viernes, 15 de julio de 2011

Detective Night - Capítulo 2

                                                               DETECTIVE NIGHT

                                                            El primer caso (2ª parte).


Hiro se dirigía en su coche, un vehículo que tenía unos diez años, de color gris oscuro, hacia el edificio Seal, tal y como le había indicado la voz femenina al otro lado del teléfono especial. Era noche cerrada. La ciudad estaba ya iluminada artificialmente. Hacía algo de brisa fresca, algo propio de un día de septiembre, con el otoño cada vez más cerca. Los edificios iban pasando a su lado y los viandantes aparecían y desparecían a ambos lados de las calles. Aún estaban abiertos la mayoría de los comercios, aunque faltaba poco para que cerrasen sus puertas.
Hiro no había podido quitarse de la cabeza la “visita” de Aki. Sinceramente, pensaba que no la vería, como mínimo, hasta que no hubiera pasado mucho más tiempo… o nunca más.
Entonces su pensamiento se centró en la información que le habían dado hacía un cuarto de hora. Al parecer se había producido un asesinato de motivaciones desconocidas en uno de los despachos del edificio al cual se dirigía. Había hecho un trato con el comisario Kaito Maze y estaba dispuesto a cumplirlo, pero no acababa de entender por qué tenía que ir él a resolver un caso que tampoco le parecía tan complicado…
Ya comenzaba a divisar el edificio Seal, un complejo de oficinas de considerable magnitud, en todos los sentidos.
Llegó a los pies del edificio y vio dos coches de policía aparcados. Un agente, bastante joven, se acercó al coche de Hiro cuando este disminuyó la velocidad buscando aparcamiento.
-¿Señor Red?
Hiro bajó la ventanilla.
-Sí.
-Me han encargado que le espere aquí para llevarle a la escena del crimen. Ahí tiene un sitio para aparcar- dijo señalando un espacio situado más adelante en el otro lado de la calle.
-Bien, gracias.
Cuando hubo aparcado se acercó al policía, que apenas sobrepasaba la veintena. Este estaba visiblemente nervioso y se puso firme llevándose la mano a la altura de la sién.
-Perdone que no me haya presentado antes. Mi nombre es Teisei Chair. Es un honor trabajar con usted.
Hiro se sintió algo abrumado.
-Anda, no seas exagerado…
-En serio, he oído hablar mucho sobre usted, cuando era policía…- Teisei se detuvo al pensar que quizá estaba hablando demasiado.
Hiro no dijo nada, pero le dio una leve palmada en la espalda al joven policía para que se tranquilizase cuando comenzaron a caminar hacia la entrada del edificio.
Al entrar, Hiro observó que no había nadie en la recepción. Se dirigieron al ascensor y se introdujeron en el interior. Teisei tecleó “24” en el panel.
-¿Quién más ha venido?- Preguntó Hiro, por curiosidad y por rellenar el silencio.
-La inspectora Wind y el subinspector Brown.
-¡¿Subinspector Brown?!
-Sí… ¿Le conoce?
-Sí… Sí que le conozco.
Cuando llegaron al piso 24, un larguísimo pasillo enmoquetado se extendía ante ellos. Caminaron casi un minuto hasta llegar a una estancia que tenía la puerta abierta. Primero cruzó Teisei. Cuando entró Hiro vio a Aki delante de tres personas: una mujer joven con aspecto de secretaria, un hombre mayor que, al juzgar por la forma de vestir debía ser de mantenimiento y un hombre de unos cuarenta años con camisa de manga corta y corbata. Y al girar la cabeza a la derecha vio a un hombre algo bajo, con un poco de barriga, el pelo castaño oscuro casi rizado, y los ojos del mismo color.
-¡Hiro!- Exclamó al ver al detective.
Se dirigió inmediatamente hacia el recién llegado y le abrazó efusivamente.
-¡Izo! ¡Me alegro de verte!- Dijo al tiempo que le devolvía el abrazo.
-¡Así que era verdad! ¡Vuelves a trabajar con nosotros!
-No exactamente- intervino Aki.
Izo miró a Hiro con extrañeza y algo de preocupación repentina.
-En realidad sigo siendo detective y, por lo tanto, ex-policía. Pero a partir de ahora parece que nos vamos a ver a menudo…
Izo pareció algo más conforme.
-Si os parece, podríamos ponernos con el caso- dijo Aki mostrando deliberadamente una poco creíble indiferencia. Sabía muy bien que Hiro e Izo había sido desde siempre grandes amigos.
-De acuerdo- dijo Izo mientras pasaba a la página anterior de su bloc de notas.
Hiro dio un amplio vistazo a la estancia. Cuando su mirada llegó a las ventanas vio la cabeza y parte del cuerpo de la víctima. Comenzó a dirigirse hacia aquella zona.
-La víctima se llama Giancarlo Change, 58 años, director de personal de Watcorp, una empresa dedicada a la fabricación y venta de piscinas, atracciones acuáticas, etc. Este era su despacho. Presenta un disparo en el pecho.
-¿Se han llevado algo?- Preguntó Hiro.
-No parece que hayan robado nada. Y eso que aquí hay una caja fuerte y objetos de valor en los estantes…- Intervino Teisei.
Hiro se fijó en los papeles que había desperdigados por la mesa. Se acercó y comenzó a reunirlos.
-Son listas de empleados. No parece que tengan importancia…- Volvió a hablar Teisei.
Hiro se fijó en un detalle.
-Aquí falta una hoja. Están numeradas y faltan las páginas 7 y 8. Parece que sí que se han llevado algo…
-¿Y para qué querría el asesino una hoja con nombres de empleados?- Preguntó Izo.
-¿Hay algún detalle más que deba saber?
Izo revisó de nuevo sus notas.
-¡Ah, sí! El despacho estaba cerrado desde fuera.
-¿Desde fuera? Eso indica que no es un asesino profesional. ¿Para qué necesita cerrar desde fuera? Seguramente era la primera vez que asesinaba y los nervios le llevaron a hacer algo tan inútil pensando que ganaría tiempo o algo así.
-Es exactamente lo que dijo la inspectora en cuanto llegamos- comentó Teisei.
Hiro y Aki cruzaron las miradas. Hiro se dirigió a su altura.
-Supongo que estos son los sospechosos…
-Ella es Selena Valley; es la secretaria de la víctima y se encargaba de la recepción durante esta noche. La señorita Valley ha sido la que ha encontrado el cuerpo y ha dado el aviso.
-Perdonen, es muy tarde, ¿me puedo ir?-  Preguntó la mujer, de cerca de 30 años, con el pelo corto y pegado a la cabeza, castaño y ojos castaño claro detrás de unas gafas de montura de color verde.
-Me temo que no, señorita Valley- contestó Aki, muy serena.
Selena Valley resopló y giró la cabeza.
-No parece que le preocupe demasiado la muerte de su jefe…- Observó Hiro.
La mujer abrió los ojos de par en par.
-¡¿Qué dice?! ¡¿Sabe el susto que me he llevado?!
-Susto… pero no disgusto…
Selena Valley se dio cuenta de lo que mostraba con su actitud y prefirió callar mientras se mordía el labio inferior de rabia.
-Tenemos al señor Frank Glass, jefe de mantenimiento de esta planta.
-De esta planta y de once más- corrigió el hombre, que sobrepasaba los sesenta años, algo bajo, muy delgado, casi calvo del todo, con el pelo y el bigote de color blanco y unos pequeños y cansados ojos azules.
-¿Cuándo termina su jornada laboral?- Le preguntó Hiro.
-A las diez de la noche.
-El asesinato tuvo lugar pasadas las diez de la noche- intervino Izo, libreta en mano.
-Claro, y por eso el asesino soy yo, no te fastidia…- Dijo el señor Glass, claramente irritado.
-Veo que es capaz de frivolizar pese a que la víctima está presente…- Comentó Hiro.
-Por ese imbécil soy capaz de frivolizar, de insultar y de darle un buen puñetazo si aún estuviera vivo…
Hiro iba a hablar, pero optó por callar.
-Y este es el señor Robert Vogler- dijo Aki refiriéndose a un hombre de estatura media, pelo negro con algo de entradas, ojos oscuros y gafas de pasta.
Hiro se fijó en que Vogler no le había quitado la vista de encima a sus “compañeros” mientras habían intervenido.
-El señor Vogler tiene su puesto de trabajo a pocos metros de aquí, en la sala central. Le hemos preguntado que hacía aquí a estas horas y dice que hacía horas extra.
-Ya ven…- Comenzó a hablar Vogler- Encima que me quedo unas horas más en esta maldita oficina con ese desalmado y resulta que se me acusa de asesinato…- Dijo desviando la mirada, conteniéndose.
-De momento “solo” es sospechoso…- Rectificó Hiro- ¿Me equivoco o a usted tampoco le caía muy bien la víctima?
El señor Vogler parecía que iba a estallar.
-Le aseguro que más gente de la que piensa hubiese acabado con aquel desgraciado mucho antes…
Hiro guardó silencio.
-Y estos son los sospechosos. Hemos revisado la cámara de seguridad de recepción y nadie ha salido del edificio desde que se produjera la hora de la muerte.
-¿No hay más gente en el edificio?- Preguntó extrañado Hiro.
-Casualmente, hoy finalizó la actividad más temprano que de costumbre, ya que una vez al mes los trabajadores se van antes para ahorrar energía- dijo Izo.
-¡Eso son estupideces!- Intervino el señor Glass.- Si echaran a más de uno que se tira el día delante del ordenador sin hacer nada entonces sí que ahorrarían de verdad…
-Perdone que le contradiga, pero la empresa, y el edificio, ahorran una cantidad considerable de dinero con esas horas de cierre anticipado- dijo la señorita Valley.
El señor Glass comenzó a renegar en voz baja.
-El ahorro de verdad sería si sinvergüenzas como Change no viera aumentados sus ya abultados ingresos con el despido injusto y estúpido de trabajadores de verdad…- Dijo amargamente el señor Vogler, casi más para si mismo que para los demás, mirando hacia un punto lejano más allá de la pared.
Se produjo un largo silencio. Solo se oían los coches circulando en el exterior nocturno. Comenzó a soplar algo de viento que silbaba y, en ocasiones, golpeaba levemente los ventanales.
Hiro cruzó los brazos y se llevó una mano a la barbilla. Se quedó pensativo, abstraído de todo lo que había a su alrededor. Con la información de que disponía y lo que había visto y oído, creía que ya sabía quién era el asesino…

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