domingo, 16 de junio de 2013

6 Warriors - Capítulo 16

6 WARRIORS

Lei contra Feng.


Feng miraba a aquel tipo, que estaba de pie, sereno pero decidido, y no podía evitar sentir cierta intranquilidad hacia él… Por otra parte, no sabía qué tipo de relación debía tener con Xin para querer jugársela ayudándola…
-¡Tú! ¡No te muevas!- Le exhortó el soldado que tenía agarrada por el brazo a Xin.
-Ya me encargo yo- le dijo el otro a su compañero dirigiéndose de inmediato hacia aquel mensajero que no hacía amago de huir…
El primer soldado ya estaba satisfecho.
-Muy bien. Y tú te vienes al cuartel- le dijo de mala manera a Xin, apretándole más fuerte del brazo y comenzando a tirar de ella…
La joven se resistía; las lágrimas comenzaban a saltársele de los ojos mientras lanzaba miradas de auxilio a Feng al pasar a su lado… Esta evitaba mirarla sintiendo una gran impotencia… El soldado insistió.
-¡He dicho que vamos!
Aquello colmó a Lei. El soldado que se dirigía a su altura, y que estaba a punto de llegar, al oír como su compañero levantaba la voz de aquella manera, no pudo evitar dirigir una breve mirada hacia atrás… Entonces, cuando volvió a mirar hacia donde se encontraba Lei, este ya no estaba.
Feng abrió mucho los ojos, a la vez que el tiempo parecía ir más despacio, mientras notaba a  Lei pasar a su lado a una velocidad inhumana, sintiéndose paralizada para hacer nada al respecto…
Entonces el joven se plantó ante el soldado que casi arrastraba a Xin… Este se giró sobresaltado y se quedó con la boca abierta…
-Pero… Pero… Tú… ¿Qué haces aquí…?- Tenía los ojos desorbitados.
El otro soldado lo miraba desde la distancia, incrédulo…
-Suéltala- le dijo Lei, taxativamente y en un tono serio…
El soldado, a pesar de estar algo asustado, no pensaba dejarse amilanar por aquella especie de ilusionista de pacotilla…
-¿Quién te has creído que eres? ¿Sabes con quién estás hablando? Somos la máxima autoridad de…- Pero no pudo continuar.
Lei, harto de la parrafada, saltó como si no estuviese realizando ningún esfuerzo y quedó como flotando en el aire con las piernas recogidas… El soldado solo podía ver lo que estaba pasando, pasmado… Entonces Lei, le dio un rapidísimo y preciso puntapié en el antebrazo que sujetaba a Xin, provocando que la soltara de inmediato, y aún sin caer, recogiendo la pierna que acababa de usar, le lanzó una potentísima patada con la otra que lo estrelló contra un muro de piedra situado en un lateral de la avenida, haciendo que casi lo atravesara del impacto, provocando una visible grieta…
El soldado estaba inconsciente en el suelo, con la armadura destrozada y cascotes de piedra por encima que aún le caían…
Entonces, Lei llegó al suelo, con aparente tranquilidad. Xin miraba sorprendida al soldado abatido; y Feng también, a pesar de intentar ocultarlo…
-¡Tranquila! ¡Está vivo! ¡Aunque dormirá unos cuantos días!- Le decía Lei a Feng alzando la voz para hacerse oír…
Feng no dijo nada; ni se movió. No quería reconocerlo, pero el encontrarse con Xin después de tanto tiempo la había dejado en estado de shock… Y además, aquel mensajero… El otro soldado se recordó cuál era su obligación como tal y desenvainó su espada…
-¡Alto ahí los dos!- Les ordenó mientras salía corriendo en su dirección, pasando junto a Feng, que había bajado la vista, como si solo se viera capaz de oír lo que estaba pasando…
Xin veía con lógica preocupación cómo aquel soldado se dirigía derecho a Lei… pero, se fijó, a aquel joven no parecía preocuparle en absoluto… lo esperaba con una inexplicable calma…
El soldado sabía cuales eran las órdenes… y estaba dispuesto a cumplirlas… aceleró el paso y colocó el arma preparándose para atacar al fugitivo… Lei ni se movía, a pesar de que los sonoros pasos del soldado se hacían cada vez más claros a medida que se aproximaba… Xin miraba a uno y a otro sin saber qué podría pasar… el soldado iba a llegar…
-¡Por el Imperio!- Vociferó con una convicción que a Lei le llegó a dar lástima…
Por eso solo se apartó en el último momento, a una velocidad que no le permitió ver nada al soldado, y le golpeó con el canto de la mano en la parte desprotegida del cuello, por atrás, con un golpe directo y seco… El soldado se quedó quieto de inmediato, con la mirada perdida y la boca abierta en una mueca… Finalmente, cayó desplomado al suelo, boca  abajo, levantando polvo ante una asombrada Xin…
Feng se dio la vuelta. Lei, aún con la mano formando el canto, desvió su mirada del soldado a ella. Y esbozó una sonrisa.

En la escuela Heilong todos se encontraban haciendo algo: Gavin dormía la siesta; Yun cuidaba el huerto; Huei también dormía la siesta; Bo practicaba con el palo largo; Han pensaba; y Yi buscaba a Xin…
-Oye, Han, ¿has visto a Xin?- Le preguntó al encontrárselo apoyado sobre la barandilla del pasillo exterior del edificio de la escuela.
Este volvió de sus pensamientos con cierto sobresalto.
-¿Eh? No… No la he visto desde hace un buen rato.
Yi se quedó pensativa.
-Habrá ido a comprar algo al mercado de la ciudad. Pero es raro… siempre avisa…- Hablaba casi distraídamente, con los brazos cruzados y la mano ligeramente apoyada en el mentón.
Entonces Han cayó en la cuenta. ¿Cómo no lo había pensado antes?
-Yi- dijo, de repente muy serio…
La joven se dio cuenta de esto y le prestó atención.
-¿Qué pasa?- le preguntó, comenzando a preocuparse ante la repentina expresión de gravedad de Han…
-Creo que sé a donde ha ido Xin…

Ahora se encontraban Feng frente a Lei, aún a cierta distancia, ante la mirada de Xin…
-Escúchame- le decía Lei a Xin, procurando no hablar muy alto- Debes irte de aquí. No sé de que la conoces pero este no es el momento…- Le terminó de decir al ver que la joven quería protestar…
Xin al principio no dijo nada; solo miró con precaución hacia Feng, que obviamente evitaba su mirada… Entonces Xin comprendió. Y asintió a Lei. Este sonrió a la joven. Pero su sonrisa desapareció al dirigir la mirada hacia la joven soldado, que en aquellos momentos parecía fulminarlo con la suya; parecía que no le estaba haciendo mucha gracia que él y Xin estuvieran manteniendo aquella conversación delante de ella… Xin se alejó a un lado de la línea que formaban la soldado y el mensajero…
-¿Por qué lo haces?- Le preguntó de pronto Lei a Feng.
Esta no entendía.
-¿A qué te refieres? Tengo órdenes…- Le aclaró.
Lei se la quedó mirando. La sombra de la duda que había visto en ella la primera vez que se la había encontrado era más evidente en aquellos momentos…
-Me refiero a que tú no eres como estos dos- dijo señalando con un gesto de la cabeza a los dos soldados inconscientes.
Durante un instante, Feng pareció a punto de entrar en su juego… Pero lo desechó de inmediato.
-¡Silencio! ¡Tengo órdenes y voy a cumplirlas!- Sentenció, impresionando a Xin.
Lei sabía que no le iba a quedar más remedio que luchar con ella.

-¡Yun!- Lo llamó con urgencia Yi, haciendo que se detuviera con la azada sobre su cabeza.
-¿Mm?- Giró la cabeza para mirar a Yi, extrañado.
-¡Vosotros dos, despertad!- Gritó a Gavin y Huei, que vieron interrumpida su siesta…
-¿Qué ocurre, Yi?- Se restregaba un ojo Gavin, aún “regresando”…
Huei observó que Yi estaba de pie hacia ellos, muy alterada; y detrás de ella estaba Han, también con expresión de preocupación… Entonces tuvo un mal presentimiento.
-¿Dónde está Xin?- Gavin terminó súbitamente de pasarse la mano por los ojos, despabilando de golpe al tiempo que se giraba para mirarle.
Bo se aproximó al oír el jaleo. Finalmente Yi les habló.
-Ha ido a buscarla.

En aquella calle solitaria solo estaban Lei y Feng, frente a frente, observados por una preocupada Xin que guardaba una prudencial distancia… Feng se daba cuenta de la manera casi paternal en que la miraba aquel simple mensajero… Hizo un gesto despectivo a un lado con la cabeza.
-Yo tenía razón- dijo Lei finalmente, tras largo rato de tenso silencio.
Aquello sorprendió a Feng. ¿Qué es lo que quería decir? Se preguntaba con creciente irritación…
-¿De qué hablas?
Lei bajó la mirada, cerrando los ojos, y sonrió.
-Si fueses como los otros, ya me habrías matado. Y ni siquiera me has atacado- le hablaba utilizando un tono suave y afable.
Aquello no hacía más que poner más nerviosa a Feng…
-Hablas mucho, mensajero- dijo esto último forzando un tono despectivo.
Lei no pudo más que sonreír una vez más. Feng ya había tenido suficiente.
-¡Basta! No tengo nada contra ti… ¡Pero debes morir!- Exclamó antes de lanzarse hacia el joven, que no parecía tener ninguna intención de moverse…
Feng no sabía qué pretendía… pero si no se apartaba peor para él… le golpearía con fuerza en el estómago y luego le rompería aquel frágil cuello…
Pero Lei desapareció. O al menos eso es lo que le pareció a la joven soldado, abriendo mucho los ojos por lo inesperado de aquello…
Cuando se detuvo, se giró de inmediato y se encontró al mensajero, de espaldas, con absoluta calma, en la misma posición que había estado ocupando hasta el último instante…
-“¿Có… Cómo lo ha hecho?”- Se preguntaba Feng, aturdida, mientras dirigía una mirada hacia aquel tipo que ni se movía ni la miraba…
No iba a permitir que se pasara de listo. La soldado se abalanzó de nuevo hacia el mensajero… no le costaría trabajo derribarle golpeándole en la zona baja de la espalda… Pero, en el último momento, aquel mensajero se giró, con una sonrisa de condescendencia dibujada en la cara, al tiempo que se desplazaba a un lado, como si su imagen se multiplicara de repente, apartándose a una velocidad inaudita…
Feng se quedó con el puño en alto, mirando sin entender hacia el lugar ocupado con anterioridad por el mensajero. Se giró de inmediato al notar su presencia unos dos metros detrás de ella; ahora estaba dirigido hacia la joven soldado.
-Hace rato que podría haberme ido. Y lo sabes- Lei hizo una breve pausa- Pero quiero que comprendas que estás en el bando equivocado…- Intentó decirle.
Pero Feng había desarrollado un escudo impenetrable contra ese tipo de argumentos.
-¡Cállate! ¡No me conoces de nada!- Exclamó, enfurecida.
Ahora Lei ya no sonreía.
-Cierto. Pero si nos hemos encontrado, quizá es por algo- le dijo, de forma tranquila pero convencida.
Feng no pensaba pasar por ahí. Se llevó la mano a la empuñadura de su espada.
-Déjalo ya- le advirtió, dispuesta a cumplir con sus órdenes de una vez por todas…
Feng jamás utilizaba su espada contra nadie que estuviera desarmado. Pero aquel mensajero había conseguido ser lo suficientemente incómodo… Y ver como mantenía su imperturbabilidad a pesar de todo, y volvía a ponerle aquellos ojos de comprensión, le hizo convencerse a si misma de que iba a hacer lo que tenía que hacer…
Xin no sabía qué hacer. Feng iba a hacer algo terrible ante sus ojos… pero el nudo en la garganta que tenía le impedía decir nada…
-¡Lo siento mucho, mensajero! ¡Son mis órdenes!- Exclamó al tiempo que terminaba de desenvainar la espada y salía veloz en su dirección. Feng apuntaba a su cabeza…
Pero Lei, en el último momento, se agachó velozmente, evitando el tajo a su cuello… Aunque Feng no pensaba detenerse… Volvió a atacarle oblicuamente… pero Lei flexionó la columna hacia atrás tan pronunciadamente, y a tal velocidad, que lo volvió a evitar…
Xin estaba con la boca abierta. Feng ya se había hartado.
La joven comenzó a lanzar tajos indiscriminados de forma rápida y precisa… pero Lei los evitaba todos y cada uno, contorsionándose si era necesario de las formas más variadas… Feng comenzaba a jadear de cansancio… aquella armadura no le facilitaba las cosas, precisamente…
-Deberías quitarte esa armadura- la aconsejó Lei…
Pero Feng sabía lo que estaba queriendo decir en realidad y se dispuso a atacar de nuevo; esta vez retrasó el arma con la intención de atravesarle…
Pero los múltiples ataque de Feng eran evitados de forma incomprensible por lo que se suponía era un simple mensajero… De pronto se encontró la cara sonriente de aquel tipo mirándola… ella jadeaba con más fuerza; el sudor le recorría el cuerpo bajo aquella pesada y calurosa armadura… Pero no pensaba desistir… las órdenes…Se dispuso a atravesarle el cuello de una vez por todas… Lei parecía que no se iba a mover…
-¡Feng!- Exclamó una voz femenina que se aproximaba corriendo.
Feng conocía aquella voz. Era Yi. Cuanto tiempo… Xin se giró y la vio llegar a la cabeza junto a Han, Gavin, Yun y Huei… Lei, sin perder de vista el arma de Feng, miró de reojo hacia atrás…
-¿Qué hacéis vosotros aquí?- Feng no parecía muy contenta de verles, advirtieron…
Los recién llegados miraron a su alrededor: dos soldados inconscientes por el suelo, Feng frente a un tipo al que no conocían de aspecto débil…
-¿Dónde está Xin?- Le preguntó Yi, antes de verla llamarles la atención con la mano…
Entonces Feng vio a Han.
-Han- dijo.
Este se adelantó. Estaba raro sin su armadura…
-Feng- la verdad es que no sabía qué decir. Estaba preparado para el intento de arrestarlo por parte de Feng.
Pero la joven soldado ya había tenido bastante. Ante la expresión de sorpresa de Lei, guardó su espada de nuevo, mirando hacia otro lado con los ojos cerrados…
Todos permanecían expectantes ante lo que haría ahora…
-Iros. Todos. Iros de aquí. No quiero volver a veros a ninguno de vosotros. Nunca- habló muy seriamente y de forma tajante…
Lei no podía ocultar su decepción. Y sus antiguos compañeros no esperaban oír aquello…
-Pero, Feng…- Intentó decir Yun; pero Yi le detuvo con la mano…
Feng permanecía en la misma postura, inamovible en su decisión… Todos sabían que estaba todo dicho. Incluso Xin.
-Será mejor que nos vayamos- dijo Yi, mirando a Feng, que sentía su mirada, pero mostrando claramente que no daría su brazo a torcer…
Yi lanzó una mirada a Xin. Esta comenzó a acercarse, guardando la distancia con Feng, a la que lanzó una última y furtiva mirada suplicante. Pero la soldado parecía tener una piedra en lugar de corazón.
-¿Um? ¿Dónde está el tipo que había aquí hacía un momento?- Comentó Yun.
Los demás ni se había percatado de la ausencia de Lei. Feng mantuvo un gesto de indiferencia.
-Me da absolutamente lo mismo- dijo antes de darse media vuelta en dirección al cuartel.
Los demás la vieron irse antes de comenzar el regreso a la escuela, con Han en último lugar, que aún se la quedó mirando unos instantes mientras la joven soldado se alejaba, escuchándose los sonidos metálicos de su armadura al caminar… Lei contemplaba la escena, oculto de nuevo en el mismo lugar que había ocupado antes de aparecer, en lo alto de un árbol…
-“Creo que aún tendré cosas que hacer por aquí”- se dio cuenta el mensajero antes de desaparecer de allí…
Feng caminaba bajo la luz del atardecer de nuevo hacia el cuartel. Aunque luchaba contra ello, no podía evitar que todo lo que acababa de pasar… y las palabras del mensajero… hicieran que los pensamientos (y los sentimientos) se agolparan en su cabeza…
-¿Ese no era el traidor… Feng?- La sobresaltó una voz que surgió a su derecha, de entre una de las dos hileras de árboles del camino.
-¿Wai?- Se extrañó… y se alarmó al verle…
Un individuo con armadura similar a la de ella apareció. Era más alto y delgado que ella. Tenía el cabello corto, algo revuelto y de color magenta, y los ojos casi negros en una cara delgada y afilada. Era un tipo estirado y amanerado, al igual que su voz…
-Supongo que tienes una buena razón para haberle dejado ir…- Le dijo, con una malévola sonrisa y un tono ciertamente acusador…
Pero Feng no dijo nada; volvió a mirar al frente, ignorándole, y continuó caminando hacia el cuartel. Wai, soldado del mismo rango de Feng, caminó hasta quedar en línea con su “compañera”… Y sonrió de aquella manera hasta soltar una risita.
Daba igual que no quisiera hablar. Ahora sabía como atrapar al traidor.

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