El dron
La ciudad bullía como de costumbre a las doce del mediodía.
Los miles de vehículos circulaban por las calles como hormigas veloces, sin
detenerse un segundo. Los rayos del sol conseguían filtrarse entre la capa de
contaminación que cubría la gigantesca urbe, resultando casi imperceptible para
sus habitantes a menos que uno se fijara bien… Hacía algo de calor, señal de
que el invierno estaba quedando atrás. La gente estaba absorta en sus
quehaceres, en sus idas y venidas rutinarias; en su vida normal, en definitiva.
Por una de las calles atestadas por el tráfico, circulaba un furgón blindado,
amarillo, perteneciente a una empresa de seguridad: “Secure One”; provenía del
banco nacional, en el distrito financiero de la ciudad…
-Creo que voy a cambiar de trabajo- dijo el copiloto del
furgón, un hombre de más de cuarenta años (aunque aparentaba más), con el pelo
canoso, ojos cansados y barba de un par de semanas…
Su compañero, mientras conducía, le dirigió una mirada de
extrañeza.
-¿Sí? ¿Y qué vas a hacer? ¿Volverás a aquella discoteca a
vértelas con niñatos ciclados hasta arriba de metacocaína…?- Le preguntaba en
tono irónico…
Ambos iban ataviados con el mono azul de la empresa, con una
gorra en la cabeza cada uno…
-De eso nada. Quizá ingrese en el ejército. ¿Qué te parece?
Su compañero esbozó una sonrisita y emitió un chasquido
sibilante, mientras negaba con la cabeza…
De pronto, el rostro le cambió y se irguió ante algo que
había llamado su atención más adelante; su compañero, al verle, le preguntó de inmediato.
-¿Qué te pasa?
Al ver que el otro no apartaba la mirada de algo que parecía
estar viendo solo él, dirigió la vista hacia el mismo punto…
Pero no veía nad… Un momento. ¿Qué demonios era eso?
Sin apenas tiempo de reaccionar, el conductor frenó en seco
-cuando se encontraban en un callejón estrecho y solitario- en el preciso
instante que un objeto volador se plantaba ante los atónitos vigilantes de
seguridad…
-¿¡Qué es esa cosa?!- Preguntó el segundo, con los ojos muy
abiertos y la boca desencajada…
El otro se había quedado muy quieto, con los ojos como
platos y balbuceando… Su compañero pudo ver como le caía el sudor bajo la
gorra…
Ante ellos había un objeto semejante a un platillo volador,
aunque de formas más cuadradas, flotando en el aire a casi dos metros del
suelo… oscilaba suavemente de un lado a otro y de arriba abajo mientras emitía
un sonido semejante a la turbina de un reactor… Los dos hombres estaban
totalmente paralizados, sin entender nada de todo aquello…
Entonces el que estaba al volante reaccionó. Vio cómo lo que
parecían dos ametralladoras asomaban de sendos huecos que acababan de abrirse a
los laterales del objeto, pasando a apuntarles directamente...
-¡¡Cuidado!!- Avisó a su compañero…
Aunque no hizo falta, ya que este también lo había visto.
Ambos saltaron del vehículo a cada lado del mismo, cayendo al suelo y rodando
como podían, en el mismo instante que las armas que portaba aquel extraño
artilugio comenzaban a disparar ráfagas continuas hacia el furgón…
Los dos vigilantes se levantaron, atolondrados, cubriéndose
instintivamente, y trataron de huir hacia atrás, bajo el ruido ensordecedor de
las balas de gran calibre atravesando el blindaje…
Finalmente se había quedado “solo” el objeto hostil con el
furgón acribillado. Comenzó a moverse y rodeó suavemente el vehículo hasta
quedar situado frente a la parte trasera… A continuación, escondió las ametralladoras y estas fueron sustituidas por una
especie de brazo robótico que apuntó hacia la doble puerta del furgón blindado.
Comenzó a salir un rayo rojo brillante con el que el brazo mecánico comenzó a
describir un amplio cuadrado que abarcaba las dos puertas…
En poco más de un minuto, el láser había cumplido su
“trabajo” y una figura geométrica de metal derretido aparecía ahora en la parte
de atrás del furgón. De otros dos huecos -esta vez provenientes de la zona
frontal del objeto- surgieron unos potentes imanes de neodimio que se
engancharon automáticamente en ambas puertas; los cables metálicos tiraron con
fuerza y las puertas salieron disparadas a un lado y otro del objeto volador,
golpeándose en el suelo con gran estruendo…
Ahora había espacio suficiente para que aquel ingenio
suspendido en el aire pudiera acceder al interior del furgón. En el mismo,
innumerables bloques de oro cubrían las paredes… Se abrieron dos cavidades en
la parte posterior del objeto, el cual escrutaba todos aquellos lingotes con lo
que parecía un objetivo de cámara moviéndose frenéticamente en todas
direcciones… El mismo brazo poseedor de un láser de antes, comenzó a fundir las
resistentes sujeciones que protegían el oro… mientras un nuevo brazo -con una
terminación semejante a una mano humana, pero totalmente mecánica- salía de otro
agujero para ir recogiendo los bloques dorados…
Una vez hubo recogido todo lo que pudo, salió por donde
había entrado y se elevó en el cielo hacia un rumbo desconocido…
En otro punto de la ciudad, una joven de veintiún años, de
pelo anaranjado y con volumen -recogido en una cola-, los ojos del mismo color,
y vestida con el uniforme de la policía, se atiborraba a pasteles como si no
fuera a haber un mañana…
-Si sigues así vas a explotar, Nira- Habló un joven de su
misma edad, sentado delante de ella al otro lado de la mesa, también con el
uniforme negro de la policía de Diametral City…
Tenía el pelo no muy corto -el flequillo solía taparle un
ojo-, castaño, ojos del mismo color, y de altura y complexión media, tirando a
enclenque…
Su compañera hizo caso omiso de aquel comentario que estaba
cansada de escuchar…
-No me digas lo que tengo que hacer, Jin. No pienso privarme
de estos deliciosos dulces que me alegran la vida…- Le espetó, reivindicativa…
El joven (que ya conocía bien su manera de expresarse)
permaneció tranquilo, cogiendo la taza de café que había pedido tras terminar
de añadirle una cantidad moderada de azúcar…
-Si eso es así me parece que tienes una vida muy triste. Oh,
sí…- Dijo, calmadamente y cerrando los ojos, antes de dar un sorbo a su bebida.
Nira golpeó la mesa con la mano que aún sostenía un bollo de
nata con una cereza en la cúspide, frunciendo el ceño y a punto de estallar…
Y es que Jin sabía muy bien como chinchar a su compañera…
-Escúchame…- Pero la joven no pudo continuar, al oír su
comunicador emitir estática.
Lo tomó de inmediato y ambos jóvenes se pusieron serios; Nira
aún tenía nata en la comisura de los labios…
-Unidad 9. Unidad 9.
Aquí Central. Responda Unidad 9- Exigía
la voz al otro lado…
Nira fue la que contestó, ya que se trataba de su
comunicador.
-Aquí Nira Hisaki, de la Unidad 9. Estoy con el agente Jin Koizumi.
¿Qué ocurre, Central?
La respuesta fue inmediata.
-Se ha producido un
robo a un furgón blindado que se dirigía a la Reserva Monetaria: calle 49 del distrito
G.
Nira le dirigió una mirada a Jin, que se la devolvió al
instante.
-Vamos para allá. ¿Hay algún sospechoso?
Ahora la respuesta tardó en llegar.
-Por la información de
la que disponemos, parece que se trata… de un dron.
Nira y Jin se quedaron mirándose, incrédulos.
-¿Es eso correcto? Se apresuró en comprobar Nira…
Nuevamente unos segundos de demora.
-Sí. Partan de
inmediato. El resto de unidades están ocupadas.
Mientras se levantaban enseguida y Jin se acercaba al
mostrador del local para pagar lo que habían tomado (hoy le tocaba a él), Nira
-aún pegada al comunicador- no fue capaz de ceder a su curiosidad…
-¿Qué ha ocurrido?
Ahora la voz femenina al otro lado del teléfono pareció humanizarse y se oyó un resoplido.
-Es muy extraño.
Cuando esta mañana los agentes disponibles fueron a buscar sus vehículos, se
encontraron con que no funcionaban… Al parecer, se ha producido un fallo en el
sistema electrónico de todos los coches que se encontraban en los alrededores
de la Central en esos momentos…
Nira frunció el ceño.
-Bien, Central. Vamos para allá. Sospecho que podría haber
relación con ese dron…
Acabó la comunicación y ambos agentes salieron al luminoso
exterior. Ahora Nira presentaba un aspecto dispuesto y decidido -destacándose
su esbelta y mediana figura, aunque no excesivamente desarrollada-…
-Jin, conduzco yo-le advirtió.
Jin meneó la cabeza, conteniendo una sonrisa de resignación.
-Esta claro que tendremos un día movidito…
Nira no hizo caso del comentario de su compañero y entró en
el coche. Casi al unísono, ambos cerraron su correspondiente puerta y, acto
seguido, la joven agente de policía activó la sirena luminosa, pisando a fondo
el acelerador sin apenas dar tiempo a un inquieto Jin a agarrarse con las manos
a su asiento…
-Vamos allá- dijo la joven agente de policía, con firme
decisión en su mirada flamígera, justo antes de salir disparado el coche hasta
el final de la calle, dejando tras de si un rastro de papeles volando…
-¿Por qué has encendido la sirena si todavía no hemos visto
nada?- Le preguntó Jin, expresando claramente su opinión, como de costumbre…
Precisamente hacía un momento que Nira la había apagado,
dándose cuenta de que quizá no era el momento todavía…
-Sí, ya sé, ya sé…- Respondió con fastidio.- ¿Dónde puede
haberse metido ese… dron?
Jin revisó un plano portátil de la ciudad que sujetaba en
las manos.
-Si ese objeto vuela, ya debe haber desaparecido hace rato-
al joven policía le supo mal tener que comunicarle a su compañera aquella
obviedad.
Entonces Nira se fijó en algo en el cielo, asomándose a
través del parabrisas…
-¡¿Qué es eso?! ¡Mira allí!- Le llamó la atención a Jin, señalando
con el dedo a un punto muy elevado mientras conducía…
Jin dirigió la mirada hacia dicho punto y lo vio al
instante.
-¡Es el dron! ¡Pensaba que podía haber abandonado la
ciudad…!- Exclamó.
Nira dio un volantazo y se metió en la primera callejuela en
la dirección a la que se dirigía aquel objeto volante…
-¿Cómo es posible? ¿Por qué sigue aquí?- Preguntó Nira,
intentando hacerse oír entre el rugido del motor y el chirrido de los
neumáticos…
Jin pensó un momento; al principio tampoco lo entendía.
-Lo único que se me ocurre es que, el responsable de todo
esto (el que dirige la máquina), se encuentra en esta ciudad…- Dedujo…
Nira se puso seria. Jin tenía razón. Aquel maldito debía estar cerca…
-Probablemente está dando vueltas para despistar, antes de
regresar con su “dueño”- dijo, utilizando un tono despectivo hacia el final de
la frase…
Se iban aproximando hacia el objeto, que -de algún modo-
parecía despistado…
En una habitación oscura, solamente iluminada por la luz
azulada de varios monitores dispuestos alrededor, sobre tres mesas, se
encontraba en el centro una figura que observaba con atención las evoluciones
de aquel ingenio, reflejándose las imágenes en el vidrio de sus gafas… Una
sonrisa siniestra se dibujó en su rostro afilado al comprobar que todo estaba
saliendo según sus planes…
Primero había hecho una pasada por la Central de la policía,
inutilizando los sistemas de electrónica de los vehículos que ahí se
encontraban con una lluvia magnética… Luego había dado el golpe al
furgón, realizando todas las operaciones con dos sticks situados justo frente
al teclado… Todo estaba saliendo según lo previsto, pensó de nuevo…
Entonces se fijó en una de las pantallas, en una esquina
inferior: un coche de policía se acercaba peligrosamente desde el suelo a su
preciado invento…
-“Mierda”- le cambió la expresión antes de ponerse a teclear
nuevos comandos a su cómplice…
El motor bramaba ahora con más fuerza…
-¡Todo tuyo, Jin!- Le avisó Nira, sin apartar su intensa
mirada de la calle que se extendía ante ellos.
La ventanilla del copiloto bajó y Jin apuntó con su pistola
hacia el dron… Tras unos segundos, ya lo tenía en su mirilla…
El agente disparó y el veloz proyectil se elevó en línea
recta hacia el cielo despejado, impactando en el ingenio…
-¡Muy bien, Jin! ¡Le has dado!- Dijo Nira, tras escuchar el
sonido metálico producido por el impacto resonando hasta sus oídos…
En la habitación oscura, el individuo oculto por la negrura
apretó los dientes de rabia. Casi por impulso, agarró los sticks con furia y
fijó sus ojos maníacos en la pantalla…
-Le he dado pero no le he hecho nada…- Anunció Jin.-
Necesitaría dispararle desde más cerca…
Y, como si aquel aparato le hubiese escuchado, cambió
súbitamente de rumbo y descendió en picado hacia el coche policial…
-¡Ahí viene!- Alertó Nira…
Jin se apresuró en prepararse para disparar de nuevo… Pero
el dron llegó a demasiada velocidad; el joven policía tuvo que regresar rápidamente al interior del
vehículo al ver que lo tenía encima…
El ingenio hizo un vuelo rasante por encima del coche, de
lado a lado -provocando la sorpresa en los viandantes que pasaban por ahí
cerca, asustándose algunos al verse zarandeados por la corriente de aire
producida por aquella cosa-,
elevándose de nuevo y dirigiéndose al fondo del campo visual que tenía Nira
ante si…
Los dedos de la mano tensa del tipo anónimo, pulsaron un par
de botones en una extensión de los componentes de entrada del equipo que
manejaba y esbozó una sonrisa inquietante…
Nira y Jin pudieron ver claramente cómo de aquel objeto emergían
dos cañones de ametralladora que apuntaban directamente a su posición…
-¡Cuidado Nira!
Nira apretó los dientes y piso el acelerador al máximo. El
dron disparó una ráfaga que alcanzó al vehículo desde el capó, pasando por el
techo -cerrando los ojos y encogiéndose instintivamente ambos al penetrar las
balas en el blindaje de serie- y acabando en el maletero un segundo antes de que
pasara por debajo del ingenio, cruzándose…
Tras pasar el dron por encima de ellos, continuó en línea
recta, comenzando a elevarse nuevamente… Nira lo vio por el retrovisor…
-Ah, no. ¡No te escaparás!
Giró en redondo el vehículo maltrecho y emprendió una vez
más la persecución de aquel maldito dron…
El tipo, ante la insistencia de la policía, decidió que iba
a terminar de persuadirles del todo…
El dron se detuvo y comenzó a girar sobre si mismo,
encañonando otra vez el coche policial. Nira y Jin abrieron los ojos ante ese
movimiento y, al ver un callejón que se abría a la derecha, la joven agente de
policía giró de inmediato, en el preciso instante que aquel objeto hostil volvía
a disparar una nueva ráfaga…
Esta vez no les llegó a dar… pero tampoco pensaba dejarles
estar. Aunque pasó de largo inicialmente, regresó “de espaldas” y entró en el
mismo callejón por donde circulaban los agentes…
El dron volaba prácticamente a ras del suelo a través del estrecho
recorrido, apuntando las ametralladoras hacia ese coche situado a pocos metros
de distancia…
Al ver que la distancia de separación que mantenían con el
ingenio era constante, Jin decidió que era el momento de intentarlo de nuevo…
Nira, al ver sus intenciones, oteó lo que había delante y vio lo que buscaba…
-¡Dentro de unos segundos entraré en otro callejón! ¡Ahora
Jin!
El agente sacó medio cuerpo por la ventanilla y apuntó al
dron, que no dejaba de perseguirles…
Jin comenzó a disparar su arma hasta quedarse casi sin
munición… sin resultado, para su desconcierto…
-Vuelve Jin!- Le avisó Nira.
El joven introdujo el cuerpo -lo más deprisa que pudo- en el
interior del vehículo y Nira giró hacia una calle estrecha situada a la
izquierda en esta ocasión…
El dron prosiguió en línea recta. Nira detuvo el vehículo,
aprovechando ambos para respirar… Con suerte, el dron “pensaría” que les podría
cortar el paso más adelante…
Si no, estaban perdidos.
Pero el dron no apareció. Ambos salieron del coche,
comprobando los daños de este tras haberse mirado mutuamente en busca de
heridas visibles…
-Maldita sea- expresó Nira, con frustración.
Jin tampoco estaba contento, revisando el tambor de su
pistola; debería haberle hecho algo
al menos…
-Está claro que quien esté detrás de todo esto es un tipo
listo- comentó Jin con desdén, a pesar de ser consciente de lo obvio que había
sonado eso…
Guardaron silencio durante unos minutos, sintiéndose
derrotados…
-¿Qué vamos a hacer, Jin?
A este no le gustaba cuando veía a su compañera perder el
ánimo.
-La única manera de detener el dron es localizar el origen
de la señal…- Comenzó a decir, pensativo.- El problema es que ese maldito
trasto no se está quieto…
Entonces Jin cayó en la cuenta de algo. Ante la mirada
curiosa de su compañera fue derecho al maletero del coche agujereado… Tras unos
instantes de búsqueda con los ojos, el joven agente encontró lo que buscaba…
-¡Aquí está! ¡Sabía que lo teníamos!- Decía, triunfal…
Nira no tenía ni idea de a qué se refería.
-¿De qué hablas, Jin? ¿Qué es lo que teníamos…?
Jin, sonriendo de satisfacción, cogió algo del fondo del
maletero y se lo mostró…
-Una pistola de pulsos.
No estaba seguro de que la conserváramos; solo hay un pequeño problema…
Nira puso cara de extrañeza. Jin, al verla, contestó en
seguida.
-Es un modelo en fase de pruebas. Fabricado por nuestro
laboratorio para contener momentáneamente a androides fuera de control… pero
puede servir…- Esto último lo dijo mientras se quedaba mirando el arma…
-Pero tengo entendido que la carga de energía es limitada.
Ni siquiera sabemos si está cargada… yo no tenía ni idea de que eso estuviese ahí…- A Nira le fastidiaba
estar siendo negativa; no era propio de ella.
Jin comprobó el arma.
-Está cargada. Para un solo uso- la avisó…
Pero aquello pareció animar a la joven. Su expresión volvió
a ser la de la Nira decidida de siempre…
-Muy bien. Solo necesitamos un disparo- resolvió, sonriendo
a Jin.
Este, sorprendido por su cambio de actitud, no tardó en
asentir y sonreír también, ambos con la decisión en la mirada…
Subieron al vehículo, cerraron las puertas, encendieron el
motor y salieron disparados, mirando los ojos intensos de Nira hacia el camino
que había delante, como si sendas llamas ardieran en su interior…
Mientras buscaban el ingenio, Jin hablaba con la Central
para que se preparasen a rastrear la señal perteneciente al lugar desde donde
se estaba controlando al dron; para ello, necesitarían encontrarse cerca del
mismo el tiempo suficiente…
En ese mismo instante Nira lo vio.
-¡Ahí está!
Jin también lo localizó con la mirada. Se puso en contacto
con Kazumi, una amiga de la infancia de este que trabajaba en la unidad de
telecomunicaciones…
-Lo hemos localizado. ¿Estás preparada, Kazumi?- La puso en
alerta Jin.
En la Central, en una sala llena de ordenadores y aparatos
electrónicos, se encontraba una chica de la misma edad que él, atractiva, alta
y delgada, con media melena color dorado, ojos del mismo color y unas gafas de
montura fina, fijas en las pantallas que tenía delante; vestía con ropa
informal consistente en falda beige, zapatos negros de tacón y blusa blanca con
varios botones desabrochados que dejaban entrever el escote. Tecleaba sin parar
y hablaba con Jin con el comunicador que tenía sujeto a la altura del oído y la
boca…
-Ya sabes que siempre lo estoy- le contestó en tono
veladamente insinuante…
Nira -que lo estaba escuchando todo- dirigió una mirada de
reojo a su compañero, con expresión evidente de que aquello no le había hecho la menor gracia… Jin (ajeno a esto)
volvió a comunicarse con Kazumi…
-De acuerdo. Mantente a la espera, Kazumi- le dijo.
Ahora la chica al otro lado se puso seria.
-Bien. Buena suerte, chicos- les deseó, consciente de que
Nira estaba también, con él…
Ambos le dieron las gracias y se centraron en el operativo…
Como un cazador sigiloso, el vehículo se aproximaba por las
calles hacia su objetivo. No tardaron demasiado en quedar situados tras él, en
una amplia y solitaria avenida, aún a cierta distancia… Por lo que Nira pisó
progresivamente provocando que las ruedas aumentaran las revoluciones…
-Mantén esta velocidad, Nira- le pidió Jin, terminando de
ajustar la pistola de pulsos…
Aunque le había oído, Nira no contestó, absolutamente
concentrada en aquel objeto fugitivo…
Jin -acostumbrado a la manera de ser de su compañera- se
centró en salir por la ventanilla nuevamente y apuntar al dron…
El tipo semioculto sonreía ampliamente ante la cercanía de
la culminación de su plan…
Jin disparó. El proyectil invisible dio de lleno en el
armazón metálico del dron, alcanzando sus sistemas internos…
-¡¿Qué pasa?!- Se alarmaba el tipo, ante los innumerables
fallos que estaban siendo reportados por parte de su “cómplice”, llenándose las
pantallas de mensajes de error…
-¡Le he dado!- Le informó Jin -exultante- a Nira,
introduciéndose de nuevo en el vehículo y poniéndose a preparar el localizador
sin demora…
El dron renqueaba
en el cielo… El tipo andaba como loco tratando de ajustar aquel caos, tecleando
sin parar entre destellos rojos parpadeantes y sonidos de alarma…
Jin terminó de sintonizar la frecuencia correcta.
-Listo. ¡Kazumi, yo ya estoy!
Nira escuchaba en silencio mientras controlaba con la vista
el objeto visiblemente afectado…
-¡Muy bien, estoy en ello!- Comunicó Kazumi, realizando
pulsaciones sin parar y atenta a la pantalla que tenía delante…
Finalmente apareció un punto concreto señalado en un mapa -generado
por ordenador- de la ciudad.
-¡Lo tengo, Jin!
Jin hizo un gesto de victoria apretando el puño y los dientes
al mismo tiempo y Nira relajó ligeramente el rostro.
En la habitación psicodélica parecía restablecerse el orden;
el tipo, hasta hacía un momento presa del frenetismo, dio síntomas de
tranquilizarse y se fijó en uno de los monitores que tenía delante y a un lado…
-¡Malditos seáis!- Profirió, con expresión de furia, al
reconocer el coche de Nira y Jin visto desde arriba…
Rápidamente, volvió a tomar el control del dron y comenzó a
enviar órdenes con la clara intención de acabar con ellos…
Nira se dio cuenta de que el dron había dejado de moverse
sin control, quedándose quieto en el aire.
-¡Agárrate Jin!- Le avisó la joven policía al ver que el
ingenio giraba totalmente y salía disparado hacia ellos…
Sacó las ametralladoras y comenzó a disparar en el acto…
Pero Nira estaba preparada. No había avisado de aquella
manera a Jin porque sí…
De un movimiento brusco del volante hacia la izquierda -y
utilizando los propulsores del lado derecho del vehículo- consiguió colocar el
coche sobre dos ruedas, en el preciso momento en que el dron llegaba disparando,
a punto de chocarse con ellos… a la vez que Jin ponía cara de susto ante
aquella maniobra inesperada…
El dron pasó de largo y comenzó a alejarse. El tipo había
decidido que no quería quedarse sin su botín… y no quería tener más problemas
con aquellos agentes que cada vez le resultaban más peligrosos…
Nira volvió a colocar -muy bruscamente, para el gusto de
Jin- el vehículo en posición normal…
-¡Se escapa!- Exclamó Nira, girando en redondo y acelerando
en su busca…
Jin se adelantó en el vehículo.
-¡Detente en la tercera calle a la derecha! ¡Está regresando
a su guarida!
Nira comprendió las intenciones de Jin.
-De acuerdo. Encárgate tú de ese maldito. Y yo me encargaré
del dron- le anunció.
Jin sabía que no serviría de nada discutir. Asintió y se
giró hacia ella.
-Ten cuidado…
Nira le dedicó una sonrisa mirándolo fugazmente. Jin vio en
su expresión a la Nira que quería ver…
El coche se detuvo al llegar al punto exacto. Jin bajó del
vehículo y dirigió una última mirada a su compañera. Volvía a mirarle con
aquellos ojos de decisión, diciéndole con los mismos que no se preocupara; a
pesar de que podía llegar a apreciarse que sabía a lo que se enfrentaba… Una
vez Nira aceleró hacia delante, Jin -tras seguirla con la vista durante unos
segundos- comprobó con atención el lugar señalado en su mapa portátil…
Cuando lo tuvo claro salió para allá.
El dron presentaba fallos visibles desde abajo de vez en
cuando; Nira no lo perdía de vista, atravesando las calles a toda velocidad…
Al llegar a determinada distancia, cogió su arma con la mano
izquierda -a pesar de irle mejor la derecha- y la sacó por la ventanilla…
Un disparo alcanzó la carcasa del dron.
El tipo lo advirtió al instante y buscó en las imágenes que
le enviaba el propio dron con sus cámaras incorporadas…
-¡¿Es que no me vais a dejar en paz?!- Se exaltó al ver el mismo coche de policía que antes…
El dron volvió a girar, describiendo un círculo, y descendió
en picado disparando indiscriminadamente…
Nira lo esquivó con un nuevo volantazo a un lado, entrando
en otra amplia calle del polígono industrial en el que se encontraban en
aquellos momentos…
Pero esta vez el dron no tardó en perseguirla. Cuando quiso
darse cuenta, lo tenía detrás, disparándole…
Trató de quitárselo de encima, yendo en zig-zag; pero no
pudo evitar ser alcanzada en la parte trasera del vehículo, reventando el
cristal y abollándose el techo…
Nira frenó, permitiendo que el dron pasara delante.
El tipo pudo llegar a ver quién conducía el vehículo…
-Vaya, vaya… Pues eres muy guapa… Lástima- dijo, antes de
levantar una tapa y dejar al descubierto un nuevo botón.
Nira vio al dron describir otro círculo más adelante, a
pocos metros de altura, disponiéndose a embestir de nuevo… La joven agente de
policía aceleró una última vez…
Mientras se aproximaba a cada vez más velocidad, le parecía
ver que emergía un nuevo cañón de otro punto del frontal del dron… Del centro…
El dedo del tipo -con expresión severa- hundió el botón
hasta el fondo.
Un láser azulado salió del cañón, perforando el parabrisas
por el lado del copiloto, y atravesando el vehículo de un lado a otro… mientras
Nira se cubría con un brazo, viéndose obligada a cerrar los ojos…
-¡Maldita sea!- Se lamentaba el tipo al ver que había
fallado.
Al comprobar que seguía entera,
Nira pisó a fondo el acelerador y volvió a disparar -esta vez por el hueco
dejado por el cristal roto- y alcanzó al dron… pero esta vez sí le hizo daño…
El tipo abrió la boca y los ojos lentamente, por la
contrariedad… Se echó hacia delante, desesperado, para sacar a su ingenio de ahí…
El dron pasó nuevamente -por encima del coche- al otro lado.
Nira se percató de que trataba de huir de nuevo…
-¡¡De eso nada!!- Exclamó, pisando con todas sus fuerzas el
freno…
El coche derrapó hasta quedar parado, de lado… Nira salió
del vehículo y apuntó con ambas manos al objeto que se alejaba…
Nira era una chica con muchos defectos -ella lo sabía-. Pero
tenía una extraordinaria habilidad: su puntería.
Encontró un punto desprotegido en el armazón de aquella máquina
y disparó un único y certero disparo…
El dron estalló en mil pedazos. La explosión destrozó los
ventanales de las oficinas situadas a ambos lados de la calle, en aquellos
momentos sin nadie dentro…
Nira, aún apuntando, bajó el arma levemente. Aún tenía la
mirada de combate… Entonces observó -bajando el arma del todo- que se veían
destellos dorados cayendo por doquier.
-¡Oh, no! ¡No, no! ¡¡¡Nooo!!!- Se desgañitaba el tipo,
impotente, ante la pantalla sin señal…
En ese momento la puerta de la entrada cedió ante una patada
y Jin entró con su arma en la habitación oscura, encendiendo la luz de
inmediato y apuntando a un tipo alto, desgarbado y con el pelo de punta -largo-
y amarillo…
-¡Quedas detenido!
Nira, con Jin a su lado, volvía a conducir lo que quedaba
del coche policial…
-Entonces, ¿estás bien, Nira?- Le preguntó Jin, preocupado…
Averiguaron que el fallo en los demás vehículos de policía
se debió a un ataque efectuado por el dron momentos antes del atraco al furgón.
Cuando se hubo solucionado, llegaron refuerzos para llevarse al responsable…
-Ya me lo has preguntado tres veces… Sí- le dijo, simulando
molestarse, aunque sonriendo un poquito al final…
Jin, aún ligeramente inquieto por el peligro que había
corrido su compañera, también sonrió ante la acostumbrada actitud orgullosa de
Nira… Pero a él le gustaba así…
-Oye… ¿Qué te parece si vamos a la pastelería de antes?
Invito yo- propuso Jin.
A Nira se le iluminaron los ojos.
-¡Vale! ¡Te tomo la palabra! Prepárate, porque tengo un
hambre…
Jin volvió a sonreír, feliz por verla así.
Y el desvencijado vehículo se desvió de su camino a la Central cuando el
sol comenzaba a ocultarse en el cielo anaranjado del atardecer…
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