martes, 20 de mayo de 2014

6 Warriors - Capítulo 31

6 WARRIORS

El duelo de los expertos del sable.


El encargado del alumbrado público de aquella parte del distrito, un tipo bajo y rechoncho con un bigotito que parecían dos acabados casi en punta, acababa de encender el poste que daba directamente al patio de armas del cuartel; justo a tiempo, cuando el sol acababa de desaparecer tras las montañas… Se colgó el saquito, con los polvos especiales que había utilizado, a un lado de la cintura tras comprobar que el resultado había sido el correcto.
-Mira. Qué oportuno. Ahora podremos combatir mejor…- Dijo el instructor de armas, satisfecho, mientras mantenía su guardia.
Gavin se encontraba también en posición de guardia. No se había percatado de aquel cambio en el escenario. Asintió, llegando a sonreír levemente…
Ahora los sables aparecían iluminados por la recién llegada luz blanca e intensa que venía desde fuera sin llegar a distinguirse su fuente tras los altos muros… El manto nocturno ya lo cubría todo…
-Vale. Continuemos- dijo súbitamente el instructor tras cambiarle la cara.
Gavin se preparó de inmediato.
El instructor se lanzó hacia delante preparando el sable para atacar, aparentemente de forma oblicua… Gavin se mantuvo en su posición; ya no recularía más… Esperó atento hasta que su contrario llegó y atacó de la forma prevista… Gavin lo detuvo sabiendo que el golpe sería intenso… De todos modos, aquel ataque tenía toda la pinta de ser el inicial… El instructor, acto seguido, le atacó horizontalmente por un lado, que Gavin detuvo de nuevo ayudándose con la otra mano; y luego aquel le volvió a atacar de la misma manera, pero esta vez por el lado contrario, a lo que Gavin respondió igual que hacía un instante…
Entonces, en el momento que aún contenía el sable de su rival, Gavin lo empujó lo suficiente de un impulso, y fue él el que atacó ascendentemente hacia la cara del instructor… Este, teniendo que aplicarse más de lo que esperaba, lo detuvo con una sola mano, produciéndose un choque de sables con su posterior roce metálico que sólo escuchaban ellos… Ambos, al unísono, saltaron hacia atrás, para recuperar la distancia… y se colocaron nuevamente en guardia, frente a frente…
Sobre aquella pista de color verdoso, iluminada por la luz artificial, poco a poco la cosa se iba poniendo seria…

El cuerpo del consejero cayó pesadamente sobre el sucio suelo irregular como un saco, produciendo un ruido sordo… al impactar la cara contra el suelo, se formó un pequeño charco oscuro que no paraba de aumentar… tenía la ropa hecha jirones y manchada de sangre y suciedad… Desde arriba lo miraba con ojos fulminantes Huei, que jadeaba en aquellos momentos… tenía los nudillos ensangrentados… de sangre que no era suya… Todavía en su celda, Xin estaba agachada en el suelo, casi tocándolo, con las manos tapándose la cara y parte de los oídos…
-Ya está Xin…- Dijo Huei, sin parar de jadear…
Lentamente, la chica fue apartando las manos de la cara… sus ojos estaban muy abiertos y parecían contener las lágrimas… Pero no dudaba de que Huei le había dado su justo merecido… Giró la cara hacia donde yacía el consejero, que no se movía, y enseguida miró a Huei, con expresión interrogante… Huei adivinó lo que Xin quería saber…
-No te preocupes. Sigue vivo. A esta sabandija le espera un final peor del que yo pueda darle, me temo… Pues que así sea- dijo, rotundo.
Xin no lo hubiera imaginado, pero no podía estar más de acuerdo… Entonces Huei se acercó al todavía inmóvil consejero; y comenzó a tantearle los bolsillos…
Al cabo de un rato, encontró lo que buscaba: las llaves de las celdas. Se aproximó de inmediato a la que mantenía en su interior a Xin, la cual se incorporó en seguida al oír el tintineo de las llaves metálicas… Se aproximó a la puerta al tiempo que Huei comenzaba a probar llaves en aquel oxidado cerrojo…
-Tiene que ser esta- dijo mirando la última que le quedaba por probar…
Se produjo un chasquido metálico al girar la llave en el interior de la cerradura. La puerta estaba abierta… Huei abrió la puerta de barrotes, que cedía con un desagradable chirrido… Y, antes de que pudiera reaccionar, Xin se abalanzó a sus brazos y lo estrechó fuertemente contra si.
Huei no se lo esperaba. Notaba el cálido cuerpo de la joven contra el suyo, su perfume natural… Entonces, Xin se separó y lo miró a los ojos, con los suyos humedecidos…
-Gracias- le dijo la joven, con la voz casi quebrada…
Huei se quedó mirándola, sin poder articular palabra inmediatamente…
-De nada…- Fue capaz de decir al fin, lamentando que el abrazo hubiera durado tan poco tiempo…
Entonces Xin, ajena a los sentimientos de Huei, desvió la mirada, girando la cabeza, hacia el consejero, que parecía más muerto que vivo. Huei “volvió” en si y siguió la mirada de Xin…
-¿Qué hacemos con él…?- Se le ocurrió preguntar a la joven.
Huei lo pensó un momento. Ya está. Era evidente…
El joven guerrero giró la llave que cerraba la celda en la que quedaba el consejero, apoyado sobre la pared del fondo, sentado con la cabeza hacia abajo… Tras esto, miró a Xin y ambos asintieron.
-Vayámonos de aquí. Tenemos que reunirnos con los demás- dijo Huei.
Xin abrió mucho los ojos.
-¿Los demás?- Quiso saber…
Huei asintió.
-Sí. Hemos venido todos a rescatarte- decidió no dar importancia al hecho de que había sido él el que la había liberado…
Xin se sintió avergonzada. Agradecida, pero muy avergonzada…
-Yo…- Ahora la joven no sabía qué decir…
Huei negó con la cabeza.
-Venga. No hay tiempo- la urgió, cogiéndola de la mano y comenzando a caminar deprisa, con ella detrás…
El joven vio que la antorcha se había apagado al caer al suelo; pero, no sabía muy bien de donde, provenía luz suficiente para atravesar los oscuros pasillos en el camino de vuelta…
Huei no se daba cuenta; pero mientras caminaba con la vista puesta al frente, Xin no dejaba más que de mirarle, con unos ojos muy diferentes a lo que había sido hasta aquel momento…

El instructor pareció “despegar” del suelo cuando se lanzó nuevamente al ataque… Sólo que Gavin hizo lo propio…
Ambos chocaron los sables con sendos ataques oblicuos, los más fuertes hasta aquel momento… quedaba patente que el combate iba subiendo en intensidad… Gavin atacó, verticalmente… el instructor detuvo sin problema, apartó bruscamente el arma de aquel y atacó él horizontalmente… Gavin fue rápido y esquivó el sable agachándose… y antes de que el instructor le alcanzara verticalmente, el joven se apartó a un lado, saltando de inmediato hacia delante para describir un arco descendente con su arma… Por primera vez desde que comenzara el combate, el instructor se vio obligado a apartarse de un salto…
Al caer al suelo, se encontró con los ojos llenos de confianza de su joven “alumno”… El instructor debía reconocer que no se había esperado aquel último ataque…
Ahora este estaba completamente serio. Ya se había acabado la fase de calentamiento
-¡Haaa!- Exclamó Gavin, tomando en esta ocasión la iniciativa, lanzándose al ataque con fiereza…
El instructor veía en su mirada que aquel chaval no iba en broma… Detuvo su ataque vertical no sin cierta dificultad… era como si se hubiera vuelto más fuerte en cuestión de minutos…
Gavin apretaba los dientes mientras presionaba con su arma sobre la de su oponente que, a pesar de la fuerza aplicada, conseguía resistir con una sola mano… Aquello no le hizo gracia a Gavin, que se lo tomó como un nuevo reto dentro de aquel ya desafiante duelo…
-¡Aaaaaa…!- Exclamaba a medida que aplicaba toda su fuerza al arma de su adversario a través de su sable…
El instructor comenzó a tener dificultades… esto se reflejaba en su expresión de creciente esfuerzo… Llegó un momento que tuvo que utilizar la otra mano para sostener su arma y poder contener la presión ejercida por Gavin, la cual no dejaba de aumentar…
Finalmente, el instructor decidió acabar con aquello. Con un brusco empujón de su arma, consiguió hacer ceder la de Gavin, permitiéndole al instructor patear el sable de aquel a través del suyo, obligando a Gavin a retroceder varios pasos ante aquella inesperada reacción…
El instructor recuperó la guardia de inmediato, manteniéndose alerta ante lo que haría Gavin a continuación… Gavin, una vez detuvo la inercia que lo llevaba hacia atrás, observó a su oponente… tenía que reconocer que había sido muy astuto… Pero volvería a intentarlo una vez más…
-¡Aaaaah!- Volvió a bramar el joven guerrero una vez más mientras se dirigía corriendo hacia su rival…
Este decidió que había llegado el momento de palabras mayores… si quería seguir entero, al menos…
-¡Te recomiendo que esquives esto!- Le aseguró el instructor a Gavin llevándose el sable a la espalda…
Gavin se extrañó, sin dejar de correr… no perdía de vista al instructor…
Entonces, con un movimiento que parecía estar cortando el aire, oblicuamente, el instructor de armas realizó un tajo en el aire en dirección a Gavin… Este, a pesar de no ver nada, sabía que algo se dirigía hacia él a toda velocidad…
-¡Uaaah!- Exclamó el joven al tiempo que se apartaba lo justo de un salto a un lado, notando como una ráfaga de aire literalmente cortante pasaba ante él…
El tajo llegó hasta la pared situada tras Gavin, causando daños en la misma y en los sables y espadas de madera situados en aquel punto, provocando que saltaran astillas… Sorprendentemente, el sonido vino después…
Gavin no entendía nada. ¿Cómo había hecho eso? ¿Es que era posible? Había oído hablar de dicha habilidad, pero jamás había conocido a nadie que la poseyera… hasta ahora…
A pesar de todo, el instructor pareció aliviado.
-Has hecho bien en evitarlo. No todo el mundo es capaz…- Le aseguró…
Gavin no lo sabía, pero aquella técnica no podía utilizarse muchas veces durante un mismo combate. En realidad, el instructor, disimulando el terrible esfuerzo efectuado, solo podría llevarlo a cabo una vez más… Confiaba en no tener que llegar a aquello…
Pero Gavin, llevando la mirada sorprendida (con la boca levemente abierta) de la zona del impacto a su contrincante, no se dejaría amilanar por aquella demostración de un nivel claramente superior… Volvió a retomar su guardia, sujetando el sable en posición vertical con ambas manos ante él…
A aquellas alturas el instructor ya era plenamente consciente de que su “alumno” no era un aprendiz cualquiera… No sabía cómo había aprendido ni quién le había enseñado, pero era algo que deseaba conocer…
Gavin estaba preparado para volver a la carga. Y, tras lo visto hacía un momento, daría todo lo que tenía para enfrentarse a aquel formidable adversario…
El instructor sabía que el siguiente intercambio de sables sería el definitivo… ya no habría parada alguna hasta el final… Y, por supuesto, estaba a punto…
Ambos se quedaron quietos en el lugar en el que se encontraban. Se vigilaban con la mirada…  Pero tanto uno como otro sabían muy bien lo que tenían que hacer…
-¡Haa!- Exclamó Gavin saliendo una última vez al ataque…
-¡Hum!- Emitió el instructor de armas haciendo lo propio una milésima de segundo después…
Los dos rivales corrían uno hacia el otro, esgrimiendo sus sables, buscando el inevitable choque bajo el cielo de la noche sobrevenida…
Se produjo un temible choque entre sables, que resonó más que cualquiera de los anteriores… Inmediatamente, Gavin, ante la admiración del instructor, dio un brusco impulso a su arma, creando un vacío momentáneo que aprovechó para atacar horizontalmente a su oponente… este lo esquivó hábilmente flexionando y llevando la espalda y la cabeza hacia atrás, quedándose en posición totalmente paralela a la del sable… desde “abajo” atacó ascendentemente… Gavin lo evitó recogiéndose a un lado… Acto seguido, Gavin volvió a atacar de forma oblicua hacia abajo… el instructor lo detuvo con una posición simétrica del sable… Demostrando que Gavin no le había enseñado nada nuevo, el instructor creó también un breve vacío empujando de golpe el sable de su “pupilo”… De inmediato, el instructor le atacó… Y, para gran sorpresa de este, Gavin consiguió detener esta vez el ataque con solo una mano, sin ayudarse de la otra… el instructor contemplaba anonadado la posición de Gavin, con las piernas flexionadas, la adelantada con la punta del pie apoyada, y el arma protegiéndole el cuerpo, colocada de arriba hacia abajo, con la empuñadura a la altura de su cara…
Sin esperar un segundo, Gavin llevó el arma de su contrario con un movimiento circular, dejando espacio para atacarle ascendentemente al cuerpo… pero este lo esquivó yéndose hacia atrás… Gavin lo “persiguió” lanzándose con ímpetu y furia… el instructor detuvo su ataque, también con una mano… y se lo devolvió en cuanto volvió a crear un vacío…
Intercambiaron golpes similares durante unos instantes, sin que la balanza llegara a decantarse hacia ninguno de los dos lados…
Nuevamente Gavin consiguió detener un tajo de su rival… Y entonces algo cambió. El joven guerrero notó que podía llegar mucho más lejos, que podía vencer a su oponente… Estaba seguro. El instructor observó el cambio en la mirada de Gavin, que era más furiosa, pero más segura a la vez… Aquello se le comenzaba a escapar de control…
A pesar de que el instructor ejercía fuerza para que Gavin no pudiera zafarse en aquella ocasión, no lo consiguió… Gavin logró empujar bruscamente el arma de su contrincante, logrando el consiguiente vacío y atacó con todas sus fuerzas oblicuamente, casi de arriba hacia abajo…
El instructor detuvo el ataque con una dificultad que no quería creer… Y Gavin volvió a atacar exactamente de la misma manera, pero más fuerte aún…
-¡Aaaaah!
Ahora le costó más detenerlo… comenzaba a preocuparse seriamente…
-¡Aaaaaah!
Esta vez casi le quita el arma de las manos. No le quedaba más remedio…
Saltó hacia atrás para crear suficiente distancia y se llevó el sable a la espalda como hiciera antes… Gavin al principio no lo veía…
-¡¡Esquívalo!!- Le advirtió…
Pero Gavin había vuelto a abalanzarse hacia su rival y estaba atrapado en su propia inercia… El instructor se dio cuenta de esto cuando ya era demasiado tarde… El tajo de viento salió de su sable en dirección a Gavin… lo iba a destrozar…
Entonces Gavin comprendió lo que había hecho… no pensó lo que hizo a continuación… Sencillamente lo hizo.
Imitando lo que viera hacer dos veces al instructor de armas, hizo exactamente lo mismo con su sable… y funcionó. Ejecutó el tajo de viento de forma exacta… El instructor no se lo podía creer…
Ambos tajos de viento chocaron en el aire y se anularon, produciéndose un sonido doble tardío semejante a dos truenos superpuestos… Pero no había acabado ahí todo…
Gavin aún continuaba hacia delante, impulsado más todavía por la ejecución de aquella técnica de forma prácticamente inconsciente… El instructor abrió mucho los ojos al no esperárselo…
-¡Ha!- Exclamó Gavin por enésima vez atacando con su sable directamente al de su adversario…
El sable del instructor de armas se elevó en el cielo describiendo círculos iluminados por la luz artificial… Cayó a varios metros de distancia de su dueño, el cual se mantenía paralizado ante el arma de Gavin, que jadeaba por el tremendo esfuerzo realizado…
El instructor lo miró, aún sorprendido; aunque, poco a poco, su mirada iba recobrando la normalidad… Sabía que Gavin no era capaz de realizar un ataque más…
Entonces, ante la sorpresa de este, su contrincante se terminó de erguir y comenzó a dar suaves palmadas…
-Enhorabuena. Me doy por derrotado- le anunció.
Gavin, que aún mantenía la guardia, jadeaba con violencia. Notaba cómo se le cerraban los ojos y estaba a punto de caer redondo al suelo… Pero ahí estaba su rival, sonriendo y felicitándole… Le había derrotado, pensó con satisfacción…
Y cayó al suelo inconsciente, ante la mirada de curiosidad del instructor de armas, quedando tendido boca arriba, bajo las estrellas…

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