6 WARRIORS
El motivo del odio…
El tipo extraño caía a toda velocidad, con las garras extendidas, hacia Yun… Este lo veía venir desde el suelo con los ojos muy abiertos en una expresión de alarma… Podía ver la sonrisa oculta de su enemigo sabiéndose vencedor…
Pero Yun no estaba dispuesto a rendirse. Apoyó rápidamente las manos a ambos lados de su cabeza, tomó impulso con los brazos, y se elevó girando verticalmente en el aire llevando las piernas hacia atrás en el mismo momento que su adversario llegaba al suelo, haciendo salpicar agua en todas direcciones, hundiendo los pies en la tierra húmeda…
Yun apoyó elegantemente los pies en el suelo. El tipo extraño levantó la vista, contrariado; ya no sonreía…
-Me haces perder el tiempo…- Dijo este arrastrando la voz rota.
Yun se puso en guardia. A unos metros de distancia, Han permanecía oculto, en silencio, observando.
El agua se acabó de filtrar en el suelo. El tipo extraño colocó las garras ante él.
-A mi me conocen como “El Desgarrador”; de modo que ya sabes lo que te espera…- Dijo amenazante a Yun, que no se movió ni perdió la concentración.
“El Desgarrador” permaneció quieto unos instantes; parecía concentrarse…
Durante un instante Yun abrió más los ojos al percibir que su adversario se lanzaba corriendo al ataque. Le atacó con una garra, que Yun esquivó, y luego con la otra, que el joven bloqueó usando el brazo contra el antebrazo de su enemigo. Entonces, a gran velocidad, “El Desgarrador” intentó clavar las cuchillas en el cuello de Yun… y este lo evitó inclinándose hacia atrás, flexionando la espalda hasta tal punto que la cabeza quedó totalmente hacia el otro lado. Entonces recuperó la verticalidad de inmediato, permaneciendo agachado, y le lanzó desde abajo un puño a la barbilla que hizo que su contrincante se elevara ligeramente del suelo…
Este, entre sorprendido y aturdido dio unos pasos atrás. La expresión de Han mostraba su sorpresa.
-Ju, ju, ju… Veo que sabes hacer algo más que saltar…- Dijo “El Desgarrador”, intentando disimular su rabia…
Yun permanecía en guardia, sin moverse y sin perder de vista a su adversario. Esta actitud comenzaba a irritar a su enemigo…
Entonces, Yun observó como su contrincante bajaba la guardia y se quedaba quieto. Juntó los pies y estiró totalmente ambos brazos a los lados con las garras extendidas. Yun se preguntaba qué estaría preparando…
Han observaba haciéndose la misma pregunta.
La respuesta no se hizo esperar. “El Desgarrador” comenzó a girar sobre si mismo a creciente velocidad… Al mismo tiempo comenzaba a aproximarse a Yun, aunque aún no muy deprisa; Yun pensaba que le daría tiempo a reaccionar… Pero entonces, cuando le quedaban unos pasos para llegar a la altura del joven, súbitamente aumentó la velocidad de giro y desplazamiento, cosa que no se esperaba Yun, que saltó hacia atrás justo cuando lo tenía encima…
“El desgarrador” dejó de girar. Yun pensó que se había librado por poco… pero vio asombrado como tenía las marcas de una de las garras en la camisa a la altura del vientre. Apenas le había rozado pero notaba la piel herida…
Han tenía los ojos muy abiertos.
Entonces “El Desgarrador” comenzó a girar de nuevo; pero esta vez incrementó la velocidad, con lo que llegó antes a la altura de Yun, que nuevamente se apartó por poco…
Yun comprobó que, aún así, le había alcanzado esta vez en la manga, provocándole unas heridas un poco más profundas… Notaba el dolor.
Han comenzaba a pensar que aquel joven estaba perdido…
Y “El Desgarrador” volvió a girar una vez más. Pero esta vez no se movía del sitio mientras giraba y giraba cada vez a más velocidad…
Yun se preparaba para un ataque que pretendía ser el definitivo…
Han observaba a aquel tipo extraño girar y girar hasta parecer un torbellino…
Y finalmente “El Desgarrador” salió a toda velocidad hacia Yun… Este sabía que no podía permitirse ser alcanzado nuevamente... Y, cuando estaba a punto de alcanzarle, Yun, que había permanecido afianzado en su guardia observando atentamente a su rival, le dio una patada tremenda en el estómago, con lo que el ataque de las garras giratorias quedó anulado…
“El Desgarrador” no se lo podía creer. Han tampoco.
Yun, antes de bajar la pierna, y ante la estupefacción de su rival, le dio múltiples patadas a gran velocidad en diversas partes del tronco; este, aturdido, intentó alcanzarle con una garra aún con suficiente fuerza… pero Yun la esquivó elevándose al cielo a gran altura. Han se sorprendió ante este hecho. “El Desgarrador” miró hacia arriba preparándose con las garras, pero fue deslumbrado por el sol que emergía momentáneamente de entre las nubes, en el punto exacto donde se encontraba Yun, que descendía a toda velocidad con el pie por delante. Yun le alcanzó en la cara con una certera y definitiva patada que hizo que su adversario saliera despedido hacia el suelo, con la mirada perdida, siendo arrastrado… Yun llegó al suelo. “El Desgarrador” había sido derrotado.
Yun se agachó apoyándose en las rodillas mientras recuperaba el aliento.
-Vaya lata me ha dado este…- Dijo mirando hacia su adversario, que yacía inmóvil a unos metros de distancia.
Han se quedó pensativo durante unos instantes y se fue por donde había venido.
En la escuela de artes marciales, Xin intentaba mantenerse ocupada para no pensar en lo preocupada que estaba… Bo permanecía sentado en la escalinata que conducía a la entrada del edificio mirando el cielo, en el cual el sol volvía a quedar cubierto por las nubes… Entonces dirigió su mirada hacia la entrada parapetada.
-Oye, Xin…- Le dijo Bo al oírla pasar cerca.
Xin se detuvo.
-¿Sí?
-Aún no me habéis explicado qué es lo que pasó aquí…- Dijo sin poder ocultar las ganas que tenía de saberlo.
Xin dudó si decirle que luego se lo explicaría y seguir buscando cosas para hacer… o volver al pasado… Se dirigió hacia donde se encontraba Bo y se sentó a su lado.
-Hace dos años, todos nosotros estuvimos en esta misma escuela. Entonces teníamos un maestro. Y éramos muchos más alumnos; todas las habitaciones estaban ocupadas.
Bo escuchaba con atención.
-Pero un día antes de nuestra graduación…- Continuó- …Algo sucedió: uno de los tres ayudantes del maestro llegó corriendo a la escuela; estaba gravemente herido… Antes de morir, consiguió avisar al maestro de que las fuerzas del ejército imperial se dirigían hacia la escuela… Tenían la intención de arrasarla.
Xin se detuvo unos instantes antes de continuar.
-Los alumnos no teníamos ni idea de lo que estaba sucediendo. Uno de los otros dos ayudantes nos dijo que saliéramos por la trampilla secreta y que esperásemos en el bosque… Nos dijo que ellos dos y el maestro llegarían después- a medida que Xin lo relataba las imágenes se dibujaban en la mente de Bo, en la que figuras como sombras se preparaban ante una amenaza que parecía cubrir un cielo ya oscuro de por si…- Así lo hicimos. Todos los alumnos obedecimos y nos dirigimos al bosque; pero esperamos largo tiempo y el maestro y sus dos ayudantes no llegaban… Entonces, oímos desde lo lejos cómo multitud de soldados se dirigían a la escuela. También pudimos escuchar claramente como golpeaban la puerta principal con fuerza…
Xin recordaba claramente como Gavin, Huei y Yun mostraban claramente su intención de ir a ver qué estaba ocurriendo… y enfrentarse a los soldados si era necesario… También recordaba como Yi se había aproximado a ellos, esperando lo que fueran a hacer para hacer lo propio… Ella, sin embargo, estaba paralizada por el miedo; y Feng estaba a su lado rodeándola con los brazos para intentar transmitirle seguridad mientras miraba con preocupación y rabia hacia la dirección de donde provenían los golpes… Feng también estaba dispuesta a ir para actuar…
-…Y entonces los golpes se detuvieron. Pasaron largos minutos… hasta que oímos como los soldados se acercaban al bosque. Algunos gritaban que no debía quedar nadie vivo… que debíamos reunirnos con nuestro maestro…
Bo abrió mucho los ojos. A Xin se le humedecieron los ojos y parecía que no podría seguir… pero aún con voz temblorosa continuó.
-Pese a que no todos estaban dispuestos a huir, sabíamos que debíamos irnos de allí en seguida… y entonces las flechas comenzaron a llegar silbando a través de los árboles, en la oscuridad de la noche. Muchos murieron allí. Los que sobrevivimos nos habíamos separado…- Recordaba con amargura el momento en que perdió de vista a Feng- En realidad, no sé exactamente cuantos sobrevivimos…
Bo permaneció en silencio; estaba consternado. Xin se levantó, se pasó el dorso de la mano por los ojos y se dirigió hacia el interior de la escuela.
En un callejón, con la pared a su espalda, el hipnotizador se encontraba ante Huei y Gavin, que le habían dado caza… El primero sonrió de forma nerviosa sin cambiar su expresión.
-Tengo curiosidad por saber cómo es que ambos estáis con vida…- Quiso saber.
Huei se adelantó.
-Quizá es que eres un hipnotizador de pacotilla- le espetó.
El joven del pelo gris se puso serio.
-Eso es imposible- dijo tajantemente- Te aseguro que me esmeré contigo…
Ya tenían la confesión.
-¿Y se puede saber para qué todo esto?- Preguntó Gavin.
El hipnotizador volvió a sonreír; ahora de forma ligeramente burlona…
-¿De qué sirve explicaros nada, si no tenéis ni idea de nada?- Dijo sin apenas ocultar un deje de amargura.
Gavin no entendió nada. Huei no quiso entender nada…
-Me dan igual tus motivos. Ahora pagarás por utilizarme- dijo Huei, amenazante, al tiempo que daba un paso…
El joven del pelo gris tuvo la intención de retroceder… pero se dio cuenta de que no podía escapar.
-¿Y será dos contra uno?- Intentó ganar tiempo…
Huei pareció recordar que Gavin también estaba allí.
-Él no intervendrá. Yo me encargaré de ti…- Cada vez se mostraba más impaciente…
-¡Ey! ¡¿Cómo que yo no intervendré?! ¡Este tío también me ha perjudicado a mí! ¡Y eso que no le he visto en mi vida…!- Protestó Gavin.
Las últimas palabras de Gavin enfurecieron al hipnotizador.
-¡¿Cómo que no me has visto en mi vida?! ¡Yo fui con vosotros a la escuela Heilong!- Parecía crecido por la furia…
-¿Ah, sí?- Gavin, extrañado, intentó recordar en vano.
El hipnotizador pareció enfurecerse más si cabía…
-¡¿Veis a lo que me refiero?! ¡Yo siempre he pasado desapercibido! ¡Pero vosotros no sabéis lo que es eso! ¡¿Acaso recordáis mi nombre?!- Gritaba.
Huei no cambiaba de expresión mientras permanecía en silencio.
-Ya te he dicho que no me acuerdo de ti…- Le recordó Gavin.
Cada vez que Gavin abría la boca, el joven del pelo gris se enfurecía más…
-¡Uaaaa! ¡Claro que no lo recordáis! ¡Ni lo sabéis siquiera! ¡Mi nombre es Heshen!
Gavin y Huei no dijeron nada ni cambiaron la expresión. Heshen comprobó exasperado como, ni lo recordaban, ni les importaba…
Entonces, a Heshen le llegó a la mente el recuerdo de cómo, tiempo atrás, había visto cómo Yi miraba a Gavin mientras este hacía una prueba en la escuela Heilong ante el maestro, sus ayudantes y el resto de alumnos… Su odio se volvió prácticamente insoportable…
Huei dio un paso más; ya se encontraba delante de Heshen.
-Deja de lamentarte. Eres patético- le dijo duramente.
Ante la sorpresa de Huei, Heshen sonrió de forma maliciosa…
-Has vuelto a caer en la trampa… otra vez- le dijo al tiempo que Huei comprendía a lo que se refería…
Rápidamente, ante la alarma de Gavin, Heshen extendió el dedo índice de su mano hacia la frente de Huei, que abría mucho los ojos al ver lo que aquel pretendía… Al tocarle con el dedo abrió los ojos de manera penetrante mirando a los de Huei…
-¡No!- Exclamó Gavin.
Huei se quedó muy quieto, con la mirada perdida… hasta que la dirigió hacia Heshen. Este se sobresaltó.
-¡¿Qué?! ¡¿Cómo es posible?!- Heshen no entendía qué estaba pasando…
Huei sonrió con aire de suficiencia.
-Ya no puedes utilizar tu hipnosis contra mí- dijo muy seguro.
Ahora Gavin comprendía por qué Huei se había estado reuniendo con Xin durante los últimos días…
Heshen dedujo que alguien le había preparado para contrarrestar su técnica hipnótica… Alguien de su nivel… o superior… Dio unos leves pasos atrás: estaba totalmente atrapado…
-¡¿Qué pasa ahí?!- se escuchó una voz autoritaria desde la entrada del callejón.
Gavin y Huei se giraron y vieron a dos soldados que se dirigían corriendo hacia ellos tres armados con sables…
Esto lo aprovechó Heshen para escalar la pared a toda velocidad, tropezando en un par de ocasiones…
-¡Deben ser los tres que nos han descrito!- Confirmó el otro soldado.
Huei y Gavin se percataron de la huída de Heshen al tiempo que pensaban qué hacer con aquellos dos…
-¡Que oportunos!- Exclamó Gavin mientras Huei apretaba los dientes mirando de reojo por dónde se había ido Heshen, que había cruzado al otro lado de la pared…
Ambos jóvenes se miraron y, a regañadientes, asintieron. Dieron media vuelta y saltaron hacia lo alto de la pared justo antes de ser alcanzados por los soldados…
Los dos saltaron hacia el suelo. Escuchaban los improperios de aquellos soldados que habían quedado al otro lado. Gavin y Huei confiaban en que con la oscuridad del callejón no se les hubiera visto claramente…
Pero ahora miraban en todas direcciones buscando a Heshen.
Huei se adelantó. Gavin seguía mirando a un lado y a otro, hasta que le llamó la atención oír hablar a Huei.
-Se ha escapado- dijo, con una expresión de incredulidad, ante la mirada de Gavin, la cual fue de su amigo hacia las calles desiertas adyacentes…
Han llegó a su cuartel, uno de los utilizados por los soldados del ejército imperial en la ciudad de Changshia. Allí no había nadie. Tampoco él debería estar en aquel momento…
Recorrió las estancias. Finalmente, llegó a una en la que había una estatua que había mandado construir su superior representando al mismo; portaba la armadura completa y un sable largo envainado a un lado de la cintura, con una mano posada sobre el mango.
Han se quitó el casco. Miró hacia la cara de falsa solemnidad de aquella estatua que representaba lo que había sido su vida hasta aquel momento…
Han lanzó el casco con todas sus fuerzas hacia la cabeza de la estatua rompiéndola en mil pedazos. Han quedó en pie ante la estatua descabezada…
-Se acabó. Hasta aquí he llegado.
Continuará…
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