domingo, 9 de diciembre de 2012

Detective Night - Capítulo 22

DETECTIVE NIGHT

El juego de “El Gourmet”.


Hiro, Izo y Seitei miraban preocupados en todas direcciones… No sabían qué podía ocurrir a continuación…
De pronto, la pantalla se encendió. En la misma, apareció un tipo bajo y gordo, con un sombrero de ala, blanco apagado con una banda negra, y unas gafas de sol rosa oscuro…
-Bienvenidos. Tal y como pensé, no tardaríais en llegar hasta aquí- dijo esbozando una burlona sonrisa en su redonda cara.
-¡Oye tú! ¡Quién seas… Abre la puerta ahora mismo!- Lo amenazaba Izo con el puño en alto y apretado…
El tipo de la pantalla, al ver la expresión de Izo, comenzó a reír haciendo rechinar los dientes.
-Ji, ji, ji… Veo que “todos” nos vamos a divertir…- Decía casi por lo bajo con su voz tirando a aguda…
Hiro observaba atentamente la estancia; no veía ninguna otra salida aparte de la puerta por la que habían entrado. Seitei miraba con rabia al tipo desagradable que seguía sonriendo en la pantalla.
-¡¿Y ahora qué?!- Explotó el joven agente de policía ante la sorpresa de Izo y Hiro.
El tipo gordo comenzó poco a poco a dejar de reír; aunque no dejaba de esbozar la misma sonrisa…
-Está bien. Os explicaré cuál es vuestra situación: buena no es, para qué os voy a engañar… Pero supongo que de eso ya os habíais dado cuenta- hablaba, “saboreando” cada palabra que pronunciaba- Debo confesar que una de mis aficiones es ver las evoluciones de un grupo de participantes en mi juego… mientras disfruto de un buen plato preparado por uno de mis chefs personales…- Y justo al terminar de decir esto último se interrumpió.
Casi simultáneamente, como si un rayo de luz les cruzara la mente, Hiro e Izo comprendieron de inmediato lo que aquellas últimas palabras significaban. Seitei se percató de la reacción de ambos y los miraba sin entender aún qué pasaba. A través de la cámara, “El Gourmet” había visto cómo habían reaccionado aquellos dos y comprobó que sospechaban cuál era su identidad… Por tanto, uno de ellos debía ser el responsable de la caída de “El Pirómano” y “El Rastreador”…
El tipo gordo comenzó a frotarse las manos.
-Muy bien. El juego es muy simple: debéis llegar hasta donde estoy. Dentro de unos minutos dará comienzo… ¡Cuando esté lista mi comida, jua, jua, jua!- No pudo controlarse.
Acto seguido la pantalla se apagó, dejando a Hiro, Izo y Seitei sumidos en el silencio de aquella irritante estancia totalmente blanca.
Hiro e Izo se intercambiaron una mirada en la que quedó claro que ambos sabían quién era el tipo que les acababa de hablar… Seitei ya sospechaba lo que estaba pasando, pero sabía que debían guardar silencio… o el juego acabaría prematuramente…
En una amplia sala, ante una gran pantalla, sentado a una espléndida mesa con varios entrantes y guarniciones, estaba “El gourmet”, pensando. Ocupando su puesto habitual, el hombre que solía permanecer cerca de él para acatar sus órdenes inmediatas, dejó de mirar hacia el punto fijo arriba y dirigió la mirada hacia el tipo gordo que quedaba de espaldas, en silencio.
-Señor… Disculpe la pregunta, pero… ¿Por qué no los mata directamente si ya sospecha de quienes se trata?- Preguntó, no muy seguro de si aquello era muy prudente…
“El Gourmet” volvió de sus pensamientos y miró a su subalterno de reojo antes de contestar.
-Que hayan llegado hasta aquí tan rápido, no basta para afirmar que entre ellos se encuentra aquel al que buscamos para acabar con él…- Dijo, omitiendo la revelación que había tenido hacía unos instantes- Si ha sido capaz de vencer a dos miembros de nuestra organización, debería ser capaz de durar más que los anteriores participantes…- Concluyó, formándosele en el redondo rostro una sonrisa siniestra…
El hombre tragó saliva y no se atrevió a decir nada más.
Al cabo de un momento, un hombre vestido de camarero trajo una bandeja cubierta por una tapa ovalada y la puso sobre la mesa ante los ojos expectantes del tipo gordo. Entonces, el camarero destapó el plato, liberando una fina y aromática humareda que rodeó la redonda cara de aquel tipo que miraba el delicioso plato con ojos desorbitados y aspiraba el aroma como si estuviera en éxtasis… Cuando se hubo calmado un poco, habló.
-Que empiece el juego.

El detective, el subinspector y el joven agente de policía permanecían en tenso silencio en aquella sala de insoportable color blanco… No tardó Izo en lanzarle a Hiro una significativa mirada que este le devolvió.
-“Efectivamente. Ese tipo seguramente es aquel que es conocido como “El Gourmet”…”- Pensó Hiro, como si le hablara telepáticamente a su amigo…
Este asintió con la cabeza, muy serio y preocupado… Seitei volvió a percibir que quedaba fuera de la comunicación silenciosa entre el detective y su superior.
-¿Y ahora? ¿Qué hacemos?- No pudo evitar preguntar el joven agente…
El detective se llevó una mano a la barbilla y adoptó una actitud de concentración.
-Aquel tipo desagradable hablaba de un juego…- Comenzó a decir Hiro.
Izo miró una vez más a su alrededor.
-Es evidente a lo que se refiere ese psicópata… Lo que no puedo ni imaginarme es lo que nos tiene preparados…
Como si fuera respondido, un sonido consistente en un agudo y continuo zumbido los alertó a los tres… Vieron de inmediato como uno de los sofás individuales comenzaba a girar verticalmente sobre si mismo hacia atrás… Al cabo de unos segundos, había desaparecido tras una trampilla, dejando al descubierto un pasadizo que conducía por unas escaleras hasta abajo.
Los tres pasaron de mirar la recién aparecida obertura a hacerlo entre ellos.
-Solo podemos hacer una cosa…- Les dijo Izo a Hiro y Seitei.
Estos se pusieron igual de serios que el subinspector y asintieron firmemente casi al unísono. Sin decir nada más, Izo comenzó a bajar por aquellas escaleras, por el estrecho paso que solo les permitía ir de uno en uno, seguido por Hiro y finalmente por Seitei, que lanzó una última y desconfiada mirada a aquella sala que dejaban atrás, como si quisiera averiguar de donde provenían aquellos ojos que notaba que los estaba viendo desaparecer…
Una vez hubieron salido de la sala, una trampilla metálica se deslizó súbitamente, para sobresaltó de los tres, impidiendo la posibilidad de volver atrás… Durante unos segundos, permanecieron a oscuras, intentando controlarse… Hasta que, finalmente, comenzaron a iluminarse una pequeñas bombillas que iluminaban lo justo sobre sus cabezas y que iban encendiéndose en fila, como indicándoles el camino que debían seguir…
Continuaron descendiendo. Al cabo de un rato, pudieron escuchar un sonido similar al de la trampilla que se había cerrado más atrás, pero esta vez más adelante…
-Creo que se ha abierto una puerta más adelante…- Dijo Seitei.
Hiro e Izo no contestaron pero estaban de acuerdo en que debía ser eso. Al avanzar un poco más, siempre en forma descendente, comenzaron a vislumbrar cada vez con más claridad una luz artificial, blanca, que provenía de una obertura rectangular al final del angosto y poco iluminado pasillo…
Al cruzar la puerta se detuvieron para observar atentamente la estancia. Era bastante grande, de forma rectangular. Y vacía. Nuevamente aquella intensa e irritante iluminación blanquecina que lo inundaba todo. Al cabo de unos instantes después de haber cruzado el umbral, la puerta se cerró desde arriba, de forma deslizante; ya comenzaban a acostumbrarse a aquello…
-Allí hay una puerta- dijo señalando Izo al otro extremo de la sala.
Hiro y Seitei dirigieron la mirada hacia aquel punto. Aunque los tres comprobaron que estaba cerrada.
Izo observó un instante las altas paredes.
-Me temo lo peor…- Comenzó a decir.
Y justo en ese instante, comenzó a escucharse el sonido de un mecanismo relativamente cercano que se ponía en marcha… Hiro, Izo y Seitei se pusieron en alerta ante lo que pudiera llegar… El sonido se hacía cada vez más intenso y continuo… Y entonces comprendieron lo que estaba pasando.
Las paredes laterales comenzaron a moverse una hacia la otra.
-¡Maldición! ¡Era justo lo que me imaginaba!- Exclamó Izo alarmado…
-¡Pues ya podrías haberte imaginado que se abría la puerta!- Le contestó Hiro, como si realmente Izo hubiera tenido algo que ver…
-¡¿Qué dices?! ¡Piensa algo, detective!- Le respondió Izo, “defendiéndose”.
Hiro no siguió con aquello y comenzó a escudriñar el techo, apretando los dientes por la urgencia…Seitei miraba con preocupación a ambos, sorprendido por la escena que había tenido lugar…
Mientras tanto, imparables, las paredes iban transformando la estancia en un pasillo…
-No hay cámaras…- Comentó Hiro sin dejar de buscar…
-¡Eso ya lo había visto!- Continuó exclamando un irascible Izo…
Las paredes seguían avanzando…
-Quiero decir que no nos han visto llegar… Es como lo de las puertas… ¡Sensores! ¡En alguna parte de esta sala hay sensores!- Llegó a la conclusión el detective…
Izo miró hacia arriba.
-¡Sí, pero… ¿Dónde?!- Preguntó, igual de alarmado, pero ya no “en pie de guerra”…
Seitei también buscaba con la mirada… Hiro se fijó mejor.
-¡Los halógenos! ¡Deben encontrarse detrás! ¡Disparad a los halógenos!- Urgía el detective…
Izo escudriñó entre la intensa luz blanquecina que prácticamente no dejaba ver el origen de la misma: los halógenos.
-¡Seitei!- Exclamó Izo al tiempo que sacaba su arma…
El joven agente asintió de inmediato y sacó la suya a toda prisa… Las paredes ya estaban muy cerca…
Izo y Seitei apuntaron y comenzaron a disparar hacia las fuentes de luz… Hiro se cubría con el brazo mientras iban cayendo los restos de los halógenos destruidos… Los disparos continuaban sumiendo la sala en la oscuridad… Ya casi no tenían espacio… Solo quedaban unos pocos halógenos…
Un último y certero disparo de Izo impactó en el último halógeno iluminado y se hizo la oscuridad y el silencio. Más adelante, la puerta que había permanecido cerrada se abrió con aquel característico sonido deslizante. Ahora que tenían luz, observaron su situación: permanecían cada uno encajado entre ambas paredes… Había estado muy cerca…
-Buena puntería…- Comenzó a decir Izo a Seitei, con la cara pegada a la pared…
-Lo mismo digo…- Contestó el joven agente en una postura similar…
Hiro estaba un poco más atrás.
-No sé vosotros… pero a mi me gustaría salir de aquí cuanto antes…- Comenzó a meterles prisa el detective…
No tardaron en hacerle caso y comenzaron a avanzar casi lateralmente por el estrecho hueco que había quedado… Finalmente, salieron por aquella puerta.
Los tres se detuvieron para respirar y tranquilizarse… Izo se acercó a Hiro, que estaba inclinado con las manos sobre las rodillas…
-Hiro… Siento lo de antes…- Se comenzó a disculpar Izo.
Hiro, sin incorporarse, giró la cabeza dirigiendo la mirada hacia su amigo.
-Tranquilo… La culpa es mía por bromear en mal momento…- Dijo con una sonrisa en la expresión aún de susto…
Izo también sonrió, lamentando lo sucedido. Seitei se alegró de que hubiera vuelto todo a la normalidad… ¿Todo?, pensó mejor…
Estaban en una pequeña sala, similar al pasillo que les había llevado de la sala inicial a la sala de la trampa, igualmente iluminada con pequeñas bombillas que no conseguían iluminar más que lo suficiente para ver otras escaleras que ascendían brevemente a lo largo de una barandilla metálica hasta una puerta, aún cerrada. A esas alturas ya los tres se habían percatado de la existencia de dicha puerta…
Cuando estuvieron preparados comenzaron a moverse en dirección a las escaleras.
-Oye, Izo…- Le comenzó a decir Hiro, que estaba detrás.
-¿Mm? Dime- Contestó Izo, deteniéndose.
Seitei seguía avanzando.
-Ya sé que estábamos a punto de morir aplastados…- Comenzó a decir con tono irónico- …pero de verdad que no recordaba haberte visto así antes…
Izo suspiró.
-Muchos informes, Hiro…- Aclaró Izo.
Hiro lo comprendió todo y sonrió con satisfacción.
-Es una de las cosas buenas que tiene ser detective, je, je, je…- Reía de forma jovial…
Izo no dijo nada. Temía volver a ponerse como antes… Pero, al ver a su amigo reír, no podía enfadarse, de modo que solo pudo volver a suspirar, largamente, y seguir caminando hacia las escaleras…

-Señor, los sensores indican que han atravesado la sala de la primera prueba…- Confirmó su subalterno, con evidente preocupación, a “El Gourmet”…
A este no pareció hacerle mucha gracia escuchar aquello, haciendo rechinar el cuchillo al terminar de cortar un suculento solomillo…
-Claro… tienen pistolas… Apunta: lo primero que hay que hacer es desarmarlos- Dijo y se llevó bruscamente el trozo de carne a la boca, mientras el hombre se afanaba en sacar una libreta y un boli de un bolsillo y apuntaba inmediatamente lo que le acababan de ordenar; esto ante la mirada de reojo de su jefe, que no podía creer que se hubiera tomado aquello de apuntarlo en serio…

Como ya era “habitual”, la puerta se abrió al acercarse Hiro, Izo y Seitei y se cerró tras ellos al cruzarla. Nuevamente se encontraban rodeados por aquella iluminación blanca…
-Pero… ¿Qué es esto?- Izo estaba con la boca abierta…
-Parece… Parece un…- Intentaba asegurarse Seitei…
Finalmente, Hiro, igualmente sorprendido, dijo lo que todos ahora ya sabían…
-Es un laberinto.

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