jueves, 4 de septiembre de 2014

6 Warriors - Capítulo 38

6 WARRIORS

Gavin contra Taisho.


Taisho mantenía una sonrisa -más semejante a una mueca-, pero no estaba para nada contento… No quería aceptar que aquellos jovenzuelos eran más peligrosos de lo que le gustaría reconocer… Gavin, con su sable; Yi, con su espada; Huei, con su arma; y Yun, con la fuerza de sus piernas… Los cuatro estaban preparados y dispuestos a enfrentarse contra el mismísimo General del Distrito Este de Changshia; de todos conocido por el temor que infundía…
El General no estaba dispuesto a permitir que aquello acabara allí… ni de esa manera.
-¡¡Vamos!! ¡Venid aquí!- Vociferaba, con la evidente intención de intimidarles…- ¿O es que tenéis miedo de correr la misma suerte que vuestros compañeros aquella noche…?- Dijo esto último disminuyendo el volumen de voz, sibilínamente…
Consiguió lo que buscaba. Tocó algo en el interior de los cuatro jóvenes que los hizo reaccionar al instante… Como si se hubieran puesto de acuerdo, Gavin, Huei y Yi guardaron sus armas… preferían encargarse con sus propias manos…
-¡Maldito!- Aulló Gavin, siendo el primero en lanzarse al ataque – terminando de guardar su sable- con un nuevo golpe de puño…
Pero en aquella ocasión Taisho no se confiaría tanto… Le esperó, manteniendo la guardia, hasta que tenía a aquel joven impetuoso encima…
El puño de Gavin -más potente que antes, como comprobó el General- dio en la defensa que este estaba haciendo colocando ambos brazos en cruz; el saber que si no hubiera puesto todo el cuerpo en tensión, “tal vez”, le hubiese desplazado hacia atrás, le molestó lo suficiente como para no esperar un segundo para golpearle él mismo con su extenso puño, en aquel blanco fácil… Gavin consiguió detenerlo poniendo las dos manos delante a tiempo, con los brazos estirados, viéndose enviado hacia atrás a distancia suficiente para no poder contraatacar de inmediato.
Ahora se aproximaba Yi… Y Taisho lo sabía.
-¡Te voy a hacer pagar todo lo que le has hecho a Feng!- Le amenazó la muchacha…
Pero Taisho fue más rápido. Cuando quiso darse cuenta, Yi tenía al enorme tipo delante de ella, sin haberle visto llegar…
-Feng es lo suficientemente mayorcita para tomar sus propias decisiones- le aclaró a la joven…
Yi no tuvo opción de replicar. Taisho le asestó un potente golpe lateral con el canto de la mano en la boca del estómago, haciendo que se desplomara al suelo casi sin sentido.
-¡¡Yi!!- Exclamó Gavin desde atrás, sin poder hacer nada por ella…
Entonces un objeto golpeó de forma inesperada en la amplia espalda del General. Este, extrañado, al ver uno de los diversos cascos que adornaban la sala rodando por el suelo, ya pensaba que se trataba del gordito de antes…
-¿Mmh?- Se giró, con cara de pocos amigos…
No se lo esperaba. Era aquella chica que se mantenía apartada de la lucha… hasta ahora.
Era Xin. Gavin la divisó, alarmado.
-“Oh no”- el joven sabía que no llegaría a tiempo… pero tenía que intentarlo…
En el rostro duro -y ensombrecido- del General apareció una inquietante sonrisa; Xin, temblando, aunque con ojos desafiantes, no podía evitar que los pies se le movieran hacia atrás mientras aquel monstruo se le acercaba…
-Lo siento, niña. Pero estoy harto de que me deis la lata… Y veo que solo hay una manera de acabar con esto- sentenció.
Alzó el puño a un lado, tomándose su tiempo para preparar el golpe que, sin duda, pretendía asestar a una Xin indefensa que no tenía ninguna posibilidad…
Cuando el gigante apretó el puño, Xin cerró los ojos.
-¡No, Xiiin!- Emergió de pronto Huei…
Como a cámara lenta, Xin contempló con estupor cómo el gran puño que inicialmente iba dirigido a ella, se estrellaba contra la cabeza de Huei, el cual había renunciado a defenderse por cubrirla… Taisho, abrió más los ojos, a punto de maldecir…
Gavin abrió mucho los ojos y la boca, consternado. Xin veía impotente cómo Huei caía como un saco hacia delante; la joven se afanó en sujetarle, cayéndole entre los brazos y quedando apoyado sobre su cuerpo como si la estuviera abrazando… Estaba inconsciente.
Entonces Taisho escuchó claramente unos pasos que se aproximaban corriendo…
-¡Ahora verás!- Llegaba Yun, luchando por no desfallecer y sintiendo cómo estaba realizando el último esfuerzo…
Taisho no se movía; permanecía atento y aparentemente tranquilo… Ya había visto que aquel saltarín no estaba en plena forma.
Yun saltó y se dirigía hacia el General con una patada aérea… Pero no pudo hacer nada para evitar que el rápido pie de Taisho pasara casi rozando su pierna y le alcanzara con la extensa planta en la barriga, provocando que el -en comparación- pequeño cuerpo del joven se contorsionara hacia delante, al tiempo que Yun abría los ojos de forma desmesurada y expulsaba gotas de saliva por la boca hinchada…
-¡Yun!- Gavin no soportaba ver cómo sus amigos eran vencidos uno tras otro… pero, por alguna razón, se encontraba como paralizado…
Observó cómo Yun trataba de levantarse; pero caía una y otra vez, ya sin fuerzas para continuar… Quedó tendido boca arriba respirando agitadamente. Yi también trataba de moverse, al menos de abrir los ojos… sin conseguirlo.
En aquella enorme sala, ya solo quedaban en pie Gavin y el propio Taisho.
-Muy bien. Ya solo quedas tú pipiolo- le dijo el General, en tono decididamente burlón, cruzando los fornidos brazos.
Gavin, que contemplaba con impotencia a sus amigos caídos, devolvió su atención a aquel canalla que le estaba hablando. Volvió en sí, sacudiéndose cualquier pensamiento atenazante, y apretó los dientes de rabia, mirándolo con los ojos llenos de furia. Esto a Taisho no le hizo ninguna gracia…
-Deberías mostrar un poco de respeto, muchacho. No olvides que yo soy la máxima autoridad aquí…- reivindicó.
Pero Gavin estaba demasiado enfadado para aquello; sin contestar, se puso en guardia, muy serio.
Taisho, también dejó de “bromear”. Descruzó los brazos y se preparó, notando la belicosidad de aquel joven que tenía delante… Gavin estaba tan concentrado en su enemigo que este llegó a sentir una ligera inquietud…
Los pies de Gavin “despegaron” del suelo hacia delante. Taisho no tardó en adoptar la pose de guardia que sabía perfectamente que -ahora sí- necesitaría; tal vez le costaría algo más de lo normal, pero no debía haber problema en detener un nuevo ataque de aquel muchacho, en realidad, mucho más endeble que él mismo…
Pero Taisho no se esperaba lo que sucedió a continuación.
El tipo corpulento volvió a extender los brazos con el fin de contener cualquier nuevo intento de alcanzarle… pero Gavin hizo algo que decidió en el último momento: justo antes de lanzarle un nuevo puño -y viendo que, lo más probable, era que se lo detuviese- cambió de estrategia y paso deslizando por debajo de los gigantes brazos extendidos del General… cuando este se dio cuenta, dirigió una mirada de alerta hacia abajo; pero ya era tarde… Gavin, con toda la potencia de la que sus piernas eran capaces -y apretando las mandíbulas ante lo que le esperaba-, saltó hacia arriba, estrellando su propia cabeza contra el mentón expuesto de Taisho…
-¡¡Uuuuuurgh!!- Se lamentaba el enorme individuo, echándose hacia atrás aún con la cabeza mirando involuntariamente hacia arriba, con los ojos camino de salírsele de las órbitas…
Gavin tocó con los pies en el suelo casi de inmediato, notando un terrible dolor de cabeza… Aunque satisfecho por el resultado…
Yi, ligeramente incorporada en el suelo, sonreía -con esfuerzo- por las dificultades por las que estaba pasando aquel maldito gracias a su amigo… Xin, que lo había visto también, devolvió su atención de inmediato a Huei, que estaba sin conocimiento en aquellos momentos…
-Ugh… ugh…- Se dolía, frotándose la barbilla el tipo enorme, con el rostro tenso y furioso…
Gavin, que se terminaba de quitar las manos de la cabeza, recuperaba su posición de guardia; tenía la tentación de volver a sujetarse la testa, que le hacía un daño espantoso… El General -aparentemente recuperado- se dirigió a él, tratando de mantener la calma…
-Te ha salido bien, mocoso… Pero me has hecho enfadar… mucho…- Le advertía…
Gavin mantenía la guardia; callado y muy serio. Esto puso de los nervios a Taisho…
-¡Maldito seas, insecto! ¡¡Voy a aplastarte!!- Rugió por toda la sala mientras saltaba hacia adelante con ambos puños entrelazados sobre su cabeza… dispuesto, efectivamente, a aplastarle…
Gavin -que no perdía la calma- saltó hacia atrás, evitando el salvaje impacto de aquellos dos puños descomunales hechos uno contra el suelo, con los consiguientes destrozos del entarimado de madera… Cuando aún saltaban las astillas, Gavin se sitúo -a una velocidad que impresionó a Taisho- casi a su lado, preparándose para lanzarle una patada circular…
Taisho la detuvo a tiempo; pero no podía imaginarse que aquel golpe, en apariencia inofensivo, estuviera a punto de desequilibrarle… y le hiciera tanto daño… Sin perder un momento, el gigante le lanzó un puño a todo su cuerpo en general…
-¡Hop!- Exclamó Gavin al tiempo que saltaba otra vez y se encaramaba sorpresivamente sobre la mano cerrada del General…
Antes de que este tuviera tiempo de reaccionar, Gavin corrió sobre el brazo de su enemigo hasta llegar a la altura suficiente para asestarle un fortísimo golpe de puño en el centro de la cara… mientras Taisho se desplazaba hacia atrás, trastabillando, Gavin botaba hacia el piso…
El General se llevaba una mano a la nariz de inmediato: sangre. A medida que apretaba la mano manchada, en un puño -tan fuerte que estaba comenzando a herírsela-, su rostro se iba desencajando por momentos… los dientes ya no los podía apretar más…
-Voy… a matarte…- Le decía, con la voz temblándole…
Pero Gavin no le tenía ningún miedo. Tan solo se afianzó en su ya de por si sólida posición…
Así permanecieron durante unos instantes… uno frente al otro… Yi no perdía detalle… Y Xin -ahora que veía que Huei parecía descansar plácidamente- ya prestaba más atención al desarrollo del combate…
-Ahora verás lo que pasa… cuando le faltas al respeto al general…- Le “preparaba”…
Gavin hizo un gesto -apretando los dientes- de desdén. Su atención se centraba únicamente en acabar con aquel malnacido…
Por una rendija de alguna ventana ligeramente abierta, entró de pronto una brisa que agitó las llamas de las velas repartidas por las paredes de la sala…
Taisho se abalanzó sobre Gavin.
Este, que le veía venir, estaba atento a cualquier movimiento que fuese a ejecutar su oponente… no lo pillaría desprevenido…
De pronto el General comenzó a “descender” y dirigió una patada rápida, con la punta del pie, hacia donde estaba situado Gavin…
Este, que había estado atento al rápido movimiento, saltó en el momento justo, en el preciso momento que el pie de Taisho se “clavaba” en el suelo…
Taisho sonrió. Ahora le tenía donde buscaba…
El General le lanzó un puño, acto seguido, que le hubiera alcanzado de lleno si Gavin no hubiese cruzado los brazos delante con fuerza, absorbiendo parte del impacto, aunque yéndose disparado hacia atrás…
Gavin consiguió detener la inercia que llevaba apoyándose en ambos pies -uno más adelantado que otro- nada más tocar el suelo…
Pero algo había pasado. Taisho, antes delante de él, ya no estaba. No tuvo tiempo de reaccionar cuando se dio cuenta demasiado tarde que -de alguna manera- lo tenía detrás…
El General, sonriendo maléficamente, hizo descender su puño como una maza hacia la cabeza de Gavin… lo aplastaría…
Pero Gavin, aunque no lo veía, notaba por donde venía el ataque y alzó ambos brazos, usando toda la fuerza de la que era capaz para contener el inminente golpe…
El choque fue desmesurado. Gavin sintió como sus pies se hundieron en el suelo que, a su vez, se quebró por el súbito peso acumulado. Se encontraba en aquellos momentos sosteniendo a duras penas, de espaldas, el voluminoso puño que pugnaba por clavarle en la tierra hasta el fondo… Gavin apretaba los dientes y el sudor le caía por la cara debido al esfuerzo… los codos se le flexionaban de forma inevitable… Taisho, en cambio, observaba con satisfacción cómo le tenía a su merced… Entonces decidió que era el momento de hundirle el pie en su quebradiza espalda.
Pero Gavin -como si hubiera adivinado sus intenciones-, haciendo un sobreesfuerzo tremendo, consiguió levantar durante un instante el puño de su adversario; el tiempo suficiente para poder zafarse y apartarse a un lado… Taisho, al que aquello lo había pillado de improvisto, continuaba ejerciendo presión hacia abajo… pero allí ya no había nada…
Gavin aprovechó aquel momento de desestabilización para saltar y propinarle un puñetazo con todas sus ganas con el puño que tenía más cerca…
Como a cámara lenta, el enorme cuerpo de Taisho se separaba del suelo, hacia un lado, mientras los ojos de este se abrían de par en par, sin poder explicarse aún que demonios estaba pasando…
Trató de recuperar -no sin esfuerzo- la verticalidad y se puso a buscar frenéticamente con la mirada a aquel niñato insolente…
Pero no lo encontraba.
-¡Estoy aquí!- Exclamó la voz de Gavin a su espalda.
Taisho se giró de inmediato y Gavin apareció como un proyectil, hundiéndole el pie de la pierna estirada en el estómago…
Al General casi se le salen los ojos de las órbitas, a la vez que se veía arrastrado hacia atrás, erosionando sin remedio el maltrecho piso… Gavin tocaba el suelo de nuevo, quedando de pie, ligeramente ladeado, sin apartar en ningún momento la vista de su objetivo alcanzado y que ahora se alejaba…
Contra todo pronóstico, Taisho quedó en cuclillas, llevándose una mano a la zona dolorida, mientras trataba de comprender cómo aquello había sido posible…
Yi estaba anonadada. Xin también. Gavin estaba lleno de confianza… y preparado para el siguiente asalto. Taisho dejó de temblar y de apretar las mandíbulas. Había tomado una determinación.
Se irguió. En apariencia, rehecho.
-Hasta aquí hemos llegado. No volveré a subestimarte jamás- le aseguró.
Y sin dejar de mirarle, desenvainó su gran sable…

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