DETECTIVE NIGHT
Termina el juego.
Ante Hiro, Izo y Seitei, en una de aquellas grandes estancias completamente iluminadas de blanco, había cuatro entradas a lo que parecía ser un enorme laberinto…
-¡Qué original! ¡Un laberinto, por supuesto! ¡No podía faltar!- Exclamaba, sarcásticamente, Izo…
Seitei miraba con los ojos muy abiertos.
-Definitivamente, ese tipo está loco…- Comentó, casi más para si mismo…
Hiro ya comenzaba a impacientarse.
-¡Eh, tú, gordo estúpido! ¡Déjate de tonterías y da la cara!- Gritaba el detective, desafiante, ante la sorpresa y alarma de Izo y Seitei, que a punto estuvieron de lanzarse sobre él para taparle la boca…
En su abarrotada mesa, “El Gourmet”, sin cambiar su rostro sin expresión, no pudo evitar que le temblaran durante un instante los labios al oír aquellas palabras; el subalterno estaba horrorizado…
-¡Hiro! ¡¿Qué haces?!- Le decía Izo, anonadado…
Seitei también estaba estupefacto, con la boca y los ojos abiertos…
Pero para sorpresa de ambos, Hiro sonreía con su habitual expresión de confianza.
-Espero que me haya oído- dijo simplemente, procurando que solo le escucharan Izo y Seitei, los cuales no entendían nada…
Izo decidió dejar de intentar averiguar qué diablos había pretendido Hiro y volvió a concentrarse en lo que tenían delante.
-Vale… ¿Qué hacemos?- Preguntó, esperando que alguien le contestara…
Seitei también devolvió su atención al laberinto.
-Creo que deberíamos probar de ir juntos por una de las puertas… Así tendremos más posibilidades de éxito…- Sugirió, no del todo seguro de sus últimas palabras.
Izo, que estaba de acuerdo, comenzó a asentir cuando…
-¡Error!- Exclamó Hiro, ante la nueva sorpresa del subinspector y el agente de policía.
Izo ya no sabía qué esperar…
-Hiro… ¡¿Se puede saber qué te pasa?! ¡Es lo más prudente!- Decía Izo, que no entendía dónde estaba el error…
Hiro bajó la mirada, cerrando los ojos, y comenzó a negar poniéndose serio.
-Si vamos todos juntos, tendremos más posibilidades de caer en alguna trampa, uno, dos o los tres… Hay cuatro opciones… Debemos ir cada uno por una de las entradas… Y, si hay una trampa, hay menos posibilidades de que nos alcance si solo somos uno… Por lo que, una vez superada hay que volver a este punto para descartar una opción.
-¡¿”Superada”?! Hiro… ¿Por qué piensas qué…?- Pero el subinspector se vio interrumpido por el detective, que levantó una mano.
-Todos hemos sido entrenados… Además, este tipo no parece muy inteligente… Seguro que esto, de laberinto, solo tiene la apariencia…- Hablaba con descaro…
“El Gourmet” iba enfureciéndose por momentos… Su subalterno percibía esto y deseó estar lejos de allí cuando comenzó a oír hablar a su jefe…
-Ese que habla… No sé si es él o no… Pero…- Intentaba controlarse, temblándole la voz…
Izo y Seitei nuevamente miraban al detective con la boca abierta… Izo, además, recordaba que, según el informe, se hablaba de “El Gourmet” como un tipo “culto”… Y sabía que Hiro conocía esto…
-Muy bien Hiro… Espero que tengas razón- le decía Izo al detective, que ahora estaba serio…- Hagámoslo así.
Cada uno se colocó ante una de las entradas, de modo que la que quedaba más a la derecha era la no escogida… Los tres se intercambiaron miradas en silencio antes de emprender la marcha…
Seitei avanzaba comprobando que el señor Red había tenido razón: aquello solo era un pasillo que se retorcía y viraba en incontables ocasiones sin ningún tipo de alternativa… Andaba con tiento… alerta… no sabía qué podía encontrarse…
Y llegó al final. El camino finalizaba allí, ante una pared tan blanca como el resto del “laberinto”. Seitei parpadeó un par de veces.
-¿Ya está?
Hiro comprobaba con indisimulada satisfacción que estaba en lo cierto: aquello no era ningún laberinto. Recorría el largo pasillo girando por los múltiples recodos… De todos modos, no debía confiarse…
Y entonces vio algo diferente al torcer el último recodo: una puerta. Hiro sonrió nuevamente, con satisfacción, y con su expresión habitual.
Izo comprobaba con cierto fastidio como su amigo había acertado una vez más… Se sorprendió por pensar así… La verdad es que estar en aquel lugar le estaba terminando de sacar de quicio… Y aquel pasillo… ¡No se acababa nunca! ¡¿Por qué tanto giro si solo es un pasillo?!
Y el pasillo finalizó. Izo permaneció quieto y en silencio unos segundos al ver que se encontraba al final del recorrido… Allí no había ninguna puerta… Pero se fijó en la presencia de unos extraños agujeros que rodeaban la estancia cuadrada a la que había llegado… Y además se percató de que más agujeros estaban situados a ambos lados del pasillo por el que había venido…
Entonces comenzó a escuchar varios sonidos mecánicos diferentes que al principio parecían lejanos… Pero se comenzaban a aproximar a toda velocidad…
-¿Pero…?- Izo miraba en todas direcciones con los ojos muy abiertos sin saber lo que podía ocurrir a continuación…
No tardó en averiguarlo. Al notar una extraña vibración a sus pies, en el centro de la sala, inmediatamente saltó hacia atrás antes de que se abriera una trampilla justo debajo… Izo cayó sentado con las manos apoyadas… Desde donde estaba se asomó y pudo ver con expresión de no saber qué estaba pasando como en el fondo del foso que acababa de aparecer había unas largas y afiladas cuchillas que apuntaban amenazadoramente hacia arriba… Y un sonido múltiple comenzó a llegar de todas direcciones…
-¡Uaaaiii!- Exclamó Izo, aún en el suelo, al ver que de los agujeros de la sala comenzaban a salir disparados proyectiles punzantes que volaban en todas direcciones, pasando varios de ellos justo por encima de su cabeza…
Girándose como pudo y avanzando “a gatas” a toda velocidad, comenzó a volver por donde había venido… Cuando salió de la sala y pensaba que ya no había peligro, se incorporó… Pero entonces comenzó a llegarle a los oídos un murmullo que iba en aumento y que provenía de las paredes…
-¡Maldita sea!- Exclamó al darse cuenta de lo que aquello significaba…
De los agujeros laterales del pasillo comenzaron a salir llamaradas que hacía que aquello pareciese un horno… Izo corría atropelladamente librándose cada vez por los pelos del fuego… sin dejar de notar el intenso calor en el cogote…
Por fin se acababa el pasillo… y parecía que las llamaradas cesaban… Izo se detuvo a descansar, sudando y jadeando. Pero entonces comenzó a sentirse y a escucharse una intensa vibración en el suelo…
-¡¿Y ahora qué…?!- Protestaba un exhausto Izo…
No tardó en obtener la respuesta. Del centro del suelo del pasillo, como si surgiera de la nada, apareció rotando a toda revolución una sierra de disco de tamaño suficiente para cortar a un hombre por la mitad… Permanecía quieta, girando con aquel intenso y amenazador sonido… Izo no le quitaba la vista de encima… Entonces, abrió mucho los ojos.
-¡Mierda!- Exclamó intentando comenzar a correr al percibir un cambio en alguna parte del mecanismo… La sierra comenzó a “perseguir” a Izo.
Mientras el atropellado Izo corría sin parar, pudo observar un raíl que iba por el suelo y en el que no había reparado antes (debido también, a aquella luz blanca que parecía difuminarlo todo)… Pero ahora lo veía con claridad… ¡Y también veía con claridad que el raíl también seguía por los recodos!
-¡¡¿Cuándo se acaba esto?!!
Cuando Izo llegó trastabillando al punto de inicio, vio como Hiro y Seitei hablaban animadamente; incluso se reían de vez en cuando… Ambos se giraron y vieron a un Izo irreconocible… Jadeaba y tenía una mirada que les provocaba intimidación…
-O-Oye Izo… ¿Qué tal… Que tal te ha ido?- Hiro hubiera deseado no pronunciar aquellas palabras…
Seitei abrió mucho los ojos al ver lo que estaba a punto de pasar… El subinspector iba a explotar…
-Señor…- dijo el subalterno, deseando no estar allí en aquel momento…
“El Gourmet” dejó caer el tenedor… antes de clavarlo en alguna parte…
-¿Cómo es posible…?- Hablaba haciendo un terrible esfuerzo por mantener la calma…- ¿Qué… Qué clase de trampas de pacotilla han puesto…?- Seguía hablando en el mismo tono, temblando…
El subalterno sudaba. Tragó saliva antes de contestar.
-El diseñador debió pensar que nadie pasaría nunca de la primera prueba…
El tipo gordo mantenía la misma expresión de enfurruñamiento…
-Ya sé qué será lo próximo que comerá “Kroky”…
El subalterno no esperó a recibir órdenes para salir corriendo hacia un panel de control que había cerca… Miró hacia la pantalla: en el final del cuarto pasillo, por donde no habían ido Hiro, Izo y Seitei, había un tipo vestido con traje, de forma similar al subalterno, sentado y dormido en una silla en medio de la sala, con la pistola agarrada y las gafas de sol puestas…
-¡Eh, tú! ¡Despierta!-Le gritaba el subalterno por un altavoz…
El tipo se despertó lentamente, sin saber momentáneamente donde estaba… Entonces miró a una pequeña pantalla en la pared, al lado del altavoz…
-¡Ve de inmediato con los demás a la siguiente sala! ¡Ahora!
-¡S-Sí…! ¡De inmediato!- Al darse cuenta de su situación, el tipo de las gafas de sol se irguió de inmediato poniéndose firme y salió corriendo por la puerta hasta desaparecer de la pantalla…
El subalterno se quedó mirando la misma durante unos instantes, serio y con los labios apretados; hasta que su expresión se agravó… Comenzaba a tomarse todo aquello como algo personal…
La puerta deslizante se cerró tras ellos. Un pasillo, no muy largo, llevaba a una nueva puerta… Hiro y Seitei casi mantenían la respiración mientras caminaban detrás de Izo, mirándole asustados, el cual parecía que asesinaría a cualquiera que se cruzara en su camino…
Entonces oyeron algo y se detuvieron. Estaban seguros de que al otro lado de la puerta había varios individuos… Izo se llevó de inmediato la mano a su arma. Y ante la sorpresa de Hiro, aquel se la tendió.
-Toma. Parece evidente en qué va a consistir la “tercera prueba”…- Decía, muy serio, al tiempo que se agachaba para sacar otra pistola que llevaba sujeta en la pantorrilla… Entonces el subinspector se dirigió a Seitei.
-Prepárate…- Le dijo, y Seitei, que ya tenía sujeta su arma antes de sacarla, asintió de inmediato…
Los tres estaban preparados para lo que hubiera al otro lado… o eso esperaban…
Avanzaron… Y la puerta se abrió ante ellos.
Todo sucedía muy rápido. Al abrirse la puerta, pudieron comprobar como varios tipos se asomaban desde detrás de altas columnas circulares, blancas… y les comenzaban a disparar… Los tres no llegaron a cruzar aún y se resguardaron a ambos lados de la puerta, colocados adecuadamente para no estorbarse entre ellos… Y comenzó el fuego de respuesta. El intenso tiroteo duró varios segundos…
-¡He dado a uno!- Exclamó Izo al ver que había alcanzado a su objetivo…
-¡Parece que quedan cuatro!- Exclamó Seitei.
Hiro vio que el “portero” que les había abierto estaba al final de la espaciosa sala, disparando con una pistola claramente más potente que las de los demás…
-¡Cuidado con el del final!- Advirtió a Izo y Seitei…
Tras unos segundos de intercambio de disparos, el fuego se detuvo.
-Vamos a avanzar hasta las primeras columnas- indicó Izo.
Entraron apresuradamente y con paso ligero y se repartieron a cubierto en la primera fila de columnas…
Izo miró a Hiro, que tenía a un lado, y ambos asintieron… Luego se giró hacia Seitei y vio como le devolvía la mirada con la determinación en sus ojos… Los otros tipos se mantenían a la espera…
-¡Ahora!- Exclamó Izo e inmediatamente Hiro, Seitei y él mismo avanzaron cada uno por su vía, divididos.
Seitei se cruzó con un tipo al que derribó enseguida… pero tuvo que guarecerse ante los diparos de otro que tenía más adelante… Izo no dio tregua al que se encontró a punto de alcanzarle en el pecho… Hiro alcanzó a otro en el brazo que sostenía el arma y le dejó inconsciente de un puñetazo en la cara… Y entonces se encontró con el “portero” que le apuntó de inmediato con aquella arma más potente… Hiro aprovechó que había quedado desequilibrado para dejarse caer al suelo, evitando el disparo, y desde abajo acribillar a balazos el torso de aquel individuo… Cuando iba a respirar de alivio, vio alarmado como a Seitei se le encasquillaba el arma justo cuando el otro tipo que quedaba surgía de su refugio y se disponía a acabar con el joven agente de policía… Pero un disparo impactó en la cabeza del que intentaba matarle y este cayó al suelo.
-Gracias… señor…- Dijo Seitei, aún sobresaltado…
Izo apareció empuñando su arma.
-Ya te he dicho varias veces que no es necesario que me llames señor…- Le dijo, sonriendo al fin, mientras guardaba su arma detrás de la americana…
Y llegaron hasta la puerta. Se abrió. Y cuando cruzaron, vieron que habían salido de aquella sucesión de estancias blancas y pasillos oscuros… Ante ellos se extendía un pasillo que rodeaba la casa, con amplios ventanales que daban al exterior.
-Venga… Vamos a decirle a nuestro “amigo” lo que nos ha parecido su “juego”…- Les dijo Izo a Hiro y Seitei, los cuales sonrieron y asintieron en respuesta al subinspector.
Cruzaron caminando el largo pasillo, iluminados por la luz del avanzado día, hasta llegar a una puerta doble de madera. Se detuvieron un segundo antes de abrir casi los tres a la vez…
La puerta doble quedó abierta de par en par y, al entrar, se encontraron en una amplia y lujosa estancia llena de esculturas y cuadros por todas partes. Y, frente a ellos, una larga mesa ante la que estaba sentado aquel tipo gordo… y tras él, su subalterno, que los miraba con extraordinario recelo…
Como Hiro esperaba, aquel tipo estaba furioso.
-Muy bien… Nadie había llegado nunca hasta aquí… Nadie había superado el juego…- Hablaba haciendo rechinar los dientes…
Izo dio un paso.
-Queda detenido. Y usted también- dijo refiriéndose al subalterno.
Este miró de reojo a “El Gourmet”.
-Claro, claro… Anda, ve y que te detenga…- Le dijo este a aquel con una actitud comprensiva poco creíble…
Hiro sabía que tramaba algo… y vio, algo desconcertado, como aquel tipo caminaba rodeando la mesa hasta detenerse a unos metros de ellos… Seitei se dirigió hacia el subalterno sacando las esposas mientras Izo apuntaba con su arma…
Entonces Hiro vio como el subalterno se colocaba casi imperceptiblemente unos centímetros más a un lado, mirando el suelo, como si estuviese calculando distancias… Y entonces el detective se dio cuenta.
-¡Seitei, detente!- Exclamó saliendo corriendo en su dirección justo cuando el joven agente se colocó en frente del subalterno…
“El Gourmet” presionó el botón situado bajo su mesa y la trampilla se abrió bajo los pies de Seitei ante la vista de un horrorizado Izo… Hiro llegó justo a tiempo para agarrar al joven de un brazo, que no podía creer estar viendo a un enorme cocodrilo al fondo de aquel foso… El subalterno vio con terror como “El Gourmet” se levantaba tras él hecho una furia…
-¡Malditos seáis! ¡Voy a acabar con todos de una vez por todas!- Gritaba fuera de si…
Apartó una escultura que tenía detrás y que cayó al suelo rompiéndose por varias partes… Actuaba desquiciado…
-¡No!- Exclamó el subalterno para sorpresa de Hiro e Izo al ver que el loco de su jefe abría un panel y estaba a punto de pulsar un enorme botón rojo… Antes se giró, con una expresión de locura en su gordo y sudoroso rostro…
-¡¡¡Moriiiiid!!!- Gritó con un desagradable tono agudo apretando los ojos al tiempo que lanzaba su hinchada mano al botón…
Y entonces sonó un disparo y una bala atravesó la frente de “El Gourmet”, que mantuvo la expresión de sorpresa mientras se le quedaban los ojos en blanco y caía como un peso muerto hacia delante… Hiro, Seitei, que ya salía del foso ayudado por aquel, y el subalterno miraban con la boca abierta a Izo, cuya pistola aún humeaba mientras seguía apuntando…
-Se acabaron tus tonterías- Dijo al fin.
Hiro y Seitei se acercaron al subinspector, que permanecía tenso… Este, al verles llegar, se giró hacia ellos… y les sonrió… Ambos le devolvieron la sonrisa, adoptando los tres una incipiente expresión triunfal…
Pero se dieron cuenta demasiado tarde de que habían olvidado algo. Los tres se giraron alarmados hacia el subalterno, que estaba situado junto al botón rojo…
-Ahora sí que esto ha acabado- dijo de forma sentenciosa antes de pulsar el botón.
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