6 WARRIORS
Gavin contra Taisho.
Taisho mantenía una sonrisa -más semejante a una mueca-,
pero no estaba para nada contento… No quería aceptar que aquellos jovenzuelos
eran más peligrosos de lo que le gustaría reconocer… Gavin, con su sable; Yi,
con su espada; Huei, con su arma; y Yun, con la fuerza de sus piernas… Los
cuatro estaban preparados y dispuestos a enfrentarse contra el mismísimo
General del Distrito Este de Changshia; de todos conocido por el temor que
infundía…
El General no estaba dispuesto a permitir que aquello
acabara allí… ni de esa manera.
-¡¡Vamos!! ¡Venid aquí!- Vociferaba, con la evidente
intención de intimidarles…- ¿O es que tenéis miedo de correr la misma suerte
que vuestros compañeros aquella noche…?-
Dijo esto último disminuyendo el volumen de voz, sibilínamente…
Consiguió lo que buscaba. Tocó algo en el interior de los cuatro jóvenes que los hizo
reaccionar al instante… Como si se hubieran puesto de acuerdo, Gavin, Huei y Yi
guardaron sus armas… preferían encargarse
con sus propias manos…
-¡Maldito!- Aulló Gavin, siendo el primero en lanzarse al
ataque – terminando de guardar su sable- con un nuevo golpe de puño…
Pero en aquella ocasión Taisho no se confiaría tanto… Le
esperó, manteniendo la guardia, hasta que tenía a aquel joven impetuoso encima…
El puño de Gavin -más potente que antes, como comprobó el
General- dio en la defensa que este estaba haciendo colocando ambos brazos en
cruz; el saber que si no hubiera puesto todo el cuerpo en tensión, “tal vez”,
le hubiese desplazado hacia atrás, le molestó
lo suficiente como para no esperar un segundo para golpearle él mismo con su
extenso puño, en aquel blanco fácil… Gavin consiguió detenerlo poniendo las dos
manos delante a tiempo, con los brazos estirados, viéndose enviado hacia atrás
a distancia suficiente para no poder contraatacar de inmediato.
Ahora se aproximaba Yi… Y Taisho lo sabía.
-¡Te voy a hacer pagar todo lo que le has hecho a Feng!- Le
amenazó la muchacha…
Pero Taisho fue más rápido. Cuando quiso darse cuenta, Yi
tenía al enorme tipo delante de ella, sin haberle visto llegar…
-Feng es lo suficientemente mayorcita para tomar sus propias
decisiones- le aclaró a la joven…
Yi no tuvo opción de replicar. Taisho le asestó un potente
golpe lateral con el canto de la mano en la boca del estómago, haciendo que se
desplomara al suelo casi sin sentido.
-¡¡Yi!!- Exclamó Gavin desde atrás, sin poder hacer nada por
ella…
Entonces un objeto golpeó de forma inesperada en la amplia
espalda del General. Este, extrañado, al ver uno de los diversos cascos que
adornaban la sala rodando por el suelo, ya pensaba que se trataba del gordito de antes…
-¿Mmh?- Se giró, con cara de pocos amigos…
No se lo esperaba. Era aquella chica que se mantenía apartada
de la lucha… hasta ahora.
Era Xin. Gavin la divisó, alarmado.
-“Oh no”- el joven sabía que no llegaría a tiempo… pero
tenía que intentarlo…
En el rostro duro -y ensombrecido- del General apareció una
inquietante sonrisa; Xin, temblando, aunque con ojos desafiantes, no podía
evitar que los pies se le movieran hacia atrás mientras aquel monstruo se le
acercaba…
-Lo siento, niña. Pero estoy harto de que me deis la lata… Y
veo que solo hay una manera de acabar con esto- sentenció.
Alzó el puño a un lado, tomándose su tiempo para preparar el
golpe que, sin duda, pretendía asestar a una Xin indefensa que no tenía ninguna
posibilidad…
Cuando el gigante apretó el puño, Xin cerró los ojos.
-¡No, Xiiin!- Emergió
de pronto Huei…
Como a cámara lenta, Xin contempló con estupor cómo el gran
puño que inicialmente iba dirigido a ella, se estrellaba contra la cabeza de
Huei, el cual había renunciado a defenderse por cubrirla… Taisho, abrió más los
ojos, a punto de maldecir…
Gavin abrió mucho los ojos y la boca, consternado. Xin veía
impotente cómo Huei caía como un saco hacia delante; la joven se afanó en
sujetarle, cayéndole entre los brazos y quedando apoyado sobre su cuerpo como
si la estuviera abrazando… Estaba inconsciente.
Entonces Taisho escuchó claramente unos pasos que se
aproximaban corriendo…
-¡Ahora verás!- Llegaba Yun, luchando por no desfallecer y
sintiendo cómo estaba realizando el último esfuerzo…
Taisho no se movía; permanecía atento y aparentemente
tranquilo… Ya había visto que aquel saltarín
no estaba en plena forma.
Yun saltó y se dirigía hacia el General con una patada aérea…
Pero no pudo hacer nada para evitar que el rápido pie de Taisho pasara casi
rozando su pierna y le alcanzara con la extensa planta en la barriga,
provocando que el -en comparación- pequeño cuerpo del joven se contorsionara
hacia delante, al tiempo que Yun abría los ojos de forma desmesurada y
expulsaba gotas de saliva por la boca hinchada…
-¡Yun!- Gavin no soportaba ver cómo sus amigos eran vencidos
uno tras otro… pero, por alguna razón, se encontraba como paralizado…
Observó cómo Yun trataba de levantarse; pero caía una y otra
vez, ya sin fuerzas para continuar… Quedó tendido boca arriba respirando
agitadamente. Yi también trataba de moverse, al menos de abrir los ojos… sin
conseguirlo.
En aquella enorme sala, ya solo quedaban en pie Gavin y el
propio Taisho.
-Muy bien. Ya solo quedas tú pipiolo- le dijo el General, en tono decididamente burlón, cruzando
los fornidos brazos.
Gavin, que contemplaba con impotencia a sus amigos caídos,
devolvió su atención a aquel canalla que le estaba hablando. Volvió en sí,
sacudiéndose cualquier pensamiento atenazante, y apretó los dientes de rabia,
mirándolo con los ojos llenos de furia. Esto a Taisho no le hizo ninguna
gracia…
-Deberías mostrar un poco de respeto, muchacho. No olvides
que yo soy la máxima autoridad aquí…-
reivindicó.
Pero Gavin estaba demasiado enfadado para aquello; sin
contestar, se puso en guardia, muy serio.
Taisho, también dejó de “bromear”. Descruzó los brazos y se
preparó, notando la belicosidad de aquel joven que tenía delante… Gavin estaba
tan concentrado en su enemigo que este llegó a sentir una ligera inquietud…
Los pies de Gavin “despegaron” del suelo hacia delante.
Taisho no tardó en adoptar la pose de guardia que sabía perfectamente que -ahora
sí- necesitaría; tal vez le costaría algo más de lo normal, pero no debía haber
problema en detener un nuevo ataque de aquel muchacho, en realidad, mucho más
endeble que él mismo…
Pero Taisho no se esperaba lo que sucedió a continuación.
El tipo corpulento volvió a extender los brazos con el fin
de contener cualquier nuevo intento de alcanzarle… pero Gavin hizo algo que
decidió en el último momento: justo antes de lanzarle un nuevo puño -y viendo
que, lo más probable, era que se lo detuviese- cambió de estrategia y paso
deslizando por debajo de los gigantes brazos extendidos del General… cuando
este se dio cuenta, dirigió una mirada de alerta hacia abajo; pero ya era
tarde… Gavin, con toda la potencia de la que sus piernas eran capaces -y apretando
las mandíbulas ante lo que le esperaba-, saltó hacia arriba, estrellando su
propia cabeza contra el mentón expuesto de Taisho…
-¡¡Uuuuuurgh!!- Se lamentaba el enorme individuo, echándose
hacia atrás aún con la cabeza mirando involuntariamente hacia arriba, con los
ojos camino de salírsele de las órbitas…
Gavin tocó con los pies en el suelo casi de inmediato,
notando un terrible dolor de cabeza… Aunque satisfecho por el resultado…
Yi, ligeramente incorporada en el suelo, sonreía -con
esfuerzo- por las dificultades por las que estaba pasando aquel maldito gracias
a su amigo… Xin, que lo había visto también, devolvió su atención de inmediato
a Huei, que estaba sin conocimiento en aquellos momentos…
-Ugh… ugh…- Se dolía, frotándose la barbilla el tipo enorme,
con el rostro tenso y furioso…
Gavin, que se terminaba de quitar las manos de la cabeza, recuperaba
su posición de guardia; tenía la tentación de volver a sujetarse la testa, que le hacía un daño espantoso…
El General -aparentemente recuperado-
se dirigió a él, tratando de mantener la calma…
-Te ha salido bien, mocoso… Pero me has hecho enfadar…
mucho…- Le advertía…
Gavin mantenía la guardia; callado y muy serio. Esto puso de
los nervios a Taisho…
-¡Maldito seas, insecto! ¡¡Voy a aplastarte!!- Rugió por
toda la sala mientras saltaba hacia adelante con ambos puños entrelazados sobre
su cabeza… dispuesto, efectivamente, a aplastarle…
Gavin -que no perdía la calma- saltó hacia atrás, evitando
el salvaje impacto de aquellos dos puños descomunales hechos uno contra el
suelo, con los consiguientes destrozos del entarimado de madera… Cuando aún
saltaban las astillas, Gavin se sitúo -a una velocidad que impresionó a Taisho-
casi a su lado, preparándose para lanzarle una patada circular…
Taisho la detuvo a tiempo; pero no podía imaginarse que
aquel golpe, en apariencia inofensivo,
estuviera a punto de desequilibrarle… y le hiciera tanto daño… Sin perder un
momento, el gigante le lanzó un puño a todo su cuerpo en general…
-¡Hop!- Exclamó Gavin al tiempo que saltaba otra vez y se
encaramaba sorpresivamente sobre la mano cerrada del General…
Antes de que este tuviera tiempo de reaccionar, Gavin corrió sobre el brazo de su enemigo
hasta llegar a la altura suficiente para asestarle un fortísimo golpe de puño
en el centro de la cara… mientras Taisho se desplazaba hacia atrás,
trastabillando, Gavin botaba hacia el piso…
El General se llevaba una mano a la nariz de inmediato:
sangre. A medida que apretaba la mano manchada, en un puño -tan fuerte que
estaba comenzando a herírsela-, su rostro se iba desencajando por momentos… los
dientes ya no los podía apretar más…
-Voy… a matarte…- Le decía, con la voz temblándole…
Pero Gavin no le tenía ningún miedo. Tan solo se afianzó en
su ya de por si sólida posición…
Así permanecieron durante unos instantes… uno frente al
otro… Yi no perdía detalle… Y Xin -ahora que veía que Huei parecía descansar
plácidamente- ya prestaba más atención al desarrollo del combate…
-Ahora verás lo que pasa… cuando le faltas al respeto al
general…- Le “preparaba”…
Gavin hizo un gesto -apretando los dientes- de desdén. Su
atención se centraba únicamente en acabar con aquel malnacido…
Por una rendija de alguna ventana ligeramente abierta, entró
de pronto una brisa que agitó las llamas de las velas repartidas por las
paredes de la sala…
Taisho se abalanzó sobre Gavin.
Este, que le veía venir, estaba atento a cualquier
movimiento que fuese a ejecutar su oponente… no lo pillaría desprevenido…
De pronto el General comenzó a “descender” y dirigió una
patada rápida, con la punta del pie, hacia donde estaba situado Gavin…
Este, que había estado atento al rápido movimiento, saltó en
el momento justo, en el preciso momento que el pie de Taisho se “clavaba” en el
suelo…
Taisho sonrió. Ahora le tenía donde buscaba…
El General le lanzó un puño, acto seguido, que le hubiera
alcanzado de lleno si Gavin no hubiese cruzado los brazos delante con fuerza,
absorbiendo parte del impacto, aunque yéndose disparado hacia atrás…
Gavin consiguió detener la inercia que llevaba apoyándose en
ambos pies -uno más adelantado que otro- nada más tocar el suelo…
Pero algo había pasado. Taisho, antes delante de él, ya no
estaba. No tuvo tiempo de reaccionar cuando se dio cuenta demasiado tarde que
-de alguna manera- lo tenía detrás…
El General, sonriendo maléficamente, hizo descender su puño
como una maza hacia la cabeza de Gavin… lo aplastaría…
Pero Gavin, aunque no lo veía, notaba por donde venía el
ataque y alzó ambos brazos, usando toda la fuerza de la que era capaz para
contener el inminente golpe…
El choque fue desmesurado. Gavin sintió como sus pies se
hundieron en el suelo que, a su vez, se quebró por el súbito peso acumulado. Se
encontraba en aquellos momentos sosteniendo a duras penas, de espaldas, el
voluminoso puño que pugnaba por clavarle en la tierra hasta el fondo… Gavin
apretaba los dientes y el sudor le caía por la cara debido al esfuerzo… los
codos se le flexionaban de forma inevitable… Taisho, en cambio, observaba con
satisfacción cómo le tenía a su merced… Entonces decidió que era el momento de
hundirle el pie en su quebradiza espalda.
Pero Gavin -como si hubiera adivinado sus intenciones-,
haciendo un sobreesfuerzo tremendo, consiguió levantar durante un instante el
puño de su adversario; el tiempo suficiente para poder zafarse y apartarse a un
lado… Taisho, al que aquello lo había pillado de improvisto, continuaba
ejerciendo presión hacia abajo… pero allí ya no había nada…
Gavin aprovechó aquel momento de desestabilización para
saltar y propinarle un puñetazo con todas sus ganas con el puño que tenía más
cerca…
Como a cámara lenta, el enorme cuerpo de Taisho se separaba
del suelo, hacia un lado, mientras los ojos de este se abrían de par en par,
sin poder explicarse aún que demonios estaba pasando…
Trató de recuperar -no sin esfuerzo- la verticalidad y se
puso a buscar frenéticamente con la mirada a aquel niñato insolente…
Pero no lo encontraba.
-¡Estoy aquí!- Exclamó la voz de Gavin a su espalda.
Taisho se giró de inmediato y Gavin apareció como un
proyectil, hundiéndole el pie de la pierna estirada en el estómago…
Al General casi se le salen los ojos de las órbitas, a la
vez que se veía arrastrado hacia atrás, erosionando sin remedio el maltrecho piso…
Gavin tocaba el suelo de nuevo, quedando de pie, ligeramente ladeado, sin
apartar en ningún momento la vista de su objetivo alcanzado y que ahora se
alejaba…
Contra todo pronóstico, Taisho quedó en cuclillas,
llevándose una mano a la zona dolorida, mientras trataba de comprender cómo aquello había sido posible…
Yi estaba anonadada. Xin también. Gavin estaba lleno de
confianza… y preparado para el siguiente asalto. Taisho dejó de temblar y de
apretar las mandíbulas. Había tomado una determinación.
Se irguió. En apariencia, rehecho.
-Hasta aquí hemos llegado. No volveré a subestimarte jamás- le
aseguró.
Y sin dejar de mirarle, desenvainó su gran sable…
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