martes, 17 de junio de 2014

6 Warriors - Capítulo 33

6 WARRIORS

Del amor al odio…


-¡¿Quiénes sois vosotros?! ¡Deponed las armas de inmediato!- Les mandaba el soldado que parecía estar al mando de aquel grupo.
Pero pronto vio en las miradas de aquellos intrusos que no tenían la menor intención de obedecerle. Al ver a Han se dispuso a decir algo más… pero fue interrumpido por la llegada de un nuevo soldado que venía corriendo y trataba de frenar atolondradamente…
-¡Mayor! ¡Vengo de la cocina…!- Comenzó a informar.
Su superior en rango giró la cabeza para ver de qué se trataba…
-¿Qué ocurre en la cocina?- Exigió saber.
El soldado aprovechaba aquellos segundos para recuperar el aliento; tragó saliva y continuó.
-Todos… Derrotados… Los demás…- No acertaba a expresarse…
El otro empezaba a perder la paciencia.
-¿Qué es lo que me estás queriendo decir, soldado?- Inquiría, haciendo un esfuerzo por controlar el tono…
Aquel pareció recuperarse del todo.
-He encontrado al grueso de nuestros hombres… tirados por la cocina… sin conocimiento…- Consiguió terminar.
El mayor guardó silencio un momento; mientras tanto, los compañeros de Bo le lanzaban miradas furtivas al recordar que había llegado “cargado” de comida… Entonces, el soldado al mando dirigió una mirada furibunda a aquel grupo de niñatos y traidores…
-¡No me digáis que habéis sido vosotros! ¡Pagaréis con vuestra vida por ello!- Les amenazó, comenzando a ponerse fuera se si…
Pero aquellos insolentes ni se inmutaban. Apretaba los dientes con fuerza a medida que se iba enfureciendo por momentos… Iba a hablar cuando se vio interrumpido nuevamente por unos pasos que se aproximaban atropelladamente…
-¡Mayor! ¡Mayor…!- Insistía aquel soldado…
Aquel hizo un gesto de hastío.
-¿Qué pasa ahora…?- Se detuvo al ver la expresión de su subordinado.
Estaba aterrorizado. Comenzó a hablar entre balbuceos…
-Se… Se trata… Se trata del sargento Wai…- Acertó a decir, mirándolo con ojos asustados…
El mayor supo que aquello era serio…
-¿Qué pasa con él, soldado?- Pero se temía lo peor…
Aquel, tratando de controlar los temblores que lo dominaban, contestó.
-Le he encontrado. Está muerto. Sin la cabeza…- Concluyó, deseando no tener que hablar más…
Aquello conmocionó a todos los presentes… Excepto a Han.
-¿Qué le has encontrado sin la…? ¡Maldita sea!- Exclamó girándose hacia el traidor.- ¡¿Has sido tú, maldito desertor?! ¡No ha podido ser nadie más!- Le increpaba, ignorando momentáneamente a los otros que lo acompañaban…
Han se permitió el lujo de dedicarle una sonrisa llena de intención. Aquello terminó de encender la ira del mayor…
-¡A por ellos! ¡Matadlos a todos! ¡Excepto al traidor!- Especificó…
Han, Gavin, Yun, Huei, Bo… y Xin, se prepararon para enfrentarse a aquellos soldados, que se acercaban sin molestarse en sacar sus armas… El mayor observaba en silencio lo que debía ser una detención sin mayores complicaciones, dada su superioridad numérica…
-Venid por aquí sin ofrecer resistencia- decía un soldado –el que iba en primer lugar-, con un tono sin emoción alguna, alargando una mano hacia la solapa de Gavin…
Este no se lo pensó. Le dio un puñetazo tan tremendo en toda la cara que lo envío hacia atrás, haciendo que se chocara con los tres soldados que venían después…
-¡¿Qué hacéis?! ¡Apresadlos de una vez!- El mayor notaba cómo empezaba a perder la compostura…
Ahora los soldados ya no estaban tan confiados… miraban con una mezcla de enojo e inquietud a aquellos insolentes mientras el soldado caído se levantaba con una mano en la nariz, apretando los dientes preso de la rabia, y tratando de contener la hemorragia… Los siete compañeros seguían ahí, en guardia y desafiantes… Y esto los terminó de enfurecer.
-¡Os vais a enterar!- Bramaba uno de los soldados que había sido embestido justo hacía un momento dirigiéndose con la espada desenvainada hacia Gavin…
Este, sin perder la calma pero con la atención puesta, evitó la estocada de aquel tonto que no podía ser más lento… el soldado cambió en un instante su expresión hostil por una de sorpresa… Gavin no perdió tiempo y le asestó una patada en el estómago que le hizo volar como hiciera antes con el otro, perdiendo la espada y cayendo al suelo, sin sentido…
A estas alturas, el mayor ya era consciente de que aquellos mocosos no eran normales…
Otro de los soldados se dirigió hacia Yun, al ver que parecía el más maltrecho de todos… Craso error.
-¡Ven acá!- Le decía con desdén mientras pretendía sujetarle por ambos brazos…
Yun, que se encontraba mucho mejor, observó que no tendría ni para empezar… Zafándose de las manos que intentaban apresarle con un movimiento de los brazos, dio un salto hacia atrás girando sobre sí mismo y propinándole al tiempo una patada justo debajo de la barbilla, provocando que se elevara lo suficiente para quedar inconsciente al golpearse con la cabeza en el suelo…
-¿Que vaya a dónde?- Le “devolvió” -con cara de poca broma-, consciente de su superioridad.
Los soldados –a excepción del mayor- estaban ya mezclados con ellos…
Uno de los miembros de las fuerzas del cuartel, recibió un sonoro golpe de palo en la cabeza sin poder evitar –a pesar del casco- caer redondo al suelo ante la mirada combativa de Bo…
Xin tenía que aguantar cómo se le acercaba uno de aquellos malditos esbirros del que le había encerrado allí, con una sonrisita en la cara, pensando que sería pan comido…
-Anda, ven aquí muñequita…- Le decía con un tono más que desagradable…
Xin le dio un puñetazo en la cara. El otro se detuvo un momento, ante la mirada expectante de aquella… Pero pronto volvió a girar la cabeza hacia la joven con la misma sonrisa, a pesar del rostro señalado… Xin se asustó al ver que no le había hecho nada… Entonces vio cómo abría mucho los ojos tras sacudírsele el cuerpo repentinamente para, a continuación, ponerlos en blanco… Tras caer hacia delante –lo que obligó a apartarse a la joven-, pudo ver que Huei permanecía de pie con la mano en posición de canto, mirando todavía a aquel desgraciado que ya no se movía… Las miradas de Xin y de Huei se cruzaron momentáneamente antes de verse el joven interrumpido por la intervención de otro de aquellos malditos soldados…
No iba tan confiado el que se enfrentaba a Yi, que se mantenía en guardia ante la actitud agresiva de aquella mozuela…
-Es una pena que te tenga que marcar la cara…- Le decía, no de forma lúdica, precisamente…
Pero Yi, enardecido el ánimo, estaba atenta a la acción que llevaría a cabo aquel soldado de bigote gris –al que no veía bien el rostro- que, aunque no parecía demasiado hostil, de todos modos la trataba como si ella estuviera jugando…
El soldado la atacó con un puño dirigido a la zona anunciada… que Yi apartó con una mano y siguió con un golpe de palma -con la otra- en el pecho de su agresor…
Este retrocedió; reconoció que la había subestimado… Yi trataba de no jadear para no dejar al descubierto lo cansada que se sentía… El soldado sonrió levemente, satisfecho de aquel reto que se le había presentado. Y se dispuso a atacar de nuevo…
-No deberías haber salido de tu casa- dijo, al mismo tiempo que le dirigía un puño en gancho al estómago…
Yi lo detuvo con ambas manos, aferrándose al suelo, no sin esfuerzo. El soldado abrió la boca por lo inesperado de aquello… Ahora era Yi la que iba a atacar.
-¡Hiaaa!- exclamó, encorajada, dando una patada con todas sus fuerzas, con el talón, en el mentón de aquel soldado…
Este escupió saliva por el impacto mientras caía hacia atrás, estrellándose contra la pared, y deslizándose hasta quedar “sentado”, apoyado en la misma y con la cabeza “colgando” hacia abajo…
Tras usar su sable, uno de los soldados –hasta ese momento armado- cayó ante Han, quedando al descubierto en el campo de visión del mayor, que le dirigió una mirada fulminante, temblando de indignación… Han se la devolvió.
-Maldito traidor…- Dijo casi para sus adentros mientras desenvainaba su espada y se disponía a encargarse del que, sin duda, era el más peligroso de todos esos…
Han le esperaba entretanto que, a su alrededor, continuaban las escaramuzas…
Huei le dio a uno una patada terrible en la cabeza, haciendo que se golpeara con la pared -que estaba cerca-, soltando el arma en el acto y cayendo al suelo como un saco pesado…
Yun se encontraba esquivando ágilmente los embites con espada de otro de los soldados, que lo atacaba prácticamente a ciegas…
-Casi lo siento, tío…- Le dijo al pobre antes de esquivarle una última vez y tumbarle con un codazo en un lado de la cara…
Han veía llegar al mayor en medio de cuerpos que se cruzaban a toda velocidad y entre el sonido de golpes y metales silbando…
-Te llevaré vivo… ¡Pero no entero!- Le amenazó el susodicho dirigiéndole un ataque oblicuo con su arma hacia un brazo…
Han apenas se movía mientras le llegaba el metal cortante… El ex soldado lo detuvo sin mayor problema. Esto enfureció aún más a su enemigo…
-Será mejor que desistas. No tienes nada que hacer- le advirtió Han.
Pero el otro, aún forcejeando, terminó de enloquecer.
-¡¡Maldito seas!!- Vociferó, apartándose del arma de Han y volviéndole a atacar, tratando de atravesarle la garganta…
Han, como si fuera lo más fácil del mundo, desvió la hoja de la espada… parecía que todo estuviera yendo más despacio… Hasta que le cortó el brazo que sostenía la espada de un tajo.
-¡¡¡Uaaaaaaah!!!- Chillaba de dolor y consternación el mayor sosteniéndose lo que le quedaba de extremidad mientras la sangre manaba -con presión- de la herida situada casi a la altura del codo…
Han lo observaba, implacable, a medida que caía de rodillas y, poco a poco, iba perdiendo las fuerzas…
Entonces irrumpió en la estancia Lin. Al principio no entendía nada entre toda aquella confusión… veía cuerpos tirados, “volando”, sangre abundante en el suelo…
Pero todo dejó de importarle cuando lo vio a él.
Gavin se encontraba en medio de todo aquel jaleo, de espaldas, encarado a un soldado que lo amenazaba con una espada… Entonces, alarmada, vio como otro de aquellos soldados -con la nariz magullada- se acercaba por detrás del joven, con igual arma desenvainada, moviéndose despacio y mirándole al cuello… tenía la intención de degollarle…
-¡¡Cuidado!!- Gritó la chica lo que pudo, tratando de hacerse oír en aquel tumulto, mientras se lanzaba desesperada para ayudar a su amado
Yi se dio cuenta de que Gavin estaba en peligro.
-¡Gavin! ¡Detrás!- Le avisó…
Gavin, desviando la atención del soldado que tenía delante -que no sabía qué pasaba-, se giró a tiempo de ver al otro…
-¡Cui…!- Volvía a exclamar Lin, ya corriendo, cuando todo pareció ir de pronto a cámara lenta…
De un lado, y sin que esta se diese cuenta, un soldado se alzaba con la espada en alto para clavársela mientras pasaba… La joven estaba indefensa. Entonces, cuando el arma ya descendía de forma irremediable, una figura emergió de las sombras, llegando a continuación de Lin…
La fría hoja afilada se clavó en el abdomen de Kein, tras apartar a Lin con la mano en el último instante… La chica cayó al suelo por el impulso. Y entonces se giró.
-¡¡Kein!!- No se lo podía creer.- ¡¡¡Kein!!!
Gavin se deshizo finalmente de aquel soldado con un golpe de canto con el brazo a un lado del cuello, causando que este se llevara una mano a dicho punto –soltando la espada, que cayó con estrépito metálico- mientras las piernas se le doblaban y un temblor le recorría el cuerpo antes de sumirse en la inconsciencia… Yi llegó apresuradamente a la altura del joven…
-¿Te encuentras bien?- Le preguntó, claramente preocupada…
Gavin asintió, dedicándole una sonrisa agradecida.
Kein estaba en el suelo, corriéndole un hilo de sangre de la boca mientras sufría al sentir todavía el arma dentro… El soldado la extrajo de una vez, al tiempo que aquella chica se abalanzaba sobre el muchacho brotándole las lágrimas de forma imparable…
-¡Kein! ¡Idiota! ¡¿Por qué lo has hecho?!- Le “recriminaba” entre sollozos…
En el mismo momento que aquel trataba de hablar, sobre ellos, como difuminado, el soldado elevaba su arma otra vez, y era derribado con una potente acometida -con un filo largo y curvado- por otra figura que llegaba veloz, saltando la sangre por el aire… Han sacudía y guardaba su sable a la vez que contemplaba aquella dramática escena sin nada más que poder hacer.
-¿Por qué? ¿Por qué…?- No dejaba de repetir Lin, de rodillas y con la mano de Kein cogida, sin poder parar de llorar…
Kein reunió las fuerzas suficientes y se dispuso a contestarle…
-¿Tú porqué crees…?
Lin se lo quedó mirando, a los ojos, y acercó su mano cogida, débil, a su mejilla, estrechándola en la misma… Entonces Kein cerró los ojos y dejó de respirar.
-¡¡¡Nooooo!!!- Lin era presa de la desesperación… y del arrepentimiento…
Han veía todo aquello apenado. Entonces Lin dirigió la vista hacia Gavin, que estaba allí, muy lejos, hablando con aquella chica… Y en ese momento se dio cuenta de todo.
No se había enterado de nada. Él tenía su atención en esa chica. Y ella había perdido a la persona a la que de verdad amaba… Por culpa de él.
Gavin desvió la mirada y se percató en aquel instante de la presencia de Lin, que le miraba directamente a los ojos… entonces vio el cuerpo de Kein, al que tardó en reconocer… y, aún preguntándose qué había pasado, pudo sentir lo que estaba viendo en aquellos momentos en los ojos de esa chica: odio.
Lin se levantó –ahora ya tenía la atención del grupo-, se enjugó las lágrimas, que se mezclaron en su cara con la sangre de Kein y, lanzando antes una breve mirada a Han, volvió a mirar a Gavin… de aquella manera e ignorando a los demás… Se dio media vuelta y salió corriendo, perdiéndose en la oscuridad del pasillo adyacente…
Todos se acercaron a donde estaba el cuerpo del joven y Han.
-¿Qué ha pasado?- Preguntó Yi, que desconocía quién era aquel chico que estaba muerto en el suelo y que tenía la misma edad que casi todos ellos…
Pero Gavin sí lo sabía. Iba a hablar cuando se vio interrumpido por algo que no se esperaba; giró la cabeza y vio que un soldado se acercaba sigiloso a la puerta que conducía al pasillo que tenían detrás… Le había perdido de vista hacía solo un momento…
-¡Ey!- Le espetó Gavin.
Pero lo único que consiguió es que, al verse descubierto, se escabullera trastabillando, consiguiendo huir…
-¡Avisará a los demás!- Alertó Yun.
Han negó con la cabeza.
-Es mejor no preocuparse. Creo que debemos irnos de aquí- propuso.
Pero entonces Gavin se acordó.
-Chicos. Hay algo que deberíais saber- dijo, muy serio, dirigiendo la vista hacia la puerta situada al otro lado, enfrente de la que llevaba a la salida, seguido con la mirada por los demás, que le imitaron.
La puerta que llevaba hasta los aposentos del General.

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