6 WARRIORS
Gavin contra el Instructor de armas.
Huei hacía un rato que avanzaba por aquellos lúgubres pasillos, habiendo dejado atrás la escalera que lo había llevado hasta abajo… La humedad se notaba en el ambiente, e incluso se podían escuchar “gotitas” caer contra el suelo de vez en cuando… De hecho, Huei esperaba que no le cayera ninguna sobre la antorcha, ya que no tenía muy claro cómo podría salir de allí luego…
Entonces escuchó algo. Venía de lejos pero era bastante claro: un gemido lastimero. De una chica… Huei aceleró sus pasos en la dirección de donde provenía aquel sonido que le había llegado con reverberación…
Llegó a la zona de las celdas. Aunque en realidad eran habitáculos sucios y vacíos, sumidos en la oscuridad, con una reja de barrotes delante… El joven escuchó a alguien moverse levemente en el suelo, hacia el fondo del pasillo formado por las celdas… Se dirigió hacia allí de inmediato, resonando sus pasos en la húmeda estancia…
Y entonces la vio. En la penúltima celda, acurrucada en una de las esquinas de la pared del fondo, se intentaba proteger del frío una chica, tratando de conciliar el sueño sin éxito… Era Xin.
-¡Xin!- Exclamó Huei.
Xin abrió los ojos en cuanto escuchó la voz de Huei. Levantó la cabeza, cuyos cabellos ahora estaban revueltos, y dirigió la mirada hacia el joven…
-¡Huei!- Dijo, tratando de levantarse…
Huei la observaba, antorcha en mano, mientras la chica se incorporaba… Una vez Xin estuvo en pie, se sorprendió a si misma arreglándose apresuradamente la ropa y el pelo antes la presencia del joven, del que no quería que la viese con aquel aspecto… Pero entonces, cuando le dirigía una tímida mirada, tras considerar que estaba lo suficientemente presentable, abrió mucho los ojos, alarmada…
-¡Huei, detrás de ti!- Intentó avisarle…
Huei reaccionó deprisa, tratando de girarse para ver de qué se trataba… Pero no le dio tiempo. Un garrote le golpeó con fuerza en la espalda, provocando que comenzara a inclinarse… el arma era sostenida por el consejero…
-¡¡Huei, no!!
Gavin permanecía frente a su adversario, en guardia, muy cerrada… Pero, a diferencia suya, el instructor de armas no adoptaba ninguna posición de guardia… en apariencia… Sencillamente se encontraba de lado, con el brazo que sujetaba el arma extendido, mirando hacia Gavin… estaban separados por un par de metros de distancia… Gavin no le quitaba la vista de encima; no se fiaba de aquel tipo… El otro, en cambio, estaba a punto de sonreír, aparentemente tranquilo…
-Por lo poco que he podido comprobar hasta el momento, veo que algo sí que sabes manejar ese sable…- Le dijo, muy seguro…
A Gavin aquello no le hizo mucha gracia…
-Vaya, gracias. Espero no acabar decepcionándote…- Hablaba con ironía, sin ser capaz de llegar a esbozar una sonrisa, aunque no fuese sincera…
Ahora era el contrincante de Gavin el que dejó de sonreír. Este observó que ahora esgrimía su arma con más fuerza. Se disponía a atacar…
-No debes tomártelo a mal- le dijo, en tono sincero.- Te aseguro que me apetece mucho ver de lo que eres capaz…
Gavin estaba desconcertado. Pero tenía que reconocer que creía a aquel tipo… Este siguió hablando.
-Bueno… ¿Seguimos?
Gavin tan solo tuvo apenas un segundo para reaccionar. El instructor salió disparado a una velocidad increíble hacia donde se encontraba Gavin… De pronto, este lo tenía ante él, levantando su arma para atacarle, como a cámara lenta… Consiguió apartarse a tiempo de un salto hacia atrás, estrellándose el filo del sable contra el suelo duro…
Cuando Gavin se detuvo, se fijó en su adversario: este lo miraba fijamente, casi de soslayo, sin apenas expresión en su rostro…
Entonces Gavin se dio cuenta de algo: si aquel tipo hubiera querido, le habría alcanzado tranquilamente… había estado claramente a su merced… Sin embargo, le había dejado escapar. ¡Exacto! ¡Le había dejado escapar! ¿Por qué…?
Como si adivinara lo que estaba pensando en aquellos momentos, el instructor, mirando hacia abajo, no pudo evitar sonreír…
-Vamos. Estoy seguro de que puedes hacerlo mucho mejor…- Le dijo, en tono didáctico…
Pero a Gavin le daba rabia aquel tipo de “observaciones”… Al percatarse el instructor de esto, dejó de sonreír de inmediato. Volvió a dirigirse a Gavin.
-Muy bien. Allá voy otra vez- le anunció, adoptando (esta vez sí) posición de ataque…
Gavin no había abandonado en ningún momento la suya…
-¿Me tomas por tonto o qué…?- le dijo Gavin, sintiendo que le tomaba el pelo al anunciarle sus intenciones…
Aquello le supo mal al instructor. Tras comprobar lo susceptible que era aquel chaval, decidió cuidar más sus palabras para con él.
Permanecieron quietos y en silencio durante unos instantes… la luz del día se iba apagando por momentos… comenzaba a soplar una breve brisa, impropia de aquel tiempo, que agitaba las hojas de las innumerables plantas que había a continuación de la zona de combate, rodeada esta de armas, en la que ambos se encontraban…
Entonces el instructor hizo un breve movimiento de contracción, que Gavin vio enseguida abriendo más los ojos, antes de salir impulsado hacia delante…
Como la vez anterior, su oponente llegó hasta donde Gavin se encontraba, en un abrir y cerrar de ojos… Pero esta vez, Gavin ya estaba sobre aviso de lo que aquel era capaz y ya no le pilló tan desprevenido… Así y todo le vino de un pelo que no le alcanzara en una pierna cuando ya estaba saltando una vez más hacia atrás…
Llegó al suelo de nuevo deslizándose por la inercia… Aquel tipo volvía a estar de pie sobre el lugar que Gavin había abandonado hacía un momento… pero este se fijó que su contrincante no había utilizado el arma en esta ocasión… En cambio, lo estaba mirando, nuevamente casi de reojo, aunque ahora con una expresión más seria… más severa en realidad…
-¿Qué ocurre? ¿Es que eso es lo único que sabes hacer: escapar…?- No había ni rastro de broma en su tono…
Esta vez Gavin no sintió rabia ante aquellas palabras; le fastidiaba reconocerlo pero se sentía avergonzado tras haber sido reprendido por él… Incluso trató de excusarse, llegando a abrir la boca sin saber muy bien qué decir, pero finalmente optó por callarse y concentrarse en el combate…
El instructor, tras comprobar que sus palabras habían tenido efecto sobre su “alumno”, se dispuso a reanudar el ataque una vez más… No pensaba darle ya más oportunidades…
Gavin se mantenía fijo en su posición de defensa; sabía que no le serviría de nada una nueva esquiva hacia atrás… El instructor se preparó para atacar, dirigiéndole la palabra a Gavin en una nueva ocasión…
-Sé que puedes hacerlo mucho mejor…- Le animó.
Y por extraño que pudiese parecer, aquellas palabras encendieron el espíritu de combate de Gavin; y se sintió preparado de verdad para enfrentarse a su adversario, independientemente de lo bueno que fuera este…
Ahora sí. El instructor se puso serio, sin dejar de mirar a Gavin. Y, durante un momento pareció contener la respiración… Gavin también aguzó sus sentidos al máximo… no perdía de vista a su peligroso rival…
Sin decir nada, veloz y sutil como en las dos ocasiones anteriores, el instructor de armas salió hacia delante a gran velocidad, hacia Gavin… Este contuvo el impulso de volver a esquivarlo… el instructor no pensaba darle tregua esta vez…
Se produjo un choque de metales que resonó en el cielo que ya comenzaba a oscurecerse. Ambos sables parecían estar forcejeando por su cuenta… El instructor permanecía en la misma posición que había quedado tras atacar con un tajo desde arriba oblicuo… Gavin, fuertemente afianzado en su posición, sostenía su sable ayudándose con la otra mano, resistiendo el empuje del arma de su adversario… aquel apretaba los dientes por el esfuerzo… Pero conseguía que el otro no pudiera avanzar ni un centímetro… La expresión del instructor era mezcla de inexpresividad, seriedad y sorpresa…
Finalmente, este dejó de aplicar presión sobre el arma de Gavin y este se zafó de inmediato al notarlo, retrocediendo lo justo para mantener la distancia…
El instructor permanecía de pie, quieto, con el arma bajada; no se le veían los ojos tras el sombrero de ala ancha al tener la cabeza ligeramente inclinada hacia abajo… Aunque Gavin no se fiaba…
Entonces, inesperadamente, el instructor de armas levantó la cabeza y le dirigió a Gavin una sincera sonrisa.
-Eso está mucho mejor- le dijo, complacido…
Gavin no sabía muy bien cómo tomarse aquello… Pero ya comenzaba a acostumbrarse a lo raro que era aquel tío… Este adoptó de nuevo posición de guardia, evidenciando que no quería dejar pasar más tiempo sin seguir poniendo a prueba a su prometedor oponente…
En aquellos momentos, y a pesar de la tensión lógica por el combate, a Gavin le llegó el perfume de las flores aromáticas de diferentes colores que había visto de pasada cuando llegaba a la parte donde se encontraban ahora… y fue consciente del escenario que lo rodeaba… la zona de práctica con armas… el cielo de diferentes tonos de azul oscuro y un retazo de naranja brillante escondiéndose en un rincón del alto muro… la ligera y agradable brisa que lo envolvía en aquellos momentos, agitando la hojarasca de la vegetación de más allá y silbando apagadamente entre los recovecos… el contacto de sus pies con aquel suelo apto para el entrenamiento… Gavin tenía que reconocer que estaba disfrutando mucho combatiendo con aquel tipo en aquel lugar…
El instructor parecía haberse dado cuenta de lo que le pasaba a Gavin por la cabeza y parecía haber estado dándole tiempo para que sintiera plenamente las mismas sensaciones que estaba teniendo él mismo en aquellos momentos…
Pero había llegado la hora de dejar de encantarse y seguir con el combate.
-Creo que tú y yo somos muy parecidos- observó el instructor, manteniendo la guardia…
Por primera vez desde que comenzara el duelo, Gavin sonrió, con expresión motivada…
-Estoy de acuerdo. Como mejor nos lo pasamos es combatiendo… Al menos ese es mi caso- dijo, manteniendo él también su guardia…
El instructor sonrió. Era evidente que ya se había creado cierta complicidad entre ambos.
-También el mío-hizo una breve pausa.- Así que… ¿qué te parece si seguimos?- Propuso…
Gavin sonrió una vez más, sin cambiar la mirada, y asintió. Ambos estaban listos.
Los dos oponentes estaban uno frente al otro, en guardia, dispuestos a seguir pasándoselo en grande con aquel duelo…
-¡Huei! ¡¿Estás bien?!- Xin se había acercado hasta los barrotes, agarrándose con fuerza y casi golpeándose la cabeza en los mismos por el ímpetu…
Huei había doblado las rodillas… pero aún no había caído. Tenía la cabeza hacia el suelo, y el largo cabello azul echado hacia delante no permitía verle la cara…
Tras él, permanecía el consejero, garrote en mano, sonriendo de satisfacción…
-¡No me digas que tú eres uno de aquellos niñatos de la escuela! Vaya, vaya…- Pensaba con malicia el exultante consejero…
Xin veía con preocupación cómo aquel miserable observaba a Huei, cogiéndose con dos dedos la barbilla, mientras decidía qué hacía con él… Y Huei seguía sin moverse.
Un momento, pensó Xin. El consejero no se ha dado cuenta de lo extrañamente quieto que está Huei… aquel está ahora mismo pensativo mirando hacia el casi invisible techo…
-Estoy seguro de que al General le interesará mucho ver a este…- Decía, absorto en sus elucubraciones…
Entonces Xin comprendió: no se puede acabar con Huei tan fácilmente…
El joven se incorporó de una vez, sin darle tiempo a reaccionar al confiado consejero, girándose y propinándole un puñetazo en toda la cara.
El consejero cayó de culo al suelo, con la cara maltrecha y dolorida… Entonces consiguió abrir los ojos y elevó la mirada… Se encontró con los de Huei, que lo miraban implacables, sin mostrar ningún signo de afectación por el golpe del garrote que le había dado antes…
Al acordarse del garrote, que aún sujetaba en la mano, trató de incorporarse rápidamente para darle una lección a aquel maldito insolente… Pero Huei ya le había adivinado las intenciones y llegó a tiempo, sin mayor problema, para pisarle la mano que sostenía el arma improvisada…
-¡Aah! ¡Quítate de encim…!- No pudo terminar su protesta…
Huei le dio una dolorosa patada en la boca, haciéndole saltar sangre y varios dientes… aunque no pudo llegar a caer del todo hacia atrás ya que Huei lo impedía pisándole la mano con más fuerza…
A Xin no le gustaba nada aquella escena… pero no le diría nada a Huei para que parase. Ni hablar…
-Llévate a tu amiga… pero no importa adónde huyáis… estáis muertos… je, je, je…-Consiguió decir con la boca ensangrentada…
Huei no se lo pensó dos veces y lo levantó bruscamente agarrándolo por la solapa. Acto seguido, y ante la sorpresiva expresión de aquel tipo, Huei lo estrelló de cara contra los barrotes de la celda situada en frente de la de Xin, causando gran estruendo en la estancia… A Xin lo que le preocupaba era que se hubiese oído demasiado…
Huei sostenía a aquel tipo a punto de perder el conocimiento, manchado de su propia sangre por todas partes… la expresión del joven no denotaba piedad… Entonces Xin, al verle, recordó todo lo que le había contado aquel maldito consejero… y recordó aquella noche… A pesar de sus vacilaciones iniciales, no dudó de lo que tenía que hacer…
-Huei. Hay algo que debes saber- dijo, muy seria…
Huei le devolvió la mirada, intensa y despiadada.
A pesar de haber pasado unos segundos, Gavin y el instructor de armas parecía que hubiesen estado horas frente a frente, estudiando el menor movimiento del adversario, aguardando pacientemente…
Entonces se escuchó el sonido de un murciélago que voló sobre sus cabezas, sin que ninguno de ellos llegara a verlo…
Ambos contendientes se lanzaron al ataque al unísono.
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