viernes, 16 de diciembre de 2011

Las, cuando menos, curiosas aventuras de Onto - Capítulo 12

                                          Las, cuando menos, curiosas aventuras de Onto

                                                            Onto, el vigilante de la playa.


La playa estaba abarrotada. Hacía un sol intenso. El vigilante de la playa oteaba con sus prismáticos para detectar algún posible problema. Todo parecía tranquilo… excepto por un tío raro que no dejaba de mirarle desde no mucha distancia. El vigilante cada vez se sentía más incómodo… Entonces sonó su teléfono móvil y contestó.
-¿¡Cómo!? ¿¡Mi coche!? ¡Ahora mismo voy!
El vigilante abandonó su puesto a toda velocidad dejando allí todas sus cosas. Cuando se perdió de vista, alguien ocupó su lugar… Onto, claro.

A lot of people stay in the darkness
Afraid to go to the light
Some persons need to help somebody
When all is near to fell down.

Onto se puso a mirar a su alrededor con los prismáticos del vigilante y las gafas de sol de este puestas. Y entonces vio algo. Un pobre hombre estaba a punto de ahogarse y movía los brazos y las piernas desesperadamente…
-¡Socorrooo! ¡Que no hago pieee!
-Sin mí está perdido… Es seguro que morirá…- Dijo Onto, decidido.
Agarró el flotador especial y saltó de lo alto… Pero estaba tan alto que se estampó en el suelo. Rápidamente se incorporó como pudo y salió corriendo, tambaleándose…

Don’t Worry!
It’s gonna be okay
Because I’m always ready
I won’t let you die.

Onto llegó al agua y rápidamente alcanzó a aquel pobre hombre… que en realidad apenas se había alejado de la orilla.
-¡No se preocupe! ¡Yo le salvaré! ¡Vivirá!- Dijo antes de perderle de vista al caerle encima…
Onto lo buscaba por todas partes mientras el buen hombre estaba sumergido y atrapado por los pies de Onto…

I’ll be there (I’ll be there)
Never you cry ( no don’t you cry)
I’ll be there
Forever and ever
I am always here
Yes, here!

El pobre hombre veía cada vez más próximo su final mientras trataba en vano de subir a la superficie. Finalmente pudo librarse de aquel idiota que estaba subido encima de él y llegó como pudo a la orilla. Mientras se intentaba recuperar, el vigilante llegó a su puesto y vio que le faltaban sus gafas de sol y el flotador. Miró hacia el agua con los prismáticos para encontrar al culpable (aunque le daba que ya sabía quién era) y vio aterrorizado algo en el agua…
Onto vio lo mismo que el vigilante y se dirigió hacia allí nadando como podía…
-¡Oye tú! ¡Está prohibido ponerse una aleta de tiburón blanco de broma! ¡Vaya, me he golpeado con una roca y me sale un poco de sangre! ¡Oye tú! ¡Ahora llego y te vas a enteraaaar!


Nota del autor: los fragmentos de la canción han sido debidamente modificados para evitar cualquier problema por derechos de la propiedad intelectual.

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