jueves, 5 de junio de 2014

6 Warriors - Capítulo 32

6 WARRIORS

Reunión en el corazón del cuartel.


Poco a poco, Gavin fue abriendo los ojos… Al principio, sólo veía, aún de forma ligeramente borrosa, el cielo oscuro de la noche; durante unos segundos, no supo dónde se encontraba… ni quién era siquiera…
Pero entonces se acordó. Se incorporó de golpe –lo cual le provocó un ligero mareo que lo hizo tambalear mientras se levantaba- y trató de recobrarse cuanto antes…
-Ya era hora. Pensaba que te pasarías ahí tirado hasta mañana…- Oyó que le decía una voz extrañamente familiar…
Gavin se giró y le vio. Sentado contra la pared de uno de los muros del patio, con pose relajada, se encontraba aquel con el que –ahora lo recordaba- había librado un combate agotador…
-¿Cuánto llevo dormido?- Le preguntó, aún a la defensiva, casi a punto de maldecir por aquella perdida de tiempo en sueños…
El instructor de armas, tranquilamente, se levantó y se sacudió levemente.
-En realidad… unos minutos- dijo, de forma despreocupada.
Gavin no se lo podía creer. Le iba a dar algo y sólo había pasado un rato en realidad… Pero no tenía un segundo que perder. De inmediato, buscó su sable con la mirada: lo tenía al lado. Lo recogió y se dispuso a marcharse. Pero entonces el instructor se puso en medio…
-¡Déjame pasar! Te he derrotado…- Le recordó, desafiante…
El instructor de armas cerró los ojos y bajó levemente la cabeza, como si asintiera.
-Así es. Pero antes de que te vayas, hay algo que deberías saber…- Dijo, poniéndose serio.
Gavin advirtió este cambio y “bajó” un momento las defensas…
-¿De qué se trata?- Quiso saber.
Ahora el instructor abrió los ojos. Definitivamente su expresión había cambiado…
-Has de saber… que el General de este cuartel ha dado orden de que todo este distrito sea arrasado y quemado… esta misma noche- concluyó.
Gavin notó cómo se quedaba paralizado al oír aquello.
-¡¿Cómo dices?! ¡¿Esta noche?!- Las preguntas se le agolpaban en la lengua…
El instructor asintió, muy serio.
-La única manera de evitar esto es que tú y tus amigos le paréis los pies. Sé que al menos lo intentaréis…- Esbozó una sonrisa al decir esto último…
Entonces Gavin cayó en la cuenta de algo.
-Pero… ¿Por qué me lo dices? ¿No respondes tú también a las órdenes del General…?- Inquirió.
El instructor de armas abrió más los ojos al oír eso.
-¿Qué dices? Yo no recibo órdenes de nadie. Estoy aquí porque me dedico a instruir a los soldados en el manejo de armas: es mi trabajo- aclaró.- Bueno, era…- Acabó con cierta ironía.
Gavin puso cara de extrañeza. El instructor, al verle, continuó para explicárselo…
-Ya hace tiempo que no me gusta lo que veo aquí… Pero continuaba por mi manutención. Sin embargo… al oír lo que decían los soldados antes, terminé de tomar mi decisión. De hecho, ya me estaba yendo cuando apareciste…- Ahora sí, dijo esto con una amplia sonrisa…
Gavin abrió mucho los ojos y trató de decir algo, de preguntar…
-Ha sido un placer medirme contigo. Espero que lo volvamos a repetir- decía, dándose la vuelta y despidiéndose con la mano, mientras Gavin trataba de hablar…
Este veía como el instructor de armas se alejaba en silencio, viéndose engullido por la oscuridad del camino que llevaba a la salida del patio… Gavin dio un par de pasos adelante, con la intención de intentar alcanzarle… Pero, no sabía por dónde, aquel había desaparecido.
Tras un par de minutos, en medio del patio de armas, solo y con el sonido de algún grillo oculto, el joven guerrero fue consciente de que su –hasta hacía un momento- contrincante se había marchado… Decidió que debía seguir.
Mientras aceleraba el paso dirigiéndose por donde había venido, internándose de nuevo en el cuartel, Gavin era observado desde uno de los tejadillos del patio por la figura imponente del instructor de armas, parcialmente fusionada con la noche estrellada…

Unos pies enfundados en unas zapatillas negras avanzaban, casi arrastrándose, por el suelo de madera pulida que daba a las habitaciones… Era Yun. Caminaba lentamente, dolorido y con una mano pegada al costado, como si así tratara de aliviar el terrible dolor de espalda… tenía un ojo entrecerrado y apretaba los dientes por el daño que le hacía… Al llegar al punto en el que había acordado reunirse con Gavin, vio aparecer a este por la puerta del otro lado…
-¡Yun!- Exclamó al verle.
Pero entonces la expresión de Gavin se tornó de preocupación al ver a su amigo malherido y fue corriendo hacia él…
-Ga… Gavin… ¿Cómo te ha ido…?- Yun hizo un esfuerzo por sonreír mientras hablaba para intentar aparentar que estaba bien… sin éxito.
Gavin se fijó mejor en su estado: sus heridas en el brazo y el costado… y las magulladuras en general…
-¡¿Qué te ha pasado?!- Quiso saber su amigo…
Yun bajó momentáneamente la cabeza, ocultando el rostro bajo el cabello revuelto, provocando que Gavin se preocupara aún más… Entonces la levantó de nuevo, sonriendo agotado con el mismo ojo guiñado y mostrando el pulgar.
-Gané yo- fue su única respuesta.
Pero Gavin notó que parecía recuperarse por momentos; sonrió ligeramente sintiendo algo de alivio…
-Aquí están…- Les llegó una voz proveniente de la puerta que llevaba hacia la salida del cuartel y por la que habían llegado previamente…
Se giraron y no pudieron evitar poner cara de sorpresa ante lo que vieron: eran Huei… ¡y Xin!
-¡Xin!- Exclamaron Gavin y Yun al unísono…
Xin les vio.
-¡Gavin! ¡Yun!- Exclamó, dirigiéndose a toda prisa a su encuentro…
Huei mantuvo el paso, aunque se alegraba sinceramente de ver que sus amigos estaban bien…
Finalmente Xin se fundió en un abrazo con Gavin y Yun y permanecieron así un rato. Huei, cuando estaba cerca de llegar a su altura, se dio la vuelta al notar que alguien se acercaba, mirando con expresión de curiosidad…
Entonces hizo acto de presencia Bo… que se estaba poniendo morado con su “botín”…
-¡Ey, chicos! ¡¿Cómo ha ido?!- Alzó la voz, jovialmente (como de costumbre)…
Gavin, Xin y Yun se “soltaron” y llevaron la mirada hacia su compañero y amigo recién llegado, sintiéndose divertidos al verle con la cara manchada de comida… Entonces Gavin miró a un lado y a otro.
-¿Mm? ¿Y Han?

Unas botas marrones se veían avanzar con pasos sonoros en aquel pasillo solitario… Entonces, el instructor de armas se detuvo y alzó la vista, llamándole la atención lo que se encontró.
-Vaya… ¿Así que eres tú, Han?
Han había llegado ante él un segundo antes.
-Shen… ¿Qué quieres?- Preguntó Han, a la defensiva…
Shen sonrió, bajando la mirada.
-Tranquilo, no me interesa tratar de apresarte… como ninguna de las órdenes del General- sentenció.
Han parpadeó dos veces. Pero enseguida de dio cuenta de que no le extrañaba en absoluto: Shen siempre había sido la nota discordante de aquel lugar… Este volvió a hablar, poniéndose más serio…
-Deberías reunirte con tus amigos… Te necesitarán- le avisó…
Han sabía que sería inútil sacarle más a aquel peculiar instructor de armas. Shen volvió a sonreír, con una leve reverencia, y pasó al lado del ex-soldado, que no pudo evitar apartarse ligeramente ante su poderosa presencia…  Se quedó unos instantes viendo cómo el instructor se alejaba tranquilamente por el largo pasillo…

Yi abrió súbitamente los ojos. Se incorporó al instante, notando en consecuencia cómo la cabeza le daba vueltas… Lei se percató de que la joven ya había recuperado la consciencia…
-¿Cómo estás?- Le preguntó mientras se apartaba del árbol sobre el que estaba apoyado y se acercaba a ella para comprobar su estado.
Yi se llevó primeramente las manos a su dolorida cabeza, apretando los ojos… Y entonces los abrió de golpe, mirando a ambos lados con urgencia…
-¡¿Dónde están?! ¡Gavin, Yun, Huei…!- Los recuerdos se le agolpaban, yéndole más deprisa que las palabras…
Entonces se calló de repente. Semioculta detrás de un árbol… estaba Feng. Lei, al verla, se giró también para ver el cuerpo sin vida de la joven soldado; a continuación volvió a girarse hacia Yi, abriendo los ojos, al ver que esta trataba de levantarse…
-¿Qué haces? Aún no estás recuperada…- Le advirtió…
Yi apretaba los dientes por el tremendo esfuerzo que le estaba suponiendo ponerse de pie.
-Ya están dentro… ¿verdad?- Le preguntó, sin mirarle, con la expresión furiosa…
Lei se dio cuenta de que era inútil hacerla entrar en razón; bajó los brazos y asintió.
Yi buscó su espada. La encontró apoyada en otro de los árboles cercanos. Lei la observaba, desaprobando claramente sus intenciones…
-No te lo tomes a mal, Yi- a la joven le llamó la atención que aquel casi desconocido la llamara por su nombre.- Pero quizá resultes más un estorbo que otra cosa en estos momentos…- No encontró mejores -ni más sinceras- palabras…
Pero Yi no le hizo caso, terminándose de colocar la espada y el pelo…
-Te aseguro que seré un estorbo… pero no precisamente para mis compañeros…- Le aseguró.
Lei, al ver su determinación, la furia en su mirada, comprendió que sería terrible para ella no permitirle ir a reunirse con sus amigos.
-Ten cuidado. Yo me haré cargo del cuerpo de Feng- ahora le aseguró él a ella.
Yi lanzó una última mirada a su amiga, que parecía dormir…
-Gracias- le dijo, suavizando el tono durante un instante.
Y se dirigió derecha a la entrada del cuartel, seguida con los ojos por Lei…

Shen seguía avanzando por el último pasillo que le llevaría a la salida del cuartel por última vez… Entonces comenzó a escuchar el sonido de pasos que se acercaban corriendo… eran numerosos… Shen se detuvo.
Varios soldados, corriendo, llegaron a su altura, disminuyendo el paso al verle pero sin detenerse… Casi todos pasaron de largo; excepto alguno que le miró de pasada sin prestarle mucha más atención… Era como si no existiese. Shen tenía en todo momento la mirada oculta bajo el sombrero; y su rostro no denotaba emoción alguna mientras oía pasar a aquellos soldados a su lado…
Finalmente se alejaron. Por suerte, no le habían pedido explicaciones. De todos modos, sabían que no le sacarían demasiado… Pero era evidente que les habían descubierto, pensó. Se quedó quieto y pensativo unos instantes. Podría ayudarles… Pero tenía otras cosas que hacer. Decidió continuar adelante con sus intenciones iniciales…
Caminó un poco más y se detuvo de nuevo; esta vez alzando la mirada hacia la puerta de salida… Ahí de pie, jadeando y armada con una espada en la mano, había una joven con una mirada decidida y combativa… Sin duda era amiga de Gavin…
Yi se puso en guardia al ver que aquel individuo la estaba mirando. A Shen se le escapó una expresión de sorpresa ante esta reacción…
-Si buscas a tus amigos, están más adelante. Pero, ten cuidado: un grupo de soldados acaba de pasar con cara de malas pulgas…- La intentó avisar.
Yi pareció bajar la guardia momentáneamente. ¿Aquel extraño la estaba ayudando? Este volvió a hablar al ver que la joven no estaba segura…
-Gavin está bien- tan sólo dijo.
Yi abrió mucho los ojos. Aquello le devolvió las fuerzas que le faltaban y prosiguió su avance… Al pasar justo al lado del tipo extraño, se detuvo un momento, sin mirarle.
-Gracias- dijo, casi en un susurro, antes de seguir corriendo hacia las entrañas del cuartel…
Shen sonrió. Entonces dirigió la vista hacia la salida. Ya estaba casi fuera. No volvería a este lugar nunca más…
Pero, antes de encaminarse hacia la puerta doble, no pudo evitar girarse hacia donde se había marchado aquella joven tan valiente…

Han llegó a la parte descubierta donde encontró a los demás. Estaban en el mismo centro del Cuartel General.
-¡Han!- Oyó que exclamaba Gavin.
Aquel se alegró de ver que todos estaban sanos y salvos…
-Imagino que Yi no estaba en condiciones de continuar…- Dedujo al no verla.
Gavin asintió, con expresión grave. En ese momento Han vio a Xin… y se preguntó si ya se lo habrían dicho…
Entonces fueron alertados por el sonido de muchos pasos acercándose estrepitosamente hacia donde se encontraban…
-¡Cuidado!- Les preparó Han…

Oculta en una de las vigas de la parte superior, Lin observaba -callada y casi sin respirar- cómo aquellos soldados iban derechos hacia el final del pasillo en el que se encontraba… ¿Qué pasaba? ¿Les habrían descubierto?
-“¡Gavin!”- Se alarmó al pensar que todos se dirigían en su busca…
La chica abandonó su escondite y se dispuso a seguir a aquellos que amenazaban a su amor…

Ante Gavin, Han, Yun, Huei, Xin y Bo se presentó un grupo de diez soldados que los vieron en seguida… Habló el que iba en cabeza…
-¡Alto, en nombre del Emperador!

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