡Venga! ¡A por él! ¡Quién no lo haga será duramente castigado!- Les amenazó…
A pesar de saber que eso raramente pasaba, tampoco querían arriesgarse… se dispusieron a acabar con aquel ladronzuelo con tanta suerte…
-¡Ven aquí!- Decía uno viniéndole por un lado…
Pero Bo lo esquivó yéndose hacia atrás y golpeándole fuertemente en la espalda mientras la inercia dejaba al otro mirando hacia otra dirección…
De inmediato le llegó otro, sujetando un amasador de pan… Bo se puso serio… aquel estaba armado…
-¡Aaaaah!- Bramó el tipo tratando de golpearle en la cabeza con el amasador…
Bo lo detuvo con el palo de forma transversal, sujetándolo con ambas manos… Aquel tipo quedó muy sorprendido… Y se alarmó cuando vio que estaba vendido… Bo hizo un giro brusco con su arma y le golpeó con uno de los extremos en la testa al otro, que cayó redondo al suelo…
Tras unas leves vacilaciones, otros se lanzaron al ataque… Y Bo, aunque fuera en el último momento, esquivaba cada uno de los ataques que le iban llegando y contestaba con un tremendo golpe con su palo largo, seco y certero, acabando con todos los que se abalanzaban sobre él de una vez…
El soldado de mayor rango veía, apretando más los dientes y con mezcla de furia y preocupación, como sus hombres iban cayendo uno detrás del otro con una facilidad intolerable…
Uno de los soldados salió despedido hacia una silla, destrozándola. Entonces dos se subieron sobre una mesa cercana a donde Bo había sido cercado… Este los vio detrás de él y los “barrió” con su palo tirándolos por detrás… Ahora podía ocuparse de los que le estaban viniendo por delante…
-¡Ha! ¡Ho! ¡Ha!- Exclamaba Bo a medida que les golpeaba con la punta de su palo largo en diversas partes del cuerpo…
Los que recibían dichos golpes, gemían de dolor y se apartaban en seguida a dolerse en un lugar apartado… y prepararse para volver a atacar…
Bo se daba cuenta de que así no acabaría nunca… Y decidió dar más fuerte.
-¡Hoooouuu!- Ahora era él el que atacaba…
Uno a uno, algunos muy sorprendidos, iban recibiendo un potente golpe del temible palo largo de Bo… Y, poco a poco, iban perdiendo la consciencia uno tras otro…
Desde fuera de la cocina, llegaban los ruidos de los enseres cayendo al suelo y rompiéndose, las sillas destrozándose, aquellos tipos gritando y emitiendo gemidos de dolor… y los contundentes golpes que iba propinando Bo a diestro y siniestro…
Bo le dio un último golpe a un soldado en la cabeza… como si fuera un melón… Se le quedaron los ojos en blanco antes de caer de espaldas al suelo…
Bo miró alrededor suyo. La cocina estaba destrozada… todo tirado por el suelo… Y todos los soldados tirados aquí y allá… Excepto uno: el soldado de mayor rango. Bo se lo quedó mirando y se dispuso a atacar…
Este, en aquellos momentos bastante asustado, fue corriendo, sudando, hacia uno de los armarios… lo abrió apresuradamente, tirando cosas, hasta que encontró lo que buscaba: un cuchillo de cocina… Con una súbita sonrisa triunfal, después de mirar el cuchillo afilado que tenía en la mano, se giró bruscamente… pero la cara le cambió de inmediato…
Aquel chaval tan gordo… estaba volando hacia él… sosteniendo el palo atrás en la posición de dar un golpe, con ambas manos sujetando uno de los extremos… aquel tipo pensó en huir… pero era demasiado tarde…
Bo le dio un brutal golpe oblicuo que lo estrelló contra el mobiliario que tenía detrás, causando serios destrozos, y haciendo que soltara el cuchillo al acto…
Bo llegó al suelo, tras el gran salto que había dado… Vio a aquel tipo: estaba K.O…
Entonces Bo se guardó su palo a la espalda. Y se dispuso a salir de la cocina…
-Un momento…- Pensó, justo antes de cruzar la puerta.
Volvió al interior corriendo y, al cabo de un minuto, salió cargado con algunas “cosillas” de la despensa…
Yun había llegado al patio. Caminó un poco hasta llegar más afuera… De pronto, tuvo una mala sensación. Había alguien cerca… alguien con no muy buenas intenciones…
Se giró y abrió más los ojos al verlo. Era enorme…
En la puerta había un tipo de gran envergadura, totalmente calvo y con una cadena terminada en una especie de hoz… Y, por la forma en que lo miraba, estaba claro que pensaba usarla…
-Je, je, je… ¿Quién eres tú?- Le preguntó con una voz muy desagradable…
Yun frunció el ceño.
-Por qué siempre me tocan los tipos raros a mí…?- Se quejó.
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