miércoles, 10 de julio de 2013

6 Warriors - Capítulo 18

6 WARRIORS

El maestro Bo.


-Y-Yi…- Por algún motivo, Gavin deseaba que todo aquello no estuviera pasando…
Yi estaba de pie, bajo el cielo estrellado, entre la entrada al edificio de la escuela y la escalinata que bajaba hasta el lugar donde se encontraban aquellos dos… La chica no decía nada. En su rostro no se adivinaba emoción alguna… Pero en sus ojos…
Lin no se había dado cuenta hasta ese instante de la presencia de la joven… Al girarse y verla ahí plantada, estorbando, vio una furia en su mirada que conocía perfectamente… Entonces bajó la vista y observó a Gavin, que tenía la mirada clavada en aquella entrometida, ignorándola completamente… Aquella situación pareció durar una eternidad…
Entonces Yi, sin decir una palabra, y como si no hubiera visto nada, se dio media vuelta de forma brusca y desapareció en el interior del edificio…
Gavin sabía que la cosa era grave
-¿Es tu novia?- Preguntó Lin, recordándole de pronto que aún la tenía encima…
Gavin intentaba zafarse con cuidado de la chica, intentando ignorar su fragancia femenina…
-¿Qué? No… No, qué va…- Hablaba apesadumbrándose por momentos…
Pero, ¿por qué?
Lin se daba cuenta de que aquel muchacho no estaba en aquellos momentos por la labor… A su pesar, se incorporó, dejándolo libre… La chica se lo quedó mirando mientras Gavin se sentaba en el suelo con la cabeza gacha… No parecía que el joven fuera a decir nada más…
-Me voy. Pero volveré. No me pienso rendir…- Dijo la chica, con una decisión que sorprendió a Gavin…
Este levantó la cabeza para verla… Pero ella ya se había marchado, desapareciendo en la oscuridad de la noche…
Gavin aún se quedó un buen rato ahí sentado, abrazando las rodillas flexionadas, mirando hacia el cielo e intentando entender qué es lo que había pasado esa noche…

A la mañana siguiente nadie habló durante el desayuno. El ambiente estaba enrarecido y todos eran conscientes de ello, aunque nadie dijo nada al respecto…
-¿Me pasas la mantequilla, Yi?- Le pidió de forma despreocupada Yun, que había ido a desayunar con ellos como hacía a veces…
La chica se la pasó de forma instantánea y seca, sin mirarle. Yun se quedó mirando el cuenco de la mantequilla, casi asustado…
-Gra… Gracias- dijo.
Gavin no dejaba de lanzar miradas fugaces a la joven, que era plenamente consciente de ello y le ignoraba totalmente. Pero Xin se había fijado en ambos; y sabía que algo había pasado…
Huei sabía que ocurría algo, pero decidió que no era de su incumbencia y siguió llenando el estómago. Han pensó que era demasiado pronto para intentar interesarse por los asuntos personales de sus amigos. Y Bo terminaba su desayuno levantándose y estirándose con los puños hacia arriba lleno de satisfacción…
-Uuuaaaaah, ¡qué bien he comido! Creo que voy a dar una vuelta para bajar el desayuno- hizo una breve pausa, como si recordara algo- Por cierto… ¿No oísteis ruidos anoche? ¿O es que yo lo he soñado?- Preguntó de forma absolutamente inocente…
Pero aquello estuvo a punto de provocar un desastre. Yi le lanzó una mirada asesina a Gavin, que se sintió arrasado por la misma… Xin se sobresaltó al verlo… Los demás, a excepción de Bo, notaron este súbito cambio y se preguntaban qué era lo que pasaba…
-¡Bueno, vuelvo luego!- Se despidió Bo jovialmente agitando la mano cuando ya se estaba yendo y sonriendo ampliamente, mientras dejaba tras de si aquel tenso escenario provocado por él mismo sin darse cuenta…

Bo caminaba por los alrededores de la escuela, por las calles de las casas que se encontraban más cerca. Aquella era una zona tranquila, a pesar de la evidente pobreza que denotaban aquellas construcciones que se sostenían precariamente. En la mayoría tenían animales: perros, gallinas, algún burro o mula… Y solían verse niños jugar con lo primero que encontraban, sucios y descalzos… pero felices…
-¡Dejadme en paz!- Oyó una voz proveniente de más adelante, girando la esquina, de un chaval…
Bo aceleró el paso y se dirigió hacia el lugar de donde provenía aquella voz… Al girar la esquina, y ocultándose de inmediato, vio a un muchacho de unos diez años, rodeado de otros de su misma edad, con no muy buenas intenciones…
-¡Calla idiota! ¡Aquí se hace lo que nosotros decidimos! ¡La “Banda de las Hienas”! ¡Ja, ja, ja,ja,ja!- Reía el que parecía el cabecilla de los otros, un chaval de estatura media y complexión fuerte para su edad y tez morena, de pelo en cresta color azul y ojos del mismo color; vestía con una camiseta sin mangas blanca, aunque sucia, unos pantalones cortos color verde oscuro, y unas sandalias marrones muy gastadas.
Bo, con expresión seria, se dio cuenta enseguida de que aquello no parecía ningún juego…
-¡Os he dicho mil veces que no pienso formar parte de vuestra banda!- El muchacho dijo esto último de forma despectiva; y no le gustó nada al “cabecilla”…
Bo se fijó en el chaval que estaba rodeado por el “líder” y cuatro más: tenía el pelo corto y castaño, algo revuelto, y los ojos del mismo color; también era de estatura media y complexión ni muy débil ni muy fuerte; vestía con una camiseta algo rota de color blanco, pantalones marrón claro y sandalias negras, aunque manchadas por el polvo.
-¡Basta! ¡A por él!- “Ordenó” el chaval de la cresta…
Entonces Bo, un instante antes de salir en ayuda del chico, se sorprendió al ver como este adoptaba una postura de combate bastante buena… Decidió detenerse un segundo para ver qué ocurría…
Uno de los “secuaces” del chaval de la cresta, un chico delgado y rapado al cero, le lanzaba un puño al bulto al muchacho, que esperaba en posición de guardia… Ante el asombro de Bo, el chico detuvo el golpe con una mano y le devolvió el puñetazo, en la cara, al otro, que retrocedió llevándose una mano a su dolorida nariz, a punto de saltársele las lágrimas…
-¡Me has hecho sangre! ¡Buaaaaa!- Salió corriendo escandalizado por la sangre que le manaba de la nariz, ante la mirada de alarma de sus compañeros y de hastío de su “líder”…
-¡Ja! ¡No me extraña que necesites nuevos miembros en tu banda de pacotilla…!- Se burlaba el chaval esbozando una sonrisa jactanciosa…
-“Vaya. No parece que sea tan desvalido…”- Pensó Bo, interesándose mucho por el rumbo que estaba tomando aquello…
El “cabecilla” vio a los otros tres que casi temblaban mirando a aquel creído que permanecía en guardia…
-¡¿Qué es lo que estáis haciendo?! ¡Id a por él ahora mismo!- Exclamó enfurecido a los suyos.
Estos se dispusieron a obedecer; le tenían más miedo todavía a su “líder” que a aquel listillo… Aquello se ponía interesante, pensó Bo. Ahora tendría que enfrentarse a tres a la vez…
-¡A por él!- Exclamó uno de ellos, un chaval de ojos pequeños y cabello rizado.
-¡Vamos!- Convino otro, más bajo y rechoncho.
-¡Te vas a enterar!- Exclamó el que quedaba, el más larguirucho y con los dientes prominentes.
El muchacho estaba envalentonado… les esperaba muy seguro de si mismo…
-¡Iaaaaa!- Exclamó el primero lanzando un torpe golpe de puño…
El muchacho sonrió confiadamente antes de disponerse a detenerlo con relativa tranquilidad… Pero la sandalia del pie derecho se le desató inesperadamente justo cuando movía el pie, haciéndole perder el equilibrio… y, para su consternación, aquel puño le dio de lleno en la cara… El chaval que le había golpeado no se lo podía creer.
-¡Es nuestro!- Animó a los otros.
El muchacho, a pesar de sus esfuerzos por mantenerse en pie, cayó hacia atrás con el trasero en el suelo… Lo siguiente fue una lluvia de golpes con puños y pies que le propinaron los tres miembros de la “Banda de las Hienas”, levantándose una polvareda… Bo se llevaba una mano a la cara; no quería ni verlo…
Tras desaparecer la polvareda, apareció el muchacho tumbado boca arriba, lleno de golpes y magulladuras y quejándose lastimeramente… El “líder” de la banda se acercó, mirándolo con altivez…
-Ahora sabes de lo que somos capaces. Tú decides: únete a nosotros o…- Dijo y chocó el puño contra el hueco de la otra mano, como conclusión a sus palabras, mientras sonreía con malicia al igual que los otros tres desde atrás…
El muchacho no se vio con fuerzas para responder… El “cabecilla” volvió a hablar.
-¡Vámonos! Volveremos al atardecer, para ver si has cambiado de idea, je,je,je…- Se giró riendo, como un auténtico líder de una banda, seguido de sus “secuaces”…
Y se fueron dejándolo en el suelo, tirado…
Cuando vio que aquellos niños temibles se habían marchado, Bo decidió acercarse para ver cómo se encontraba aquel pobre chaval…
-¿Te encuentras bien?- le preguntó.
Entonces observó que estaba conteniéndose para no arrancar a llorar… no por el dolor, sino por la rabia, sobretodo… Bo se dio cuenta de esto.
-¡No se saldrán con la suya…!- Exclamó el muchacho, intentando levantarse con esfuerzo…
Bo no le ofreció su ayuda porque sabía que no la aceptaría… Entonces se acordó de algo…
-¡Oye! ¡Peleas muy bien! Lástima lo de la sandalia…
El muchacho se quedó perplejo.
-¿Cómo sabes lo de la sandalia? Nadie excepto yo se ha dado cuenta…
No sabía por qué pero Bo pensó que había hablado demasiado…
-Eeh… no, nada… Me lo había parecido…- Dijo, haciéndose el despistado, sin resultado…
-¿Quién eres tú?- Quiso saber el muchacho, perspicazmente…
Bo se llevó una mano a la nuca.
-¿Yo? Me llamo Bo…
El chaval decidió que aquel tipo le caía bien.
-Vale. Yo me llamo Maly.
Entonces aquel muchacho pareció derrumbarse.
-¿Cómo voy a acabar con ellos…? Son cuatro. Y su líder es el peor…- Se lamentaba, como si Bo no estuviese delante…
Bo le miraba, dudando. Finalmente se decidió.
-¡Está bien! ¡Yo te ayudaré!- Dijo, exultante.
El chaval lo miró sin entender, parpadeando.

Kein calentaba en una cacerola vieja un mejunje cocinado por él mismo, en un improvisado campamento resguardado por un grupo de pequeños árboles, cuando llegó Lin haciendo sonar las ramitas secas que había por el suelo. Al oírla, aquel se detuvo.
-¿Dónde has estado? Esta noche desapareciste- le habló él, muy serio, sin girarse y mirando al frente.
Lin no contestaba. Miraba de un lado a otro, entre culpable e indiferente… Kein siguió hablando.
-¿Has ido a verle, no?- Le preguntó, no queriendo, realmente, oír la respuesta…
Ella tan solo se sentó en el suelo, apoyada en un delgado tronco, recogió las rodillas y se las abrazó, apoyando la cabeza en las mismas y quedándose pensativa mirando a un lado. No respondió.
Kein estaba intentando mantener la calma… Volvió a intentarlo una vez más, esta vez girándose…
-Espero que no hayas olvidado todo lo que he hecho por ti…- Le recordó
Lin levantó la cabeza, dirigiendo una mirada desafiante a Kein.
-No. No lo he olvidado.

-¡Vamos, vamos! ¡Solo tienes hasta el atardecer!- Animaba Bo a Maly, el cual transportaba con grandes dificultades dos cubos de madera, uno en cada mano, llenos hasta arriba de agua, y subiendo unas empinadas escaleras que parecían no acabarse nunca…
-¡Uuuf! ¡Humpff!- El muchacho hacía un gran esfuerzo, subiendo cada vez más lentamente mientras sentía como le temblaban las delgadas piernas…
Bo le observaba mientras iban ascendiendo.
-¡Venga! ¡Solo es la tercera vez que subes! ¿Sabes cuantas veces lo hacía yo a tu edad…?
Entonces el muchacho, cayendo en la cuenta de la panza que tenía el tipo que le estaba entrenando, se detuvo en seco…
-¿Cuántas?- Le preguntó mirándolo fijamente…
Bo no se esperaba que se lo preguntara…
-¡Eeeh…! ¡Estooo…! ¡Muchas!- Dijo al fin, esperando haber sido convincente…
Maly, tras dudar un instante, se giró de nuevo al frente y prosiguió el ascenso…

-¡Venga, venga!- Urgía Bo a Maly, que corría desesperadamente mientras un perro de considerable tamaño perseguía la suculenta chuleta que el chaval llevaba en una mano…
-¡Uuuaaaaaaah!- El chico estaba tentado de lanzar el trozo de carne a un lado antes de que le alcanzara aquella bestia

-¡Aguanta, aguanta!- Le decía Bo al muchacho, metido dentro de un barril de agua mientras el joven le aguantaba la cabeza para que no pudiera salir antes de tiempo…
-“¡¿Y esto de qué me sirve…?!”- Se preguntaba el chaval mientras se llevaba las manos a la boca por donde se le salía de una bocanada el poco aire que le quedaba…
Bo se percató de que ascendían numerosas burbujas y que Maly se agitaba mucho… Le sacó de una vez tirándole de la parte de atrás del cuello de la camiseta. Maly estaba sin aire, tratando de recuperarse…
-¡Vale! ¡Una vez más!- Exclamó Bo enérgicamente, tras considerar que el muchacho había tenido tiempo suficiente de recuperación, mientras sumergía de golpe a un Maly que trataba de protestar sin conseguirlo…

Ahora se encontraban en un callejón solitario. Maly estaba baldado…
-¡Vale! Ahora practicaremos reflejos- anunció un animado Bo.
Miró a su alrededor y sonrió brevemente al encontrar lo que buscaba: una escoba vieja apoyada en un muro casi derruido. Fue a buscarla y le quitó la parte con la que se limpiaba. Maly se preguntaba qué harían ahora… aún no estaba muy seguro de que aquel tipo supiera lo que hacía…
Bo se acercó a donde estaba el muchacho mientras miraba el palo que había obtenido. Entonces, súbitamente, atacó a Maly con el mismo, apartándose este de inmediato… Bo, aún sosteniendo el palo, le miró agradablemente sorprendido.
-Muy bien. Lo has hecho bien. ¡Ahora veremos que tal!- Exclamó comenzando a atacar indiscriminadamente a Maly…
Este, tras la sorpresa inicial, comenzó a intentar evitar aquellos ataques como podía… algunos los esquivaba… pero muchos otros no…
Al cabo de un rato, Maly estaba sentado, dolorido, en el suelo, apretando los dientes por la rabia y el dolor, mientras Bo estaba de pie junto al palo, en posición vertical y clavado en el suelo, viéndolo con fingida incomprensión…
-¿Ya? Ese chaval te va a pegar una paliza…- Dijo.
Pero aquello hizo reaccionar a Maly.
-¡No lo permitiré! ¡Pero no será gracias a tus estúpidos entrenamientos…!- Le gritó.
Bo no se ofendió en absoluto. Pero a Maly le supieron muy mal aquellas palabras y bajó la vista avergonzado…
-Lo siento…- Dijo, ya más calmado.
Bo sonrió. Entonces le picó la curiosidad.
-Oye. ¿Y quién es ese chaval? ¿Por qué os lleváis tan mal?
Maly casi se alegró de que le hiciera aquella pregunta.
-Se llama Cai. Y nos conocemos desde que éramos pequeños. Siempre solemos pelearnos. Y ahora, además, ha decidido formar su propia banda…- Hablaba algo compungido, le pareció a Bo…
Maly sacudió la cabeza y comenzó a incorporarse, recordando cómo le dolía todo el cuerpo… Entonces, impresionando a Bo, se colocó de forma respetuosa frente a él.
-Quiero seguir…- Le pidió.
Bo no pudo más que sonreír satisfecho…

Había llegado la hora. Cai esperaba con los otros cuatro miembros de la banda en un solar, bajo el sol descendente en el cielo anaranjado…
-¡Ahí está!- Avisó el que había sido golpeado por Maly en la nariz, con los orificios nasales debidamente taponados, al verle llegar- ¿Mm? ¿Quién es ese?
Los demás también comprobaron que Maly no venía solo…
Maly llegó al lado de Bo. Cai se adelantó.
-¡¿Qué pasa?! ¡¿Has encontrado a un protector o algo así?!- Dijo, entre la burla y el enfado…
Bo no dijo nada.
-Él no peleará. Solo ha venido a mirar- aclaró Maly.
Cai pareció conforme, aunque sus secuaces se mostraban recelosos…
Bajo el sol tembloroso, ambos contendientes se encontraban frente a frente, preparados…
-Recuerda: si ganas, te dejaremos en paz. Pero, si pierdes…- Intentó acabar…
-Ya, ya… Me uniré a tu estúpida banda…- “Completó” Maly…
Cai sonrió, a pesar de que aquello no le había gustado nada…
-¡De acuerdo! ¡Que gane el mejor!- Exclamó Cai, provocando que Maly se pusiera en guardia…
Los otros cuatro chavales, en un extremo, y Bo, en el otro, miraban con atención lo que pasaría a continuación…
-¡Acabemos con esto!- Exclamó (como si se lo hubiera oído decir a alguien con anterioridad) Cai antes de lanzarse al ataque…
Maly le esperaba, con inesperada tranquilidad… Aquello irritó a Cai, que ya le tenía a su alcance…
-¡Aaaaah!- Exclamó Cai, lanzando un puño a la cara de Maly…
Este, sin apartar la vista, aparentemente calmado, tan solo tuvo que apartarse… Aquello Cai no se lo esperaba… Se giró hacia Maly y volvió a repetir el ataque, pero con el otro puño… Maly lo volvió a evitar. Cai no se lo explicaba.
Bo sonreía, viendo las evoluciones de su chaval. Los otros miembros de la “banda” no se explicaban lo que estaba pasando…
-¡Iaaaah!- Volvió a exclamar Cai intentando propinarle una patada circular a Maly…
Y este la volvió a evitar; pero ahora respondió con un puñetazo, el cual impactó de lleno en el estómago de Cai…
Este se retiró hacia atrás; no esperaba que le hubiese hecho tanto daño… Aún con los brazos cruzados sobre la dolorida barriga, levantó la mirada y, con el ojo que no tenía apretado, vio que su rival permanecía ahí, de pie, esperándole en guardia. Pronto se olvidó del dolor…
-¡Aaah! ¡Ahora verás!- Exclamó enfurecido lanzándose hacia Maly.
Este comprendió que Cai atacaría con todas sus fuerzas y decidió provocar un choque, que era inevitable, lanzándose a por él… Bo y los otros cuatro observaban expectantes el desenlace que estaba próximo…
Ambos intercambiaron varios golpes… tanto uno como otro conseguían alcanzar al otro en ocasiones… y recibir en otras… El agotamiento solo les permitía un ataque más…
-¡Iaaaaa!- Exclamó Cai…
-¡Uaaaah!- Exclamó Maly…
Ambas figuras apenas se distinguían bajo el fulgor del sol de la tarde que acababa, lanzadas una hacia la otra…
-¿Qué hacéis?- Preguntó una voz femenina que nadie se esperaba…
Tanto Cai como Maly se detuvieron de inmediato al oírla…
-¿Hermana?- Dijo Maly.
Cai se giró hacia donde miraba Maly. Luego los otros miembros de la “Banda de las Hienas”. Y luego Bo.
Este vio a una joven de su edad, alta y de cabello largo y castaño, al igual que sus grandes ojos. Vestía con una camiseta de tirantes blanca, pantalones cortos sueltos azul oscuro estampados y unas sandalias marrón claro. Llevaba una cesta cargada con lo que parecía la compra. Miraba con expresión reprobadora a ambos chavales.
-Ya estamos otra vez…- Les reprendía, aunque con una voz dulce que era música para los oídos de Bo…
Tanto Maly como Cai estaban ciertamente avergonzados en aquellos momentos…
-Hermana, es queee…-Intentó explicar Maly…
-Venga, que es tarde- le dijo, tendiéndole una delicada mano iluminada, al igual que el resto de su piel, por los rayos de sol anaranjados…
Entonces Bo quedó perplejo. Maly se acercaba a Cai… Y ambos sonreían.
-¡Ha sido genial!- Exclamó Cai.
Ambos se estrecharon la mano borrando cualquier signo de hostilidad… Resulta que eran amigos…
-¡Sí! Aunque yo he tenido ayuda…- Reconoció Maly.
Tras lo cual se dirigió derecho a Bo, que no entendía nada…
-Muchas gracias, maestro Bo- le dijo, haciéndole una reverencia.
Bo se sintió abrumado.
-¿Ma… Maestro? No… Yo no…- Intentaba aclarar…
Entonces la hermana de Maly se acercó a este (y, por lo tanto, también a Bo) volviéndole a tender la mano, que esta vez si cogió. Maly le dirigió una mirada de despedida a Cai que este le devolvió…
-¡Vamos, chicos! ¡Creo que ahora formaremos una escuela de artes marciales! ¡Del estilo de la Hiena!- Hablaba Cai en voz alta, mientras se alejaba seguido de los otros cuatro, los cuales intercambiaban miradas que denotaban que siempre era lo mismo…
Entonces, la hermana de Maly le dirigió una amable sonrisa a Bo, haciendo que este se sonrojara, mientras comenzaba a alejarse con el muchacho cogido de la mano, que agitó la otra despidiéndose de su maestro
Este le devolvió el gesto, distraído…
-Oye, ¿quién es tu amigo?- Le preguntó su hermana a Maly, con cierto interés…
Maly sonrió lleno de orgullo, girándose hacia Bo, mientras este permanecía inmóvil, mirando a la joven como un pasmarote, cuando una brisa momentánea movía hojas secas del suelo…
-¡Es el maestro Bo!

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