6 WARRIORS
El hipnotizador.
Llegó el día siguiente. Una nueva y calurosa mañana totalmente despejada comenzaba en la escuela Heilong. Ya se habían acostumbrado a hacer la mayor parte de comidas del día a la sombra de los manzanos, siempre que el tiempo acompañara. Aquella mañana habían estado hablando sobre un asunto que el día anterior habían decidido posponer hasta ese momento: quién daría las clases a Bo de palo largo. No tardaron mucho en tomar una decisión: todos se turnarían a lo largo de la semana para compartir sus conocimientos con el recién llegado; incluso Huei aceptó darle clase un día de la semana… Bo insistió en pagarles las clases, pero los demás no aceptaron; todos, menos Huei, se mostraron encantados de ayudarle. Y es que Bo les había caído muy bien: siempre estaba tranquilo y de buen humor, propiciando que el cada vez mejor ambiente en la escuela mejorara aún más.
Yun había ido a desayunar con ellos, también para poder estar en la toma de la decisión de las clases de Bo; cuando todo quedó claro volvió a la fonda.
Huei, como de costumbre los últimos días, se reunió en el interior de la escuela con Xin; esta vez habían ido a una de las habitaciones vacías de la zona de alumnos. Los demás, a excepción de Bo, que aún no sabía mucho de todos ellos, se comenzaban a preguntar cada vez más intrigados cual debía ser el motivo de sus “reuniones”…
Gavin, como era habitual, se puso a practicar en la zona exterior. Yi, al cabo de un rato, salió y se puso a hacer lo mismo. A Gavin le daba la impresión que la actitud de Yi hacia él que había mostrado últimamente se había “suavizado”; que compartiese con él la zona de práctica hubiese sido impensable solo un día antes…
Cuando la mañana ya estaba avanzada, Gavin y Yi, notando el creciente calor, reflejado en el sudor que les recorría la frente y la cara, vieron como Xin salía del interior de la escuela y se dirigía a la salida junto al árbol. Llevaba un sombrero y una cesta de paja.
-¿Vas a salir, Xin?- Le preguntó Yi.
Gavin se enjugaba el sudor de la frente mientras atendía a la respuesta de Xin.
-Sí. No volveré muy tarde- dijo con una sonrisa que no le habían visto hasta ese momento.
Yi se alegró de que Xin estuviese tan animada, después de haberla visto tan triste, primero por todo lo que había pasado los dos últimos años, y luego por otro motivo, el cual estaba bastante segura de conocer…
Xin recorría las bulliciosas calles de Changshia con un muy buen estado de ánimo: había decidido que quería ayudar económicamente en la escuela; siempre se le habían dado bien las actividades de artesanía, de modo que tenía pensado comprar todo el material que pudiese para elaborar figuritas, objetos… y venderlos periódicamente en alguno de los mercados de la ciudad. Sabía que podía irle bien.
Cuando llegó al mercado recorrió atenta los puestos buscando todo aquello que pudiera serle útil. La cesta se iba llenando de materiales de todo tipo. Cuando decidió que ya tenía suficiente para comenzar escuchó sin querer la conversación que mantenían dos hombres, ambos de unos treinta años, cerca de ella.
-¿Qué estás diciendo?- Preguntó el que era más bajo, incrédulo.
-En serio… El tipo estaba como ido… No hablaba, ni miraba a nadie… hasta que pasó un rato y siguió hablando como si nada…- Contaba el otro, perplejo.
Xin se detuvo e intentó escuchar mejor.
-Vamos a ver si lo he entendido… O sea que fuiste a aquel joyero para comprarle algo a esa chica que pasa totalmente de ti…- Esto no le hizo ninguna gracia a su interlocutor-…Y te encontraste con que estaba quieto, callado, con los ojos abiertos pero como si durmiera… como…
-“Hipnotizado”, llegó a la conclusión Xin.
Sin perder un segundo se dirigió a paso veloz hacia la escuela…
Han caminaba no muy lejos de allí, por una de las anchas y abarrotadas calles adyacentes al mercado. Hoy llevaba el casco puesto. Caminaba con paso lento pero continuo, vigilante. De vez en cuando, veía pasar a su lado a grupos de dos o más individuos que claramente eran miembros de bandas; observaba como iban de aquí para allá, despreocupados y confiados… Han no lo soportaba. Entonces, a lo lejos, más adelante, vio algo que le llamó la atención: un tipo cubierto por una lona, que andaba encorvado, se dirigía a una de las calles que atravesaban la actual, a la derecha. Había algo en aquel extraño individuo que le daba mala espina… Decidió seguirlo.
Xin llegó lo más rápido que pudo a la escuela Heilong. Sudaba y jadeaba levemente, cansada por el esfuerzo sumado al calor que a aquellas horas comenzaba a ser sofocante…
Gavin y Yi estaban sentados, no muy lejos el uno del otro, descansando un rato. Bo estaba sentado en los escalones que llevaban al interior de la escuela, contemplando un par de pajarillos que revoloteaban alrededor de un nido en lo alto del manzano. Entonces se percataron de la presencia de Xin.
-Ey, Xin- la saludó alegremente Gavin.
Pero Xin no sonrió y llegó a toda prisa a la altura de los demás.
-¿Pasa algo?- Le preguntó Yi.
En aquel momento Huei salía al exterior y se dirigía donde estaban los demás.
Xin intentaba recuperarse un poco… Entonces, entre ligeros jadeos, habló.
-Está aquí… en la ciudad…
Bo se levantó al percibir la tensión que se estaba creando en aquel momento…
-¿Quién está aquí?- Preguntó Gavin, sin tener ni idea de a quién se podía referir…
Xin pareció recuperarse casi del todo. Antes de hablar miró un momento a Huei…
-El hipnotizador- dijo ante la sorpresa de todos, a excepción de Bo que no se enteraba de nada…
Xin les explicó la conversación que había escuchado. Al terminar, Huei y Gavin se movilizaron de inmediato para salir en su busca…
-Debemos avisar a Yun; puede estar en peligro…- Dijo Yi.
Gavin asintió de inmediato y Huei no dijo nada.
-Xin… ¿puedes quedarte con Bo hasta que volvamos?- Le preguntó Yi.
Xin protestó.
-Puedo ayudar…
Huei, ante la sorpresa de los demás, se acercó a la joven y le puso las manos sobre los hombros.
-Ya estás ayudando… y mucho… pero puede ser muy peligroso- dijo Huei con una dulzura que nadie se esperaba…
Xin, a regañadientes, fue convencida por las palabras de Huei.
-Eeh, perdón… ¿Puedo ayudaros?- Se ofreció Bo.
Gavin se adelantó unos pasos.
-Mejor quédate con Xin. Si hay problemas os necesitaremos; probablemente para que tú nos dejes fuera de combate y que Xin nos despierte…
Bo no entendía nada de nada… pero aceptó quedarse.
Gavin, Huei y Yi estaban preparados para salir en busca del hipnotizador.
Se dirigieron a la fonda donde trabajaba y vivía Yun. Como de costumbre, las calles estaban llenas de transeúntes. Cuando faltaban unos metros para llegar, pudieron oír claramente jaleo proveniente del interior de la fonda…
-¡Maldito niñato! ¡¿Qué le estabas diciendo a mi mujer?!- Se oía a un hombre muy furioso desde el interior.
En ese momento, de la fonda salió corriendo Yun, que se detuvo un momento al ver a Gavin, Huei y Yi…
¡Ah, hola! ¡En un rato estoy con vosotros!- Dijo y se fue corriendo calle arriba al tiempo que un hombre no muy alto salía atropelladamente del interior de la fonda, miraba frenéticamente de izquierda a derecha y, tras ver alejarse a Yun, fue tras él…
Gavin, Huei y Yi contemplaban la escena inicialmente sorprendidos… pero luego en absoluto…
Han llevaba un rato internándose en las cada vez más estrechas calles buscando a aquel tipo extraño al que había perdido la pista… Pero sabía que tenía que intentar dar con él… por algún motivo…
Gavin, Huei y Yi estaban en el interior de la fonda, sentados en una mesa algo apartada esperando a que Yun “volviera”. No habían pedido nada. Les llamó la atención al entrar la animación que se respiraba en el lugar; al rato comprendieron que Yun era el responsable…
Al cabo de un rato, este apareció por la puerta principal y, ante la sorpresa de Gavin, Huei y Yi, la clientela prorrumpió en sonoros aplausos y vítores mientras Yun hacía rápidas reverencias en varias direcciones, ligeramente abrumado…
-Gracias, gracias- decía hasta que vio a los demás y se dirigió a la mesa en que se encontraban.
Cuando estaba a medio camino, Qi se puso delante de él bruscamente.
-¡Yun!- Le dijo con un tono de reprobación.
-Je, je, lo siento, lo siento…- Sonrió cerrando los ojos mostrando (solo en parte…) cierta culpabilidad.
Esto no pareció convencer a Qi, que se fue sin quitarle la vista de encima a atender otra mesa.
Cuando llegó a donde estaban Gavin, Huei y Yi, vio que había una silla vacía que le estaban guardando. Al sentarse, apareció Hui.
-¡Hui!- Exclamó, como si no hubiera pasado nada…
Ella le respondió con una mirada fulminante que no pasó inadvertida a ninguno de los demás…
-Eeeh… Hui… te presento a mis amigos: Gavin, Huei y Yi. Ella es Hui- dijo levantando la mano hacia la joven con la palma hacia arriba.
Gavin y Yi sonrieron a Hui y la saludaron; Huei hizo un leve gesto con la cabeza sin cambiar su expresión. Hui les devolvió la sonrisa y el saludo, pero le cambió de nuevo la cara cuando volvió a hablar Yun…
-Hui, ¿puedes traernos cuatro vasos de jugo de menta…? ¿Por favor…?- Pidió sin saber muy bien cual sería su reacción…
-Por supuesto- dijo sonriendo amablemente a los demás, cambiando una vez más la expresión cuando se encontró con la sonrisa culpable de Yun, al tiempo que comenzaba a dirigirse hacia la barra.
-Bueno, chicos… Me alegro de veros por aquí- les dijo, ya no tan alegre tras las miradas “asesinas” de Hui…
-En realidad, tenemos que hablar contigo de algo- comenzó Yi.
Yun prestó atención al ver que la cosa parecía importante…
-Parece que el hipnotizador está en la ciudad…- Comenzó a decir Gavin.
Gavin y Yi le explicaron a Yun lo que Xin había averiguado, mientras Hui les traía las bebidas.
Al terminar se quedaron momentáneamente en silencio. Yun se quedó pensando unos instantes.
-Es evidente lo que quiere decir lo del joyero…- Dijo Yun.
-Sí- estuvo de acuerdo Yi.
Huei asentía.
Gavin los miraba alternativamente sin comprender…
-¿Qué es lo que es evidente?- Preguntó.
Los demás se callaron unos instantes, preguntándose si lo decía en serio…
-Pues, que si se llevó algo de un joyero… es que hay una mujer con él- aclaró Yun ante el asentimiento de Huei y Yi.
Gavin se quedó mirando a Yun.
-¿Cómo lo sabes?- Preguntó, con expresión de no tener ni idea de lo que quería decir…
Yun iba a hablar para intentar que lo comprendiera, pero Yi, harta de que Gavin no se enterara, interrumpió bruscamente mientras Huei negaba levemente con la cabeza y los ojos cerrados…
-La cuestión es que pensamos que puedes estar en peligro… Él te conocía- le dijo a Yun.
Gavin intervino.
-Vamos a salir en su busca ahora mismo.
Yun reaccionó.
-Contad conmigo- dijo levantándose al tiempo que mostraba el puño apretado.
Ya hacía unos instantes que se terminaron sus vasos. Gavin, Huei y Yi se levantaron y siguieron a Yun que se dirigía a la puerta mientras hablaba hacia la barra.
-¡Señor Leng, volveré luego!- Dijo levantando una mano.
El señor Leng estaba secando un plato cuando asintió sonriendo saludando con la mano a los demás, que le devolvieron el afable saludo, a excepción de Huei, que también lo devolvió pero inclinando levemente la cabeza cerrando los ojos.
Salieron al exterior.
-Bien, creo que lo mejor es que nos separemos para abarcar más en la búsqueda- propuso Yun.
Los demás mostraron su conformidad.
-Pues yo iré por ahí- dijo Yun señalando la dirección por la que había salido corriendo un rato antes perseguido por aquel marido “celoso”…
-Yo iré en la dirección contraria, hacia el mercado- Dijo Yi.
Huei comenzó a caminar por la calle larga y transitada que se extendía ante él.
Entonces Gavin se dio cuenta de algo.
-¡Un momento!- Exclamó haciendo que todos se detuviesen de golpe.
Le prestaron atención, extrañados...
-Yo no sé cómo es el hipnotizador…
Los demás casi se caen de espaldas.
-Pero si iba con nosotros a la escuela Heilong…- Decía Yun sin explicárselo mientras Huei miraba hacia el cielo y Yi se llevaba una mano a la frente negando con la cabeza hacia el suelo con los ojos cerrados…
Gavin frunció el ceño, sin entender aún porqué debería él saber quién era aquel tipo…
-Está bien. Sígueme- dijo Huei ante la sorpresa de todos.
Gavin asintió, aún sorprendido, y comenzó a caminar en la misma dirección que seguía Huei… Yun y Yi se miraron, asintieron y comenzaron a alejarse uno del otro.
La búsqueda había comenzado…
Al pasar un buen rato, y tras atravesar varias calles cada vez más desiertas, Yun caminaba por una en lo que no había absolutamente nadie… hasta que oyó algo tras él.
-¿Eh?- dijo girándose.
Ante él había un tipo extraño, encorvado, cubierto por una vieja lona gris. No se le veía la cara. Yun se inquietó…
-¿Eres Yun…?- Preguntó aquel tipo con una voz rota.
Yun no contestó de inmediato, intentando escrutar sus intenciones…
-Sí… ¿por qué?- Contestó.
Entonces aquel tipo se abalanzó a toda velocidad hacia él y Yun vio como le atacaba con el brazo izquierdo lateralmente al tiempo que saltaba esquivándolo… Desde el aire pudo ver algo extraño que llevaba en la mano antes de que impactara contra una gran vasija que estaba en la pared y que se rompió por la parte superior comenzando a derramar el agua que contenía…
Al caer al suelo, Yun se colocó en guardia.
-¡¿Quién eres?!- Exclamó.
Vio que en la mano del brazo que extendía súbitamente llevaba un guante con tres largas y anchas cuchillas a modo de garras, de las cuales aún caía agua…
-Me han encargado que te mate- dijo ante la expresión de alarma de Yun al ver su rostro amenazante…
Yi caminaba rumbo al mercado, por el cual venía y al cual se dirigía mucha gente, como era habitual. Entonces se detuvo al ver que una chica algo más mayor que ella estaba delante, mirándola con una sonrisa maliciosa… Yi dio unos pasos hasta acercarse lo suficiente y ver que esta seguía mirándola de la misma manera…
-Contigo quería yo hablar…- Dijo la joven misteriosa sonriendo aún más malévolamente casi cerrando los ojos y sacando de detrás, del cinturón, un abanico que extendió haciendo un sonido metálico amenazador…
Yi, alarmada, se puso en guardia.
Gavin iba caminando un poco detrás de Huei, ya que este era el que sabría reconocer al hipnotizador... La calle no era muy ancha pero era de las más bulliciosas de la ciudad. El cielo comenzaba a oscurecerse por la irrupción de nubes que tapaban el sol.
-Creo que ya sé por qué has dicho que podía seguirte…- Comenzó a decir Gavin-Quieres provocar al hipnotizador para que dé la cara…- Dijo Gavin convencido.
Huei no dijo nada y siguió andando. Gavin tampoco insistió.
Al cabo de un rato, después de que Gavin mirara hacia todas partes sin ver a nadie que le resultara sospechoso, vio que Huei se detenía.
-¿Mm?- Se interesó Gavin.
-Ahí está- dijo Huei sin poder ocultar un deje de impaciencia en su voz…
Más adelante, aún tapado en ocasiones por la gente que se cruzaba, caminaba el joven de pelo gris que miraba en aquellos instantes a un lado con la expresión pensativa y el ceño ligeramente fruncido, sin percatarse de la presencia, a unos metros de distancia, de Gavin y Huei…
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