viernes, 3 de octubre de 2014

6 Warriors - Capítulo 40

6 WARRIORS

Despierta el monstruo…


La mano de Taisho -que aún sujetaba la empuñadura- temblaba. El último de los trozos de la hoja destruida había caído en el suelo, junto con los demás… Gavin, a escasos centímetros de su asustado contendiente, todavía mantenía el puño en alto. El puño con el que había llevado a cabo aquella proeza…
En el suelo, aunque ya consiguiendo incorporarse, Yi tenía los ojos muy abiertos por la sorpresa… ¿Gavin había sido capaz de aquello?
Entonces la joven notó que alguien la ayudaba, sujetándola de un brazo desde atrás…
-¡Yun!- Exclamó -sin alzar mucho la voz- al ver al joven, bastante recuperado, aunque sin mirarla a ella.
Parecía que él se estaba dando cuenta en aquel mismo momento de lo que había pasado…
-¿Me estás diciendo… que Gavin ha hecho eso?- Preguntó, anonadado…
Yi devolvió la mirada de su amigo a Gavin, sin ser capaz de contestar…
Mientras Yun terminaba de ayudar a Yi a levantarse, oyeron unos pasos que se aproximaban; pero la escasa iluminación de aquel punto de la estancia no les dejó ver de quién se trataba hasta que llegó a su altura…
Era Han.
-¡Han! ¿Estás bien?- Se interesó Yun al ver al ex soldado aparecer de entre las sombras, caminando de manera que era evidente que se encontraba dolorido…
Este terminó de llegar y, antes de parar -y contestar- dirigió una mirada de incredulidad hacia la estática escena protagonizada por Gavin y Taisho, en la cual quedaba muy claro lo que había sucedido…
-¿Qué ha ocurrido?- Quiso saber de todos modos…
Pero antes de que la chica pudiera tratar de contestar, escucharon a alguien que se acercaba gimiendo y quejándose…
-¡Bo, ¿cómo estás?!- Le preguntó Yun, con su entusiasmo habitual…
Bo llegaba sujetándose en su palo para poder caminar, medio mareado…
-Aay… ayy… estoy hecho polvo…- Iba diciendo mientras avanzaba…
Los demás no estaban muy seguros de que Bo les hubiese visto u oído.
Mientras caminaba como podía, el muchacho giraba con dificultad su dolorido cuello hacia donde se encontraban Gavin y aquella mole… El pobre no entendía nada.
-Pero… Pero… ¡uy!… ¿Qué pasa? ¡Ey…!- Les llamó la atención al verles por fin…
Una vez reunidos los cuatro, dirigieron su atención al combate, aún inconcluso, sin decir una palabra más.
El General seguía temblando; y Gavin -que ya comenzaba a abrir la mano- aún permanecía en la misma posición… era como si el tiempo para ellos fuera a diferente velocidad que para los demás…
-Ahora ya estamos en igualdad de condiciones- se “atrevió” a soltarle Gavin al General…
Pero entonces este pareció reaccionar. Poco a poco, sin dejar de apretar los dientes, fue bajando ligeramente la vista -como si fuese a mirar hacia abajo- hasta que dejaron de vérsele los ojos… Entonces Gavin observó que, de pronto, dejó de temblar. Y cerró la boca, en un gesto duro pero menos tenso…
-¿Que estamos en igualdad de condiciones, dices…?- Comenzó a decir, elevando progresivamente la voz…
Gavin se dio cuenta, con un gesto de alerta, de que aquel tipo temible estaba volviendo en si…
Súbitamente, el General lanzó fuertemente a un lado lo que le quedaba de su Gran Sable, a la vez que abría los ojos como una fiera salvaje…
-¡¡¡Yo te enseñaré si estamos en igualdad de condiciones!!!- Rugió, de forma terrible…
Han se dio cuenta de algo.
-¡Gavin! ¡Ten cuidado! ¡Ahora ya no es el mismo de antes!- Trataba de avisarle…
Este, que había girado la cabeza hacia Han, no entendía muy bien a lo que se refería; volvió a girarse hacia su enemigo… Entonces Gavin se percató de que pasaba algo extraño
El General ahora parecía estar haciendo un terrible esfuerzo; apretaba los dientes y tenía los ojos en blanco… los chorros de sudor le resbalaban por el cuello y los músculos de los brazos, los cuales poco a poco parecían hipertrofiarse… el suelo bajo sus pies comenzaba a agrietarse de forma cada vez más visible…
-¿Qué… Qué le ocurre…?- Comenzaba a alarmarse Gavin, preguntando a Han…
Yi -con un boquiabierto Bo a su lado- también lo miró, esperando su respuesta… Pero Han no pudo contestar; hasta aquel momento pensaba que eran habladurías…
Mientras tanto, aquel tipo parecía ir volviéndose más corpulento, si cabía… Ahora mostraba más los dientes, emitiendo un sonido desde dentro que iba en aumento, con una faz que daba auténtico pavor…
-Es como… un monstruo…- Dijo Yun, con cierta congoja…
Parecía que el estado del General se había “estabilizado”… Gavin no llegaba a estar en posición de guardia, aún inquieto por lo que estaba viendo…
Entonces el General -con los ojos ya permanentemente en blanco- sonrió. Ampliamente.
-¿Eh?- Se extrañó Gavin.
Pero antes de que este pudiera decir o hacer nada, Taisho llegó hasta donde se encontraba de un impulso -a una velocidad asombrosa- y le asestó un tremendo puñetazo en la cara…
-¡Gavin!- No pudo evitar exclamar Yi…
Gavin salió disparado hacia la pared más cercana… estrellándose en la misma de espaldas. El joven, dolorido y medio abriendo un ojo, vio que cerca, sobre su cabeza, había varias de las múltiples velas que estaban repartidas por la amplia sala…
Pero antes de que pudiera recuperarse, Taisho surgió como un torbellino y le volvió a golpear… Esta vez en el estómago. A Gavin se le abrieron más los ojos y se le hinchó la boca, expulsando saliva, mientras la pared a su espalda se agrietaba, cayendo algunos cascotes… y las velas de arriba se movían peligrosamente…
Cuando el nuevo Taisho llevó el otro puño atrás -con los músculos retorcidos- para terminar de machacar a Gavin, este reaccionó a tiempo y saltó a un lado, con el espacio justo para evitar el consiguiente impacto, que acabó alcanzando a la superficie ya “castigada”…
Ahora sí que la grieta terminó de abrirse, alcanzando a la parte superior… donde saltaron las velas -con sus soportes-, cayendo al suelo semiocultas por el resto de escombros…
Pero ni Taisho -que giró la cara en busca de Gavin- ni nadie advirtió esto. Fue algo que pasó totalmente desapercibido…
Gavin terminó de “aterrizar”, aún tratando de recuperar el resuello, mientras el General, implacable, volvía a impulsarse para ir tras él…
Casi antes de tocar con los enormes pies en el suelo, atacó con el puño cerrado -el que tenía más cerca de la pared- hacia la testa de Gavin… el cual se agachó por los pelos, golpeando el mazazo de nuevo en el muro… Los demás advirtieron que la estructura de la edificación comenzaba a resentirse…
Aquel monstruo tenía demasiada fuerza, pensó Gavin.
Y lo comprobó de primera mano al darle aquel un patadón con toda la planta del pie -que Gavin a duras penas consiguió bloquear cruzando los brazos delante con los puños cerrados-, empujándolo hacia atrás…
El joven aún derrapó un par de metros antes de detenerse completamente; aquel tipo lo miraba con sus ojos blancos…
-¿Qué pasa? ¿Ya no te atreves a acercarte?- Le decía -en tono burlón pero desdeñoso- Taisho con un tono de voz más grave que antes -también hipertrofiado- y un ligero asomo de sonrisa en su rostro apenas iluminado…
Gavin avistó que, detrás de Taisho, en el suelo y a no mucha distancia de este, algo iluminaba con dificultad, una luz danzarina que parecía medio tapada por los pedazos de pared que habían caído antes… Pero Gavin -sin darle tiempo a pensar- se olvidó de ello al momento.
A ras de la pared, como él mismo se encontraba, llegaba “planeando” el General… parecía mentira que pudiera moverse tan ágilmente con aquella nueva envergadura…
En consecuencia, Gavin decidió abrir espacio y saltar a un lado, para alejarse de la pared lo máximo posible…
Pero entonces ocurrió algo que no se esperaba. Taisho, en pleno “vuelo”, viendo cómo aquel mequetrefe con aires de superioridad seguía huyendo de él, se impulsó de súbito contra la pared -más bien fue una patada- y cruzó la distancia que lo separaba de Gavin -también este sin tocar todavía el suelo- a la velocidad de un proyectil… provocando la caída de otra vela sobre el suelo de madera…
-¡Uaaah!- Exclamó el joven al ver cómo Taisho se le echaba encima…
Entonces el General le dio con el canto de la mano en el brazo, en la zona superior, provocando -mientras los segundos parecían ir más despacio- que se le pegara al cuerpo de forma inevitable y dolorosa… A Gavin se le perdió la mirada al mismo tiempo que sentía el tremendo golpe, notando cómo el brazo le quedaba sin fuerza…
Se estrelló contra el suelo, dando varios giros laterales, ante la expresión de alarma de sus compañeros… Taisho, aún con la mano en canto, sonrió satisfecho al tocar con el primer pie en el suelo… Pero la sonrisa le duró poco.
Gavin -no sin esfuerzo- comenzaba a levantarse, sujetándose el brazo dañado, que parecía dormido…
-“No está roto… pero no podré usarlo en un buen rato…”- Comprobó…
Ahora sus compañeros respiraban aliviados; parecía como si no se pudiese acabar con Gavin…
A Taisho comenzó a pasársele por la cabeza que, a pesar de estar utilizando toda su fuerza -habiéndose visto obligado a ello, además-, no acababa de quitarse de en medio a aquel maldito niñato…
Eso tenía que solucionarlo ya.
Sin pensárselo más, comenzó a moverse, acelerando el paso hasta correr, hacia Gavin…Este, que se había quedado ligeramente distraído con el estado de su brazo, abriendo la boca por lo inesperado, levantó la vista demasiado tarde… Taisho lo “arrolló”, agarrándole con la manaza en la cara, sin dejar de correr, y llevándolo a toda velocidad -sin rozar apenas el suelo- hacia la pared contraria…
-¡Oh, no! ¡Tiene que conseguir soltarse!- Advirtió Han…
Los demás seguían muy preocupados la escena…
El General estaba llegando a la otra pared… con Gavin atrapado en su “garra”… Lo iba  a aplastar…
-“¡No puedo respirar…!”- Pensaba Gavin, tratando de zafarse…
Pero Taisho ya veía el muro… Sin poder contener una exagerada sonrisa maníaca -y sin parar de avanzar a toda velocidad-, llevó la mano con la que sujetaba a Gavin un poco hacia atrás, con el fin de prepararse…
-¡¡Voy a aplastarte como a un huevo!!- Le anunció…
Gavin sabía que era el momento…
El General, prácticamente con todas sus fuerzas, dirigió la mano hacia la pared… Contra la pared.
Y la mano se hundió en el muro. Aparecieron grietas que no dejaron de crecer durante unos instantes… cayó polvillo del techo incluso…
-Je… je je… je je je je… ¡Je je je! ¡¡Ja ja ja ja…!! ¡¡¡Jua, ja, ja, ja, ja, ja!!!- Se puso a reír Taisho, inmerso todavía en una nube de polvo y chinas…
Entonces extrajo la mano -agarrotada- del agujero… el polvo se disipaba… Y dejaba al descubierto lo que había ocurrido.
-¡¡¡¿Eh?!!!- El General ya no podía abrir más los ojos…
La mano, aparte de polvo… no tenía nada más. No había sangre… ni nada por ninguna parte…
Entonces Taisho se giró, incrédulo. Y ahí estaba: Gavin seguía recuperando el aire -aquel idiota había estado a punto de asfixiarle- cerca del suelo, con las rodillas flexionadas y la mano sana apoyada…
-Yi, ¿te encuentras bien?- Le preguntó Yun.
Esta, sonriendo por ver sano y salvo a Gavin, al principio no sabía a lo que se refería; entonces se dio cuenta de que una lágrima le resbalaba por la mejilla sonrojada… Se apresuró a secársela con el dorso de la mano. Yun, que no comprendía nada, devolvió su atención al desarrollo de aquel combate…
-¿Cómo… Cómo lo has hecho…?- Aún transformado, Taisho volvía a temblar…
Pero a Gavin no le apetecía decir nada provocador… lo había pasado realmente mal hacía un momento…
En ese instante, Taisho, sin pensar, por impulso, atacó…
Gavin veía como se aproximaba de forma sorprendentemente atolondrada… Tan solo tuvo que incorporarse, saltar y propinarle una patada en el centro el pecho -como le había dado él antes-…
El General se estampó de espaldas en la misma pared contra la que había intentado chafar a Gavin momentos atrás… y se agrietó todavía más…
A aquellas alturas, los compañeros de Gavin daban por hecho que tenía al General contra las cuerdas… Yun estaba a punto de darle gritos de ánimo cuando -un segundo después de que el General se “despegara” del muro- vio a su amigo: algo iba mal.
La última acción que había llevado a cabo Gavin le había agotado… y eso unido al lamentable estado de su brazo no era buen augurio precisamente… El General, a medida que avanzaba, se iba dando cuenta de esto… ahora le tenía…
-¡Gavin, cuidado!- Le gritaba Yun.
Yi notaba como el corazón se le aceleraba. Bo estaba con la boca abierta, aterrado. Y Han estaba a punto de darlo todo por perdido…
Taisho -que también acusaba los golpes recibidos- comenzó a acelerar el paso… solo pensaba en acabar con Gavin de una vez por todas…
Este ni le miraba. Estaba tan exhausto que no sabía ni donde estaba…
Taisho, que ya corría, se aproximaba con todo su ímpetu con el puño en alto…
Pero Gavin no oía los gritos de sus compañeros.
El golpe de puño ya iba derecho a su cabeza… era inminente… Yi cerró los ojos.
Los mantuvo apretados durante unos instantes. Y, al no oír nada, comenzó a abrirlos lentamente…
Entonces los abrió mucho. Y no podía estar más agradecida.
Ante la sorpresa de todos -excepto de Gavin, que seguía con la vista hacia el suelo- apareció Huei, que sostenía con ambas manos el enorme puño de Taisho, el cual no se lo podía creer…

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