viernes, 16 de diciembre de 2011

Detective Night - Capítulo 12

                                                                  DETECTIVE NIGHT

                                                      ¿Por qué no me envías un ángel…?


Hiro se encontraba ante lo que parecía una broma del destino. Aún no se lo podía creer…
-¡Maldito estúpido!- Rugió Midrah.- ¡Si no te hubieras metido donde no debías, ahora no estaríamos aquí!
Hiro observó que Mei estaba adormecida; seguramente estaba drogada…
-¡He hecho precisamente lo que debía! ¡Déjala ir y resolvamos esto tú y yo…!
Las palabras de Hiro enfurecieron visiblemente a Midrah…
-Cuando me avisaron de que alguien me buscaba, no podía creer que se tratara de un detective… ¿¡Acaso trabajas para la policía!?
Hiro no respondió inmediatamente.
-No trabajo para nadie.
Hiro percibió el creciente nerviosismo de Midrah. Era consciente de que aquel individuo se había “encerrado” en la azotea de un alto edificio… Probablemente no esperaba salir vivo de allí…
-De todos modos da igual… Hoy moriremos todos aquí…
Una sensación de alerta invadió a Hiro. Lerbat Midrah estaba desesperado y actuaba en consecuencia… Era el momento de elegir, y no había tiempo…
La columna de fuego se iluminó intensamente. El tiempo se enlenteció. Midrah comenzó a colocar el arma para apuntar de forma más precisa a Mei… Durante un instante, al moverse Mei ligeramente hacia un lado, Hiro vio claramente, como si algo se lo estuviera iluminando, el punto exacto donde podía disparar… Y esta vez no dudó.
Como si disparara con el alma, Hiro apretó el gatillo y alcanzó a Midrah en el hombro. “El pirómano” soltó a Mei, que cayó a un lado, y dobló las rodillas llevándose una mano a la herida, doloriéndose. Aprovechó que la atención de Hiro estaba en Mei para apuntarle, con dificultad. Hiro reaccionó a tiempo y le apuntó a su vez. Midrah salió corriendo a ocultarse tras una de las chimeneas mientras Hiro le seguía apuntando. Al ver que no salía de su escondrijo, Hiro se dirigió a donde se encontraba Mei, la cual estaba inconsciente. La cogió en brazos y la fue a ocultar tras la chimenea que quedaba en el lugar opuesto a la otra. Ahora debía ocuparse de Midrah.
Con cautela, se asomó y no le vio. Poco a poco fue avanzando hasta quedar en la zona donde había visto a Mei retenida por Midrah en un principio. No apartaba la mirada de la chimenea donde había visto ocultarse a su enemigo. Entonces vio moverse algo a su izquierda y un disparo le pasó rozando el brazo. Hiro apuntó y disparó. El impactó alcanzó a Midrah en el torso. Este cayó de rodillas, aún consciente. Hiro se acercó lentamente, apuntándole…
-So… solo… me queda… una bala…- hablaba Midrah con dificultad.
-Quieto… Llamaré a una ambulancia y quizá puedan salvarte…
Hiro vio como Midrah se llevaba lentamente la pistola a la cabeza… y entonces, cuando estaba a punto de apretar el gatillo, sonrió… y lanzó la pistola a un lado. Hiro no entendía lo que estaba pasando…
-Como te dije… ¡Hoy moriremos todos!- Gritó con casi sus últimas fuerzas al tiempo que sacaba un aparato similar a un teléfono móvil de uno de los bolsillos de su gabardina…
Hiro observó como Midrah pulsaba dos de los tres botones de que constaba aquel artilugio. Y entonces se dio cuenta. Ahora sabía qué era aquello que había visto en los pisos anteriores sin llegar a verlo claramente… ¡Los cables! Cables nuevos donde todo era viejo… El detective vio alarmado como Midrah, con expresión de maníaco, pulsaba el último botón.
Una serie de explosiones fueron sucediéndose hasta sacudir el suelo que pisaban. Una a una todas las bombas situadas en cada uno de los pisos del edificio fueron detonando inundándolo de llamas… Todo menos la azotea, que había quedado rodeada por unas paredes flamígeras que poco a poco iban formando una cúpula. El suelo se iba resquebrajando y el calor cada vez era más insoportable…
Hiro vio como Midrah se reía como si hubiese perdido la cabeza… Apretando los dientes de rabia le apuntó a la cabeza para acabar con aquel maldito loco… Pero separó el dedo del gatillo al ver como expiraba abriendo mucho los ojos a la vez que expulsaba sangre por la boca, y caía hacia delante, soltando el mando que cayó rodando por el suelo ardiente…
Hiro no veía el cielo… Solo había fuego y humo. Notaba como el suelo se iba abriendo… Los bloques de suelo ascendían y descendían poco a poco aquí y allá.
-“¡Mei!”- Se percató Hiro en medio de aquel infierno…
Fue corriendo a buscar a la joven, que aún se encontraba inconsciente. Primero de prisa, pero progresivamente más lentamente se dirigió al centro de la azotea. Hiro lo veía todo perdido. El edificio se estremecía, a punto de derrumbarse…
Hiro miró a Mei y se sintió muy culpable por el destino de la chica… Entonces, un único pensamiento ocupó la mente de Hiro: “Aki…” Hiro pensó que, pese a que se había jurado a sí mismo que esta vez haría lo que de verdad sabía que tenía que hacer… ya era demasiado tarde… En realidad se imaginaba que esto ya era así, pero… Ahora ya daba todo igual… Pensando en Aki, a Hiro se le comenzaron a inundar los ojos de lágrimas…
Con Mei en brazos, sintiendo como el suelo comenzaba a ceder bajo sus pies, y notando el intenso calor de las llamas que les rodeaban, miró al cielo y, sin saber muy bien a quién o a qué se dirigía pidió algo con todas sus fuerzas…
-“¿Por qué no me envías un ángel…?”
Entonces, inesperadamente, la cortina de humo se desvaneció súbitamente dejando a la vista un helicóptero de la policía que sonaba atronador entre aquel mar de fuego. Hiro intentó ver mejor. Pensaba que era un sueño…
-¡Hiro!- Llamó la voz de Izo.
-“¡Izo!”- Hiro ahora se lo comenzaba a creer…
El helicóptero comenzó a descender y Hiro se fue apartando hacia atrás. Las potentes hélices mantenían momentáneamente a raya el fuego… Cuando se posó en el suelo, se oyó claramente como el edificio se había comenzado a derrumbar…
-¡Deprisa Hiro!- Urgió Izo al tiempo que el detective se aproximaba a toda velocidad. Le dio su sobrina a Izo, que la sujetó cuidadosamente con el cinturón de seguridad. Este se giró y le tendió la mano a su amigo.
-¡Sube!- Su voz, aunque gritó, casi fue ahogada por el sonido estruendoso de alrededor…
El helicóptero se comenzaba a hundir en el suelo… Las llamas surgían de las grietas… Hiro agarró la mano de Izo y subió al helicóptero al tiempo que comenzaba a elevarse con dificultad.
Las chimeneas reventaron… El suelo comenzaba a desaparecer… La cúpula de fuego se comenzaba a cerrar.
Hiro se percató de la presencia de Seitei, que atendía a Mei muy preocupado…
El helicóptero ascendía lentamente. El piloto debía esquivar las llamaradas que parecían atacarles… Al final del túnel de llamas se veía la salida… Todos se sujetaron fuerte cuando el helicóptero pareció acelerar de golpe y salió por la obertura que se cerraba tras ellos… Hiro, Izo, Seitei y el piloto vieron sobrecogidos como el edificio se derrumbaba totalmente y solo quedaba una montaña de fuego, que luego se convirtió en enorme columna y ascendía hacia el cielo iluminándolo todo…
Al cabo de unos minutos el fuego comenzaba a declinar. Todo se comenzaba a tranquilizar…
-¡Uff! ¡Hemos estado muy cerca…!- Exclamó con alivio Izo
-¿Cómo lo sabías…?- Le preguntó Hiro.
-Cuando te vi en la comisaría sabía que algo pasaba… Mandé a Seitei a seguirte…
-Así que tú eras el gato negro…- Le dijo a Seitei con una media sonrisa.
-¿Mm?- Se extrañó Seitei, que no dejaba de tener cuidado de Mei.
-Yo, por mi parte, fui a la agencia; me encontré con aquella situación e hice mis propias deducciones: las marcas negras del exterior y las ventanas rotas me llevaron a pensar que habías dado con “El pirómano”… Y, al ver con terror las cosas de Mei tiradas por el suelo, concluí que había sido raptada por él… y con la información que me transmitió Seitei, fui atando cabos hasta llegar a la conclusión de que “El pirómano”, al saberse descubierto, te estaba llevando a una trampa suicida…
-Yo también lo sabía…- Dijo Hiro, sin ocultar por su tono que esto lo dedujo después…
-Ya… Claro…- Izo sonrió.
El helicóptero se dirigía hacia el helipuerto del edificio de la comisaría atravesando el cielo nocturno, despejado y estrellado.

Al cabo de no demasiados minutos, Hiro pudo divisar la zona superior del edificio de la comisaría de policía, en la cual se podía ver claramente una “H”. Alrededor había varias personas entre las que se podía distinguir personal sanitario perteneciente al servicio policial.
El helicóptero aterrizó. Mientras se llevaban a Mei en camilla hacia la zona de urgencias del edificio, seguidos por Izo, una joven atendía a Hiro. Solo tenía una herida superficial en el brazo que vendó con cuidado.
-Señor Red, voy a ver como está la sobrina del subinspector Brown…- Dijo Seitei, con evidente preocupación…
-Bien. Yo iré ahora. Gracias, Seitei.
Seitei asintió sin ser capaz de llegar a sonreír y fue hacia la puerta de entrada del edificio. La misma por la que apareció Maze al cabo de unos segundos. Y a Hiro le dio la impresión de que había salido alguien más posteriormente…
-¡Hiro! ¿Cómo estás?
-Bien, bien… Pero debo reconocer que ha estado cerca…
-Me alegro de que estés bien…
-Señor…
Maze prestó atención. Hiro habló.
-Ya puede tachar a uno de la lista…- Dijo el detective sonriendo con su habitual expresión de triunfo…- ¡Au!- …Hasta que la joven que le hacía las curas le clavó una jeringa inesperadamente…
Maze también sonrió y asintió varias veces mientras se comenzaba a alejar levantando una mano como señal de despedida. La chica que le atendía ya había terminado. Y Hiro vio que sí que había llegado alguien más. A unos metros, y ahora acercándose… estaba Aki. A Hiro le dio un vuelco el corazón…
-Hola… Hiro- dijo con preocupación mal disimulada…
No era la misma Aki que había tratado los últimos días…
-Hola…- Hiro no fue capaz de decir nada más…
-¿Estás bien? Ya he oído lo de esta noche…- A Hiro le dio la impresión de que a ella también le costaba hablar…
-¡Sí, sí! ¡No ha sido nada!- Hiro intentaba quitarle importancia al tiempo que buscaba tranquilizarse…
Aki sonrió. Ninguno de los dos volvió a hablar durante los segundos siguientes en que quedaron mirándose, con mutuo nerviosismo… Finalmente, Aki asintió lentamente y se comenzó a alejar. Hiro se moría de ganas de llamarla… pero pensaba que no sabría qué decirle… De modo que, desanimándose, no lo hizo.

Al cabo de un rato, Hiro fue a ver a Mei. Allí estaban Izo, Seitei y Maze. Izo le dijo que Aki también había estado allí. Al oír su nombre, sintió que ya no podía más…
Cuando volvió a la agencia, lo encontró todo como lo había dejado; al día siguiente tendría bastantes cosas que hacer. Pero ahora sólo tenía la atención en una cosa. Cogió su teléfono móvil… Sabía que a aquellas horas aún estaría en la comisaría… Tenía que hacer lo que tenía que haber hecho mucho tiempo atrás… Encontró el nombre que buscaba: Aki.

En una sala oscura, tan solo iluminada por una luz blanca que no era capaz de vencer la negrura reinante, un individuo comenzó a hablar con una voz grave.
-Hemos perdido a uno de nuestros miembros…
-Por lo visto le habían descubierto- habló otro individuo con una voz menos grave.- Si no hubiera muerto hoy, probablemente le habríamos tenido que matar nosotros…
-Es el peligro que hay con los que entran en último lugar… Son los que más probabilidades tienen de ser descubiertos- Habló un tercer hombre, más joven que los anteriores por su voz.
-¿Y nuestra “querida” “Dama Cruel”? ¿Tampoco ha venido hoy?- Comentó un cuarto personaje con cierto desdén…
-Ya sabes que el “Jefe” tiene cierta manga ancha con ella…- Avisó el primero que había hablado.
-¿Y ahora?- Preguntó el cuarto personaje, de voz más aguda, al tiempo que cambiaba inmediatamente de tema…- Midrah era algo inestable, pero muy útil para nuestros objetivos…
-Por supuesto seguimos con el “plan”. Lo de Midrah ha sido una pérdida considerable, pero no era imprescindible… Como no lo somos ninguno, no lo olvidéis…- Habló el primero de nuevo.
Hubo un momentáneo silencio.
-¿Lo ha dicho el “Jefe”?- Preguntó el segundo.
-Sí. Y algo más… Quiere que encontremos al responsable de la muerte de Midrah. Dice que pude ocasionarnos más problemas…
-Ese maldito de Midrah actuó por su cuenta. No tenemos ninguna información…- Se quejó el tercero.
-Él se encargará… como siempre. ¿No es cierto, “Rastreador”?
El quinto individuo que se encontraba en la oscura sala, apartado del resto, no dijo nada, pero sonrió maliciosamente…

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