6 WARRIORS
El ex soldado contra el general.
Gavin, Huei, Yun, Bo, Yi, Xin y Han –que aparecía en primer término- se tomaron aquellas palabras como un desafío… Estaban dispuestos a llegar hasta el final…
-Pues sí que parece fuerte sí…- Comentó Gavin, solo para que le escuchasen sus compañeros, sin apartar la mirada fija de aquella mole…
Entonces Gavin se percató de que Huei… temblaba; tenía la mano agarrada a la empuñadura de su sable con tanta fuerza que parecía que le fuera a sangrar en cualquier momento… Gavin dirigió la vista a la cara de su amigo: parecía estar a punto de perder el control…
-Huei… ¿te encuentras bien?- Se preocupó.
Xin desvió su atención del General hacia Huei y Gavin. Han también se centró en lo que estaba sucediendo ahí detrás, desviando la mirada sin moverse…
-Huei…- Insistía Gavin.
Aquel parecía a punto de estallar…
-Gavin…- Decidió intervenir Xin, al ver que se estaba preocupando cada vez más… Pero se vio interrumpida, apenas abrió la boca, por la voz susurrante y colérica de Huei…
-Este… Este bastardo…- Trataba de controlarse mientras hablaba…
Gavin pareció olvidarse momentáneamente del enemigo que tenían delante y se concentró en las palabras de Huei…
-¿Qué pasa…?- Le preguntó, impaciente al ver que a Huei le estaba costando continuar…
Huei, que apretaba los dientes con fuerza, hizo acopio de templaza suficiente como para poder decir lo que Gavin debía saber…
-Este maldito bastardo… es el responsable del asalto a nuestra escuela- reveló.
Gavin se quedó impactado; e inmediatamente los demás se giraron, siendo Yun y Yi -junto con el propio Gavin- los más alarmados ante aquellas palabras…
-¿Qué… Qué estás diciendo…?- Ahora era él el que notaba cómo se le estremecía el cuerpo de rabia…
En aquel momento volvía a tener presente el motivo que le había llevado hacía poco a regresar a la ciudad. Como buscando una “segunda opinión” -y recordando que había intentado decirle algo- se dirigió a Xin, que lo miraba casi asustada… Esta se recompuso y asintió firmemente.
-¿¡Qué decís!? ¿Cómo lo sabéis?- Interrogó Yi, que no quería creerlo…
Yun ni siquiera encontraba palabras, permaneciendo con la boca abierta -al igual que los ojos- y como si le fallasen las fuerzas por la noticia…
-Antes tuvimos unas “palabritas” con el consejero de ese de ahí…- Señaló Huei con un gesto de la cabeza al general, dirigiéndole la mirada.- Nos lo confesó todo. Fue un plan urdido por él…
El General permanecía quieto, su rostro en sombras, como si lo estuviese escuchando todo…
-Entonces… él es el responsable de lo que pasó… de lo que le sucedió a Feng…- Decía Yi, girándose lentamente y sin apenas poder controlar la ira que sentía en su interior…
Todos miraban ahora hacia el General. Este se encontraba inmóvil. Sin decir nada.
-Veo que ya estáis enterados. Aquel maldito bocazas…- Rompió el silencio, casi con una risita irónica al decir lo último…
Aquello sí que no. ¿Cómo podía reírse aquel maldito desgraciado después de todo lo que había hecho? No pudieron aguantar más…
Prácticamente al unísono, resonaron en la sala los metales de los sables de Gavin y Huei y la espada de Yi al deslizarse fuera de su funda, al tiempo que, junto con Yun, se abalanzaban, sin pensar, hacia delante… hacia el responsable de todo…
-¡Deteneos!- Les advirtió Han, que veía desbordado cómo aquellos cuatro inconscientes pasaban a su lado sin que pudiera siquiera optar a atraparlos…
Xin contemplaba consternada a sus amigos, completamente fuera de si, dirigiéndose a toda velocidad -armas en mano- a jugárselo todo contra aquel individuo tan peligroso…
Bo -que inicialmente había hecho amago de seguirles, al ver que salían a la carga- dudaba, con su palo largo sujeto con ambas manos, sobre qué hacer: por supuesto, quería ayudarles; pero no sabía si era muy buena idea atacarle así…
Pero a los cuatro antiguos alumnos de la escuela Heilong les daba igual: acabarían con aquel indeseable aunque fuera lo último que hiciesen… El General Taisho, como si fuese ajeno a todo aquello, permanecía aparentemente tranquilo, ligeramente ladeado y con los ojos cerrados, como ausente… Ya les quedaban pocos metros que cubrir para llegar a su altura…
-¡Haaaaa…!- Exclamaban al tiempo que se lanzaban sobre él, cegados por la furia…
El General, súbitamente, abrió mucho los ojos, con la mirada totalmente cambiada y dirigida hacia esos pobres chavales… a la vez que se le echaban encima, comenzaba a desenfundar su enorme sable…
Gavin llegó en primer lugar. “Volaba”, con el sable sujeto con ambas manos sobre su cabeza, hacia el enorme tipo… Pero este, con una rapidez inusitada, asestó un brutal puñetazo que Gavin sintió en cara y torso, mandándolo varios metros hacia atrás, contra el suelo… Inmediatamente, llegaba Huei por un lado, con un tajo lateral ya iniciado… Mas, el General lo detuvo casi sin esfuerzo con su sable mirando hacia abajo, levantando su musculada pierna con una facilidad pasmosa y dándole una patada circular en la cabeza, provocando que el joven se estrellara contra la pared más cercana… Yi apareció casi “sorprendiendo” al mandamás del cuartel, dirigiendo la punta de su espada al amplio pecho de este… Entonces, el hombre -tras valorarlo un instante- bajó el arma y simplemente agarró la muñeca de la chica -que notaba dolorida cómo le apretaba con su manaza- para, acto seguido, levantar la otra, ante la mirada de impotencia de Yi -que abría más y más los ojos- y darle un guantazo de revés en la cara que la hizo caer al suelo boca abajo, tras girar lateralmente en el aire por el golpe… Yun apareció de no se sabía dónde, girando en el aire impulsado por su ataque de patada giratoria que pretendía alcanzar la testa de aquel tipo de cerca de dos metros… Pero el General no tardó en reaccionar y hundió el pie en el estómago del joven, que salió despedido hacia una de las armaduras completas que había a un costado de la sala, cayendo sobre la misma y desmontándose en consecuencia con gran estrépito…
El General del cuartel aparecía de pie, aún en posición, mientras los cuatro jóvenes terminaban de sufrir las consecuencias de la inercia derivada de los terribles envites de su enemigo…
Xin veía horrorizada lo que aquel energúmeno había hecho a sus amigos. Bo, impresionado y paralizado, no sabía qué hacer…
Han, de pie, tenía la boca entornada y los ojos muy abiertos; a pesar de que sus amigos sabían luchar bien, habían sido derrotados en un momento…
-“Es mucho más fuerte de lo que me había imaginado…”- Tuvo que reconocer…
Xin comprobaba con creciente preocupación que sus amigos no se movían…
-¡Yi! ¡Gavin! ¡Yun! ¡Huei…!- Casi se le quebró la voz al llamar a este último…
Pero parecía que ninguno la escuchaba. Permanecían inmóviles, tirados por el suelo… Han, que observaba aquella escena, se percató de pronto de que estaba siendo observado por el General.
-Imagino que ahora ya no te quedará más remedio que venir tú mismo… Ya te quedan pocos amigos más para “mandarme”…- Le incitaba, con una media sonrisa burlona, mirando hacia aquella niñita indefensa y aquel gordo que probablemente se había meado encima…
Bo abrió mucho la boca, temblando por cómo aquello lo superaba ampliamente, asustado de verdad…
Pero Han, para nada inmune a aquel ataque verbal, mantuvo la compostura mientras variaba su posición, ladeándose ligeramente hacia el lado en el que llevaba el sable…
-Esto va a ser entre tú y yo, maldito General- le dijo con tanta intención, que llegó a impresionar un poco a Taisho…
Pero no tardó en volver a esbozar una sonrisa de suficiencia.
-Ven aquí. Te enseñaré a tutear a un superior…- Esto ya lo dijo más en serio…
Han se llevó la mano contraria a la empuñadura del sable largo que llevaba a un lado de la cintura y se encaminó hacia el centro de la sala, situado un escalón por debajo del resto del suelo… Al llegar se detuvo y desenvainó su arma en un tiempo.
-Tú no eres mi general- le espetó, con tono calmo pero infinitamente agresivo…
Aquello borró la sonrisa del rostro del tipo. Ahora fue él el que comenzó a caminar hacia el centro de la sala, donde le aguardaba aquel traidor descarado… Al quedar situado frente a él -y ver que este no se movía-, volvió a hablar.
-Por tu deserción… Por tu traición… Por tu insolencia… Yo, el General de este distrito… ¡Te condeno a muerte!- Rugió, blandiendo su sable y atacando de forma oblicua descendente hacia un estático Han que quedaba de espaldas…
Xin y Bo veían horrorizados cómo aquella mole, de expresión temible, “caía” sobre Han, que no parecía tener ninguna intención de moverse…
Pero Han, sin variar su expresión, y sin apartar la vista del imponente arma de su enemigo, esquivó el ataque en el último momento arqueando la columna hacia atrás.
Mientras recuperaba la verticalidad, Taisho no podía evitar una expresión de sorpresa en su cara. Xin y Bo, aún sobresaltados, respiraron un poco aliviados… El General, finalmente se irguió.
-Vaya… Tengo que reconocer que no me lo esperaba- “confesó”…
Han no decía nada, atento al más mínimo de los movimientos de su contrario… Este continuaba hablando, poniéndose más serio…
-Es una lástima, Han… Eras uno de mis mejores oficiales… si no el mejor.
Pero han no estaba dispuesto a bajar la guardia. Bo y Xin no perdían detalle de lo que hacían y decían…
-No se puede decir lo mismo de ti, General- le dijo Han, en tono desafiante.
Aquel, aunque le pilló desprevenido, no se molestó por aquellas palabras…
-Vamos… ¿Por qué te lo tomas así? ¿Sabes?, estoy dispuesto a readmitirte si te arrepientes, pides perdón, y me juras fidelidad a mi y al Emperador de nuevo…
Xin y Bo no se lo podían creer; estaba intentando que Han volviese a su bando… ¿Y Han… por qué no contestaba? Pasaron varios segundos y a este no se le veía la mirada…
Entonces alzó la cabeza.
-Nunca. El peor de todos es el propio Emperador- sentenció.
Xin y Bo se alegraron de oír aquellas palabras; estaban seguros de cual sería su respuesta…
Pero aquello que había dicho Han, tuvo un efecto inmediato en el General.
-Cómo… te atreves…- Decía, casi temblando de la furia creciente…
Los amigos de Han que aún permanecían conscientes, al ver cómo aquel monstruo se enojaba por momentos, estuvieron tentados de abrazarse por el miedo… Han se lo esperaba: era lo normal en un fanático como aquel…
-Es mi última palabra. No vuelvas a intentar que forme parte de nuevo de este ejército corrupto y deleznable…
El General estalló.
-¡¡¡Maldito seas!!! ¡¡¡Recibirás tu pertinente castigo ahora mismo!!!- Vociferó el tipo, pareciendo de mayor tamaño durante unos instantes…
Ahora sí que estaban asustados de verdad Xin y Bo, que contemplaban con desesperación cómo aquel gigante enfurecido volvía a elevar su arma otra vez, llevándola a un lado, para volver a atacar a Han, esta vez con un tajo lateral… esta vez, más fuerte que antes… A la vez, Han se preparaba, adoptando ya un amago de guardia ante aquella previsible reacción…
-“¡Prepárate!”- Se decía a si mismo el ex soldado, consciente de lo que se le venía encima…
El enorme sable comenzó su recorrido, rasgando el aire como si fuera una pesada cortina…
-¡¡Muere traidor!!- Exclamó el General.
Pero Han, que estaba lo suficientemente preparado, evitó el ataque saltando lo bastante como para obligar a su adversario a mirar sorprendido hacia arriba… Acto seguido, Han giró su sable -apuntándole- y lo sujetó con dos manos cerca de su cuerpo, con la intención de acometer al tiempo que caía sobre su objetivo…
-¡Estoy…!- Comenzó a decir el joven ex soldado mientras descendía…
El General, no sin dificultad por lo inesperado, apartó con su arma el ataque conjunto que formaban el sable de Han y él mismo… este, que no se vio desequilibrado, volvió a atacar en cuanto tocó el suelo con uno de los pies…
-¡…harto…!- Siguió diciendo mientras estaba lanzado hacia Taisho…
El General volvió a apartárselo de encima a duras penas una vez más… Han seguía controlando la situación… Y volvió a impulsarse hacia delante, hacia el costado de su contrincante…
-¡…de que me llamen…!- Han llevaba el sable agarrado con una mano, delante y algo por encima de la cabeza, mientras saltaba hacia el prácticamente desprevenido General…
Este, encontrándose de pronto en una postura incómoda, trató de manejar su arma de gran tamaño de la forma más eficiente posible…
-¡¡…Traidor!!- Terminó de decir Han, al tiempo que golpeaba con su sable, de forma descendente, el filo del de el General, que lo había parado a contrapie y en el último segundo…
Pero el ataque de Han no se detuvo. El General abría poco a poco más los ojos al ver cómo era desplazado hacia atrás, centímetro a centímetro, por acción de la presión de su atacante… Cuando Han vio que el General no cedería más, saltó hacia atrás para hacer distancia, e inmediatamente señaló con la punta del sable hacia su enemigo.
-¡Vosotros sois los que me habéis traicionado a mí!- Resolvió el ex soldado.
Taisho -aún hecho un nudo- estaba impresionado. Xin y Bo también; incluso comenzaron a pensar que Han, él solo, podría ganar al General…
Pasaron unos segundos. Pero, tras la sorpresa inicial, este cerró los ojos y mostró una sonrisa. Y, progresivamente, empezó a reír; esto llamó la atención de Han… y de Xin y de Bo… Ahora Taisho, recuperada la posición, reía a carcajadas; lo cual molestó claramente al ex soldado…
-¡Ja, ja, ja! Debo reconocer que no me esperaba que te defendieras tan bien…- Esto lo dijo cambiando la expresión, ahora diabólica, y arrastrando las palabras con una voz de igual índole…- ¡Ja, ja, ja, ja…!
Han, a pesar de intentar no aparentarlo, se estaba inquietando de verdad… Y Xin y Bo volvían a sentir cómo el miedo se apoderaba de ellos una vez más…
De pronto, el General paró de reír. Observó con satisfacción que la expresión de Han ya no denotaba tanta confianza como antes… Era el momento.
-Muy bien. Ahora iremos en serio, ¿te parece?
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