viernes, 23 de mayo de 2014

El Hilo

El Hilo



Era de madrugada. La noche estaba nublada y pocos resquicios quedaban al cielo estrellado. En el Hospital Principal la actividad había descendido desde hacía casi una hora; y eso teniendo en cuenta que se trataba de un día normal…
Ray se encontraba en aquellos momentos sentado ante una de las mesas del pasillo que daba a la puerta de entrada de Urgencias, con los pies embutidos en deportivas blancas sobre la mesa, aprovechando aquel período de inusual calma para repasar uno de sus antiguos libros de estudiante universitario de medicina.
Era un tipo de más de treinta años, con el pelo algo largo, castaño y ojos azul oscuro. Era de complexión delgada, más alto que la media y aparentaba menos edad de la que tenía. En aquellos momentos vestía la bata blanca reglamentaria (desabrochada) como encargado del servicio de Urgencias aquella noche… Ya hacía un buen rato que estaba de aquella manera…
-Como te vea la señora de la limpieza te vas a enterar…- Le avisó una voz femenina que lo sobresaltó por lo inesperado…
Entonces Ray vio a Olivia, la jefa de las enfermeras.
-Vaya Olivia… No te he visto venir…- Intentó explicarse ante aquella reacción tan poco digna
Olivia era una chica de la misma edad que Ray. Algo bajita y de cara redondeada, muy guapa (pensaba Ray cada vez que la veía), con el pelo rubio, largo hasta los hombros, recogido en una coleta que siempre llevaba cuando trabajaba y vestida de blanco de arriba abajo. Dirigió su mirada de ojos castaño oscuro al libro que Ray aún sostenía en las manos…
-¿Qué haces?- Preguntó con fingida curiosidad…
A pesar de que luchaba por evitarlo, Ray notaba como se ponía nervioso… como siempre que ella se le acercaba…
-Eeh… Yo… Pues… Leía este libro… Es muy gordo- dijo esto último con una sonrisa de idiota, consciente de lo estúpido que había sonado eso último…
Pero a la chica no pareció importarle cualquier tontería que acabara de decir… Solo se quedó callada, mirando hacia el libro… a cualquier lugar menos a sus ojos… Al cabo de unos segundos de silencio entre los dos, Olivia volvió a hablar.
-Bueno, pues… me voy. Seguiré con mi ronda- le dijo, forzando una sonrisa mientras comenzaba a alejarse…
Ray también consiguió llegar a sonreír (a pesar de que los nervios le dificultaban controlar los músculos faciales) y asintió vehementemente mientras ella se alejaba…
No se dio cuenta hasta pasar unos instantes, de que no le había quitado la vista de encima mientras se alejaba, perdiéndose en uno de los múltiples recodos de aquella zona del Hospital… No era la primera vez… que le parecía que ella quería algo… Y él la fallaba. Después se quedaba largo rato (a veces días) dándole vueltas a la cabeza, sin entender lo que había pasado…
O quizá sí lo sabía… Pero sus pensamientos fueron interrumpidos por la súbita irrupción de una camilla empujada por el personal de la unidad de ambulancias por la puerta doble de la entrada… no se había percatado de la llegada del vehículo…
Rápidamente bajó los pies de la mesa y lanzó el libro sobre la superficie… vio que Olivia llegaba corriendo por donde se había ido, acompañada por otras dos auxiliares, más jóvenes que ella… e inexpertas… Ray llegó casi al mismo tiempo que la jefa de las enfermeras ante la camilla que no dejaba de avanzar a toda velocidad…
-¿Qué tenemos?- Preguntó Ray, con tono firme y tranquilo, poniéndose a un lado y siguiendo el ritmo de la camilla…
La camilla era transportada por un tipo algo más mayor que él, no muy alto, entrado en kilos, de pelo corto y negro, barba de varios días y abundante vello facial. A un lado, llevando el oxígeno y la bolsa de la autotransfusión, iba Kate; una joven un año menor que él a la que conocía de los tiempos de la Universidad, de tez morena, de pelo castaño recogido en una pequeña cola y ojos azul claro. El aparatoso chaleco anaranjado que llevaba, como miembro del personal de ambulancias, acentuaba el hecho de que no era muy alta y tenía algo de peso de más. Así y todo, a Ray siempre le había parecido muy atractiva…
-Accidente de tráfico. La chica fue embestida por detrás por un conductor borracho…- Exponía el tipo al que no había visto antes hasta ese día…
“La chica…”, se quedó pensativo Ray. Entonces, llevando la mirada de inmediato a la persona que era transportada en la camilla, se dio cuenta de que no le había dirigido la vista hasta aquel momento…
Sobre la superficie acolchada, blanca, iba una joven, algo mayor que él, morena, con el pelo negro muy largo; en aquellos momentos llevaba puesta la mascarilla de oxígeno, el cual le iba suministrando Kate con presiones cadentes sobre el ambú que llevaba en la mano enguantada… Estaba tapada con una manta térmica que solo le dejaba ver la cara, parte del pecho y los pies, a uno de los cuales le faltaba una bota…
-¿Cuáles son las lesiones?- Preguntó Ray sin dejar de mirar a la joven…
La comitiva seguía avanzando por el pasillo con presura…
-Politraumatismo en tórax, pelvis y las piernas… casi la perdemos de camino hacia aquí…- Dijo el enfermero de la ambulancia con gravedad…
Ray se hacía cargo de la importancia de las lesiones… era difícil que saliera de aquello… Pero no la dejaría ir.
-¡Vamos! ¡Al quirófano 3!- Ordenó súbitamente, abandonando la compostura, lo cual llamó la atención de Kate… Y de Olivia…
Con sumo cuidado trataron de acelerar el paso ante la proximidad de la sala de operaciones, que en aquellos momentos estaba vacía y ordenada… Olivia comenzó a encender las luces y las máquinas mientras las dos auxiliares preparaban a toda velocidad los utensilios y la nueva camilla, de sábanas verdes, sobre la que colocarían a la joven del accidente…
-¡Uno, dos… tres!- Dijo el enfermero, ayudado por Kate, Olivia y el propio Ray, antes de levantar el cuerpo inconsciente de la chica y cambiarla de camilla…
Ray desvió levemente la mirada un momento hacia la camilla vacía… había una considerable cantidad de sangre, ya algo seca…
-Kit de intubación- le pidió a Olivia, ya recuperado el temple…
La jefa de las enfermeras le pasó el tubo con el que la joven debería respirar a partir de aquel momento… Ray, con la experiencia de decenas de intubaciones anteriores, realizó el procedimiento sin problemas… Olivia comprobó que la máquina de respiración funcionaba correctamente… Ray le retiró con cuidado la manta de color plateado y le hizo un reconocimiento general… Aquella chica parecía que estuviera durmiendo…
-Pulsaciones- Pidió Ray.
Olivia consultó de inmediato.
-Muy por debajo de lo normal- dijo la enfermera tras completar con una cifra precisa que hizo aparecer la preocupación en el rostro de Ray…
Este vio con sus propios ojos, desde donde se encontraba, la línea en la pantalla del aparato que indicaba la tensión de la paciente… Era bastante débil…
En aquel momento alguien le tocó el hombro al joven médico…
-Ray, nos vamos. Nos acaban de llamar por radio…- Dijo la suave voz de Kate, mirándole con aquellos ojos llenos de calidez y afecto…
Ray le devolvió la mirada y vio durante un momento al otro enfermero en el pasillo, colocándose la radio portátil de nuevo en el cinturón… Le posó una mano también afectuosa en el brazo, casi apretándolo, y asintió con una sonrisa en su rostro grave… Kate también sonrió, a pesar de la afectación; no dijo nada más y comenzó a alejarse, sosteniendo su mirada con la de Ray durante unos segundos más… hasta que sus pasos se perdieron en el pasillo junto con el sonido de las ruedas de la camilla, transportada por su compañero…
De vuelta al quirófano vio como las enfermeras auxiliares terminaban de cortar la ropa a la joven y le iban limpiando los restos de sangre… Ray se acercó y se fijó en que la joven del accidente tenía el torso al descubierto, a excepción del sujetador, sin poder evitar observar sus generosas formas que ahora se veían con más claridad…
Observó un claro hematoma de gran tamaño que la cubría gran parte del pecho… A medida que la auxiliar le terminaba de cortar con unas tijeras los tejanos y se los retiraba teniendo el máximo cuidado, se revelaba una nueva marca de impacto justo debajo del ombligo… Cuando la joven de la camilla se quedó solo en ropa interior, blanca, quedaron al descubierto los tremendos golpes de las piernas también… Ray comprendió que, en caso de recuperarse, no volvería a andar durante mucho tiempo…
Entonces un pitido electrónico comenzó a sonar con fuerza proveniente de la máquina que controlaba la tensión, la cual había caído en picado…
-¡Ha entrado en parada!- Exclamó Olivia, yendo corriendo hacia una repisa cercana…
Ray se dirigió a las tres…
-¡Rápido! ¡Kit de parada!
Mientras Olivia traía la mesita con ruedas donde se encontraba el desfibrilador, una de las auxiliares ya estaba poniéndole una pomada especial para evitar quemaduras…
-¡Palas a doscientos!- Urgía Ray mientras repartía la misma pomada en ambas palas…
Olivia tomó el control del aparato…
-¡A doscientos!
Ray dirigió una mirada a la línea recta indicada por la máquina de tensión que emitía un pitido continuo y penetrante…
-¡Fuera!- Avisó a las demás, justo antes de posar las palas sobre el pecho de la joven…
La chica de la camilla se convulsionó, inconsciente, ante la descarga recibida… Ray y Olivia dirigieron la mirada al unísono a la pantalla…
-Nada- Informó la chica…
Ray se dispuso a repetir el proceso…
-¡Carga a trescientos!- Tenía que funcionar…
Nuevamente todas se apartaron en el momento que Ray volvió a aplicar una descarga sobre el pecho inmóvil de la joven accidentada.
Nada. La estaban perdiendo. Ray sabía que tendría que salir bien esta vez… No podía permanecer demasiado tiempo sin oxígeno… si es que volvía a respirar… El joven doctor trató de reanimarla una vez más…
-¡Apartaos!- Las avisó. Parecía volver a perder la templanza, observó Olivia con intranquilidad…
Nueva descarga. El pitido continuaba. No había nada más que hacer… Ray se la quedó mirando, con el pelo echado hacia delante, abatido… Todos los que estaban en la sala sabían que ya había pasado demasiado tiempo… se produjo un silencio que duró casi un minuto, solo interferido por el pitido constante que ya no se detendría hasta que pararan la máquina…
Entonces algo ocurrió. El sonido de un único “bip”, seguido de otro, y otro, y otro… y la interrupción del pitido seguido, hizo reaccionar al grupo… Ray levantó la cabeza y la dirigió a la pantalla. Esta había cambiado.
-Ha vuelto…- Dijo Ray, casi para si…
La joven de la camilla había estado clínicamente muerta durante unos instantes… pero ahora aún vivía. De todos modos, había permanecido largo rato sin recibir oxígeno el cerebro…
Aún así, Ray se alegraba de que siguiese allí. Se dirigió a Olivia, con el rostro más relajado.
-Olivia. Llama al cirujano.
Olivia asintió. La jefa de las enfermeras se giró hacia las auxiliares, que se ocupaban de recoger y limpiar en aquellos momentos; tras verificar rápidamente que estuvieran haciendo correctamente su trabajo, tomó el teléfono interno situado en una de las paredes de la sala. Justo al hacer esto, notó como Ray se dirigía a ella una vez más.
-Y dile que me avisen cuando la hayan cambiado de habitación- le pidió, casi como un favor personal…
Olivia no dijo nada, quedándoselo mirando. Ray le devolvió la mirada y salió del quirófano. La joven enfermera se quedó mirando en la dirección en que Ray había desaparecido, pensativa, durante unos momentos… Entonces, sin dejar traslucir la agitación interna que comenzaba a sentir, comenzó a marcar inmediatamente la extensión del cirujano…

Ya había amanecido. Ray se encontraba sentado ante la misma mesa de antes. El libro estaba a un lado de la misma; había intentado retomarlo, pero no había sido capaz… Miraba hacia la ventana que había delante, la cual dejaba entrar la luz de la mañana; aún no había comenzado a salir el sol, aunque ya estaba todo iluminado…
En ese momento comenzó a acercarse Olivia por el pasillo, con rostro serio…
-Ray…- Pronunció mientras terminaba de llegar…
Ray no se había dado cuenta hasta entonces de la proximidad de la joven. Le dirigió una mirada cansada e interrogante.
-Hola- dijo nada más.
Olivia guardó silencio durante un instante, observándole. Era como si estuviese atenta a sus reacciones…
-La chica de antes… la accidentada… Ya la han subido al primer piso. Habitación 18- le comunicó la joven, manteniendo en todo momento la seriedad en su cara.
Ray asintió lentamente, con la mirada perdida a un lado de Olivia. Entonces preguntó de inmediato.
-¿Cuál es su estado?- No le quedaba más remedio que hacerlo… era su obligación…
Olivia siguió mirándolo con ojos escrutadores; respiró hondo al cabo de unos segundos y comenzó a darle la noticia que portaba para él…
-Está en coma. Y probablemente no despertará…- Le dijo, tratando de controlar sus emociones…
Ray se sintió impactado. Nunca le había pasado antes con ningún paciente. Por eso le había dado miedo preguntarlo… Ya se lo veía venir…
-Gracias, Olivia- le dijo, con un claro tono que indicaba que quería que lo dejara sólo un rato.
A Olivia no le pasó desapercibido esto. Sin decir nada, dio media vuelta, tras dirigirle una última mirada, más intensa, a Ray, y se marchó con sonoros pasos. Este había notado que el ambiente se había tensado durante unos momentos… y, no podía evitar pensar que, por algún motivo, Olivia se había molestado…
Pero ahora sus pensamientos estaban prácticamente ocupados por la chica del accidente. Esperó unos minutos para ver si Olivia volvía o no; al parecer, no la vería durante el resto del día… Acto seguido, se incorporó, se colocó bien la bata, siempre desabrochada, y se encaminó hacia las escaleras que llevaban al primer piso…
Casi no se encontró con nadie de camino a la habitación 18, situada casi al fondo del primer pasillo situado nada más subir las escaleras. A medida que se aproximaba se hacía más intenso el sonido cadencioso de la máquina que indicaba sus pulsaciones… y el ruido del respirador que la mantenía con vida… Ray se aproximaba a la puerta, situada a la izquierda… ya veía desde fuera parte de la cama, visiblemente ocupada…
Pero algo le llamó poderosamente la atención. Más adelante, a la izquierda, tras un recodo que daba a un breve pasillo que terminaba a su vez en unos amplios ventanales parcialmente tapados por unos visillos, sabía que había alguien… El joven no habría sabido explicarlo… pero algo le decía que tenía que ir allí…
Y fue. Y allí, de pie frente a la ventana, mirando a través de la pequeña obertura dejada por los dos visillos, se encontraba de pie una joven… tenía el pelo largo y negro… era alta… y vestía el camisón blanco que se les ponía a las pacientes, que le llegaba a las rodillas… solo llevaba eso… iba descalza…
Entonces la joven, consciente de la presencia del joven médico, que no dejaba de mirarla, se giró: era la chica del accidente. Ray parpadeó varias veces…
-Pero… tú… ¿Cómo…?- No acertaba a decir… Se sentía casi intimidado por aquellos ojos negros, sobrenaturales, que lo miraban, atravesándolo…
Como si estuviera siendo atraído por una fuerza irresistible, Ray comenzó a acercarse lentamente hacia ella… Observaba cómo aquel camisón dejaba ver claramente sus formas femeninas… el joven avanzaba fascinado… Por alguna razón, el hecho de que aquella joven que había llegado hacía unas horas accidentada, estuviera ahora mismo de pie ante él, sin un rasguño, consciente y orientada, le parecía absolutamente natural… A pesar de saber que era imposible… Ahora Ray y ella estaban separados tan solo por unos centímetros de distancia… ambos se miraban a los ojos… Ray sentía que necesitaba tocarla, abrazarla, estrecharla contra si…
Pero, lo que vio en los ojos de la joven, no era lo mismo que él sentía. Ella lo miraba con comprensión y dulzura… pero nada más. Entonces ella le tomó de las manos. Y, lentamente, se acercó para susurrarle al oído…
-Déjame ir- dijo, suplicante, con una voz que parecía venir desde más lejos…
Pero él no quería. No podía. A pesar de que… Él era médico. Sin dejar de mirarla con ojos impotentes, trató de decirle que no era capaz…
Pero entonces comenzaron a escucharse unos pasos aproximarse… La joven le soltó las manos y dio un paso hacia atrás, sin dejar de mirarle con ojos de súplica, sonriendo, mientras él veía con desolación como ella se alejaba…
Entonces Ray se dio la vuelta al notar que alguien había llegado… Era Olivia.
-Ray- dijo ella, ajena a todo lo que había pasado en los últimos instantes; aunque veía a Ray muy afectado…- ¿Te encuentras bien?- Le preguntó, desviando la atención de lo que le venía a decir…
Él la miró, como si despertara de un sueño, y se giró rápidamente: la chica ya no estaba. Entonces, desolado, fue girándose nuevamente, poco a poco, hacia su compañera y amiga y trató de ocultar su estado emocional…
-Sí. Muy bien- mintió.
Y Olivia sabía que lo había hecho. Pero, tratando de aparentar normalidad, llevó su atención hacia unos documentos que llevaba en la mano…
-Ray. He estado consultando- hizo una pausa, consciente de que no le iba a gustar lo que le tenía que decir…- Es “no reanimar”.
Aquello terminó de destruir a Ray. Al ver que este no decía nada, Olivia prosiguió…
-Al parecer vivía sola. Hace poco su madre también perdió la vida en un accidente de circulación… cuando acompañaba a su hijo al colegio…
Poco a poco Ray comenzó a comprender… Entonces miró a Olivia, que sabía que la estaba mirando mientras ella disimulaba revisando los informes… Ahora Ray lo entendía todo.
-Olivia- le dijo, muy serio y en apariencia recuperado…
Ella se sorprendió un poco y le miró a los ojos. Él se terminó de acercar a ella y le acarició la cara.
-Gracias…- Fue capaz de decir.
Olivia estaba sin palabras. Pero sus ojos brillaban… Entonces Ray le sonrió. Y ella le devolvió la sonrisa, aún con timidez…
Ray la tomó de la mano y juntos se encaminaron a la habitación 18, dejando atrás el visillo que se agitaba, iluminado por la intensa luz de la mañana, a pesar de que la ventana no estaba abierta…

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