viernes, 12 de septiembre de 2014

6 Warriors - Capítulo 39

6 WARRIORS

Sable frente a Gran Sable…


El sonido del metal deslizándose de forma continua, resonó a lo largo y lo ancho de la amplia estancia, perdiéndose el sonido más allá de los muros del cuartel, en la oscuridad de la noche… El arma de gran envergadura aparecía amenazadora ante los ojos de Gavin, consciente de que aquello era realmente peligroso para su integridad física… Sin pensarlo más, desenfundó la suya, adoptando de inmediato la pose de guardia correspondiente…
Yi -que había conseguido recuperarse lo suficiente para darse la vuelta en el suelo-, contemplaba con estupor la figura temible del General sujetando aquella hoja descomunal, con la que amenazaba el cuerpo de Gavin…
-“Gavin…”- Pronunció en sus pensamientos.
Quería decirle algo… que se fuera corriendo, que huyera poniéndose a salvo… Pero no pudo articular palabra.
Taisho comprobó con conformidad cómo la expresión de aquel muchacho ya no denotaba la misma confianza que hacía unos instantes. La verdad era que hubiera preferido no llegar a aquel extremo; no debería haber sido necesario…
Pero ahora solo quería destrozarle.
Gavin percibía las intenciones de su enemigo. Sabía que debía poner todos sus sentidos en el siguiente embite… o estaría perdido.
Entonces Taisho comenzó a cerrar lentamente los ojos. Y cuando los tuvo cerrados del todo los abrió súbitamente, mucho…
Gavin se preparó… Iba a atacar.
La hoja del sable sonó en el aire, al ser blandida por el General mientras este separaba los pies del suelo en un salto hacia delante, con el que pretendía hacer desaparecer a aquel chaval de un modo u otro…
Gavin afianzó su posición, extremando la guardia, preparado para hacer frente a lo que viniese…
El General lanzó al fin un tajo oblicuo -casi horizontal- buscando el cuello de Gavin… Este se agachó, abriéndose de piernas casi del todo, lo suficiente para evitar el corte que le rozó el pelo…
Inmediatamente, el tipo -acompañando al sable en su fuerte inercia- lo llevó delante, arriba, con la intención de partir en dos mitades a aquel joven confiado en exceso momentos atrás… pagaría por ello…
Gavin se percató de esto enseguida… Debía apartarse o no lo contaría… De un brinco, juntó las piernas y, flexionando aún más las rodillas para impulsarse, saltó a un lado, evitando justo a tiempo el implacable filo del Gran Sable, que se hundía en el suelo de forma contundente…
Taisho no pararía hasta que lo atrapara. Se giró y le lanzó desde su posición, de lado, un nuevo tajo horizontal… sin apuntar a ninguna zona en concreto…
Gavin, que lo vio venir, saltó y -al ocurrírsele en aquel instante- decidió hacer algo que ya le había funcionado antes: calculó el salto para caer sobre la hoja -ahora en posición horizontal- y logró posarse sobre la misma sin excesivas dificultades. Emprendió la carrera en equilibrio sobre la misma y saltó derecho a propinar una patada en la cara de Taisho…
Pero este, que ya se lo veía venir, le conectó un brutal golpe de puño -vertical- que hizo que Gavin saliese despedido dando vueltas en el aire…
Yi se echó adelante, muy preocupada tal y como se reflejaba en su rostro…
Pero Gavin consiguió “aterrizar” a pesar del descontrol inicial…
Entonces alzó la cabeza. Tenía a aquel enorme individuo ante él, con ambas manos sujetando el imponente sable sobre su cabeza… Gavin ni siquiera estaba en guardia, aún con las rodillas flexionadas… Yi quería gritar; pero estaba tan asustada que no le salía la voz… El sable descendió implacable sobre su objetivo.
Un choque de metales reverberó en la sala; llegando más lejos…
Yi, que casi había cerrado los ojos en el último momento apartando la mirada, la devolvía al lugar donde había tenido lugar el encontronazo… Una sonrisa se dibujó en su cara al ver que Gavin sostenía como podía el sable de su contrincante con el suyo propio, valiéndose para ello de ambas manos… Aunque, al ver la expresión de Gavin, dejó de sonreír de inmediato…
El joven guerrero, apretaba los dientes por el tremendo esfuerzo que tenía que realizar para que aquel filo amenazador no le tocase en la cara… el sudor le caía hasta el cuello y notaba como las manos se le humedecían con el que le caía por los brazos… el sable comenzaba a temblarle al estar el General ganándole la partida…
Entonces a Gavin se le ocurrió una idea.
Sin dejar de contener el arma de su contrario -y de forma inesperada- asestó una patada, con la planta del pie, sobre su propio sable… Ante un sorprendido General, Gavin consiguió crear un leve “vacío”; suficiente para salir de allí con un salto hacia atrás…
Taisho -recuperando su posición inicial, aunque ahora allí no había nadie- pasó de la sorpresa al enojo contenido… Aquel niñato no debería seguir vivo, ahora que estaba haciendo uso de su famoso sable…
Pero Gavin -jadeando ligeramente-, se encontraba ante él, preparado de nuevo para lo siguiente…
-Veo que eres muy espabilado tú…- Le espetó Taisho, sin asomo de tono jocoso…
Gavin se limitó a guardar silencio, concentrado en recuperarse, sin apartar la mirada de aquel tipo tan fuerte…
-“Tiene mucha fuerza…”- No le gustaba reconocerlo, pero estaba comenzando a perder la confianza…
Observaba aquel sable; si volvía a atacarle de la misma manera… no estaba seguro de si sería capaz de resistirlo nuevamente… El sable… El Gran Sable…
¡Pues claro! Gavin cayó en la cuenta de algo… Algo que -estaba seguro- funcionaría.
Llamando la atención de Taisho, Gavin adoptó por enésima vez su posición de guardia… Aquel observó que este había dejado de respirar agitadamente; parecía irritantemente más tranquilo…
Pero Gavin no estaba relajado, precisamente. Se hacía cargo de que era con total certeza su última posibilidad de seguir combatiendo…
Taisho no tenía ni idea de lo que aquel jovenzuelo estaba preparando… ¿Qué demonios se le estaría pasando por la cabeza?
Gavin permanecía muy concentrado; cada vez más…
Entonces, como un “flash”, Taisho tuvo una revelación… que desechó de inmediato por absurda. Aquello no podía ser de ninguna de las maneras…
Gavin estaba prácticamente preparado para llevar a cabo lo que se había propuesto… Se lo jugaba todo a una carta.
Taisho no quería aceptar la idea que cada vez se hacía más fuerte en su mente… Así y todo, se preparó para lo que fuera que fuese a hacer su -se repetía- desigual contrincante…
Gavin se movió. Se terminó de preparar para actuar. Taisho advirtió esto. Le esperaría.
Tras un leve gesto para tomar impulso, Gavin “voló” hacia adelante.
-¡Aaaaaaaa!- Exclamaba el joven guerrero mientras se aproximaba atravesando el aire hacia su corpulento adversario…
Taisho, al principio, solo veía un nuevo e inútil intento de alcanzarle con aquel sable para él de juguete…
Pero finalmente lo vio. No se había equivocado antes…
Gavin, mientras “volaba”, colocaba el sable para atacar de forma oblicua; pero de una manera que ya había visto con anterioridad…
-“¡No es posible! ¿Por qué él sabe eso? No le saldrá…”- En último lugar trataba de convencerse…
Pero Gavin avanzaba inexorablemente, con su posición -de cuerpo y sable- perfectamente definida; ya estaba preparado para soltar el ataque…
-¡¡Haaaa!!- Gavin, al fin, atacó con su sable… Cortando el viento…
El arma del joven guerrero describió un arco, amplio y a distancia de su objetivo, pero cuyos efectos no se iban a quedar ahí…
A aquellas alturas, Taisho ya era consciente de qué se trataba aquello… Una expresión de alarma -y casi de desesperación- invadió su rostro, al tiempo que sujetó con ambas manos su gran sable, estirando los brazos hacia abajo, de modo que el filo quedara mirando justo en la misma dirección que lo hacía él, delante y protegiéndole
Un potentísimo impacto alcanzó el arma del tipo, haciéndole por poco perder el equilibrio mientras trataba de contener esa fuerza que no quería creer… el sonido del viento cortándose -como un trueno- llegó después…
Gavin, que aún estaba “aterrizando” hacia delante, había permanecido atento a la evolución de su ataque… había visto que no había alcanzado el cuerpo del General… Este lo había parado. Llegó al suelo… aparentemente, su ataque no había funcionado…
Pero Gavin ya contaba con ello.
Sin darle apenas tiempo de reaccionar a su oponente -y situado a mucha menor distancia del mismo que antes- volvió a saltar de inmediato, hacia la altura de su cabeza…
Taisho, que aún sentía los efectos devastadores de aquella sacudida, estaba a punto de perder la cordura. Tenía el conocimiento suficiente para saber que, una técnica así, no se podía repetir alegremente en un lapso tan abreviado de tiempo… y aquel “niño” lo iba a hacer…
Prácticamente de un impulso, el General “tiró” de su sable hacia arriba, aún con ambas manos en la empuñadura, para contener el segundo intento, justo cuando tenía a Gavin prácticamente encima…
En menos de lo que dura un segundo, un instante antes, todo pareció volverse negro.
-¡¡¡Uaaaaaaaah!!!-Bramó Gavin, atacándole con su alma, efectuando la técnica correctamente por segunda vez consecutiva…
El sable de Gavin, al chocar contra el filo colocado de forma transversal, estalló. Taisho, a la vez que el tiempo parecía ir muy lentamente, iba abriendo los ojos cada vez más al ver lo que estaba pasando… los efectos de aquel golpe, en medio del sonido -de nuevo- de un trueno llegando tarde…
Gavin -al que no se le veían los ojos, cubiertos por el cabello castaño-, justo después de llegar al piso, a los mismísimos pies del General, cayendo con las rodillas flexionadas -y aún con el mango de su sable destruido en la mano, a un lado-, dio un salto en seguida hacia atrás, para alejarse de aquella distancia en la que era claramente vulnerable…
Mientras tanto, Taisho bajaba su arma -todavía sujeta con ambas manos, como si no la pudiese soltar-, tratando de controlarla… no podía evitar que vibrase sin parar, como si estuviera viva, a pesar de tener todos los músculos en tensión…
El sudor corría por el rostro del General… un sudor frío… Aquel joven era un auténtico peligro…
Y por ello, debía acabar con él en aquel mismo instante, ahora que se encontraba desarmado, ahí de pie, seguramente sin energía…
Gavin, permanecía erguido, con la cabeza ligeramente hacia abajo -todavía no se le podían ver los ojos-, con ambos puños a los lados, cerrados… Ni siquiera estaba claro que siguiera consciente…
Taisho, que ya había recuperado casi del todo el control sobre su propia arma, la llevó esta vez a un lado, a la altura de su cara -cuya expresión denotaba evidente miedo- y le ordenaba a su cuerpo que debía llegar hasta allí delante para acabar de una vez por todas con aquella seria amenaza…
Gavin no se movía. Ni hacía amago siquiera de hacerlo…
Taisho comenzó a caminar, empuñado su Gran Sable, con inevitable cautela hacia el joven inmóvil…
Tardó unos instantes en llegar a situarse enfrente de él. Entonces Taisho elevó más su arma para atacarle de forma similar a como lo había hecho Gavin momentos atrás… Le lanzó un tajo… que Gavin esquivó flexionando la columna hacia atrás y a un lado. Lo hizo como si no le hubiera costado esfuerzo… su rostro permanecía semioculto…
Taisho, intentando controlar sus emociones, apretaba los dientes en una faz que se iba desencajando con cada nueva acción de aquel “niño”… Volvió a levantar el sable.
Esta vez le atacó horizontalmente, apuntando a la garganta de Gavin… Pero este se agachó, de una forma que a Taisho le pareció que se tomaba su tiempo para evitar el mandoble… que no le hacía falta darse más prisa…
Este pensamiento hizo que perdiera el control y atacó acto seguido con un nuevo tajo oblicuo, aunque ahora por el otro lado…
En esta ocasión, Gavin tan solo tuvo que incorporarse y apartarse levemente hacia atrás; sin aparente problema…
Pero ahora él se disponía a actuar; mientras ladeaba ligeramente la cintura, progresivamente a ojos de su rival, llevaba el codo del puño que preparaba hacia atrás, dirigiendo la mano que tenía delante hacia la zona que parecía indicar que iba a golpear…
Taisho, que ya no se fiaba, y teniendo en cuenta la postura en la que se encontraba en aquellos momentos, decidió que lo más fácil sería utilizar la misma hoja de su sable para que la mano de aquel maldito niñato se hiciese polvo
Entonces Gavin golpeó. Taisho -tal como tenía pensado hacer- situó en el momento justo la amplia hoja de su arma entre él y la mano atacante de Gavin…
El puño -vertical- de este impactó sobre la superficie del sable de Taisho; en apariencia, un golpe sutil… Permanecieron en aquella posición durante varios segundos, sin que ninguno hiciera ni dijese nada… Hasta que algo comenzó a pasar…
-¿Qué… Qué ocurre?- Se preguntaba Taisho, notando algo raro
Pero Gavin, que aún se encontraba con el puño tocando el sable de su enemigo, sabía perfectamente de lo que se trataba… como se infería de su media sonrisa, lo único que podía percibirse en aquellos momentos de su expresión…
Naciendo del punto exacto donde había golpeado, comenzaron a aparecer unas grietas… minúsculas al principio… crecientes después… El sonido del acero resquebrajándose cada vez era más evidente…
Taisho abrió los ojos de forma desmesurada cuando vio con espanto cómo su sable se rompía en mil pedazos… en una lluvia de fragmentos metálicos…
Gavin no tenía ninguna intención de apartarse inmediatamente… no le hacía ninguna falta…
Al General tan solo le salían breves sonidos guturales ante aquello… Todavía no se lo podía creer…
El Gran Sable había sido destruido.

jueves, 4 de septiembre de 2014

6 Warriors - Capítulo 38

6 WARRIORS

Gavin contra Taisho.


Taisho mantenía una sonrisa -más semejante a una mueca-, pero no estaba para nada contento… No quería aceptar que aquellos jovenzuelos eran más peligrosos de lo que le gustaría reconocer… Gavin, con su sable; Yi, con su espada; Huei, con su arma; y Yun, con la fuerza de sus piernas… Los cuatro estaban preparados y dispuestos a enfrentarse contra el mismísimo General del Distrito Este de Changshia; de todos conocido por el temor que infundía…
El General no estaba dispuesto a permitir que aquello acabara allí… ni de esa manera.
-¡¡Vamos!! ¡Venid aquí!- Vociferaba, con la evidente intención de intimidarles…- ¿O es que tenéis miedo de correr la misma suerte que vuestros compañeros aquella noche…?- Dijo esto último disminuyendo el volumen de voz, sibilínamente…
Consiguió lo que buscaba. Tocó algo en el interior de los cuatro jóvenes que los hizo reaccionar al instante… Como si se hubieran puesto de acuerdo, Gavin, Huei y Yi guardaron sus armas… preferían encargarse con sus propias manos…
-¡Maldito!- Aulló Gavin, siendo el primero en lanzarse al ataque – terminando de guardar su sable- con un nuevo golpe de puño…
Pero en aquella ocasión Taisho no se confiaría tanto… Le esperó, manteniendo la guardia, hasta que tenía a aquel joven impetuoso encima…
El puño de Gavin -más potente que antes, como comprobó el General- dio en la defensa que este estaba haciendo colocando ambos brazos en cruz; el saber que si no hubiera puesto todo el cuerpo en tensión, “tal vez”, le hubiese desplazado hacia atrás, le molestó lo suficiente como para no esperar un segundo para golpearle él mismo con su extenso puño, en aquel blanco fácil… Gavin consiguió detenerlo poniendo las dos manos delante a tiempo, con los brazos estirados, viéndose enviado hacia atrás a distancia suficiente para no poder contraatacar de inmediato.
Ahora se aproximaba Yi… Y Taisho lo sabía.
-¡Te voy a hacer pagar todo lo que le has hecho a Feng!- Le amenazó la muchacha…
Pero Taisho fue más rápido. Cuando quiso darse cuenta, Yi tenía al enorme tipo delante de ella, sin haberle visto llegar…
-Feng es lo suficientemente mayorcita para tomar sus propias decisiones- le aclaró a la joven…
Yi no tuvo opción de replicar. Taisho le asestó un potente golpe lateral con el canto de la mano en la boca del estómago, haciendo que se desplomara al suelo casi sin sentido.
-¡¡Yi!!- Exclamó Gavin desde atrás, sin poder hacer nada por ella…
Entonces un objeto golpeó de forma inesperada en la amplia espalda del General. Este, extrañado, al ver uno de los diversos cascos que adornaban la sala rodando por el suelo, ya pensaba que se trataba del gordito de antes…
-¿Mmh?- Se giró, con cara de pocos amigos…
No se lo esperaba. Era aquella chica que se mantenía apartada de la lucha… hasta ahora.
Era Xin. Gavin la divisó, alarmado.
-“Oh no”- el joven sabía que no llegaría a tiempo… pero tenía que intentarlo…
En el rostro duro -y ensombrecido- del General apareció una inquietante sonrisa; Xin, temblando, aunque con ojos desafiantes, no podía evitar que los pies se le movieran hacia atrás mientras aquel monstruo se le acercaba…
-Lo siento, niña. Pero estoy harto de que me deis la lata… Y veo que solo hay una manera de acabar con esto- sentenció.
Alzó el puño a un lado, tomándose su tiempo para preparar el golpe que, sin duda, pretendía asestar a una Xin indefensa que no tenía ninguna posibilidad…
Cuando el gigante apretó el puño, Xin cerró los ojos.
-¡No, Xiiin!- Emergió de pronto Huei…
Como a cámara lenta, Xin contempló con estupor cómo el gran puño que inicialmente iba dirigido a ella, se estrellaba contra la cabeza de Huei, el cual había renunciado a defenderse por cubrirla… Taisho, abrió más los ojos, a punto de maldecir…
Gavin abrió mucho los ojos y la boca, consternado. Xin veía impotente cómo Huei caía como un saco hacia delante; la joven se afanó en sujetarle, cayéndole entre los brazos y quedando apoyado sobre su cuerpo como si la estuviera abrazando… Estaba inconsciente.
Entonces Taisho escuchó claramente unos pasos que se aproximaban corriendo…
-¡Ahora verás!- Llegaba Yun, luchando por no desfallecer y sintiendo cómo estaba realizando el último esfuerzo…
Taisho no se movía; permanecía atento y aparentemente tranquilo… Ya había visto que aquel saltarín no estaba en plena forma.
Yun saltó y se dirigía hacia el General con una patada aérea… Pero no pudo hacer nada para evitar que el rápido pie de Taisho pasara casi rozando su pierna y le alcanzara con la extensa planta en la barriga, provocando que el -en comparación- pequeño cuerpo del joven se contorsionara hacia delante, al tiempo que Yun abría los ojos de forma desmesurada y expulsaba gotas de saliva por la boca hinchada…
-¡Yun!- Gavin no soportaba ver cómo sus amigos eran vencidos uno tras otro… pero, por alguna razón, se encontraba como paralizado…
Observó cómo Yun trataba de levantarse; pero caía una y otra vez, ya sin fuerzas para continuar… Quedó tendido boca arriba respirando agitadamente. Yi también trataba de moverse, al menos de abrir los ojos… sin conseguirlo.
En aquella enorme sala, ya solo quedaban en pie Gavin y el propio Taisho.
-Muy bien. Ya solo quedas tú pipiolo- le dijo el General, en tono decididamente burlón, cruzando los fornidos brazos.
Gavin, que contemplaba con impotencia a sus amigos caídos, devolvió su atención a aquel canalla que le estaba hablando. Volvió en sí, sacudiéndose cualquier pensamiento atenazante, y apretó los dientes de rabia, mirándolo con los ojos llenos de furia. Esto a Taisho no le hizo ninguna gracia…
-Deberías mostrar un poco de respeto, muchacho. No olvides que yo soy la máxima autoridad aquí…- reivindicó.
Pero Gavin estaba demasiado enfadado para aquello; sin contestar, se puso en guardia, muy serio.
Taisho, también dejó de “bromear”. Descruzó los brazos y se preparó, notando la belicosidad de aquel joven que tenía delante… Gavin estaba tan concentrado en su enemigo que este llegó a sentir una ligera inquietud…
Los pies de Gavin “despegaron” del suelo hacia delante. Taisho no tardó en adoptar la pose de guardia que sabía perfectamente que -ahora sí- necesitaría; tal vez le costaría algo más de lo normal, pero no debía haber problema en detener un nuevo ataque de aquel muchacho, en realidad, mucho más endeble que él mismo…
Pero Taisho no se esperaba lo que sucedió a continuación.
El tipo corpulento volvió a extender los brazos con el fin de contener cualquier nuevo intento de alcanzarle… pero Gavin hizo algo que decidió en el último momento: justo antes de lanzarle un nuevo puño -y viendo que, lo más probable, era que se lo detuviese- cambió de estrategia y paso deslizando por debajo de los gigantes brazos extendidos del General… cuando este se dio cuenta, dirigió una mirada de alerta hacia abajo; pero ya era tarde… Gavin, con toda la potencia de la que sus piernas eran capaces -y apretando las mandíbulas ante lo que le esperaba-, saltó hacia arriba, estrellando su propia cabeza contra el mentón expuesto de Taisho…
-¡¡Uuuuuurgh!!- Se lamentaba el enorme individuo, echándose hacia atrás aún con la cabeza mirando involuntariamente hacia arriba, con los ojos camino de salírsele de las órbitas…
Gavin tocó con los pies en el suelo casi de inmediato, notando un terrible dolor de cabeza… Aunque satisfecho por el resultado…
Yi, ligeramente incorporada en el suelo, sonreía -con esfuerzo- por las dificultades por las que estaba pasando aquel maldito gracias a su amigo… Xin, que lo había visto también, devolvió su atención de inmediato a Huei, que estaba sin conocimiento en aquellos momentos…
-Ugh… ugh…- Se dolía, frotándose la barbilla el tipo enorme, con el rostro tenso y furioso…
Gavin, que se terminaba de quitar las manos de la cabeza, recuperaba su posición de guardia; tenía la tentación de volver a sujetarse la testa, que le hacía un daño espantoso… El General -aparentemente recuperado- se dirigió a él, tratando de mantener la calma…
-Te ha salido bien, mocoso… Pero me has hecho enfadar… mucho…- Le advertía…
Gavin mantenía la guardia; callado y muy serio. Esto puso de los nervios a Taisho…
-¡Maldito seas, insecto! ¡¡Voy a aplastarte!!- Rugió por toda la sala mientras saltaba hacia adelante con ambos puños entrelazados sobre su cabeza… dispuesto, efectivamente, a aplastarle…
Gavin -que no perdía la calma- saltó hacia atrás, evitando el salvaje impacto de aquellos dos puños descomunales hechos uno contra el suelo, con los consiguientes destrozos del entarimado de madera… Cuando aún saltaban las astillas, Gavin se sitúo -a una velocidad que impresionó a Taisho- casi a su lado, preparándose para lanzarle una patada circular…
Taisho la detuvo a tiempo; pero no podía imaginarse que aquel golpe, en apariencia inofensivo, estuviera a punto de desequilibrarle… y le hiciera tanto daño… Sin perder un momento, el gigante le lanzó un puño a todo su cuerpo en general…
-¡Hop!- Exclamó Gavin al tiempo que saltaba otra vez y se encaramaba sorpresivamente sobre la mano cerrada del General…
Antes de que este tuviera tiempo de reaccionar, Gavin corrió sobre el brazo de su enemigo hasta llegar a la altura suficiente para asestarle un fortísimo golpe de puño en el centro de la cara… mientras Taisho se desplazaba hacia atrás, trastabillando, Gavin botaba hacia el piso…
El General se llevaba una mano a la nariz de inmediato: sangre. A medida que apretaba la mano manchada, en un puño -tan fuerte que estaba comenzando a herírsela-, su rostro se iba desencajando por momentos… los dientes ya no los podía apretar más…
-Voy… a matarte…- Le decía, con la voz temblándole…
Pero Gavin no le tenía ningún miedo. Tan solo se afianzó en su ya de por si sólida posición…
Así permanecieron durante unos instantes… uno frente al otro… Yi no perdía detalle… Y Xin -ahora que veía que Huei parecía descansar plácidamente- ya prestaba más atención al desarrollo del combate…
-Ahora verás lo que pasa… cuando le faltas al respeto al general…- Le “preparaba”…
Gavin hizo un gesto -apretando los dientes- de desdén. Su atención se centraba únicamente en acabar con aquel malnacido…
Por una rendija de alguna ventana ligeramente abierta, entró de pronto una brisa que agitó las llamas de las velas repartidas por las paredes de la sala…
Taisho se abalanzó sobre Gavin.
Este, que le veía venir, estaba atento a cualquier movimiento que fuese a ejecutar su oponente… no lo pillaría desprevenido…
De pronto el General comenzó a “descender” y dirigió una patada rápida, con la punta del pie, hacia donde estaba situado Gavin…
Este, que había estado atento al rápido movimiento, saltó en el momento justo, en el preciso momento que el pie de Taisho se “clavaba” en el suelo…
Taisho sonrió. Ahora le tenía donde buscaba…
El General le lanzó un puño, acto seguido, que le hubiera alcanzado de lleno si Gavin no hubiese cruzado los brazos delante con fuerza, absorbiendo parte del impacto, aunque yéndose disparado hacia atrás…
Gavin consiguió detener la inercia que llevaba apoyándose en ambos pies -uno más adelantado que otro- nada más tocar el suelo…
Pero algo había pasado. Taisho, antes delante de él, ya no estaba. No tuvo tiempo de reaccionar cuando se dio cuenta demasiado tarde que -de alguna manera- lo tenía detrás…
El General, sonriendo maléficamente, hizo descender su puño como una maza hacia la cabeza de Gavin… lo aplastaría…
Pero Gavin, aunque no lo veía, notaba por donde venía el ataque y alzó ambos brazos, usando toda la fuerza de la que era capaz para contener el inminente golpe…
El choque fue desmesurado. Gavin sintió como sus pies se hundieron en el suelo que, a su vez, se quebró por el súbito peso acumulado. Se encontraba en aquellos momentos sosteniendo a duras penas, de espaldas, el voluminoso puño que pugnaba por clavarle en la tierra hasta el fondo… Gavin apretaba los dientes y el sudor le caía por la cara debido al esfuerzo… los codos se le flexionaban de forma inevitable… Taisho, en cambio, observaba con satisfacción cómo le tenía a su merced… Entonces decidió que era el momento de hundirle el pie en su quebradiza espalda.
Pero Gavin -como si hubiera adivinado sus intenciones-, haciendo un sobreesfuerzo tremendo, consiguió levantar durante un instante el puño de su adversario; el tiempo suficiente para poder zafarse y apartarse a un lado… Taisho, al que aquello lo había pillado de improvisto, continuaba ejerciendo presión hacia abajo… pero allí ya no había nada…
Gavin aprovechó aquel momento de desestabilización para saltar y propinarle un puñetazo con todas sus ganas con el puño que tenía más cerca…
Como a cámara lenta, el enorme cuerpo de Taisho se separaba del suelo, hacia un lado, mientras los ojos de este se abrían de par en par, sin poder explicarse aún que demonios estaba pasando…
Trató de recuperar -no sin esfuerzo- la verticalidad y se puso a buscar frenéticamente con la mirada a aquel niñato insolente…
Pero no lo encontraba.
-¡Estoy aquí!- Exclamó la voz de Gavin a su espalda.
Taisho se giró de inmediato y Gavin apareció como un proyectil, hundiéndole el pie de la pierna estirada en el estómago…
Al General casi se le salen los ojos de las órbitas, a la vez que se veía arrastrado hacia atrás, erosionando sin remedio el maltrecho piso… Gavin tocaba el suelo de nuevo, quedando de pie, ligeramente ladeado, sin apartar en ningún momento la vista de su objetivo alcanzado y que ahora se alejaba…
Contra todo pronóstico, Taisho quedó en cuclillas, llevándose una mano a la zona dolorida, mientras trataba de comprender cómo aquello había sido posible…
Yi estaba anonadada. Xin también. Gavin estaba lleno de confianza… y preparado para el siguiente asalto. Taisho dejó de temblar y de apretar las mandíbulas. Había tomado una determinación.
Se irguió. En apariencia, rehecho.
-Hasta aquí hemos llegado. No volveré a subestimarte jamás- le aseguró.
Y sin dejar de mirarle, desenvainó su gran sable…