lunes, 7 de octubre de 2013

6 Warriors - Capítulo 23

6 WARRIORS

Yi contra Feng.


Al verla, ninguno supo qué decir…
-Feng…- Intentó decir Gavin.
La soldado, completamente ataviada con su armadura y con la mano puesta sobre la empuñadura de su espada, aún en la vaina, los miraba con expresión severa…
-¡¿Qué habéis venido a hacer aquí?!- Exigió saber.
La manera en que habló, los impresionó por su dureza; incluso a Han, que no la había visto así antes… Y hacia este se dirigía la furibunda mirada de la temible soldado…
-¡Eres un irresponsable! Primero desertas… ¡y luego les traes hasta aquí!- Le recriminó…
Aquí, Yun dio un paso al frente y se dirigió a Feng.
-Nadie nos ha traído hasta aquí… Tus compañeros se han llevado a alguien que conoces muy bien: a Xin- utilizaba las palabras como armas aturdidoras…
Y, en parte, consiguieron su objetivo: Feng estaba, si cabía, más furiosa…
-¡Os lo advierto! ¡Iros de aquí y que no os vuelva a ver!- Les advirtió, por última vez…
Pero ninguno de sus antiguos compañeros (Bo incluido) estaba dispuesto a marcharse…
Ahora fue Yi la que avanzó, también con la mano apoyada en la empuñadura de la espada que llevaba sujeta a un lado de la cintura…
-¿Y qué harás si te decimos que no?- La desafió.
Entonces Feng, cegada por la furia, desenvainó la espada de una vez… Al terminar de disiparse el sonido metálico provocado por la hoja del arma al deslizarse fuera de su vaina, la soldado señaló con la punta de la misma al corazón de Yi…
-No tendré más remedio que mataros.

En la sala de audiencias, la mayor parte de los soldados se había quedado para pasar el resto del tiempo libre que les quedaba antes de regresar a sus puestos… El General ya hacía rato que había vuelto a la sala de al lado; seguido por su sumiso consejero… Wai se encontraba sentado en un banco, sosteniéndose la cara con un puño cerrado y las piernas cruzadas, apoyado contra el respaldo; y, no sabía por qué, pensaba en aquel con evidente desprecio…
Pronto sus pensamientos fueron interrumpidos por uno de los soldados que solían servirle
-¡Señor! ¡Señor…!- El soldado, un chaval de no más de veinte años, llegaba corriendo, casi atolondradamente…
Wai, como de costumbre, se sintió molesto ante aquel tipo de insistencias que, la mayoría de las veces, no tenían razón de ser…
-¿Qué ocurre?- Dijo, casi arrastrando las palabras de hastío…
El soldado trataba de recuperarse, aún jadeando mientras se cuadraba con esfuerzo ante su superior…
-En las puertas… El traidor… Ha venido…- No encontraba la manera de expresar la información…
Estaba claro que, esta vez, sí era algo que valía la pena, pensó Wai, apoyando las manos en el banco y los pies en el suelo… Sonreía lleno de satisfacción…
El plan había dado resultado.
-Hay algo más, señor…- Recordó al pronto el despistado soldado.
Wai le dirigió una mirada de curiosidad.
-¿Qué más?- Inquirió…

-¡Feng, ¿qué haces!?- Exclamó Yun, cerrando el puño…
Han no decía nada, aunque no podía evitar cierta expresión de sorpresa… Bo no entendía lo que pasaba; le costaba creer que aquella chica hubiera sido alguna vez amiga de sus compañeros… A Huei no le extrañaba demasiado verla así ahora; ya había visto esta parte de ella en alguna ocasión en el pasado… Pero no le perdonaba que no hiciera nada por ayudar a Xin…
Gavin miraba alternativamente a Feng y a Yi… parecía que estuvieran a punto de enfrentarse… De hecho, ya lo estaban haciendo con la mirada…
-Yi. ¿Estás pensando…?- No se atrevió a terminar la pregunta…
La joven no le miró.
-¿No lo ves, Gavin? No hay nada que hacer… Por lo menos no por las buenas- sentenció Yi.
Entonces Gavin volvió a dirigir la mirada hacia Feng, que aún sostenía la espada en alto apuntando a Yi… Efectivamente, Gavin no vio en los ojos de su antigua compañera que fuera a dar marcha atrás… La verdad era que ya no la conocía…
Ahora Feng estaba dando muestras de impacientarse.
-Ya basta…- Dijo entre dientes, intentando controlarse…
Yi sabía que había llegado el momento. Desenvainó su espada…
-Chicos, necesitaremos espacio…- Les dijo a sus compañeros, situados no mucho más atrás…
Estos, la mayoría con resignación, lentamente se fueron apartando, quedando las dos jóvenes frente a frente, espada en mano…
-No sé qué te ha ocurrido en todo este tiempo, Feng… Pero estás interponiéndote en nuestro camino- la advirtió Yi.
Feng, por primera vez, pareció estar a punto de sonreír… Pero su mirada volvió a cambiar de inmediato.
-¿Qué sabrás tú?- Le dijo, con una voz casi siniestra…
Pasaron varios segundos sin que ninguna de las dos tomase la iniciativa. Cada una estaba estudiando la postura de la otra… aunque ninguna de las dos había adoptado aún postura de combate alguna… Los demás observaban con atención, conteniendo el aliento…
De pronto, una leve ráfaga de aire se levantó, haciendo volar algunas hojas y recordándoles a todos que estaba atardeciendo; y acercándose el fin del verano…
Feng decidió que no podía esperar más.
-¡¡Fuera!!- Exclamó mientras se lanzaba hacia Yi, llevando la espada atrás para atacarla oblicuamente…
Yi se preparó de inmediato, levantando el arma y llevando la otra mano en posición relajada por encima de su cabeza… La visión de Feng, con aquella mirada y la armadura que portaba, era bastante imponente…
-“¿Cómo puede ser tan rápida con eso puesto?”- Se preguntaba Yi mientras la veía llegar…
-¡¡Aaaaaaah!!- Aulló Feng justo antes de atacar brutalmente de la manera que venía anunciando…
Yi, en un momento determinado, pensó en apartarse… Pero decidió arriesgarse… Afianzó su posición y se dispuso a detener el tajo oblicuo de Feng…
El sonido de las espadas de metal chocando resonó en los alrededores, haciendo que algunos pájaros de un árbol cercano emprendieran súbitamente el vuelo…
Todos estaban viendo con mucha atención la escena que tenían delante; especialmente Han, que tenía los ojos muy abiertos por la sorpresa…
Yi resistía, con ambas manos sujetando la empuñadura de su espada, el filo del arma de Feng, que hacía fuerza hacia abajo, apretando los dientes y reflejándose el esfuerzo en su rostro… En la cara de Yi también comenzó a evidenciarse cada vez más el esfuerzo que estaba realizando para contener la tremenda fuerza de la soldado… le resbalaba el sudor por la frente…
Finalmente, Yi consiguió zafarse de Feng empujando la espada de esta de un impulso y arrastrando por consiguiente su brazo protegido… Pero Feng detuvo la inercia de su extremidad y volvió a atacar con el mismo brazo que sujetaba, con más fuerza, su espada… esta vez de forma horizontal… Pero Yi estuvo atenta y saltó rápida y ágilmente, flexionando ambas rodillas en el aire y quedando los pies hacia abajo, evitando la espada de Feng, que trazó un tajo horizontal el cual pareció despedir una luz azulada en la iluminación atenuada de aquellas horas…
Los demás prestaban máxima atención al desarrollo del combate.
Al llegar Yi al suelo, Feng mostró una vez más lo increíblemente rápida que era aún portando aquella pesada armadura: salió corriendo hacia aquella sujetando con ambas manos la empuñadura de la espada y esgrimiéndola verticalmente como si fuera a empujar con la misma… A Yi casi no le dio tiempo de afianzarse en el suelo, flexionando ambas rodillas, una más adelantada que la otra, y presentar su arma ante ella con ambas manos sosteniendo la empuñadura, quedando la espada en forma horizontal a la altura de sus ojos… Un nuevo choque se volvió a producir que resonó de igual modo que antes… E, inmediatamente, Feng continuó corriendo haciendo que Yi tuviera que ir hacia atrás, con grandes dificultades, para contener este nuevo ataque de aquella…
-“¡Oh no!”- Se preocupó Gavin…
Pero, poco a poco, parecía que Yi comenzaba a detener el furioso avance de la soldado… comenzaba a pensar que su arma no resistiría muchas más embestidas como aquella… Así que decidió improvisar.
De un súbito impulso, consiguió separar el arma de Feng de la suya, y empujar levemente a la soldado hacia atrás… Y, sin darle tiempo a reaccionar, Yi le propinó una tremenda patada con la pierna del arma en un lado de la cabeza… provocando que el casco de la soldado saliera volando…
El casco cayó algunos metros más allá; pero Feng ni se había movido aún… Yi terminó de tener ambos pies en el suelo y observó a su contrincante… Parecía conmocionada… temblaba ligeramente bajo aquella armadura… Su expresión, su mirada, eran más de impresión que de dolor… tenía el pelo violeta de la frente revuelto y mojado por el sudor…
Yi observó que ahora Feng sostenía su arma con menos fuerza… Un solo golpe certero bastaría para desarmarla…
Pero Feng se dio cuenta en seguida de las intenciones de Yi y agarró nuevamente con fuerza la empuñadura de su espada, dirigiéndole a esta una mirada asesina…
-Te arrepentirás por esto… Desarmar a un soldado o despojarle de su armadura se castiga con la muerte…- Feng hablaba, amenazante, como ida, como si repitiera unas palabras que le hubieran hecho repetir hasta derramar sangre…
Yi advirtió esto.
-¿Qué te ha pasado Feng…?- Le preguntó en un tono que casi fue de compasión…
Pero aquella compasión le revolvieron las entrañas a la soldado…
-¡¡Calla!! ¡¿Qué crees que me ha pasado?!- La tensión que estaba soportando Feng era cada vez más palpable… y preocupante…
Gavin y Yun no entendían cómo su amiga había podido llegar a esto… A Huei, en aquellos momentos, todo eso le daba igual… no sentía ninguna compasión hacia ella… Si Yi no la apartaba de en medio ya se encargaría él…
-Feng… nosotros somos tus amigos…- Intentó decirle Yi, con el corazón en la mano…
Pero aquellas palabras casi hicieron enloquecer a Feng.
-¡¡¡Cállate ya!!!- Bramó, presa de la furia, al tiempo que se lanzaba como una fiera salvaje hacia Yi, que no tuvo más remedio que prepararse otra vez…
Feng comenzó a atacar indiscriminadamente con su espada a Yi… Pero ahora los golpes no eran tan certeros… aunque sí muy fuertes… Algunos conseguían rasgarle la ropa a la joven guerrera…
En un momento determinado, esta se fijó en la mirada de Feng… parecía estar dominada por la rabia… Aquello no podía seguir así, pensó Yi…
Sin costarle demasiado hallar un hueco en la inexistente defensa de Feng, que solo se preocupaba de atacar y atacar… le dio una potente patada lateral en el centro del pecho…
Feng salió despedida hacia atrás, aunque consiguió permanecer en pie… Se miró la zona donde había recibido el impacto del pie de Yi: la armadura en aquella parte estaba ligeramente abollada… Yi esperaba que Feng tuviera otro arrebato de furia… pero en seguida comprobó que no iba a ser así…
Feng parecía agotada… ahora la armadura parecía pesarle demasiado… y en su mirada, Yi creyó ver el atisbo de la Feng que una vez conocieran… como si pidiera auxilio en aquel rostro descompuesto y ojeroso…

Lei permanecía en su puesto observando. A pesar de la distancia, podía ver y oírlo todo con claridad… No perdía un detalle de aquel enfrentamiento. Entonces algo le llamó la atención…
Miró hacia abajo y vio que una joven, con el cabello rosa, avanzaba deprisa y ocultándose de vez en cuando, en dirección a donde estaba teniendo lugar el combate entre Yi y Feng… Lei frunció el ceño. Lin no se percató de que estaba siendo observada desde arriba…
-“Esta chica…”- Pensó Lei con sobrevenida suspicacia…
Y siguió con la mirada a aquella joven que, de manera experta, seguía avanzando cautelosamente hacia donde tenía lugar la acción…

Feng jadeaba… Yi no podía soportar verla así… Estaba claro que ahora la soldado estaba sufriendo…
-Feng… por favor…- Comenzó a decirle Yi, con cuidado- Solo queremos saber qué es lo que te ha pasado en todo este tiempo para que nos consideres tus enemigos… Y para que niegues a Xin…
Al oír el nombre de Xin, multitud de imágenes y recuerdos asaltaron de pronto la mente de Feng que, durante un segundo, pareció calmarse un poco… Decidió que, al menos, les debía una explicación… Pero después…
Yi se sorprendió al ver que Feng se erguía. Pero no parecía que fuera a atacar de nuevo; por lo menos no por ahora…
Yi, Gavin, Han, Yun, Huei y Bo estaban expectantes ante lo que haría o diría la joven ahora…
Lei, en la distancia, prestó máxima atención. Lin seguía avanzando posiciones…
Feng miró primero a Yi y luego a los demás. Era el momento. La joven soldado se encontraba de pie entre la puerta de entrada del cuartel general y los demás, con el atardecer de fondo y el cielo que se había comenzado a cubrir de nubes… Finalmente, Feng habló.
-Está bien. Os lo contaré todo.

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