viernes, 23 de agosto de 2013

6 Warriors - Capítulo 20

6 WARRIORS

Un encuentro fortuito.


El sol se veía reflejado como una bola luminosa ondulante en la superficie del agua límpida del río. Era por la mañana. El caudal bajaba a buena velocidad, como de costumbre, y apenas había descendido a pesar del calor de las últimas semanas. Huei se encontraba sentado sobre una roca, a la orilla del río, protegido por la sombra de los árboles de largas ramas. Tenía una caña de pescar colocada en un pequeño hueco de la roca y, al otro lado, un cubo en cuyo interior había ya varios peces. Mientras, él se encontraba sentado con las piernas cruzadas, con las mangas casi una dentro de la otra, en posición de meditación; solo escuchaba el agua del río correr y los demás sonidos de la naturaleza circundante… Aquel era un lugar tranquilo y solitario. Justo como le gustaba a Huei…
Entonces notó que se acercaba una presencia. Pero no alguien que le turbara precisamente…
-Hola. ¿Qué haces?- Preguntó una agradable Xin, a pesar de que era obvio lo que el joven estaba haciendo…
Pero a Huei no le importaba en absoluto dedicar su tiempo a explicarle a la joven cosas obvias…
-Estoy intentando reunir lo suficiente para cenar… Si aquellos tragaldabas de Gavin y Yun no zamparan tanto, yo no tendría que estar tanto tiempo aquí… Y de Bo ya ni hablemos…- Dijo Huei, en tono tranquilo.
Xin sonrió.
-Te recuerdo que tú tampoco te quedas atrás. Y, además, no me negarás que te encanta estar aquí… tú, solo…- Daba la impresión que Xin intentaba decir más de lo que decía…
Huei sonrió, algo no muy normal en él…
-Veo que me conoces cada vez mejor…- Él también trataba de que aquella conversación tomara un rumbo determinado…
Guardaron unos instantes de silencio. Tan solo se escuchaba el agua azul del río circular a toda velocidad; y a algunos pájaros piando alrededor…
-Oye, Xin…- La joven notó el cambio de tono en la voz de Huei. Nunca le había visto así antes…
Le miró, tratando de mantener la compostura…
-¿Sí?
Huei dudó unos instantes antes de continuar.
-No sé si preguntarte esto… pero… ¿tú y… Feng…?- Trató de decir, mirándola de reojo…
Pero, al ver la reacción de la joven, se detuvo de inmediato. Xin había girado la cara para que el joven no la viera. Su expresión lo decía todo; estaba compungida…
Nuevamente se produjo un silencio entre los dos; aunque esta vez se notaba la tensión en el aire… Ya no se oían los pájaros…
-Debo irme- dijo, sin más, la joven.
Huei, ocultando su decepción, asintió lentamente. Xin, sin poder decir nada más, se dio la vuelta y regresó por donde había venido.
Huei se quedó unos momentos pensativo, tras dejar de escuchar los pasos alejarse de la joven y dejar de sentir su presencia…
-“No importa. Prefiero estar solo”- trató de convencerse a si mismo…

Xin llegó a la escuela bastante alterada. De esto se dio cuenta Han, que pasó cerca de ella y la joven ni le miró…
La chica tenía sentimientos encontrados; no sabía cómo manejar aquello… Comenzó a buscar algo para hacer… lo que fuera… todo con tal de no pensar en nada… Pero estaba muy inquieta y no era capaz de pensar…
Finalmente decidió que saldría a dar una vuelta por la ciudad; seguramente pasaría por el mercado. Hacía días que no salía de la escuela (desde que vio a Feng…) Por algún motivo, no acababa de tener claro lo que iba a hacer, pero estaba tan bloqueada que desoyó una voz interna que le decía que, tal vez, no era buena idea salir de la escuela aquel día…

Huei permanecía en la misma posición; y así sería capaz de permanecer el resto del día… Lo que sentía en aquellos momentos no le gustaba nada. Lo rechazaba con todas sus fuerzas… pero era inútil. Siempre se había protegido de aquello (o eso era lo que él pensaba), pero ahora había caído totalmente… Y se reprochaba por ello. Ya no le tranquilizaba estar allí pescando; ni el sonido del agua, que ahora le molestaba; ni de los pájaros; ni la soledad…
Entonces ocurrió algo que lo sacó de sus pensamientos. Alguien se acercaba desde lo lejos, delante de él. Andaba muy lentamente. No le quitó la vista de encima mientras se aproximaba lento pero de forma continua… Ahora ya podía distinguir mejor al tipo que cada vez se encontraba más cerca de donde él estaba: era un hombre alto y delgado, y caminaba con cierta dificultad apoyado sobre un largo bastón de viaje; llevaba un sombrero amplio de paja, gastado, que solo dejaba ver la barba de varias semanas y el cabello grisáceo y descuidado; iba ataviado con una capa verde grisáceo, larga y raída, y unas sandalias casi rotas de color marrón (o era de suciedad)…
El caso es que Huei tenía la sensación de que había visto a aquel tipo antes…
De pronto, cuando se encontraba a pocos metros, el hombre se detuvo. Entonces se irguió, borrándose cualquier signo de debilidad de aquel individuo; era más alto de lo que parecía. Levantó la vista dejando al descubierto su gran nariz aguileña y sus ojos oscuros y penetrantes, que lo miraban con evidente malicia al tiempo que esbozaba una sonrisa…
-Jamás pensé que volveríamos a encontrarnos… je, je, je…- Su voz era grave y algo rota…
Huei dudó unos segundos… Pero acabó cayendo en la cuenta.
-Ya me acuerdo de ti. Esperaba que nunca nos volviéramos a ver…- Dijo el joven, muy serio…
El otro tipo seguía riendo, pero estaba claro que aquello no le hacía ninguna gracia, precisamente… Se detuvo en seco, al tiempo que daba un golpe con el bastón en el suelo. Huei vio que una hoja afilada brotaba del extremo. Este se preparó…
-¡Esta vez te mataré! ¡Te lo aseguro!- Lo amenazó el recién llegado al tiempo que se lanzaba al ataque, dejando a la vista sus piernas descubiertas hasta las rodillas mientras corría hacia Huei…
Este comenzó a incorporarse, manteniendo la calma… Así y todo, debido a un movimiento brusco involuntario sobre la roca, vio que el cubo en el que se encontraba la pesca del día se tambaleaba… Rápidamente, sus reflejos le permitieron sujetar el cubo con un pie que había extendido… Pero ahora estaba “vendido”…
-¡Ajá!- Exclamó el otro al ver la pierna de su objetivo extendida… lo veía muy claro…
Cuando estuvo a la distancia suficiente, dio un tajo descendente con la intención de cortarle la pierna en dos… Pero, al escuchar el sonido de la roca tras chocar su arma, la sonrisa se le borró de inmediato del rostro al ver que Huei no estaba… ni el cubo…
-¡Estoy aquí, idiota!- Exclamó el joven desde el aire, sujetando el cubo con una mano…
El otro miraba hacia arriba, incrédulo. Huei no se lo pensó y le golpeó fuertemente con el cubo en la cara, teniendo cuidado de que ni se rompiera ni se vaciara…
El tipo cayó hacia atrás. Huei llegó al suelo, aún sujetando el cubo. Pero el otro no había quedado inconsciente… Se llevó una mano a la zona de la cara dolorida… y sonrió de forma maliciosa…
-Je, je, je… bastardo…- el odio se vislumbraba en aquellos ojos furibundos…
Huei dejó el cubo a un lado y regresó a su posición, esperando el siguiente ataque de aquel tipo al que ahora se le veía claramente el rostro; era de piel bastante oscura y tenía entre treinta y cuarenta años…
Entonces el tipo dejó de sonreír. Se lanzó al ataque una vez más…
-¡¡Bastardo!!- Vociferó al tiempo que se aproximaba a grandes zancadas y daba un último salto hacia adelante sujetando el arma ante él…
Huei se preparó de inmediato y se dispuso a contener el ataque… Entonces aquel tipo intentó engañarle haciéndole creer que le atacaría por arriba y giró el bastón hasta intercambiar los extremos, quedando el que portaba la hoja por debajo… Huei se dio cuenta de esto… El tipo le intentó alcanzar en ambos pies de una pasada… pero Huei saltó lo suficiente para evitarlo… aquello el tipo no se lo esperaba… Entonces, aún en el aire, Huei se dispuso a atacarle y le dio un tremendo puñetazo en el tronco a su sorprendido enemigo…
Este retrocedió a trompicones, acabando por sostenerse sobre el bastón… Miraba con furia a Huei, con los cabellos pegados a la frente, y apretando los dientes de rabia… El joven, en cambio, parecía tranquilo y muy seguro de si mismo…
-De momento te estás librando… Pero te aseguro que esta vez las cosas serán diferentes....- Lo amenazó aquel tipo, recuperándose poco a poco…
Huei no dijo nada; lo siguió mirando con una expresión carente de emoción alguna…
Ambos guardaron silencio durante un rato. Entonces aquel tipo comenzó a hablar.
-¿Sabes? Le he estado pidiendo a la diosa Fortuna que me permitiese encontrarte algún día… Para ajustar cuentas. Y aquí estamos, je, je, je…- Ahora se percibía satisfacción y regodeo en su tono…
Huei recordaba la última vez que se había encontrado con aquel deshecho…

En una pequeña aldea cerca de unas montañas, Huei acababa de comer algo en una fonda y había partido de nuevo sin saber muy bien que rumbo tomar… Entonces escuchó la voz de una chica gritar pidiendo auxilio… Huei averiguó de donde provenía la llamada de ayuda y se encontró a aquel tipo intentando hacerse con el contenido de la cesta que llevaba la muchacha a la espalda, consistente en verduras de varios tipos, y las monedas que llevara encima… y algo más… La chica forcejeaba con aquel miserable cuando intervino Huei, apartándolo con una mano…
-¡¿Y tú qué quieres?! ¡No te metas!- Gritaba el tipo, con voz y evidentes síntomas de haber bebido…
Sin pensar, el tipo se dirigió derecho a Huei, esgrimiendo una navaja que acababa de sacar de debajo de su mugrienta camisa… Pero Huei no tuvo mayor problema para interceptarle con un puñetazo en gancho directo al estómago, provocando que aquel soltara el arma y cayera al suelo de rodillas, para acabar perdiendo el conocimiento quedando boca abajo… Aunque, justo antes de que esto último sucediese, había grabado la cara de aquel maldito en su memoria…

Y ahora le volvía a tener delante. La verdad es que no pensaba que pudiera llegar a tener tanta suerte como para volver a encontrárselo de nuevo…
-Ahora te arrepentirás de ser tan entrometido…- Le volvió a amenazar…
Huei hizo un gesto con los labios con desdén…
-Hablas mucho…- Le acabó diciendo, harto de tanta palabrería…
Aquel tipo sonrió por última vez. Sujetó el bastón con ambas manos y se dispuso a atacar. Huei también adoptó la postura de guardia. Incluso el rumor del río parecía haberse silenciado…
-¡Después me comeré lo que has pescado!- Se le ocurrió decir a aquel tipo al tiempo que se lanzaba al ataque una vez más…
Pero aquello no le hizo ninguna gracia a Huei. Su mirada se tornó más seria si cabía…
El tipo ya “volaba” a ras de suelo con su arma bien agarrada… Huei observaba cada uno de sus movimientos…
Ahora ya sabía qué hacer.
El tipo le atacó primero por arriba, esquivando Huei el ataque agachándose… luego intentó clavarle la hoja en el pecho… pero el joven la esquivó… Y entonces, cuando el tipo volvía a sujetar el bastón con ambas manos ante él, Huei actuó de inmediato: le propinó una fortísima patada en el arma partiéndola en dos…
Aquel tipo sostenía ambas partes del bastón roto mirándolo con los ojos desorbitados… Pero no tardó en volver a reaccionar… Soltó ambos trozos lanzándolos al suelo y se dispuso a atacar a aquel maldito bastardo…
-¡Aaaaaaa…!- Su bramido quedó interrumpido…
Esta vez, Huei le había dado un puñetazo directo en el mismo punto que la otra vez… El otro, temblando y con los ojos casi saliéndosele de las órbitas, llevó su mirada del puño a Huei tan pronto como recordó esto mismo… Entonces le intentó dar un puñetazo de revés con las últimas fuerzas que le quedaban… Huei lo esquivó yendo a un lado… En ese instante vio que el río quedaba justo detrás, a un par de metros de distancia…
-Espero no volver a verte nunca más…- Expresó Huei su “deseo”…
El tipo no entendía lo que pretendía aquel maldito niñato hasta que fue demasiado tarde. Huei le dio una patada lateral en el costado que lo “dobló”, mandándole directo hasta el agua, perdiendo el conocimiento una vez más en el preciso momento que se sumergía en el río…
Huei contempló con leve y obligado desprecio como a aquel tipo, que había quedado boca abajo, se lo llevaba la corriente hasta desaparecer de la vista…
Entonces el joven, seguro de que ya se había librado de aquel tipo, dirigió su mirada hacia el cubo de los peces. Lo había defendido sin problemas.
Pero entonces su expresión y mirada cambiaron al percibir algo que lo puso en estado de alerta…

Xin llevaba un rato en el mercado; la verdad es que no sabía muy bien qué hacía allí. No le interesaba nada en especial aquel día… De hecho, empezó a darse cuenta que debía regresar a la escuela de inmediato…
Entonces le pareció notar algo. Como si alguien la observara… Intentando no buscar con la mirada comenzó a moverse en dirección a la salida más cercana…
Ahora notaba, además, como si la estuvieran siguiendo… La chica aceleró el paso… estaba a punto de echar a correr…
Pero era demasiado tarde. De entre varios viandantes que se apartaron de inmediato, delante de ella, surgieron dos soldados… Cuando intentaba huir en la dirección contraria vio que ya habían llegado dos más… Todos la miraban a ella…
Pero Xin no estaba dispuesta a rendirse. Se puso en posición de guardia, levantando los puños, al tiempo que la cesta que llevaba, vacía, caía al suelo… Entonces, de entre los dos soldados que tenía delante, apareció otro, aparentemente de mayor rango, con el cabello de color magenta y una extraña sonrisa en el delgado rostro afilado…
Por algún motivo, a Xin se le bajaron las manos a medida que el soldado se aproximaba a ella, como si la envolviera con su halo inquietante…
Entonces, para sorpresa de Xin, aquel soldado le agarró un pecho. Con fuerza. Lo miró y vio que seguía sonriendo…
-No te preocupes… yo no siento nada con esto…- La aseguró…
Xin notaba que decía la verdad… pero quería que aquel cerdo le quitara las manos de encima… Entonces aquel tipo, mirándola con aquella sonrisita insufrible, habló una vez más…
-Tú. Quedas arrestada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario