El Zorro Rojo
La oscuridad era inmensa, infinita… La sensación de caer no dejaba de aumentar de forma casi insoportable… Finalmente, se detuvo. Ahora todo era quietud. Silencio. Y oscuridad… Podía ver sus pies; más bien, el efecto que sus pisadas provocaban sobre el extraño suelo que pisaba: ondas de un azul brillante y luminoso, como si estuviera caminando sobre la superficie del agua, que se convertían en la única luz de aquel oscuro y vacío lugar fuera de cualquier tiempo…
Entonces, al cabo de unos instantes, vio acercarse algo proveniente de más adelante… Y lo sabía porque veía las ondas formarse ante los pasos que iba dando. Al fijarse mejor, se dio cuenta de que aquello que se acercaba debía ser alguna clase de animal… avanzaba lentamente pero de forma continua… Aunque sentía cierto temor ante la proximidad de aquel ser desconocido, tampoco tenía el impulso de salir corriendo… solo permanecía expectante…
Al fin llegó y se plantó ante él. Como si se iluminara su figura, permaneciendo la oscuridad alrededor, se vio claramente de lo que se trataba: era un zorro. Un zorro de color rojo. Y lo miraba con atención, con unos penetrantes ojos azules…
-Hola- dijo el zorro de forma inesperada.
Aunque era increíble que un zorro le hubiese saludado, por alguna razón, aquello le pareció lo más normal del mundo…
-Hola- le contestó tímidamente.
El zorro ladeó la cabeza.
-¿Qué haces aquí?- Le preguntó.
Se dio cuenta de que él mismo no se había llegado a hacer esa pregunta en ningún momento, por alguna extraña razón…
-No lo sé- no supo qué más decir…
El zorro no dijo nada. Ahora él le iba a preguntar.
-¿Dónde estamos?- Quiso saber, aún sintiendo cierto miedo a conocer la respuesta…
El zorro volvió a ladear la cabeza con aire despreocupado.
-Como no me lo digas tú…- Dijo tranquilamente, casi sonriendo…
Aquello le desconcertó. ¿Cómo iba a saber dónde estaba? Por eso se lo había preguntado… porque debía preguntarlo, se repetía…
-¿Y tú quién eres?- Le preguntó al zorro, intentando obtener alguna respuesta…
El zorro se irguió.
-Deberías saberlo. Tú ya lo sabes- insistió.
Aunque quería protestar por aquella respuesta, y sin podérselo explicar, se dio cuenta de que estaba de acuerdo con aquel zorro… sabía quién era… Aunque no era capaz de verbalizarlo…
-¿Es esto un sueño?- No podía (ni quería) dejar de preguntar…
El zorro sonrió ampliamente.
-¿Por qué? ¿Te lo parece? Como ves un zorro hablando ya piensas que es un sueño, ¿no?- Le decía sin abandonar el tono amable…
Al principio, se sintió avergonzado, sin saber por qué, pero luego, tras pensarlo mejor, insistió.
-Pues parece que es lo que es- dijo, como si en cierto modo lo desafiara…
El zorro volvió a sonreír cerrando los ojos.
-Y si así fuera, ¿qué? ¿Acaso piensas que un sueño tiene menos valor que la realidad...?
Aquello le descolocó totalmente…
-Yo… Creo que… ¿Entonces esto es la realidad?- Se le ocurrió de pronto.
El zorro agitó la cola contra el suelo.
-La realidad es como una casa con varias habitaciones. Tú estás en una de ellas.
No estaba muy seguro de comprender…
-¿Y qué hago aquí?- Intentó obtener alguna respuesta “clara” de aquel extraño zorro…
El zorro pareció ponerse más serio.
-Si no lo sabes, estás perdido- sentenció.
Aquello comenzó a asustarle.
-¿Perdido? ¿A qué te refieres? No sé dónde estoy ni qué hago aquí… por eso lo estoy preguntando…- Trataba de explicar… aunque sentía que eran excusas…
El zorro mantenía su actitud seria.
-Si no sabes por qué estás aquí, estás condenado a volver una y otra vez… o peor…
Aquello ya le estaba gustando menos…
-¿Peor? ¿Te refieres…?
El zorro le lanzó una mirada que le hizo callar de inmediato. Tampoco él quería seguir por ahí…
-Y ahora… Ya es hora de que despiertes- dijo el zorro como si se estuviera despidiendo.
-¿Qué despierte? ¿Qué quier…?- No pudo seguir hablando ante lo que comenzaba a pasar a su alrededor…
Progresivamente, la oscuridad comenzaba a esfumarse ante la irrupción de una intensa fuente de luz que lo llenaba todo… Incluso no le dejaba ver…
Poco a poco abrió los ojos, con un esfuerzo tremendo… A su alrededor todo era ruido, luces veloces y gente que iba corriendo de aquí para allá…
-Ha recuperado la consciencia…- Decía la voz de una mujer joven que tenía a su lado sosteniendo una especie de bolsa pequeña llena de un líquido rojo…
-Muy bien chaval… Bienvenido…- Le decía un tipo parecido a un médico que se había acercado a él…
Entonces se fijó mejor y vio que se encontraba en el suelo justo al lado de una ambulancia… Pero, ¿qué había pasado? No recordaba nada. Mientras el médico le examinaba, aún dentro de su aturdimiento, llegó a ver, más adelante, una bicicleta destrozada: su bicicleta…
Ahora lo recordaba todo.
Aquella tarde había discutido con su madre y se había marchado muy enfadado en su bicicleta… no sabía a donde, pero lejos de ella… y entonces, un coche…
Vio a un hombre llorando y con un ataque de nervios hablando con un policía… su coche tenía un cristal roto… Y ahora alguien se acercaba corriendo hacia él…
Era su madre.
Llorando le abrazó con fuerza y pudo sentir todo su amor… él también estaba arrepentido por haber discutido de aquella manera…
Y entonces, no muy seguro de si lo que estaba viendo era real o un sueño, más allá, le pareció ver un zorro rojo, que desaparecía enseguida tras dedicarle una sonrisa…
No hay comentarios:
Publicar un comentario